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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2019

Resea de Laya Films i el cinema durant la Guerra Civil, de Esteve Riambau, LAven, Barcelona, 2018
Laya Films y el cine durante la Guerra Civil

Josep Torrell
mientras tanto


Como veremos, la historia de la Guerra Civil en territorio cataln est ensombrecida, en el contexto del cine, por circunstancias como la quinta columna, la claudicacin, la sustraccin de caudales pblicos o la puesta en peligro el rgimen republicano.

Antes de Laya Films i el cinema durant la Guerra Civil, Esteve Riambau escribi en algunos casos con Casimiro Torreiro El paisatge abans de la batalla. El cinema a Catalunya (1896-1939), Historia del cine espaol (1995), Guionistas en el cine espaol. Quimeras, picarescas y pluriempleo (1998), La Escuela de Barcelona. El cine de la gauche divine (1999),Ricardo Muoz Suay. Una vida en sombras (2007) y Productores en el cine espaol: estado, dependencias y mercado (2008). Una produccin solvente en calidad de historiador del cine espaol. De estas obras, El paisatge abans de la batalla no fue editado nunca (acaso por una inmisericorde sancin al cine cataln).

En las ltimas pginas de Laya Films i el cinema durant la Guerra Civil, Esteve Riambau describe el tesn de los miembros del Comissariat de Propaganda (de la Generalitat) y los detalles de la proeza y el empeo de los miembros de Laya Films, cuya memoria merece todos los honores. No le falta razn, pero se trata tambin de la excepcin que confirma la regla, porque el sector cataln durante los aos de la guerra civil fue una plaza de intereses reaccionarios (cuando no del latrocinio ms escandaloso).

Una muestra es el sector de la distribucin en Barcelona y lHospitalet de Llobregat. El Sindicato nico de Espectculos Pblicos (SUEP) de la Confederacin Nacional del Trabajo (CNT), a mediados del verano de 1936, ordena la socializacin del cine. A diferencia de Madrid dice Riambau, donde el peso sindical recae sobre las espaldas de la UTG, en la rbita comunista, el sector cinematogrfico en Barcelona tiene un color hegemnico anarquista. De unos cuatrocientos sindicalistas afiliados al SUEP en el sector de cine al comienzo de la guerra, se pasa a once mil sindicados en 1937. En verdad curioso.

La socializacin de cine que cuenta con el apoyo de Joan Garca Oliver, dirigente anarquista y ministro de justicia se vehicula a travs del Comit Econmico de Cines a cuyo cargo estn Miguel Espinar Martnez (presidente del Comit Econmico de Cines), Enric Grau Calafell (taquillero) y Marcos Alcn Selma (miembro del Sindicato del Vidrio y buscado por la polica). La realidad de esta socializaron revela coacciones, abusos y extorsiones (y acciones mucho ms peligrosas como peleas y disparos).

Adems, la socializacin funcion un caciquismo al servicio del cine norteamericano. En los cines anarquistas se proyectaron slo pelculas yanquis (y algunas soviticas, pero stas eran pelculas de Film Popular y Laya Films: los anarquistas se haban propuesto combatir con el apoyo de imgenes soviticas, aunque sin xito).

En las salas socializadas no era posible pasar ningn tipo de cine documental (la Generalitat lo pasaba, a veces, en su propio palacio en la plaza de Sant Jaume o lo proyectaba en alguna escuela). Y en Barcelona se impidi la existencia de cualquier cineclub (mientras en el rgimen republicano una quincena de cineclubs animaban el cine y promovan la pulsin contra los sublevados).

La obcecacin con el cine norteamericano tuvo consecuencias nefandas en el sector de distribucin. Mostrar solamente el cine de los Estados Unidos hizo entrar en crisis las distribuciones importadoras de cine de otros pases (que en septiembre de 1936 dejaron de alquilarse por los anarquistas), de manera que la Generalitat hubo de asumir el pago de las nminas de las distribuidoras insolventes abocadas a la ruina.

Por tanto, una cosa eran las pequeas distribuidoras y otra las distribuciones norteamericanas (fundamentalmente con pelculas abiertamente comerciales). En principio se pact, entre anarquistas y majors, un 70 % (como en Francia) y un 30 % para los cines socializados. Pero en la prctica el Comit Econmico de Cines fue incrementando su porcentaje con el avance de la guerra.

En cualquier caso, como dijo Jaume Miravitlles Navarra (1906-1988) miembro, sucesivamente, de Estat Catal, Partit Comunista Catal, Bloc Obrer i Camperol, y en 1934 la Esquerra Republicana de Llus Companys; y fundador de Laya Films y Catalnia Films resulta totalmente contradictoria la actitud del anarquismo en pro del cine yanqui con echar en falta pelculas de otros pases cuyo estreno era prohibido por los propios anarquistas. Los argumentos de Miravilles hicieron flaquear a muchos libertarios, pero no lograron que el Comit Econmico de Cines cambiara su poltica basada en difundir el cine ms atractivo.

Como razona Riambau, uno de los problemas de los anarquistas para gestionar el sector cinematogrfico es la idiosincrasia de sus dirigentes. O los anarquistas socializaron las salas de exhibicin pero no osaron hacerlo con la distribucin. Eran muy conscientes que, de dar este paso, Hollywood a travs de la patronal representada en la Cmara Espaola de Cinematografa cortara en seco el suministro norteamericano de pelculas. Una contradiccin flagrante, pues, de la cultura poltica.

