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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2019

Juicio a la democracia

Mart Caussa
Viento Sur


El viernes 1 de febrero, con el traslado de los 9 presos y presas polticas independentistas hacia Madrid se ha iniciado la cuenta atrs definitiva del juicio a la democracia. Las nueve personas se enfrentan a acusaciones fiscales de rebelin o de rebelin y malversacin que suman 156 aos de crcel.

El mismo da han comenzado las movilizaciones en Catalunya. Por la maana apoyando desde las carreteras a los presos cuando eran trasladados a Madrid y por la tarde con concentraciones y manifestaciones en muchas ciudades.

Toda persona que examine objetivamente los hechos acaecidos entre el 20 de septiembre y el 27 de diciembre de 2017 comprobar que no hubo ninguna rebelin, por la sencilla razn de que no hubo ninguna violencia. Hubo manifestaciones, desobediencia civil, un referndum multitudinario, una huelga general de pas y una declaracin de independencia sin efectos prcticos. Todas ellas acciones pacficas en defensa de la libertad que no deberan estar penalizadas y, an menos, ser objeto de peticiones fiscales tan desorbitadas.

La acusacin de rebelin se basa en una manipulacin de los hechos, amparada en una falta de separacin de poderes, que intenta retorcer la interpretacin del cdigo penal para convertirlo en una coraza protectora de la evolucin autoritaria del Estado, que penalice an ms las movilizaciones por derechos y libertades fundamentales, y que autorice calificar de rebelin toda actividad poltica masiva y pacfica que busque poner fin al rgimen monrquico instaurado por la Constitucin de 1978. Si esta maniobra triunfa el lema del todo es rebelin se convertir en la cobertura jurdica de un nuevo A por ellos!, que ya no tendr por objetivo slo a los catalanes, sino al conjunto de pueblos del Estado y a la mayora de su ciudadana.

Por estas razones el juicio contra las personas independentistas que comenzar el 12 de febrero puede ser calificado de juicio a la democracia.

En la denuncia y la movilizacin contra este juicio se deberan implicar todos los partidos, instituciones y personas que defienden la democracia, independientemente de si son partidarias de que Catalunya sea independiente, de que forme parte de un Estado federal, o de que siga siendo una autonoma dentro de un Estado unitario. Todas estas alternativas polticas son legtimas y deben poder ser defendidas en una democracia a travs de candidaturas electorales, movilizaciones, huelgas, referndums, desobediencia civil... Pero cuando el Estado se identifica slo en una de ellas, restringe las libertades para defender otras, reprime a quienes las reclaman y quiere condenar a sus representantes a largas penas de prisin calificando de rebelin lo que diferentes tribunales europeos consideran ejercicio de las libertades fundamentales, entonces este Estado atenta contra la democracia y todos los que la defienden deberan denunciarlo y movilizarse para hacerlo retroceder. Todos son todos: toda persona que defienda la democracia, sea independentista, federalista o unionista.

Dificultades de la movilizacin en Catalunya

Actualmente esta denuncia del juicio y la movilizacin unitaria en defensa de la democracia no son tan masivas como hara falta en Catalunya y son francamente dbiles en el Estado espaol

En Catalunya las diferencias estratgicas entre los partidos independentistas no slo no han disminuido sino que se han hecho crnicas y se ven acentuadas por la proximidad de las elecciones municipales y europeas, que deben mostrar quien tiene la hegemona dentro del mundo independentista. Se ha constituido la Crida per la Repblica liderada por Puigdemont y Jordi Snchez, que propugna candidaturas unitarias independentistas, pero no est claro si el PDeCAT encontrar finalmente su encaje dentro de la nueva organizacin. En cambio ERC, con las encuestas a favor, est decidida a afrontar las elecciones en solitario. Por otra parte la ANC se siente decepcionada por la gestin que los partidos mayoritarios han hecho del 1 de octubre, por el abandono de la unilateralidad y por la falta de unidad; esto la ha llevado a impulsar la iniciativa de Primries Catalunya con el objetivo de conseguir listas abiertas de candidaturas independentistas a los municipios. Por ltimo la CUP impulsar sus propias candidaturas y es muy crtica con los partidos independentistas mayoritarios. Esta divisin es comprensible, pero el mundo independentista se ha pasado aos reclamando la unidad de los partidos y ahora se desanima al ver que no slo no hay ninguna hoja de ruta comn, sino que se ha instalado la divisin.

Las organizaciones sociales del movimiento independentista han encontrado dificultades para organizar grandes movilizaciones despus del 11 de septiembre. El aniversario del 1 de octubre fue an importante, pero las movilizaciones del 21 de diciembre reunieron menos gente. Y en cada una de estas dos fechas ha habido acciones separadas de mnium, ANC y los CDR y diferencias en la forma de enfocar las convocatorias que se hacan unitariamente.

Por su parte los Comunes, que se declaran soberanistas, se pronunciaron contra la aplicacin del artculo 155 y se sitan claramente contra la existencia de presos polticos y exiliados, continan a un nivel muy bajo en el impulso de las movilizaciones, ms all de las declaraciones y de la participacin de algunas de sus personas ms conocidas.

