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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2019

Apuntes para la construccin de un programa poltico que potencie la energa argentina
La energa en debate (II)

Federico Nacif
El cohete a la luna


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Las dos notas publicadas en este medio sobre las energas renovables en Argentina y el mundo ( Verbitsky/Bernal y Bertinat/Svampa ), tienen la virtud de ejemplificar, de manera clara y fundada, dos posicionamientos sobre el problema del desarrollo que usualmente se contraponen al interior de las distintas organizaciones sociales y polticas que buscan construir una alternativa viable y superadora al proceso de saqueo en gran escala que protagoniza el macrismo. Ambos posicionamientos contrapuestos constituyen lo que se conoce como el dilema del desarrollo, segn el cual las necesidades de la acumulacin material (eficiencia y productividad), ms tarde o ms temprano, entran en contradiccin con las demandas socialmente virtuosas (participacin social y cuidado ambiental).

La crisis energtica y ambiental est en el corazn de la actual crisis social, econmica y poltica que atraviesa el pas, caracterizada por factores tanto globales como nacionales, tanto histricos y estructurales como puramente coyunturales. No se trata aqu de juzgar los argumentos esgrimidos en ambos artculos, ni tampoco de plantear una tercera posicin tericamente superior, sino de apelar al carcter eminentemente poltico de toda polmica pblica y de proponer, en consecuencia, algunos lineamientos para la elaboracin de un programa de accin conjunta, de cara al proceso electoral que se avecina. Como le gusta afirmar al vicepresidente de Bolivia, lvaro Garca Linera, las verdaderas contradicciones histricas slo pueden resolverse en la praxis.

El papel central que ocupa el sector energtico en relacin al anlisis del desarrollo econmico no es nuevo. Desde mediados del siglo pasado, la antropologa advierte que la aparicin de excedentes energticos, producidos ms all de las necesidades metablicas, constituy el punto de partida de todas las organizaciones sociales relativamente complejas. Ms recientemente, la termodinmica del no equilibrio aplicada a los anlisis econmicos permiti incorporar la dimensin fsica de la energa para estudiar la relacin entre las distintas fuentes energticas y los procesos de cambio social. Sobre la base de estos aportes, el investigador de la Universidad Nacional de Quilmes, Diego Roger , estudia las condiciones naturales, tcnicas y sociales para impulsar en Argentina la transicin hacia un rgimen energtico que est al servicio de la produccin nacional. Para ello dise un novedoso modelo analtico que permite caracterizar las distintas fuentes de energa disponibles en el pas en funcin de tres variables clave:

A travs de esta matriz analtica, el autor no slo pudo detectar las principales fuentes energticas que convendra desarrollar en el pas, sino tambin avanzar hacia la configuracin del mapa de agentes sociales involucrados, e incluso disear posibles soluciones financieras que permitan viabilizar en el pas un plan de transicin energtica que estimule la produccin nacional sin afectar la soberana poltica. Pero a los fines del presente debate, antes de presentar algunos de los resultados, debemos detenernos brevemente en el diagnstico general.

No es necesario ahondar en los factores globales de la actual crisis ambiental, ni en la respuesta que impulsan los organismos internacionales a la medida del gran capital (suficientemente ilustrada por Verbitsky/Bernal y Bertinat/Svampa). Nos bastar con resaltar dos aspectos decisivos. En primer lugar, la cada de las tasas de retorno energtico de los hidrocarburos deriva en procesos de estancamiento global, a la vez que prefigura la transicin hacia un nuevo rgimen energtico basado en un mix centrado en energas renovables (con crecientes tasas de retorno energtico). Sin embargo, el tipo de transicin neocolonial que impulsa el centro industrializado no slo agrava la histrica dependencia extractivista de Amrica Latina, sino que adems muestra serias dificultades para avanzar con xito hacia sus propias metas de cambio tecnolgico, dada su total subordinacin a la lgica del capital financiero y los efectos imprevisibles de la guerra comercial desatada entre Estados Unidos y China.

La actual disputa geopoltica por el control de las reservas sudamericanas de litio, para dominar la produccin de bateras recargables que demandarn los futuros vehculos elctricos y los sistemas de generacin solares y elicos en pleno despegue tecnolgico, ilustra la complejidad de los desafos que nuestros pases debern afrontar. La poltica impulsada por el macrismo en Energas Renovables (privatizacin, dependencia tecnolgica, endeudamiento), mientras los gobiernos de Jujuy, Catamarca y Salta continan rematando las reservas pblicas de litio, son apenas una muestra ms de la endmica incapacidad que exhibe el bloque dominante para impulsar en el pas un proyecto de desarrollo que vaya ms all del saqueo de nuestros bienes comunes y derechos sociales, agravada por la inconsistencia de un gobierno cuyo nico propsito es amplificar sus negocios privados a costa del Estado, sin siquiera comprender las complejidades del sistema global qu dice defender.

