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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2019

Trastorno de estrs posthamiltoniano (TEPH)

Rafael Rodrguez Cruz
Rebelin


Ya se fue "Hamilton" de Puerto Rico. Me refiero a la obra. Pero lo que es a m, todo el asunto me dej con el estrs postraumtico a full. La razn es simple: cada vez que este pueblo sufre un gran desengao, es porque primero le han dado una dosis de falsas esperanzas. Y como preludio a ellas, por lo general, hay un avin en el aire o aparece un americano volando sobre un pueblo de la isla. Si no me creen, transportmonos en la imaginacin al 1928 en San Juan. Ese ao, precisamente el 2 de febrero, Charles Lindbergh aterriz su avioneta Spirit of St. Louis en el Escambrn. La gente se emocion con la presencia del afamado piloto, cuyas proezas no eran desconocidas en la escena local. Aunque Lindbergh result ser un personaje medio antiptico, la gente lo homenaje con la invencin de una delicia: el famoso lmber boricua. Tan grande fue el folln con la visita del aviador que la legislatura colonial aprob una resolucin bicameral dirigida al presidente Calvin Coolidge, en la cual se expresaba la esperanza de que este resolviera el tema del status. Lindbergh atentamente accedi a llevar el mensaje a la capital federal. En su avin, nada ms y nada menos! Algunos polticos despidieron al aviador con lgrimas de agradecimiento. Aunque no sabemos a ciencia cierta lo que Lindbergh le dijo a Coolidge, la respuesta del presidente fue todo, menos favorable. Adems de estrujarnos en la cara que supuestamente vivamos de la bondad del imperio, repiti lo mismo que haban dicho ya todos los presidentes desde 1898: Qudense esperando el cambio! Para ms mala suerte, siete meses despus ocurri el huracn San Felipe II, que destroz la isla con vientos de hasta 160 millas por hora y que dej cerca de 300 muertos. Y como a quien no quiere caldo le dan dos tazas, el 28 de octubre de 1929 se desplom el mercado de valores. Ah comenz la Gran Depresin, cuyos efectos sobre la isla fueron devastadores. Digo, no es que yo culpe a Lindbergh por el huracn San Felipe II o por la cada del mercado de valores; pero, de que su visita fue como la de un ave (o avin) de mal agero, eso no lo retraigo.

Y para que no haya duda, voy a citar otro ejemplo ms reciente. En 1967, la cadena de televisin ABC dio inicio a la serie "La novicia voladora", cuya trama ocurra en la ciudad de San Juan. Mi generacin entera se qued boquiabierta al ver a la monja Bertrille (Sally Fields) caminando por los adoquines de nuestra capital, antes de emprender vuelo por encima de toda la baha. Es cierto que no era una aeronave, pero el mensaje del programa no poda ser ms positivo: la monja estadounidense resolva los problemas ms difciles, mediante su habilidad de capturar la brisa sanjuanera con su toca monjil almidonada, y volar sobre San Juan. Ni menciono mucho que, al igual que pas en 1928 durante el vuelo local de Lindbergh, en 1967 se viva tambin un perodo de muchas ilusiones y esperanzas en la isla. Ese fue el ao de la inauguracin de la Phillips Petroleum Company, en Guayama. Cmo no iba a estar la gente ilusionada, cuando el gobierno y la compaa hablaban de 130,000 empleos permanentes? Nada mejor, pues, que La novicia voladora para disfrutar en el hogar el sentimiento de optimismo reinante. Qu honor nos hizo la monja americana volando sobre la ciudad capital!

No es fcil de describir lo que se vivi en el pueblo brujo el da de la inauguracin de la Phillips. Los recuerdos y las emociones son muchas; lo digo, porque yo estaba all. Las escuelas y negocios, por ejemplo, cerraron por varios das. La gente se lanz a la calle a celebrar en grande el evento. No faltaron ni los tambores ni los bailes de bomba ni las carrozas de negritud. Las tiendas cambiaron el mtodo de lay-away por el fiao. A eso de media maana, todo el mundo se dio cita en la entrada de Pozuelo para esperar el helicptero del gobernador del Estado Libre Asociado. FLAP-FLAP-FLAP-FLAP-FLAP. De la nave se baj Roberto Snchez Vilella, quien ley un mensaje del presidente de la junta de directores de la Phillips Petroleum. En Guayama, tan solo, se iban a crear 33,000 empleos! As de exacta fue la promesa. Para que las palabras calaran bien adentro de la conciencia de la multitud los empleados del gobierno repartieron cajitas de pan con queso. Mi primo Reuben y yo nos dimos una jartera.

