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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2019

El partido de Abascal es ms prximo al neoliberalismo de los ultras latinoamericanos que al discurso obrerista de Salvini o Le Pen
Vox y la extrema derecha de Bolsonaro

Mara Eugenia Rocrguez Palop
Ctxt


A estas alturas mucha gente sabe ya identificar los atributos esenciales de las extremas derechas en todo el mundo. Repliegue nacional, orden y seguridad, reaccin punitiva, militarismo, xenofobia, aporofobia, homofobia, misoginia una restauracin reaccionaria en toda regla que se adapta, sin embargo, a la idiosincrasia de cada nacin resurrecta.

En Espaa, Vox representa una propuesta de corte abiertamente neoliberal y desregulatorio, y ha renunciado tanto a las dosis de aparente proteccionismo econmico como a la retrica de las clases trabajadoras, que exhiben una buena parte de las derechas en Europa. Vox ha querido acercarse ms a los ultras latinoamericanos como Bolsonaro, que a Salvini o a Le Pen.

Vox se alimenta de un crculo de ricos en el que se dan encuentro los de rancio abolengo, los grandes herederos de toda la vida, los nuevos ricos surgidos de la cultura del pelotazo y el extractivismo, y los ricos aspiracionales tardochenteros que han hecho del nuevorriquismo una autntica profesin de fe. Todos ellos reclaman menos impuestos y ms recortes sociales, quieren expulsar del mercado laboral a migrantes y mujeres, y se niegan a aceptar cualquier cautela ambiental que ponga lmite a su incontenible voracidad. O sea, los ricos de Vox, como los de Bolsonaro, no son solo los grandes propietarios que se benefician de la bonificacin del Impuesto de Sucesiones y Donaciones o de la bajada del tramo autonmico del impuesto sobre el patrimonio, los terratenientes que se dedican al cultivo del toro bravo o a la organizacin de monteras carsimas en sus enormes fincas, sino tambin los ricos recin llegados que en Almera han hecho dinero rpido con la produccin intensiva bajo plstico y las canteras de mrmol, y los que, contra todo pronstico, creen estar en disposicin de formar parte de este club tan distinguido. A estos ltimos, es a los que les debe traer muy buenos recuerdos la liberalizacin total del suelo, la actividad especulativa y la burbuja inmobiliaria. De manera que, a diferencia de esa extrema derecha europea, de retrica izquierdista, que, como en Finlandia, se considera socialista, Vox ha pergeado un programa econmico que est ms en sintona con las derechas latinoamericanas, subalternas de la poltica depredadora de EEUU y del Fondo Monetario Internacional.

Estas derechas constituyen hoy un grave peligro para la supervivencia de los pobres, los migrantes y las mujeres en cualquier lugar del planeta. En Amrica Latina han expulsado a la mitad de la poblacin del acceso a la salud, la educacin, la vivienda, el agua o la luz, y han articulado, despus, sofisticadas tcnicas de seguridad para controlar a esa poblacin a la intemperie. Como dice Zibechi, el tipo de Estado que se corresponde con este sistema de acumulacin por despojo es el Estado policial, con sus correspondientes campos de concentracin para los de abajo. Solo hay que ver los entornos de la gran minera, de las megaobras de infraestructura y de los monocultivos, en Amrica Latina, donde este sistema ya funciona; barriadas perifricas enteras sin agua potable ni electricidad, pero abarrotadas de hombres armados1.

Vox se apunta tambin a la poltica disuasoria que incluye la expulsin masiva de inmigrantes y la ilegalizacin a las ONGs que les presten ayuda. Su objetivo es fortalecer a las fuerzas policiales para que garanticen una inmigracin ordenada, compatible con nuestra cultura occidental y vinculada al mercado laboral; un contingente de pobres que sea til a un crecimiento econmico ilimitado y al servicio de las grandes fortunas. La xenofobia es una de las versiones de la aporofobia y se canaliza tambin a travs de herramientas represivas.

