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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2019

Crnicas del retorno (II)

Tamarys L. Bahamonde
La Trinchera


Entonces: qu hacer? Las aristas a abarcar son demasiadas y muy complejas para un post. No obstante, a riesgo de dejar muchas cosas sin decir y de pecar de simplificar demasiado, tratar de mencionar al menos lo que es, en mi opinin, ms importante.

Sin ansias de entrar en un tema muy complejo y en el cual no soy especialista, no puedo dejar de mencionar que cualquier ajuste en la estrategia y la poltica econmica cubana pasa por la revisin de los tipos de propiedad y la organizacin empresarial.

Esto que puede hasta sonar obvio, ha sido largamente ignorado o maltratado en teora y prctica.

Los grupos empresariales existentes son monopolios que lejos de llevar al pas hacia el progreso, nos han retrocedido a modelos de gestin arcaicos e ineficientes, burocrticos aparatos gigantescos que como ya se apunt recientemente, son cuasi ministerios, y yo agregara que se estn tragando muchos de los recursos escasos con que cuenta el pas y que ellos mismos generan. Eso se suma a una poltica de precios cuasi inexistente, que establece mrgenes de beneficios claramente arbitrarios, sin estudios serios sobre el impacto que tendr en el cubano promedio, por mencionar solo una de las distorsiones que introduce, y la deformada cultura organizacional de sistemas de direccin verticales, con espacio limitado para la autonoma y la participacin en las decisiones que en vez de subir, bajan.

Y esto es solamente referido a la empresa estatal.

En cuanto a los otros tipos de propiedad, apenas presentes en Cuba, queda demasiado por hacer. De las pymes ya he hablado con anterioridad, y por ahora no vamos a ahondar en ellas. Pero eso no es lo nico, como tampoco lo es la cooperativa. Se pueden mencionar, por ejemplo, las organizaciones sin fines de lucro que cubren vacos que los estados no son capaces de llenar. Por eso existen las asociaciones para la proteccin de animales, digamos, porque el brazo todopoderoso del estado cubano, no ha llegado hasta ah.

Por otra parte, un problema fundamental a enfrentar en Cuba es la escasez de financiamiento para emprender proyectos e inversiones. Nada ha cambiado en dos siglos.

Por esa razn, la mayor parte de los economistas cubanos ofrecen respuestas que de manera directa o indirecta brindaran alguna solucin, como desarrollar industrias de exportacin, incluida la exportacin en fronteras, o solicitar crditos y abrir espacios a la inversin extranjera. Nada de eso est mal, pero vamos por partes. De los crditos externos se sabe ms o menos algo y lo obviaremos por este post. En cuanto a las inversiones, bueno, pueden venir con un costo adicional que se exprese en trminos ambientales, sociales y hasta de desigualdad acentuada entre las regiones y sectores atractivos para los inversionistas y los que no. El manejo adecuado de ese capital define y determina el camino del crecimiento y del desarrollo. Pero no solo eso. Por regla general, Cuba se centra en la bsqueda de inversiones de alto monto para mega proyectos. Por qu no considerar inversiones no tan elevadas que reanimen regiones pequeas, como un astillero en Sagua o la modernizacin del combinado pesquero de La Coloma o un pequeo taller para producir textiles?

Es ms fcil encontrar cien inversionistas con 500,000 cada uno, que uno solo con 50,000,000.

Y, claro, es ms saludable diversificar que mantener al pas atado a limitadas opciones de desarrollo.

Pero hay tambin una apuesta importante que se pierde de vista muchas veces: el mercado interno. De nada sirve comprar e importar bienes de consumo o de capital si el mercado nacional se encuentra estrangulado. Un mercado interno capaz de absorber parte de lo importado o producido internamente es necesario tambin para el desarrollo del pas. Con el precario crecimiento de apenas el 1% exhibido en el ao 2018, las posibilidades de desarrollar al pas se ven cada vez ms improbables en el corto plazo.

Los cubanos estn viajando fuera de Cuba para importar bienes de consumo que son difciles o imposibles de encontrar en la isla. Entonces,

no sera ms viable considerar la apertura de esa misma oportunidad dentro de Cuba en lugares como la zona especial del Mariel, en vez de ver los dlares correr para Panam y Cancn, por ejemplo?

Permitir la compra en zonas francas en fronteras, y autorizar a trabajadores por cuenta propia a adquirir sus insumos en esos lugares, en dlares o euros o cualquier divisa, reducira considerablemente la fuga de capitales que permaneceran en Cuba para reinvertir.