Dar una respuesta a la altura del reto que supone el inicio del juicio contra los dirigentes independentistas exigira un cambio. Las diferencias estratgicas no desaparecern ni dentro del independentismo, ni del soberanismo; sera bueno discutirlas lo ms abiertamente posible, pero no deberan interferir en la necesaria unidad de accin. La competencia electoral es inevitable, pero habra que evitar las descalificaciones, porque refuerzan a los partidarios de la involucin represiva. Y sera necesario construir una unidad muy amplia para denunciar el juicio a la democracia que se iniciar en el Tribunal Supremo, para convertirlo en una acusacin contra el rgimen monrquico, en una gran movilizacin por la libre absolucin de los encausados, por los derechos civiles y democrticos, y por una solucin poltica para Catalunya que reconozca su derecho a decidir. Una unidad que aglutinara partidos, entidades y personas en una entidad a nivel de toda Catalunya, y en miles de entidades en todas las ciudades, barrios y pueblos del pas. Donde se pudieran encontrar todos los defensores de la democracia, sin distinciones entre independentistas y no independentistas. Una unidad que tuviera como prioridad la movilizacin unitaria por los puntos que hacen consenso, desarrollando el camino que pareca intentar la plataforma Som el 80%.

... y en el Estado espaol

La situacin en el conjunto del Estado se ha hecho ms difcil tras el resultado de las elecciones andaluzas. La actitud del gobierno de Pedro Snchez es lamentable: el dilogo con Catalunya se limita a ofrecer la posibilidad de votar un nuevo Estatut y la nica medida de mejora en la situacin de los presos ha sido permitir su traslado a Catalunya durante unos meses, lo cual es un derecho. La Fiscala ha continuado manteniendo la peticin de rebelin y la Abogaca del Estado la ha cambiado a sedicin con peticiones de 95 aos y medio para los nueve encausados en el Tribunal Supremo que acaban de ser trasladados a Madrid. Las dbiles convicciones democrticas del gobierno de Pedro Snchez, la razn de Estado y el temor a las crticas de Cs y PP no permiten esperar ninguna iniciativa de cara a una absolucin de los presos catalanes ni de cara a un dilogo con Catalunya.

Esta actitud contrasta fuertemente con la que est manteniendo el gobierno espaol hacia Venezuela: est dispuesto a reconocer a Juan Guaid como presidente interino, una accin ilegal segn la carta de la OEA y segn la constitucin venezolana, para favorecer a un hombre que no ha ganado ninguna eleccin, que slo puede exhibir el apoyo de gran nmero de manifestantes (pero no superior a los que apoyan a Maduro), y que forma parte de un golpe de Estado impulsado por Trump para derribar el presidente legtimo. Es decir, el gobierno de Pedro Snchez se salta todos los procedimientos legales y democrticos para apoyar una rebelin que forma parte de un golpe de Estado y en el caso de Catalunya apoya la acusacin de rebelin para ignorar y reprimir las decisiones democrticas de la mayora del pueblo de Catalunya en elecciones, manifestaciones, consultas y referendos.

Podemos sigue siendo la nica fuerza estatal que defiende el derecho a decidir en un referndum, que reconoce que los lderes independentistas son presos polticos que no deberan estar en la crcel; pero esto no se ha traducido hasta ahora en impulsar movilizaciones por su libertad. En lugar de utilizar su influencia para acercar los militantes socialistas a defender estas posiciones, se muestra dispuesto a no llevarlas a la prctica con el fin de acercarse a la direccin del PSOE.

Las movilizaciones de solidaridad con Catalunya han sido importantes en Euskal Herria y un poco menos en Galiza, pero en el resto del Estado slo han contado con el apoyo de sectores anticapitalistas de Podemos, organizaciones de izquierda radical y personas de movimientos sociales; slo en algn caso, como el de Madrileos por el derecho a decidir, se ha podido construir una organizacin unitaria de solidaridad. Son estos sectores los que se han hecho cargo de la tarea de explicar que lo que est en juego en Catalunya no es fundamentalmente una cuestin de independencia o unidad, de optar por el nacionalismo cataln o el espaol, sino una cuestin de democracia, de la posibilidad de la gente de decidir sobre todas las cuestiones que le afectan.

Un riesgo y una oportunidad

No est claro que el inicio del juicio consiga modificar significativamente esta situacin. Si no es as conoceremos nuevas restricciones a las libertades, un reforzamiento de la democracia autoritaria y de los partidos de la derecha extrema (Cs y PP) y de la extrema derecha neofascista (Vox). Cuando por activa o por pasiva no se defiende la democracia siempre es la reaccin la que sale beneficiada.

Pero el juicio en el Tribunal Supremo ofrece tambin una oportunidad. Porque los presos harn una defensa poltica, denunciarn al Estado y esto no se podr silenciar, aunque la cobertura de las televisiones y los peridicos estatales sea tan mala y parcial como lo fueron el 27 de septiembre y el 1 y el 3 de octubre. Todas las personas que defendemos la democracia tenemos el deber de aprovechar esta oportunidad, de movilizarnos y de convertir el juicio en un #JoAcuso contra el rgimen monrquico de 1978. Tal y como pide este vdeo de mnium Cultural: https://youtu.be/_kLzqXXuhq4

Fuente: http://vientosur.info/spip.php?article14577



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