Esta reaccin militarista/punitivista en favor de los ricos, la hemos visto tambin en Bolsonaro apoyada, adems, por el pentecostalismo y el mismsimo poder judicial. BBB: Bala, Buey y Biblia. Una combinacin exitosa de militarizacin, agronegocio e Iglesia2. En Brasil, la Iglesia Universal del Reino de Dios controla 70 emisoras de televisin, ms de 50 radios, un banco, varios diarios y tiene 3.500 templos3, y su poder meditico ha sido de enorme relevancia en la subpoltica de los memes con la que la extrema derecha ha vehiculado el odio y el resentimiento4.

En Espaa, tambin Vox se ha convertido en el brazo armado de la Iglesia catlica. Su poltica educativa, que vuelve al modelo nico (con devastadores efectos discriminatorios), se apoya en los colegios concertados (en su mayor parte, religiosos) y tiene como fin evitar las injerencias ideolgicas del poder pblico, esto es, la educacin en la diversidad sexual y la ideologa de gnero. Y se entiende, por supuesto, que, entre tales injerencias, se cuenta tambin el intento de acabar con la educacin segregada en manos del Opus Dei. Estas derechas coinciden tambin con sus respectivos lderes religiosos en la lucha contra las mujeres. Abascal y Bolsonaro canalizan la catarsis del hooliganismo machirulo; alimentan el imaginario de un macho alfa proveedor-cazador que preside con mano dura tanto la vida familiar como las instituciones estatales, y quieren aislar a las mujeres en el exclusivo rol de madre y esposa.

Finalmente, en Espaa, como en Brasil, la extrema derecha es claramente antimemorialista y negacionista. Vox quiere convencernos de que Franco no existi, no hubo golpe de Estado ni dictadura militar, no hay vctimas del franquismo, ni fosas, ni nada que recordar, que no hayamos recordado ya. Bolsonaro reivindic tambin la dictadura en el impeachment contra Dilma Rousseff y celebr la tortura de sus vctimas. La dictadura brasilea, de hecho, cumple todava, para muchos, un evidente papel positivo, como referente econmico y fuente de autoestima nacional, porque en Brasil, como en Espaa, no ha habido purgas administrativas, sino que se ha dado una descarada continuidad institucional entre la dictadura y la democracia. Por eso, no es extrao que en ambos pases se haya arbitrado una persecucin ideolgica desde las instituciones ligada a la defensa de la unidad nacional y protagonizada, muy especialmente, por esa parte del poder judicial que nunca lleg a trabajar en una lgica democrtica.

El uso que Bolsonaro ha hecho de los jueces en Brasil y el que tambin las derechas han empezado a hacer en Espaa, se han traducido en continuos montajes judiciales y guerras jurdicas contra cualquier adversario. Acusaciones falsas o manipuladas, persecucin policial, servilismo de la fiscala, abuso de la prisin preventiva (que ya no es una medida cautelar sino un cumplimiento extralegal de la pena), supresin de los derechos de las personas presas por segn qu delitos, incremento desmesurado de las sancionestodo ello unido a un espectculo meditico que busca destruir la imagen pblica y debilitar el apoyo popular de polticos, periodistas, profesores universitarios o raperos.

En fin, no cabe duda de que la cercana de Vox a la extrema derecha latinoamericana augura para nosotros un panorama mucho ms desolador del que puede predecirse para los pases que en Europa ya conocen formaciones parecidas.


Notas

1. Ral Zibechi, Decir fascismo confunde y despolitiza, Rebelin, 10/11/2018 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=248876

2. ngel Calle, La ultraderecha: el voto productivista contra el mundo, eldiario.es,13/12/2018 https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ultraderecha-voto-productivista-mundo_6_843125696.html

3. Ral Zibechi, Pentecostalismo y movimientos sociales, Rebelin, 25/10/2018 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=248169

4. ngel Calle, La ultraderecha: el voto productivista contra el mundo, eldiario.es,13/12/2018 https://www.eldiario.es/ultima-llamada/ultraderecha-voto-productivista-mundo_6_843125696.html

Fuente original: https://ctxt.es/es/20190130/Firmas/24129/vox-bolsonaro-neoliberalismo-maria-eugenia-rodriguez-palop.htm



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