Y colorn, colorao, en un santiamn todo se esfum. El vuelo de la monja voladora fue otro pjaro de mal agero. Si lo dudan, vean el documental del amigo Pedro ngel Rivera Muoz, sobre "Operacin manos a la obra". Los empleos para la poblacin local no pasaron nunca de 300. Esto, sin mencionar que los jueyes de Pozuelo cayeron en desfavor, pues la carne ya no saba a mangle sabroso, sino a nafta. Todava, por suerte, el salmorejo no era rico en cenizas de carbn! Un recuerdo muy penoso de aquella poca era el de la gente en la plaza de Guayama vendiendo cuentas de carros y todo lo que haban tomado a crdito. Fue para esa poca, si mal no me acuerdo, que a los residentes de las urbanizaciones de Guayama les dio con comer sopas Campbell, pues las finanzas se pusieron apretadas y, en mi pueblo todo se sabe y se dice. A Villa Rosa le pusieron Villa Campbell. No me malentiendan. Tampoco culpo a Sally Fields y a la novicia voladora por la decepcin de la Phillips; pero la verdad es que hay una cierta conexin entre eso de que aparezca un gringo o una gringa volando sobre Puerto Rico, que nos embullemos en fantasas, y que al rato lleguen las desventuras.

La mente es ms complicada de lo que se piensa. La verdad es que los traumas, si no se resuelven, viven latentes en el subconsciente. Yo, por ejemplo, haca ms de cinco dcadas que no me acordaba de la Phillips y las decepciones que sufri mi generacin en Guayama. Eso fue as, hasta que el otro da, un amigo poste en Facebook un vdeo de Jimmy Fallon volando montaa abajo en el zip line de Orocovis. Nos jodimos dije para mis adentros. Ahora de seguro que vienen las promesas y las ilusiones de miles de empleos. Efectivamente, al otro da la prensa comercial de Puerto Rico comenz su cacareo de la bonanza que supuestamente provocara la presentacin de Hamilton en Bellas Artes. Empleos, empleos, ms empleos! Millones, millones, millones! Broadway se muda para Santurce. Tal y como pas con las promesas de la Phillips en 1967. Perd la compostura

Esa noche no pude conciliar el sueo. En mi mente se mezclaron el vuelo de Lindbergh, la novicia voladora y Jimmy Fallon sobre los montes de Orocovis. Hasta me imagin al pap de Lin-Manuel repartiendo cajitas de pan con queso por las calles de Santurce. Angustiado, exaltado por la rfaga de emociones viejas que se animaron en mi mente, me present a la puerta del dispensario legal de marihuana en Springfield. Iba decidido a todo. Sin embargo, la fila se extenda por siete cuadras. Acaso no fue aqu, precisamente en Springfield, Massachusetts, que en 1786 los ejrcitos de Hamilton reprimieron a 4,000 veteranos de la Guerra de Independencia que se rebelaron con las armas en contra de los abusos de los bancos y los Founding Fathers? A falta de remedios medicinales en la ciudad de la Shays Rebellion, trat entonces el remedio que la Vampy de Lajas recomienda para los problemas existenciales: me puse a leer a Foucault. Pero nada, absolutamente nada calmaba mi exaltacin.

Entonces me acord de una santera cubana que hay en la parte norte de Springfield. Por suerte, la sacerdotisa ofrece servicio las 24 horas, y hasta tiene una ventana servi-carro. Tan pronto llegu al lugar, me pidi la plata. Le di tres billetes de veinte, que cuidadosamente examin a contraluz de una bombilla, marcndolos con una raya de tinta negra. Solo entonces accedi a escuchar mis tormentos.

Le habl de Lindbergh, la novicia voladora, la Phillips, Foucault, las cajitas de pan con queso, de Fallon y de los jueyes con sabor a nafta. Tuve que explicarle que en Puerto Rico un juey es lo mismo que un cangrejo en Cuba. Le pregunt con ansiedad sobre qu pasar ahora que vimos a Fallon volando sobre Orocovis. Permaneci callada y pensativa, por diez largos minutos. Entonces, sin apenas cerrar los prpados, sus ojos se transmutaron en dos bolas blancas de color blanco intenso. Y ah mismo, pronunci la nica frase que ha trado algo de sosiego a mi corazn: Mire, seor, todava no ha nacido un pueblo que se deje coger de pendejo tantas veces corridas. Tenga fe en su gente, y pngase de nuevo a leer a Foucault. Lo mismo que recomienda la Vampy de Lajas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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