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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2019

Desenmascarar el complot imperial y exigir la intervencin de la ONU

Fernando Dorado
Rebelin


En menos de 2 aos (18 meses), la situacin del pueblo venezolano ha cambiado drstica y dramticamente. El conflicto que se desarrolla en Venezuela ya no les compete solo a los venezolanos porque hoy es un problema regional y global. Todo el mundo tiene los ojos puestos en ese pas suramericano y caribeo, a la espera de uno u otro desenlace.

Tampoco estn en juego ni la democracia ni los derechos humanos (como algunos ingenuos creen), dado que, en toda guerra como la que est en operacin, se anulan y sesgan totalmente esas categoras conceptuales hacindolas depender de la interpretacin de cada bando.

Incluso, la soberana no se ejerce hoy plenamente: las fuerzas armadas venezolanas y la poblacin mantienen precariamente el control territorial, pero la soberana econmica ha sido gravemente lesionada por las polticas desacertadas del gobierno. Dichas polticas han sido causadas, en parte, por la presin y el cerco imperial pero tambin, por errores conceptuales y por la corrupcin administrativa de la burocracia enquistada en el rgimen.

La soberana poltica tambin ha sido gravemente afectada tanto por el gobierno como por la oposicin golpista.

El gobierno debilita la soberana popular al ser incapaz de resolver los problemas vitales de la poblacin (alimentacin, medicinas, servicios pblicos, transporte, etc.), y la oposicin, al vender la idea de que el gobierno estadounidense y sus socios injerencistas, intervienen para restablecer la democracia y acabar con la dictadura.

La nueva generacin de derechistas golpistas ha llegado a los extremos de izar las banderas de EE.UU. y de Israel en sus eventos, dejando ver que solo son tteres de un plan de intervencin extranjera. Y en medio de su desesperacin, importantes sectores sociales asimilan esa idea.

Desde mediados de 2017 la estrategia de la derecha golpista cambi en cabeza de Leopoldo Lpez y sus asesores gringos (encabezados por Marco Rubio). Se dedicaron a ganar tiempo y a complotar y acumular fuerza desde afuera de Venezuela.

Igualmente, la situacin de la poltica interna de los EE.UU. evolucion hacia el caos que no controla Trump, sino que lo controla a l, y las fuerzas reaccionarias estadounidenses lideradas por Mike Pence, Mike Pompeo y el mismo Rubio, han logrado un alto nivel de incidencia en la poltica para Amrica Latina.

Ahora ejecutan su plan: una guerra de intervencin en Venezuela y en toda la regin.

De acuerdo a todas las informaciones, mensajes, gestos y seales, Trump piensa que, solo con presin diplomtica, cerco econmico y amenazas de guerra (fuegos artificiales), van a doblegar al gobierno de Maduro y al ejrcito bolivariano. Es tambin lo que algunos ingenuos presidentes y sectores polticos de la regin y del mundo creen a pie juntilla.

Pero el ncleo neocon que maneja los hilos de la conspiracin, que utiliza esa guerra para tambin desmoronar (impeachment) al mismo gobierno de Trump, y desestabilizar toda la regin desde Mxico hasta Bolivia, que est en coordinacin con Steve Bannon, John Bolton, Eliott Abrams, lvaro Uribe Vlez y la lite anticubana de Miami-Madrid, parece estar decidido a todo. Traman y complotan por debajo de la mesa, presionan gobiernos y chantajean a mafias de todas clases y colores para comprometerlas en su aventura.

Estas nuevas condiciones nos llevan a replantear algunas ideas que han sido superadas por la realidad.

Las condiciones internas de Venezuela que hacan imposible una guerra de intervencin imperial, pasaron a ser irrelevantes ante una estrategia de intervencin y desestabilizacin regional de carcter imperialista. Esas condiciones internas consistan en que no existe una tradicin guerrerista entre el pueblo venezolano, no hay una divisin tribal ni territorial que puedan aprovechar o estimular, el ejrcito bolivariano est unificado y cuenta con una tradicin anti-imperialista, y la elite parasita de oposicin no tiene la capacidad para encabezar una rebelin armada.

Sin embargo, esas condiciones cambiaron con la intervencin extranjera que viene impulsando la cpula guerrerista de la regin y de EE.UU. Al estar en la agenda del plan desestabilizador una serie de objetivos que van ms all de Venezuela, todos los anlisis y expectativas cambian de manera drstica.

