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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2019

Apuntes subversivos para un tiempo difcil

Javier Echeverra Zabalza
Rebelin


Se palpa en el ambiente un pesimismo profundo en el sector social ms consciente y transformador. Estamos padeciendo un progresivo recorte de derechos, a la vez que una desigualdad y precariedad cada vez mayor; percibimos graves amenazas econmicas y sociales, as como un peligroso acercamiento a los lmites del planeta y a su sostenibilidad. Constatamos que la movilizacin de la derecha social es alta, mientras que la izquierda poltica est dividida y la social, desmovilizada. Sentimos que estamos viviendo un momento crtico, si el anlisis lo ponemos en perspectiva histrica. Qu hacer? Slo pretendo plantear unas pocas reflexiones con cierto nimo provocador.

1.- Los grandes poderes, a la ofensiva. Es muy claro que la hegemona la tienen los grandes poderes econmicos, polticos, mediticos y culturales desde hace ya varias dcadas. Han logrado que, en el fondo, la gran mayora de la gente aceptemos el sistema capitalista como el nico posible, porque sabemos que todas sus alternativas han fracasado. Si eso es cierto, lo tienen fcil para mantener su hegemona: lo que hay que hacer, dicen, es perfeccionar el sistema capitalista. Cmo? Globalizando la economa mediante ms competencia hacia abajo en salarios, impuestos, derechos para as bajar los precios; fomentando el incremento de los beneficios y la acumulacin de riqueza para que as se cree empleo, se fomente el I+D+i y se pueda seguir la rueda de solucin de los problemas actuales mediante los avances cientfico-tcnicos... Este discurso es hoy hegemnico en todo el mundo.

Qu hacemos nosotras mientras tanto? Tratar de parchear el sistema en sus puntos ms sangrantes, sin desenmascarar al capitalismo ni introducir dinmicas transformadoras serias. Y, sin despreciar en absoluto los pequeos logros conseguidos, eso supone asentar cada vez ms su hegemona y nuestra sumisin. Ponen en el centro a los consumidores, y los confrontan con los productores porque, segn ellos, estos son los culpables de que el poder adquisitivo no sea mayor. Y tambin enfrentan a los consumidores con los lmites del planeta mediante su negacin o con supuestas soluciones cientfico-tcnicas. Todo esto supone un reforzamiento del individualismo y la debilitacin de la accin colectiva: su principio filosfico es que cada cual es y debe ser responsable de s mismo; en todo caso, a lo nico a lo que se puede llegar es a la caridad, y slo en los casos ms extremos. As que, con este panorama, cada vez se hace ms difcil cambiar la correlacin de fuerzas: como cada cual estamos centrados en lo nuestro, les basta con inducir el miedo a no poder subsistir o a empeorar nuestra situacin y con confrontar sectores sociales para hacerles responsables de los problemas que tenemos. Cuentan para ello con medios econmicos, polticos, institucionales y mediticos muy poderosos.

2.- Necesitamos pasar a la ofensiva. Es preciso que la gente ms consciente ponga cuanto antes las bases para pasar a la ofensiva, porque esta es una condicin sine que non para cambiar la actual correlacin de fuerzas. Entre otras cosas, esto requiere:

a) Reconocer que el capitalismo ha servido para que la humanidad hiciera importantes avances econmicos y sociales, pero explicar a la vez con firmeza que: desde hace ya un tiempo este sistema se ha convertido en un gravsimo peligro para las personas, la vida y el planeta en su conjunto, ya que no es sostenible ni econmica, ni ecolgica, ni social, ni cultural, ni geoestratgicamente; no puede tolerar el derrumbe del patriarcado y la igualdad de mujeres y hombres; es incompatible con una cultura de fomento de valores y principios como igualdad, fraternidad, igualdad real (no slo de mercado) y cooperacin, imprescindibles hoy para lograr la sostenibilidad.

b) Es imperioso y urgente cambiar el entramado legal-normativo-institucional de los estados, de la UE y mundial por otro que ponga en el centro la vida en general y la humana en particular.

c) Necesitamos hacer una reflexin profunda sobre los valores y dinmicas de confrontacin entre y dentro de las fuerzas y personas que decimos pertenecer al campo de lo que habitualmente se conoce como izquierdas, con el fin de evitar la autodestruccin y favorecer la cooperacin en la accin conjunta. Se trata de un problema que lo venimos arrastrando desde la Revolucin Francesa y necesitamos cambiar radical y urgentemente esa cultura. ste es uno de los problemas fundamentales a superar, porque es condicin de posibilidad de todo lo dems. Sobre todo, cuando tenemos la necesidad de abarcar progresivamente el mundo entero. Aunque el acento y la justificacin de nuestras diferencias los solemos situar habitualmente en los programas, nuestro mayor problema es la escasa voluntad que tenemos de cooperar lealmente y actuar conjuntamente respetando escrupulosamente los principios democrticos -tambin el de respetar lo que decida la mayora si no hay consenso-.

d) En lugar de gastar gran cantidad de energa en disquisiciones tericas y disputas puristas sobre el tipo de sociedad al que queremos llegar, creo que lo que deberamos hacer es centrarnos en el proceso de conseguir mejoras de todo tipo, de acuerdo a las necesidades y prioridades de cada situacin; eso s, apuntando a una sociedad cada vez ms justa y sostenible en todos los aspectos. En este sentido, tenemos ya referencias de propuestas de programas o manifiestos que podran servir para armar consensos muy amplios para todo el mundo; un ejemplo es el manifiesto que propone Naomi Klein en Decir NO no basta.

3.- Dificultad, voluntad, trabajo conjunto y esperanza. Muy difcil, casi abrumador. Pero absolutamente necesario. Adems, tenemos muy poco tiempo. Sin embargo, por el lado anverso nos encontramos con la ventaja de que no tenemos otra alternativa: en el punto al que hemos llegado, o paramos esta dinmica capitalista de crecimiento, acumulacin, desigualdad y especulacin-rapia o el desastre econmico, ecolgico y social est asegurado. Y para llevar a cabo esta ingente tarea no tenemos otro camino que la cooperacin entre diferentes. Podramos, si quisiramos. Y las necesarias esperanza e ilusin se tienen que basar en esa voluntad, no en la negacin u olvido de la gravedad de la situacin actual. Espero que para ponernos las pilas no tengamos que llegar a que se materialicen amenazas que ya son muy reales: episodios de colapsos con la posibilidad de un enorme sufrimiento para gran cantidad de gente, para nuestros ecosistemas y para el planeta en general. As que, dejmonos de egos, sectas, purismos y venganzas, y pongmonos el buzo del trabajo cooperativo, leal y democrtico.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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