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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2019

Contra el golpe imperialista a pesar de la corrupcin e impotencia del gobierno venezolano

Guillermo Almeyra
Rebelin


La posicin frente a la proclamacin unilateral de Juan Guaid como presidente de Venezuela divide a las izquierdas y ha generado confusin y polmica. Intentaremos aclarar un poco las cosas.

En efecto, en Venezuela el desastre econmico es terrible y no se debe solamente al sabotaje estadounidense. Cuba, a diferencia de Venezuela, es un pas pobre en recursos y sufre desde hace decenios un infame bloqueo pero no vive la dramtica situacin de Venezuela que es mucha ms rica pero donde hay hambre debido a la gigantesca inflacin y al mercado negro, que son terribles para los ms pobres. En la isla existe tambin un capitalismo de Estado burocrtico dirigido por un partido nico que carece de democracia interna pero hay intentos burocrticos de democratizacin. El gobierno de Maduro, en cambio, llev a los extremos las tendencias ya visibles durante el de Chvez y que ste intent combatir con las Misiones y las Comunas. El gobierno de Maduro desarroll inmensamente la corrupcin de la boliburguesa (la nueva burguesa en la que participan altos mandos militares creada desde el Estado con privilegios y por el contrabando), acab con los grmenes de poder popular, reprimi los trabajadores y hambre a las grandes mayoras destruyendo las bases de la economa venezolana con su ciega poltica extractivista basada en la exportacin de petrleo, oro y minerales.

La oposicin est compuesta por partidos que cuando gobernaron, como Accin Democrtica, realizaron matanzas masivas de trabajadores (Caracazo). Fueron golpistas contra Chvez, masivamente electo en cada eleccin en la que particip y siguieron siendo golpistas con Maduro. Boicotearon las elecciones para la Asamblea Nacional y sta fue totalmente chavista; despus siguieron intentando derribar al gobierno legtimo mediante manifestaciones violentas y hasta trataron de matar a Maduro. Volvieron a boicotear las elecciones presidenciales en las que Maduro fue reelegido frente al candidato de un solo partido opositor. Pese al desastre econmico y a la podredumbre del gobierno de Maduro que se sostiene con el apoyo militar y el de la boliburguesa, esos partidos son minoritarios. El presidente golpista Juan Guaid representa slo un partido de extremaderecha y cuenta fundamentalmente con el respaldo de Estados Unidos. Su pronunciamiento unilateral fue inmediatamente reconocido por demcratas de la calaa de Trump, Bolsonaro, Netanyahu, Macri, Duque. Con su ayuda se apoder ilegalmente de los bienes venezolanos en el exterior y su gobierno es el pretexto para un golpe de Estado que le d el poder a la burguesa compradora y al imperialismo si logra asociarse con un sector militar o a justificacin de una invasin para instaurar un gobierno ttere y eliminar la influencia en Venezuela de las potencias imperialistas rivales de EE.UU. (U.E. y, sobre todo, China y Rusia). Si ese plan triunfase, Amrica Latina sera normalizada y estara totalmente sometida a Estados Unidos pues los das de Cuba y de Bolivia estaran contados.

Ante esta situacin los nacionalistas burgueses y los formados en el pensamiento stalinista, con su teora de los campos en lucha, estrechan filas acrticamente en torno a Nicols Maduro en nombre de la defensa de la soberana. Pero sta no reside en el Estado ni en el gobierno de turno sino en el pueblo. Maduro no defiende la soberana tal como la dictadura argentina no defendi la soberana en el caso de las Malvinas, donde slo quiso hacer una maniobra diversionista para seguir manteniendo el poder y los privilegios de la oligarqua antinacional.

Otros, en cambio, subestiman los efectos que podra tener la victoria del imperialismo y sus agentes (que ya elaboran planes para legitimar inversiones estadounidenses en el petrleo y desguazar a Pdvsa). Algunos de ellos, con un impresionismo oscilante y a dos bandas, idealizaron en los 60-70 al gobierno revolucionario del capitalismo de Estado cubano y pocos aos ms tarde, se fueron a la otra banda apoyando a la dictadura argentina, que haba anulado la soberana popular y pona en riesgo la independencia del pas con su aventura en las Malvinas. Ahora centran, en cambio, sus crticas en Maduro en el mismo momento en que ste defiende los intereses del sector burgus nacional en cual se apoya pero, al rechazar las medidas agresivas del imperialismo, defiende tambin la independencia nacional y coincide as en un frente de facto con la mayora de los trabajadores.

Ni el desastre econmico provocado por la incapacidad de Maduro y la avidez de la boliburguesa, ni la represin a las huelgas por el Estado burgus venezolano pueden justificar poner en un mismo plano al imperialismo y sus agentes locales, por un lado, y al bonapartista Maduro y los trabajadores venezolanos del otro. Guaid no quiere realmente elecciones, que perdera entre otras cosas porque emigr una buena parte de su electorado, que se recluta entre los menos pobres o los ms ricos, que son los nicos que pueden costear la emigracin. En estos momentos, adems, no se pueden realizar elecciones de ningn tipo ni referendos (quin los convocara, por empezar?) y las negociaciones deben partir del rechazo total de las medidas imperialistas estadounidenses y britnicas con los fondos venezolanos y al golpismo declarado y, adems, deben ser pblicas y deben apoyarse en movilizaciones de masa.

Como planteaba Trotsky en el caso hipottico de una guerra entre el Brasil fascista del Estado Novo de Getlio Vargas y una potencia imperialista democrtica, hay que derrotar primero al imperialismo para no regalarle la bandera de la independencia nacional a la reaccin local y, despus de derrotado aqul, hay que organizar la eliminacin del gobierno nacional opresor. Maduro est a aos luz de ser un Allende y tampoco es un Vargas pero es el gobierno legtimo de un pas dependiente y Estados Unidos lo quiere derribar por la derecha no por la izquierda- para convertir a Venezuela en una colonia virtual, dependiente de las transnacionales para su reconstruccin e incorporada en calidad de proveedora de recursos a los planes yanquis de guerra mundial. El peligro reside en que EE.UU y los golpistas logren un acuerdo con una parte de los militares contra el pueblo venezolano y contra Maduro, para que Venezuela vuelva al prechavismo. Contra ese peligro Maduro no es una garanta porque slo el pueblo movilizado podr impedir las negociaciones a oscuras de todos y las traiciones.

Por eso es necesario golpear juntos incluso con Maduro y los militares nacionalistas para, una vez derrotado el golpe, imponer un gobierno popular por sobre la boliburguesa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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