Esos objetivos son: a) el derrocamiento por la fuerza del presidente Maduro y la apropiacin por parte del gran capital (especialmente de EE.UU.) de las riquezas petroleras y minerales de Venezuela; b) la destruccin de los acuerdos de paz con las Farc, la agudizacin de la guerra interna irregular y el debilitamiento de las fuerzas democrticas y progresistas en Colombia; c) el cerco y acoso al gobierno de Cuba, Bolivia y Nicaragua; d) el aislamiento regional del gobierno de AMLO de Mxico; e) la nueva poltica de expoliacin de los recursos naturales de la cuenca del Amazonas, en cabeza del gran capital global, el nuevo gobierno de Brasil y los gobiernos extractivistas del Grupo de Lima.

Si estamos en lo correcto, no sern los ejrcitos de ningn pas los que se comprometan en la guerra. Los grandes contratistas del terror tienen listas miles de tropas de mercenarios y sus empresas de destruccin y de re-construccin tienen el panorama claro sobre los intereses, contratos, subcontratos, sobornos y toda clase de repartimientos entre las fuerzas interesadas en apropiarse de los inmensos recursos energticos de la regin. Colombia exporta miles de mercenarios desde 2011 que trabajan a bajo costo para empresas privadas de los EE.UU. comprometidas en las guerras del Medio Oriente y frica (https://goo.gl/yBSuQD).

Pareciera que la cpula madurista-cabellista del gobierno venezolano dej crecer el enano. La casa por crcel de Leopoldo Lpez debe haber sido uno de los nodos golpistas donde se construy toda la infraestructura de comunicaciones y el diseo estratgico que sirvi de plataforma poltica al desconocido y novel Guaid, con la sombra y cobertura de la accin de una Asamblea Nacional pagada con los recursos econmicos del pueblo venezolano.

Hoy las fuerzas democrticas, patriticas, revolucionarias y anti-imperialistas de toda Amrica Latina tenemos la obligacin de enfrentar ese plan de muerte. Y para hacerlo hay que tener claros los anlisis de clase y geopolticos. Ya no sirve hablar de no intervencin cuando todas las potencias, de una manera u otra, tienen velas en ese entierro. Ya es algo tarde pedir democracia cuando ni en EE.UU. ni en Europa la democracia se respeta en lo ms mnimo. Cmo exigir democracia cuando en Amrica Latina los golpes blandos han sido la constante? Qu moral o tica tienen los gobiernos de Colombia, Honduras, Paraguay, Brasil o Per para exigir democracia?

Cuando las fuerzas polticas internas de Venezuela estn ms all de las apariencias absolutamente debilitadas frente al conjunto y mayoras de la poblacin, plantearse salidas democrticas inmediatas, es otorgarles grandes ventajas a las fuerzas golpistas de derecha.

Las del gobierno estn dbiles por el enorme desgaste, ejercicio de represin y caos econmico acumulado; y las de la oposicin no logran fortalecerse por su actitud golpista, entreguista y antipatritica.

El objetivo central, entonces, es desenmascarar el complot imperial y evitar el escalamiento de la guerra.

El gobierno de Maduro tiene que replantear su estrategia y buscar nuevos aliados dentro y fuera de Venezuela. Y las fuerzas democrticas de la regin deben conformar un Frente contra la guerra imperialista y oligrquica, llamando sin temores ni ambigedades a Rusia, China y otras potencias a intervenir en la solucin pacfica y consensuada de este conflicto.

Solo una intervencin externa e internacional, posiblemente coordinada y articulada por la ONU, en donde las fuerzas polticas, sociales y del ejrcito venezolano tengan una representacin amplia y cualificada, que a la vez sea un verdadero proceso de paz, puede ayudar a resolver ese conflicto inducido desde lo ms reaccionario y codicioso del imperio estadounidense.

Los dems escenarios no lograrn detener la voracidad del imperio. Hay que retomar la iniciativa.

Nota : La llamada ayuda humanitaria es una estrategia de la guerra de intervencin. Hoy el eje Miami, Bogot, Madrid y este de Caracas concentra sus esfuerzos en la ciudad de Ccuta. La pregunta que surge es: Por qu los gobiernos injerencias y las grandes fundaciones humanitarias que estn detrs de los contratistas del terror, no auxilian a los cientos de miles de migrantes centroamericanos que huyen hacia EE.UU. o a las decenas de miles de africanos que buscan un mejor vivir en Europa? Acaso es una inversin en Venezuela y Colombia que van a capitalizar con los contratos de la destruccin y re-construccin de esos pases?

[email protected]

@ferdorado

https://aranandoelcieloyarandolatierra.blogspot.com/2019/02/desenmascarar-el-complot-imperial-y.html#.XFc2HFxKjIU

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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