Hay indicios de esta poltica cultural que permiten hacerse una imagen de lo que supusieron tres aos de cines socializados. Josep Carner Ribalta, en nombre de la Generalitat y frente a los anarquistas en el Gobierno, hizo un demoledor informe titulado Lestat actual de la cinematogrfica a Catalunya. El texto dice que se ha aplicado con un espritu de nuevo burgus y capitalista ms afamado que el anterior, utilizando a menudo la fuerza pblica y la coaccin. Y observ que no se ha reconocido ninguna reclamacin ante los esfuerzos de los antiguos exhibidores. Se dejaron sin pagar alquileres de los locales, impuestos, facturas antiguas y material publicitario, y slo se pag a los trabajadores de los cines y a las distribuidoras norteamericanas.

Estos impagos generaron una suma de 4.796.000 pesetas que no se han podido nunca localizar. Dicho lisa y llanamente: el destino de los ingresos del Comit Econmico de Espectculos se ignora. La colectividad no recibe ningn beneficio. Es decir, el sindicato de la CNT no recibi ningn dinero. No es posible saber lo que se ignora, pero hay indicios de que algunos pistoleros tuvieron a su disposicin los millones del cine en Barcelona.

Los hechos relativos a la exhibicin y a la distribucin no son los nicos que claman al cielo. Tambin estn los relativos a la produccin, que cay en manos de la quinta columna.

El primer especulador fue el francs Camille Lemoine, productor que crea en enero de 1932 Orphea Films (consigui alquilar al ayuntamiento la sede del Palacio de la Qumica). Durante el periodo de la guerra civil Lemoine se ofreci como importador solvente de pelculas, pero luego vaciaba las latas y substitua su contenido con descartes. Despus de conseguir de la Generalitat muchsimo dinero, huy del pas antes de ser identificado por la polica.

El realizador Francisco Elas Riquelme (tambin beneficiado econmicamente por Lemoine, segn segn Romn Gubern) era un hombre fuerte en Orphea Films que en agosto de 1937 fue nombrado director (curiosamente por los anarquistas). Miembro de las columnas clandestinas de la Falange, se dedic desde entonces a que los quintacolumnistas tuvieran un lugar donde cobrar cada semana.

Tambin demor la periodicidad (y la financiacin) de las pelculas y por orden de Falange y dificult la realizacin de muchas pelculas rojas (casi todas), aumentando en cambio las comedias. La consigna de los fascistas estribaba en quemar toda clase de celuloide, negativos y copias. En septiembre de 1938 Elas huy a Mxico debido al riesgo de su actividad (que sin embargo parece que no fue detectada).

Entre toda esta mezquindad, tambin hubo alguna persona honrada. Como el periodista anarquista Mateo Santos Cantero (1895-1964), miembro de Cine Popular y director de la publicacin Popular Films, que al iniciarse la socializacin de los cines public (sin xito) un artculo en que adverta a la CNT y a la FAI de lo que se debera hacer realmente para vencer al fascismo.

Mencin aparte recibe una de las pelculas que se rodaron en Catalua, aunque se supona que su relato pasaba en Aragn: Sierra de Teruel (LEspoir, 1939), que fue prohibida. Adems, en Valencia, Popular Films (claramente afn al Partido Comunista de Espaa) se dedic entre otras cosas a la importacin de cine sovitico (nueve ttulos) y era la distribuidora espaola de Laya Films.

Tambin es reseable la creacin de la Comissariat de Propaganda (donde figuraba Jaume Miravitlles) y la gente que hizo Laya Films: Joan Castanyer, Ramn Biadiu Cuadrench, Josep Mara Maristany, Sebasti Parera, Manuel Berenguer y Joan Marine (operadores de cmara), Joan Serra, Antonio Cnovas (quintacolumnista, mira por dnde), Antonio Graciani y Conxita Martnez (montadores).

El problema es que Laya Films slo existe en sus escenas pero no en sus montajes. La produccin de Laya Film es, a partir de 1939, un material confiscado, invisible y retenido por los vencedores de la Guerra Civil, como dice Riambau, puesto que el franquismo quiso embarrar el meritorio ejemplo que representaba. As se despiezaron los montajes y se reorientaron a las secciones temticas (para el NO-DO).

Laya Films produca un noticiario semanal en cataln y castellano (cerca de treinta pelculas), un documental mensual en ingls y francs y otros documentos de la guerra (llamados Noticiari de Laia Films o Espaa en guerra). Tenan tambin la exclusiva y el doblaje de las pelculas soviticas, unas cinco: la famosa Els marins del Kronstat (1936) pero tambin Les tres amigues (1936), El circ (1936) o La patria et crida (en realidad Suburbios, 1936). Hay, sin embargo, un problema, y que es que las importaciones soviticas eran irrisorias en comparacin con las norteamericanas. (Pero an as, tal vez, ese cine influy en un pequeo nio de siete aos llamado Miquel Porter Moix, que despus aire su entusiasmo por el cine sovitico de los inicios.)

En agosto de 1945 se produjo el incendio de Cinematiraje Riera de Barcelona y en 1950 se produjo un nuevo incendio en Madrid Films, donde se guardaban los fondos de Laya Films (que desaparecieron por completo). Al no poder contar con los cortos, el estudio de Riambau compila todo lo que se puede recoger en memoria de de Laya Films y el Comissariat de Propaganda. Laya Films, por ejemplo, no pudo estrenar en Barcelona y Hospitalet de Llobregat por responsabilidad del Comit Econmico de Cines anarquistas.

El cine datado en este tiempo no ha sido explcitamente analizado en esta resea, pero s por Esteve Riambau en su libro. Aqu slo se ha hecho mencin a los factores consignados en ste que explican tanto lo concerniente a pistoleros y quintacolumnistas como al honorabilsimo trabajo de quienes hicieron lo imposible por vencer la guerra. 

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-176/la-biblioteca-de-babel/laya-films-i-el-cinema-durant-la-guerra-civil



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