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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2019

Juicio a Martn Villa: nosotras no olvidamos!

Varias autoras
Rebelin


No se trata de una cuestin personal. Es ms, cuando Martn Villa ejerci de jerifalte franquista en el SEU, el Sindicato Vertical, el Gobierno Civil de Barcelona o como ministro en Madrid, algunas de nosotras an no habamos nacido. De todos modos, las razones que nos mueven para pedir su enjuiciamiento van ms all de lo estrictamente poltico. Lo nuestro es algo prepoltico, ligado a la decencia, la solidaridad, la dignidad y a los ms elementales deseos de justicia que mueven a cualquier persona.

En aquellos aos 70 en los que Martn Villa ascendi a los ms altos cargos del andamiaje franquista, el rgimen utiliz la represin de forma general para hacer frente a los movimientos sociales y polticos que se extendan por doquier. Principalmente, en los espacios obrero, nacionalista y popular, pero tambin con los nuevos movimientos feminista, ecologista y de gays y lesbianas que entonces irrumpan y daban sus primeros pasos.

En todos estos mbitos, y al margen de sus reivindicaciones propias, exista un comn denominador que hablaba de la necesidad de impulsar la amnista y una ruptura democrtica -poltica y social-, con el anterior rgimen. Por otro lado, estas exigencias iban bastante ms all de lograr unas libertades democrticas formales. Se quera cambiar a fondo aquella sociedad en la que el autoritarismo lo impregnaba todo: lo poltico, lo social, lo personal,...

Sin embargo, la imagen oficial despus trasmitida desdibuj el protagonismo de aquellos fuertes movimientos sociales que reclamaban desde la calle una profunda ruptura y exigan responsabilidades por los crmenes franquistas y los cuarenta aos de rapia, reaccin y violencia del rgimen. La historia oficial nos habl tan solo de una Transicin modlica y pacfica; de negociaciones, pactos y consensos y de una democracia trada de la mano de un puado de sesudos varones: el rey, Surez, Gonzlez, Fraga, Carrillo,

Pero la Transicin no fue en modo alguno pacfica. Para forzar a las fuerzas de la oposicin a abandonar sus exigencias y aceptar la reforma ofertada por el Gobierno de Surez, el franquismo en el poder utiliz a fondo durante aquellos aos su aparato represivo, vulnerando todo tipo de derechos humanos. Junto a ello, la Ley de Amnista de 1977, otorg impunidad y cubri las espaldas a todos los responsables de la larga noche franquista.

Martn Villa fue uno de los principales artfices de este proceso. Proceda del ms puro aparato de estado franquista, donde fue Jefe Nacional del SEU, Secretario del Sindicato Vertical, gobernador civil de Barcelona y procurador en Cortes. Luego, durante la Transicin, fue ministro de Relaciones Sindicales con Arias Navarro y ministro del Interior con el Gobierno de Surez. Un currculum inmejorable. Pocos haba como el suyo. Ms adelante, tras la Transicin, le premiaron con la presidencia de Endesa, Sogecable y la reciente consejera en el Sareb, el banco malo creado durante la crisis bancaria.

Durante estos mandatos se cometieron crmenes tan graves como los de Vitoria-Gasteiz y Montejurra (1976), semana pro-amnista (1977), Sanfermines (1978), as como otros muchos ms habidos por toda la geografa vasca (Hernani, Donostia, Portugalete, Algorta, Gernika, Errenteria,) y estatal (Madrid, Mlaga, Tenerife, Tarragona, Alacant, Barcelona). Debido a ello, Martn Villa ha sido imputado en los tribunales argentinos por crmenes contra la humanidad. Pero ello resulta claramente insuficiente. Sus responsabilidades deben ser depuradas en primer lugar aqu, en el lugar donde se cometieron todos estos crmenes.

En relacin con lo anterior, quienes firmamos este escrito queremos reivindicar el papel jugado por las mujeres de nuestro pueblo en los distintos mbitos de la vida poltica y social de aquellos tiempos, as como destacar la represin que cay tambin sobre ellas como consecuencia de lo anterior. Un papel doblemente silenciado. En primer lugar, por esa historia oficial a la que antes nos hemos referido, que solamente ha destacado el buen hacer de aquellos sesudos varones y padres constitucionales y, en segundo trmino, por la propia izquierda, que en tantas ocasiones ha silenciado y desdibujado nuestra participacin en la lucha contra la dictadura, unilateralizando y masculinizando la misma.

Porque no es solo al hablar de la lucha feminista cuando debe ser visibilizado el papel que jugaron las mujeres. Existieron otros movimientos (vecinal, estudiantil, ikastolas), cuya conformacin y actividad no pueden entenderse sin situar en el centro de los mismos a stas. Y lo mismo ocurri en el propio movimiento obrero donde importantes sectores y luchas (textil, comercio, banca, enseanza, alimentacin,) fueron protagonizadas principalmente por mujeres, siendo stas tambin quienes tejieron las redes de solidaridad que hicieron posible materializar muchas huelgas obreras.

Por su participacin en estas actividades estas mujeres fueron multadas, reprimidas, detenidas, torturadas, encarceladas y asesinadas. Los despidos y listas negras tambin las acompaaron. La represin que se abati sobre ellas llev aadido adems un plus derivado de su condicin de mujer. Rara fue la detencin en la que los policas que las interrogaron no completaron su trabajo acompandolo de vejaciones machistas, tocamientos e, incluso, violaciones. Y especial fue tambin el rgimen carcelario padecido por stas en las siniestras crceles franquistas en las que cumplieron sus condenas.

Por todo esto es por lo que quienes firmamos este artculo, mujeres que participamos en diferentes grupos e iniciativas relacionadas con la memoria histrica, queremos hacer de la denuncia por los crmenes del franquismo y la exigencia de juicio a Martn Villa un escenario desde el que reivindicar el papel de tantas y tantas mujeres que dejaron jirones de su propia vida en la lucha contra la dictadura y en favor de la libertad, la democracia y la justicia social.

Personas como Itziar Aizpurua, Arantza Arruti y Jone Dorronsoro, condenadas en el juicio de Burgos; las trabajadoras de Artiach, Areitio, Hifransa y de tantas otras fbricas, que fueron vanguardia en las luchas obreras; Amparo Arangoa, Elixabete Nosellas, Gloria Bosque y todos los cientos de mujeres que padecieron tortura por su militancia poltica, sindical o social; Gladys del Estal, Yolanda Gonzlez, Normi Mentxaka, Blanca Salegi..., asesinadas por el franquismo durante aquellos aos. En solidaridad con todas ellas es por lo que pedimos hoy, entre otras cosas, juicio a Martn Villa. Va por vosotras y por todas nosotras!

Ainara Esteran (Egiari Zor), Amaia Kowach Velasco (Sanfermines-78: gogoan!), Nerea Martnez Aranburuzabala (Martxoak 3), M Santos Santa Quiteria Lerga (Ahaztuak), Begoa Vesga (Goldatu),

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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