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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-02-2019

Complejidad y caos para los movimientos sociales

scar Garca Gonzlez
Rebelin


La indita insurgencia del movimiento obrero en 45 maquiladoras de Matamoros Tamaulipas logr sortear la censura de los medios hegemnicos tradicionales (incluyendo la de los de izquierda que intentaron minimizarlo o que privilegiaron la voz de los afectados y las autoridades que declararon la inexistencia de algunas huelgas), consiguiendo extender su influencia, directa o tangencialmente, no slo a otros sectores en la frontera sino, incluso fuera de ella. Tal y como como pudo verificarse en los bloqueos a las vas del tren en Michoacn por parte de los maestros de la CNTE o en la decisin que llev a los trabajadores, de las universidades Benito Jurez en Oaxaca y Autnoma Metropolitana en capital del pas, a estallar sus respectivas huelgas.

Mientras el anunciado fin a la guerra del huachicol acaparaba la atencin de la opinin pblica al interior del pas, la acertada postura del gobierno mexicano frente a la posible intervencin armada en Venezuela instigada por EU, y la visita de estado del presidente del estado espaol, lo hacan al exterior.

En tanto las movilizaciones en contra de algunas medidas iniciales de la Cuarta Transformacin como los despidos en dependencias gubernamentales y de la precarizacin laboral va la subcontratacin u outsourcing en sectores como el de la Asamblea de profesores de la UNAM (que marcharon a rectora), en la Biblioteca Nacional, en escuelas y dependencias del INAH han encontrado en las redes sociales el mejor vehculo para organizarse y manifestar su inconformidad. Tambin ha sido el caso de la oposicin a la aprobacin de la Guardia Nacional, el Tren Maya u otros megaproyectos extractivistas.

De manera destacada han sido las protestas en contra del incremento de feminicidios, de secuestros (incluso en instalaciones del metro) y de ataques cotidianos a mujeres y nias. El pas entero debera ser declarado en alerta por este tipo de conductas, que an no han sido tipificadas como delitos graves en todos los estados de la repblica.

El panorama para los movimientos sociales no podra ser ms complejo y catico con todas las contradicciones de una sociedad que apost por una transicin pacfica, inicialmente designada como de terciopelo, pero que sigue resintiendo la continuidad de los poderes fcticos de un sistema econmico y poltico, que an permanece intacto. La sociedad mexicana debe de reflexionar y ser autocrtica con sus nuevos dogmas y prcticas surgidas a partir de la reciente toma de protesta, lo que no implica dejar de reconocer los aciertos del nuevo gobierno; slo as podr asumir el papel protagnico que le corresponde desde cada una de sus trincheras, sin renunciar a sus reivindicaciones de clase, gnero, etnia, opcin sexual o identidad, que cada quien asuma. La solidaridad, la organizacin, articulacin y autonoma respecto al estado de los diversos movimientos sociales es el mejor contrapeso y contrapoder que pueden stos ofrecer frente a los excesos de aquel. Pensar globalmente, actuar localmente es uno de los legados que la teora de los movimientos sociales ha hecho. Parafraseando a Marx nadie har por los movimientos sociales, lo que stos no hagan por s mismos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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