El desguace del sector energtico nacional, claro est, no es un hecho reciente. Las tendencias iniciadas con la ltima dictadura militar en lo que hace a la prdida de soberana tecnolgica, desindustrializacin, extranjerizacin y mercantilizacin, fueron profundizadas con la total privatizacin del sistema durante la dcada de 1990, configurando desde entonces un rgimen energtico insustentable que, siguiendo con el anlisis de Diego Roger, alimenta la restriccin externa y la fuga de divisas. Incluso en el sector de la energa elctrica, advierte el autor, a pesar de la existencia de importantes capacidades locales en hidreolctrica y nuclear, la mayor parte de la generacin se basa en tecnologas importadas (ciclos combinados, turbogas, turbovapor, motores). En la generacin elica, por ejemplo, con la honrosa excepcin del Parque Elico Arauco, la ltima dcada se caracteriz por un franco retroceso de la industria nacional, que el actual esquema de subsidios del Plan Renovar no hace ms que acelerar fatalmente hasta su liquidacin final.

Cul es entonces la mejor combinacin posible de recursos energticos y de tecnologas de generacin para inducir desarrollo en el pas por la va del cambio estructural (mayor productividad, diversificacin productiva, energa limpia, abundante y barata)? La respuesta de Roger es compleja pero a la vez contundente. Si se caracterizan los stocks y flujos de recursos energticos del pas en funcin de su rendimiento termodinmico y se analiza la oportunidad tecnolgica en relacin a las capacidades cientfico-tcnicas e industriales del pas, se obtiene un mapa bastante diferente al sentido comn imperante: el cuadrante de mayor desarrollo potencial lo ocupan las energas renovables. No slo por la calidad de nuestros recursos y la capacidad tecno-productiva an disponible en el pas, sino tambin porque se trata de tecnologas jvenes que se encuentran en plena etapa de despegue y que, por lo tanto, ofrecen gran potencial para demandar trabajo humano calificado y elevar la productividad, a la vez que no precisan enormes niveles de inversin, ni elevadas ventajas comparativas previas.

En la actualidad, segn el investigador de la UNQ, la Argentina es el nico pas del hemisferio sur con la capacidad para producir tecnologas de generacin hidrulica, nuclear y elica, con ms de un 80% de componentes nacionales. Por otra parte, la dotacin y distribucin geogrfica de los recursos, permitira impulsar a mediano y largo plazo el desarrollo de nuevas renovables alternativas, como termosolar, undimotriz o mareomotriz, e incluso integrar ms componentes nacionales al paquete tecnolgico (como bateras de litio u otros medios de almacenaje), a partir de mecanismos de financiamiento interno orientados a captar y reorientar las rentas energticas obtenidas.

Se trata, en definitiva, de elaborar una verdadera estrategia productiva soberana y de carcter federal, capaz de responder con pragmatismo a las necesidades y demandas concretas manifestadas por distintos sectores sociales especialmente golpeados por la crisis actual, como los sindicatos metalrgicos o metalmecnicos y las empresas argentinas productoras de bienes de capital (hoy virtualmente paralizadas), as como el sector cientfico-tecnolgico nacional y las distintas organizaciones sociales involucradas con la defensa del medioambiente. Las energas renovables deberan ocupar un lugar central en el programa poltico opositor, asociadas con un nuevo plan de reindustrializacin nacional que, de ser impulsado, a su vez demandar una nueva forma de estatalidad capaz de incorporar los reclamos de las organizaciones sociales, incrementando as el control social sobre los bienes pblicos del pueblo argentino.

No pretendemos clausurar los debates sobre el patrn de consumo dominante, ni desconocemos la dimensin civilizatoria de la crisis global y local. Pero la posibilidad de que las distintas organizaciones sociales, gremiales y polticas comprometidas con el cambio social puedan impulsar en el pas la transformacin cultural de fondo que la transicin hacia un rgimen energtico sustentable requiere, depender de la vitalidad de la democracia realmente existente. Esa vitalidad democrtica, que el bloque en el poder busca extinguir, es la que est en juego en 2019. El plan de desarrollo de energas renovables esbozado permite identificar y viabilizar en torno a una problemtica concreta las complejas articulaciones sociales y alianzas polticas necesarias para defenderla, asumiendo la crisis ambiental desatada por la actual fase del capitalismo mundial y la necesidad de avanzar, de manera soberana, hacia una transicin de rgimen energtico acorde a las necesidades econmicas y ambientales de las mayoras.

 

Fuente: https://www.elcohetealaluna.com/la-energia-en-debate-2/


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