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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2019

En el nombre del hijo (y de la hija)

Ernesto Prez Castillo
Progreso Semanal


Mientras ms se mira, menos se ve as de nio me explicaba alguien el por qu no consegua nunca descifrarle los trucos a los magos, por ms atento que estuviera a sus manos movedizas. Y me temo que ahora de grande para no decir con saa: por viejo otro tanto ha vuelto a pasarme, y peor, decididamente: ha vuelto a pasarnos a todos.

Como ese examen tantas y tantas veces revisado y en el que nunca vimos el error que luego nos cuesta todos los puntos que nos dejan al borde del suspenso, as, con ese susto terrible e irremediable, me he detenido hace un momento, cuando buscaba otra cosa, en el Artculo 84 del Captulo III de la Constitucin que ya no tiene vuelta atrs y que habremos de refrendar letra por letra o quizs no, nadie lo sabe en las urnas dentro de unas tres semanas.

Es el caso que el artculo tal en su segundo prrafo reza: Las madres y los padres tienen responsabilidades y funciones esenciales en la educacin y formacin integral de las nuevas generaciones en los valores morales, ticos y cvicos, en correspondencia con la vida en nuestra sociedad socialista.

Ya se ve el problema, la grave omisin, el disparate, o tengo que escribirlo?

En todo caso aqu lo pongo y por escrito: en lo referido a las responsabilidades de las madres y los padres nunca debi usarse esa formulacin vaca de nuevas generaciones. La frase trillada y que solo por nostalgia hubiera sido perdonable en el aejo mural del sindicato, aqu en el texto constitucional es un pecado y gravsimo.

Resulta que por la inercia y el empeo en esa retrica intil, la flamante Carta Magna de los cubanos no establece en blanco y negro, de manera explcita, como debi ser, ninguna responsabilidad de las madres y los padres para con sus hijas y sus hijos. Eso, as de increble: la palabra hija, la palabra hijo, el vnculo parental, ha sido excluido y en su lugar se hace referencia a unas nuevas generaciones que vaya usted a saber quines rayos son.

De hecho, y para peor, en el prrafo siguiente el disparate se reafirma y se ahonda: Las madres y los padres u otros parientes consanguneos o afines que cumplan funciones de guarda y cuidado tienen el deber de dar alimentos a nias, nios y adolescentes y bla, bla, bla De nuevo, otra vez, faltan los hijos y las hijas. En su lugar aparecen esas nias, esos nios, esos adolescentes que pueden ser cualesquiera, los del barrio, los hijos del prjimo, en fin

As las cosas, las madres y los padres quedan liberados, constitucionalmente, de responsabilidad alguna al respecto de su descendencia. Si acaso, debern ocuparse de las nuevas generaciones, lo cual pudiera hacerse dando un buen consejo a los nios que veas mataperreando en el parque de la esquina o tambin ofrecindole una merienda a la prole del vecino. Pero al respecto de tu propia hija o hijo, esos que llevan en las venas sangre de tu sangre, la Constitucin que aprobaremos no te impone nada. Mal que nos pese, nuestros hijos e hijas han sido ninguneados en una Ley de leyes que los invisibiliza, como si no existieran.

Pero hay ms, y no es que vayan a mejorarse las cosas: a rengln seguido s que se establece: Los hijos, a su vez, estn obligados a respetar, atender y proteger a sus madres, padres y otros parientes, conforme con lo establecido en la ley. Al fin aparece la palabra perdida: la palabra hijos!

Vase que solo aparece ella, o sea, solo aparece la palabra hijos as, muy en solitario y muy en gnero masculino. Para un texto que siempre y hasta ahora, exhaustiva y machaconamente, se ha referido a las madres y los padres o a nias, nios, es notorio que de pronto excluya el uso del gnero femenino en una de sus disposiciones.

Atenindonos a esa conocida ley de Murphy de que si hay una manera de hacer algo mal, alguien lo har mal, ser de esperar que alguna hija, cuando se le reclame la desatencin de sus mayores, se excusar con todas las de la ley diciendo: la constitucin no me obliga a nada al respecto de mis padres, en todo caso, obliga a mi hermano. Porque es que eso es lo qued por escrito: la obligacin de los hijos, los varones, a cuidar de sus mayores.

Espanta adems, que mientras los hijos estn obligados y se entiende que obligados con toda la fuerza de la ley a cuidar de madres y padres y otros parientes, estos ltimos apenas tienen responsabilidades o tienen el deber y nunca ninguna obligacin al respecto de sus hijos, unos hijos, que insisto, ni siquiera fueron mencionados como tales de manera explcita.

Pareciera un texto constitucional redactado por un atajo de adultos egostas a los que solo les preocupa asegurarse de que alguien cuide de ellos en la ancianidad, y de paso desligarse de tener obligaciones para con hijo alguno.

Las palabras que usamos y tambin y ms las que no usamos y el modo en que de ellas nos servimos u olvidamos, terminan diciendo ms de nosotros mismos que cualquier declaracin de principios, por altruista que sea y por ms golpes que nos demos en el pecho al proclamarla. Y ese mal sabor me deja la nueva constitucin: quiz en la premura de lo urgente se nos est quedando sin decir o peor: sin hacer lo importante.

Fuente: http://progresosemanal.us/20190131/en-el-nombre-del-hijo-y-de-la-hija/



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