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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-02-2019

Caos geopoltico y lucha de clases

Ral Zibechi
La Jornada


La crisis venezolana puede   saldarse con una guerra civil e internacional si no se consigue frenar el militarismo rampante de quienes quieren voltear al gobierno de Nicols Maduro, apelando a un golpe de Estado que complemente la desestabilizacin que se promueve desde Washington. Sera un desastre para los venezolanos y para toda la regin.

Desde una posicin de principios, la no intervencin en los asuntos internos de otros pases es un asunto bsico. El respeto a la soberana nacional es absolutamente independiente de la posicin que cada quien tenga sobre lo que sucede en el pas, el carcter del gobierno y la calidad de sus instituciones.

Quienes sufrimos las dictaduras en el Cono Sur, nunca pedimos la intervencin extranjera para derribarlas. Ni ahora pedimos que se intervenga en Arabia Saudita por ser una rgimen deplorable que, adems, desat una guerra genocida en Yemen.

Lo que est sucediendo en Venezuela implica la interaccin entre tres actores: el pueblo venezolano, el gobierno, las fuerzas sociales, polticas y militares que lo apoyan y las grandes potencias, en particular Estados Unidos. Los tres tienen intereses distintos que en algunos casos convergen y en otros son antagnicos.

Quien esto escribe apoya al pueblo venezolano, rechaza el intervencionismo pero no respalda al gobierno de Maduro, que muestra una deriva autoritaria y antipopular. El problema de quien mantiene esta posicin, es que el concepto pueblo venezolano est siendo manipulado desde todas las tiendas, pero adems no existen organizaciones o convergencias que encarnen una representacin significativa de ese pueblo.

Creo que la situacin actual amerita varias consideraciones.

La primera es que vivimos un periodo de hondo caos geopoltico que durar algunas dcadas. Dos grandes grupos de pases juegan sus intereses en Venezuela: Estados Unidos apoyado por la Unin Europea y China apoyada por Rusia. El que tiene la iniciativa (lo que no quiere decir que vaya a prevalecer) es Estados Unidos, que busca revertir sus derrotas en Medio Oriente y en el mar del Sur de China, hacerse fuerte en el Caribe y en el resto de Amrica Latina para enlentecer su decadencia hegemnica.

El nuestro es el nico continente donde Washington ha cosechado victorias en la pasada dcada. Ha sido su patio trasero durante ms de un siglo y desde finales del siglo XIX invadi pases, desestabiliz y derrib gobiernos que no le eran afines promovi el ascenso de dictaduras y gobiernos conservadores. En las pasadas dcadas apoy y arm la contrarrevolucin en Nicaragua en la dcada de 1980, la invasin de Granada en 1983, la invasin de Panam en 1989 y la invasin de Hait en 1994, derribando gobiernos legtimos e imponiendo a sus aliados. En 2002 Estados Unidos apoy el fallido golpe de Estado en Venezuela.

En los prximos aos asistiremos a la profundizacin de este caos. Se sucedern gobiernos de signos opuestos y llegarn al poder ultraderechas que parecan erradicadas del panorama poltico. El ministro de Educacin de Jair Bolsonaro se despach con una frase que representa a esta nueva derecha: La universidad no puede ser para todos, hay que reservarla a una lite intelectual (goo.gl/Fu2aAp).

La segunda cuestin es que los pueblos no tienen una organizacin que los represente, ni un caudillo, ni un partido o movimiento. Esto puede ser positivo, ya que venimos de un periodo de unificacin de fuerzas que al homogeneizarse perdieron su capacidad de resistir y combatir. Tanto la resistencia como la creacin de lo nuevo son mltiples, heterogneOs en sus tiempos y modos de hacer y caminar.

Pero el hecho de que exista mucha dispersin y que las fuerzas y pueblos que resisten no construyan convergencias y establezcan cdigos comunes que les permitan dialogar y aprender mutuamente, es una desventaja en estos momentos en los que necesitamos reconocernos y encontrarnos entre los abajos.

Entiendo que estas confluencias estn siendo muy complejas, y encuentran dificultades por las diferentes trayectorias y culturas polticas de cada quien, por los egos de muchas organizaciones y de muchas personas entre las que resistimos. Pero sobre todo estn jugando en contra las iniciativas de la banca mundial aplicadas por los gobiernos, conservadores y progresistas, que se resumen en polticas sociales que alivian la pobreza aunque no la resuelven, pero garantizan la gobernabilidad y la divisin del campo popular.

La tercera cuestin son los gobiernos. Tenemos un buen puado que practican el discurso antisistema. El principal es el de Brasil, pero la mayora han adoptado ese popular discurso. Las diferencias son mnimas: conservadores y progresistas gobiernan para los de arriba. Estn ah para ahogar las autonomas de abajo porque, a la larga, saben que son las nicas capaces de transformar el caos sistmico en mundos nuevos, donde los pueblos sean los protagonistas y no el capital. Ninguna transicin en la historia se hizo desde arriba.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2019/02/01/opinion/014a1pol



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