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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2019

May cree que ha ganado (hasta que el brexit golpee de nuevo)

Rafael Behr
El diario

El Parlamento ha votado a favor de renegociar la clusula sobre la frontera en Irlanda, pero el problema no es el acuerdo, la frontera, o Bruselas. El problema es el brexit


Theresa May defiende ante la Cmara de los Comunes el acuerdo del Brexit. 

Theresa May defiende ante la Cmara de los Comunes el acuerdo del brexit en noviembre de 2018

La poltica britnica ha entrado en el tortuoso patrn de comportamiento de los adictos. En esa forma de pensar, lo ms importante es conseguir la siguiente dosis de brexit, el mejor acuerdo de todos. Pero desde fuera, nuestros amigos y familiares europeos ven que el problema evidente reside en la obsesiva bsqueda de un producto, el brexit, que solo servir para perjudicarnos.

Theresa May crey haberse anotado un tanto la noche del martes , cuando una estrecha mayora parlamentaria vot por firmar en Bruselas un imaginario acuerdo que no incluya la odiada regulacin del "backstop" [impuesta para evitar controles fronterizos entre Irlanda y la regin britnica de Irlanda del Norte]. Los euroescpticos del Partido Conservador y los parlamentarios del Partido Democrtico Unionista norirlands (DUP) prometieron lealtad a la primera ministra si lograba "acuerdos alternativos" para que el brexit no implique una frontera dura en Irlanda del Norte. Pero nadie tiene ni idea de cmo podran ser esas alternativas al 'backstop' y la Unin Europea (UE) ya ha descartado las posibilidades de renegociacin que satisfaran a los partidarios de la lnea dura. Como ha venido ocurriendo hasta ahora, el fugaz entusiasmo por la unidad tory volver a ceder para dar paso a la escalofriante realidad del brexit.

Algunos parlamentarios ya se han dado cuenta de la prdida de control. Este martes se alinearon 298 parlamentarios de varios partidos para exigir una intervencin que dejara al Gobierno sin el control del Brexit y, en caso de que fuera necesario, retrasara el da de salida de la UE. Pero la estrategia fall por el horror que despierta en la Cmara de los Comunes una posible salida de la UE sin acuerdo (una ajustada mayora vot en contra de esa opcin), pero el mayor miedo de todos es claramente otro: aparecer asociado a cualquier cosa que se asemeje a un complot para desbaratar el brexit.

Yvette Cooper y Nick Boles, que respaldaban la enmienda ms polmica, insistieron en que solo queran garantizar una salida ordenada. No hay razn para dudar de ellos. El Parlamento britnico est lleno de parlamentarios proeuropeos que rechazan la droga mala traficada por otros como Jacob Rees-Mogg, pero siguen enganchados a las cepas ms blandas del brexit.

Entre los parlamentarios hay ahora un boom de opciones legales para la sustancia brexit. La variante ms reciente en la calle Westminster es un compuesto desarrollado por el tory defensor del brexit Kit Malthouse. Una asombrosa variedad de parlamentarios conservadores respalda su producto, desde parlamentarios que antes votaban por seguir en la Unin Europea hasta los ms 'brexiters' ms duros. 'El compromiso de Malthouse' , lo llaman con grandilocuencia, como si fuera un magistral plan para la paz entre las naciones y no un parche que simplemente retrasar la guerra civil en las filas conservadoras.

El compromiso tiene dos partes. En primer lugar, pide renegociar el mecanismo que asegura una frontera sin fricciones entre Irlanda del Norte y el resto de la isla. En caso de que fracase esa renegociacin, la otra parte propone descartar el acuerdo, pero mantener el perodo de transicin previsto en l. Despus de eso, sugiere, la separacin se hara siguiendo las reglas de la Organizacin Mundial del Comercio.

Es un extrao plan de negociacin porque no hay ningn cesin en l. Si el backstop existe es porque hasta ahora no se ha encontrado otra manera de encajar las lneas rojas del brexit de May con el Acuerdo de Viernes Santo [firmado por el gobierno irlands y el britnico en 1998 que puso fin al conflicto de Irlanda del Norte]. Y el perodo de transicin es una clusula del actual acuerdo. Pensar que esa disposicin puede cortarse y pegarse en cualquier otro acuerdo es imaginar que los ltimos dos aos de negociaciones han sido un mero calentamiento antes de jugar el partido de verdad.

Lo cierto es que la nueva doctrina Malthouse es igual a los viejos delirios de los radicales del brexit, solo que con zapatos nuevos. Es un farol pretender que Reino Unido tiene todos los ases en la manga y que para intimidar a Bruselas, y sacarle los favores que la diplomacia convencional no ha obtenido, solo hay que mostrar desprecio por los tratados y por la lgica econmica.