Y de trabajo por cuenta propia, solo un detalle: por qu limitar las actividades que puedan ejercer? Es sabido que el nmero de empleos en el sector estatal se ha reducido en consideracin en los ltimos aos. De igual forma, el nico sector que estaba expandiendo la demanda de fuerza de trabajo era el privado nacional. Contraerlo limita las posibilidades de expandir el empleo en Cuba en un momento en que la economa se encuentra en crisis, y su propia naturaleza nos empujar hacia el desempleo. Despus de experimentar muchas medidas durante los primeros aos de la crisis de los 90s, no qued ms opcin que introducir cambios estructurales, entre ellos la expansin del autoempleo, un eufemismo para referirse a la pequea y mediana empresa nacional.

Su objetivo fue amortiguar el efecto de la crisis en el desempleo, y sus resultados fueron positivos.

Sin embargo, todo lo anterior se convierte en letra muerta si no se comienza un proceso de descentralizacin paulatina que otorgue a los gobiernos locales la capacidad para decidir su propio destino con sus estrategias. Homogeneizar el territorio nacional, supeditar las regiones a la espera pasiva de lo que les pudiera llegar de arriba como parte del presupuesto, es condenarlos a la deformidad, como si a un beb no lo bajaras del coche jams y lo llevaras cargado a todas partes. El temor a la autonoma debe ser desterrado de los hacedores de poltica econmica en Cuba. Las empresas necesitan autonoma, los gobiernos locales necesitan autonoma, y creer que la autonoma es la madre de la corrupcin es asumir per se que todos somos ladrones, en el mejor de los casos. De hecho, la centralizacin a ultranza de los recursos es mucho ms peligrosa en un pas con necesidades tan heterogneas. No podemos partir de la premisa errada de que descentralizar es abrir puertas al descontrol. La vida ha demostrado que centralizar los recursos no nos ha librado de ello, y adems, ha costado caro en materia de desarrollo desigual dentro del pas.

Y quizs entre lo ms trado y llevado sobre la realidad nacional est la tasa de natalidad. Ni me detengo. Basta de decir que la emancipacin femenina en Cuba es la causa. Poner sobre los hombros de las mujeres independientes y trabajadoras el peso de un problema demogrfico tan grave es cuando menos, injusto. Hablemos de los salarios, la gravedad de los problemas de vivienda, la cantidad de hogares monoparentales dirigidos por madres solteras que apenas pueden llegar a fin de mes con las manutenciones que, por lgica derivada de los bajos salarios, establecen los tribunales. S, emancipadas estamos algunas, otras no se han enterado porque no nos engaemos, el fantasma oscuro de la sociedad patriarcal hace sombra permanente sobre nuestras cabezas todava y no se destierra de un da para otro.

Pero prometo volver sobre este tema en otro momento.

Y para ir terminando con esta segunda parte, hay que enfrentar la emigracin como lo que es, un fenmeno social que pasa por todas las esferas, principalmente la econmica y la poltica. El drenaje de jvenes y no tan jvenes, profesionales en muchos casos, hacia otros pases en busca de mejores oportunidades representa para Cuba prdida irreparable que compromete el futuro desde todos los puntos de vista: demogrfico, social, y hasta econmico y poltico. El punto de partida debe asumir que en lo bsico la causa del problema se encuentra en una deficiencia real del pas para brindar a los cubanos un salario y condiciones de trabajo decentes que les permitan sostenerse sin precariedad a s mismos y su familia. Sin embargo, otros elementos gravitan sobre este fenmeno que son an ms complejos: burocracia administrativa que impide a los jvenes realizarse como profesionales al limitar sus iniciativas, ostracismo en las organizaciones estatales, mentalidades estalinistas que consideran que toda idea que se salga de determinado esquema, es de hecho, contrarrevolucionaria. La lista puede ser muy larga.

Tenemos que abrir espacios de cooperacin y participacin social y econmica que hagan sentir a los cubanos parte activa y no pasiva de la construccin de la sociedad. El inters social pasa por el conjunto de intereses individuales. No hay sociedad saludable que crezca anulando al individuo, como tampoco creo a ciegas en el egosmo de Smith como nico motor impulsor de la economa. Pero como dijera Jos Mart: La generacin actual es eminentemente individualista: la nica manera de concebir el bien general es halagar y proteger el trabajo y el inters de cada uno. Esa pudiera ser una arrancada interesante, porque otro cubano ilustre, Alejo Carpentier, ya lo dijo de otro modo:

la grandeza del hombre est precisamente en querer mejorar lo que es. En imponerse tareas.

Fuente: http://www.desdetutrinchera.com/economia-en-cuba/cronicas-del-retorno/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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