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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2019

No es solo Maduro, tambin es China

Xulio Ros
Rebelin


La poltica estadounidense de acoso y derribo de Nicols Maduro tiene en lo geopoltico un segundo destinatario principal, China. La crisis que vive Venezuela actualmente no solo obedece a causas endgenas sino que escenifica un exacerbado pulso que enfrenta a EEUU con el gigante oriental. En Amrica Latina y el Caribe, Washington ha pasado de la observacin atenta a la confrontacin abierta con Beijing a la vista de su creciente presencia en la zona. En Venezuela, la Casa Blanca enva un contundente mensaje a Beijing y plantea una severa advertencia a los pases de la regin.

Apoyndose en buena medida en los gobiernos progresistas de la zona, la relativa inhibicin de la Administracin norteamericana -con otras prioridades en su agenda-, las amplias necesidades de Amrica Latina y su inters en diversificar los socios comerciales y las propias exigencias de la economa china, Beijing dio un salto espectacular en sus relaciones con los pases latinoamericanos y caribeos.

El estallido de la crisis econmica y financiera, el trnsito hacia un nuevo modelo de desarrollo en China y las dificultades de su economa y la sucesin de alternancias conservadoras en no pocos gobiernos de la regin abrieron un periodo de incertidumbre. No obstante, Beijing dej claro que su apuesta en Amrica Latina es estratgica y pragmtica proponiendo la extensin de la Iniciativa de la Franja y la Ruta a la regin con una agenda de compromisos que dara un gran impulso a la relacin no solo con comercio sino con inversiones en todo tipo de infraestructuras (puertos, carreteras, ferrocarril, centrales hidroelctricas, etc.). En su mayora, los gobiernos de la regin aplaudieron esta actitud. En 2018, el comercio bilateral de China con Amrica Latina alcanz el rcord de 307.400 millones de dlares, con un aumento del 18,9 por ciento, confirmndose como el segundo socio comercial de Amrica Latina. Un total de 16 pases de la regin firmaron memorandos de entendimiento con China para construir conjuntamente la Franja y la Ruta. China es el mayor socio comercial de Chile, Argentina, Brasil y Per.

China ha sabido lidiar con las dificultades, incluidas las alternancias. Experiencia no le falta. Recordemos los Chiles de Allende y Pinochet. Y eran tiempos de Mao. Pero una vez ms, lo que amenaza con desequilibrar esta marcha triunfal es la decidida intervencin de EEUU con el objetivo de contener a sus rivales y preservar su hegemona en la zona. Y la defender con todos los medios a su alcance. Nadie lo dude.

En su gira del pasado octubre por Amrica Latina, el secretario de Estado Mike Pompeo lo dijo alto y claro: todos tienen que elegir campo. Lo mismo haba dicho su antecesor Rex Tillerson en su visita a la regin en 2017, advirtiendo a los pases latinoamericanos contra la posibilidad de hacer negocios con China. La ruptura de relaciones con Taiwn de pases como El Salvador, Repblica Dominicana o Panam, dispar las alarmas. En septiembre pasado, EEUU llam a consultas a sus embajadores en los tres pases. Como dice el vicepresidente Pence, es momento de pasar a la accin.

China y Venezuela

Hugo Chvez alent el acercamiento a China a modo de contrapeso a EEUU. Para tranquilizar a la Casa Blanca, Beijing siempre quiso eludir ese juego evitando ideologizar su relacin, remitindola a la gestin de los intereses econmicos de ambas partes. Entre 2003 y 2012, los intercambios comerciales pasaron de 800 millones a 20.000 millones de dlares convirtindose Venezuela en el cuarto proveedor de petrleo de China. Los prstamos concedidos a Caracas por China ascienden hoy da a unos 62.000 millones de dlares, representando el 53 por ciento del total de los concedidos a Amrica Latina. La deuda de Caracas con China asciende actualmente a 23.000 millones de dlares, el 16,4 por ciento del total de su deuda con el exterior.

En los ltimos dos aos, China ha moderado sus compromisos con Venezuela a la vista de las dificultades de todo tipo en las relaciones con su gobierno, aunque mostrando empata y solidaridad. En el ltimo viaje de Maduro a China, en septiembre pasado, Beijing otorg un nuevo prstamo y comprometi ms inversiones en los yacimientos del Orinoco y de Ayachuco, donde la estatal CNPC ha realizado importantes desembolsos.

Venezuela cataliza hoy la feroz rivalidad estratgica entre EEUU y China pero no es el nico caso relevante en la regin. El siguiente asalto bien pudiera ser la estacin espacial que China ha construido en la Patagonia argentina, en Nauqun, en funcionamiento desde el pasado abril y que desempe un papel clave en el reciente aterrizaje de una nave espacial en el lado oscuro de la Luna. A pesar de que Beijing y Buenos Aires se dieron garantas mutuas sobre la naturaleza civil y pacfica de la instalacin, el ruido meditico a propsito de su supuesta finalidad militar va en incremento con diversas autoridades de EEUU alertando un da s y otro tambin de los peligros de los acuerdos chinos opacos y depredadores que socavan la soberana de las naciones. La Agencia Espacial Europea firm con Argentina un acuerdo similar en una provincia vecina Washington quiere echar a China de la zona y difcilmente parar hasta conseguirlo.

En Venezuela, el golpe en la mesa de EEUU no es ms que un escarmiento a China (como hizo en Libia) y tendr consecuencias para toda la regin. Un serio trompazo en Venezuela quiere contrariar los planes de Beijing para toda la regin en el marco de esa extensin natural de la Iniciativa de la Franja y la Ruta que tan nervioso pone a Washington. La relevancia creciente de China en su patio trasero lo lleva fatal. La doctrina Monroe vuelve por sus fueros y los pases de la zona deben volver al redil. Beijing no se ha puesto de lado ni ha dejado esta vez que Putin expresara opiniones que prefiere callar. Mostr su apoyo a Maduro, apel al dilogo y conden la injerencia exterior pero est por ver que sea suficiente.

Xulio Ros es director del Observatorio de la Poltica China

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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