Hay dos posibles razones para adoptar esa estrategia. Una de ellas es la estupidez: no comprender en qu han consistido hasta ahora las negociaciones ni de qu manera el acuerdo de May es su resultado lgico. La segunda es una especie de gamberrismo desvergonzado: tener plena conciencia de que ese plan est destinado a fracasar y confiar en que, cuando eso ocurra, ser posible responsabilizar a la intransigencia de Bruselas por un Brexit catico y sin acuerdo. Ah estn los frutos del fanatismo euroescptico.

Es triste ver engaados en una estafa semejante a conservadores que se consideran a s mismos "moderados". Tambin resulta preocupante escuchar a May dndose el lujo de presentarlo en la Cmara de los Comunes como una "propuesta seria".

Bruselas es el prximo paso de la primera ministra. All tratar de encontrar lo que en dos aos de negociaciones no ha logrado obtener. Pero al parecer, la forma de unir a los conservadores en estos das es borrando de la memoria el perodo 2017/2018. May sigue actuando como si el brexit fuera algo que, en primer lugar, debe satisfacer las necesidades del Partido Conservador. Solo despus de que eso ocurra lo compartir con el resto de Europa. Y muy al final de la cola, con el pueblo britnico.

Esa terquedad enfurece a los lderes europeos an ms que la intencin de abandonar su club. Aunque el resultado del referndum fue perturbador y traumtico, todo el mundo saba del euroescepticismo en la cultura poltica de Reino Unido. Pero para Bruselas, Berln y Pars tambin eran evidentes las diferencias entre el brexit anunciado por los partidarios de la separacin con esa insistencia en usar como narcticos las palabras "libertad" y "soberana" y el problema prctico de extirpar a Gran Bretaa de las estructuras de la Unin Europea.

Angela Merkel y Emmanuel Macron, entre otros, suponan que la primera ministra britnica haba reconocido los riesgos de esta brecha enorme. Esperaban que May se dedicara a construir puentes para pasar del mundo de fantasa imaginado por la campaa del brexit a la realidad de lo posible en unas negociaciones con un bloque formado por 27 pases en las que hay que tener en cuenta el desequilibrio de poder y aspirar a minimizar daos.

Pero May nunca hizo suya esa lgica. Cuando convirti el resultado del referndum en su misin personal se ungi con los leos sagrados de la mitologa del brexit. Su semblante inescrutable y sus robticos discursos ocultaron un fervor que en un poltico ms expresivo habran sido rpidamente identificados como demagogia. La rgida mscara de la primera ministra tambin enga al principio a los lderes europeos, que creyeron estar ante una persona sensata y competente, y al pblico britnico.

El estilo suave de May complaca a todos los que creen en la moderacin innata de la poltica britnica. Su provinciana mediocridad alimentaba la complaciente suposicin de que lo peor no puede suceder en Reino Unido, que en el fondo es una nacin pragmtica incapaz de entregarse a delirios fanticos. Los parlamentarios britnicos imaginan al Parlamento como una especie de meridiano de Greenwich de la poltica, la lnea cero a partir de la cual se miden las desviaciones de otros pases. Nos cuesta darnos cuenta cuando toda la estructura se desva salvajemente de su rumbo.

Pero fuera del pas nadie conserva esa romntica visin de Gran Bretaa como bastin de la sobriedad poltica. En su lugar, ven un extrao y terco rechazo a hablar en cristiano sobre la crisis. Los diputados siguen enfrascados en peleas por enmiendas a mociones que cambian rdenes permanentes para permitir que haya proyectos de ley insistiendo en extender el perodo de negociacin... Pero no dicen cul creen que debera ser el resultado de esa negociacin. La primera ministra, mientras tanto, invita a sus diputados a votar contra lo que ella ha acordado en Bruselas para as volver y pedir algo que sabe que ser rechazado.

Es evidente que el brexit es un desastre. An as, muchos diputados consideran tab decir que hay que detenerlo. Para nuestros amigos y vecinos continentales es prcticamente incomprensible. Es como si la caracterstica incomodidad britnica para las relaciones sociales se hubiera elevado hasta el rango de derrumbe constitucional. Es morderse el labio antes que nombrar la verdadera causa de nuestros problemas: no es el acuerdo, no es el 'backstop', no es el calendario, y no es Bruselas. Es el brexit.

Lo que est envenenando nuestro sistema se llama brexit. Necesitamos un camino de recuperacin y no seguir en la frentica bsqueda de May de una dosis ms fuerte y ms pura.

Traducido por Francisco de Zrate

Fuente: https://www.eldiario.es/theguardian/May-ganado-Brexit-golpee-nuevo_0_862664574.html



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