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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2019

La Unin Europea puede no sobrevivir al euro

Marshall Auerback
mientras tanto

Traduccin de Jordi Martnez


El euro est "celebrando" su vigsimo aniversarioy, sin embargo, no estn descorchando botellas por todo el continente. Excepto, quizs, con la notable excepcin de eurcratas delirantes como Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisin Europea, que manifest: El euro se ha convertido en un smbolo de unidad, soberana y estabilidad. Ha llevado prosperidad y proteccin a nuestros ciudadanos... "

Algo de prosperidad!

Gran parte del continente se caracteriza por un desempleo de dos dgitos, aumento de la desigualdad, conflictos polticos y una virtual generacin perdida de jvenes que nunca han experimentado nada que se acerque remotamente a una economa robusta y exuberante. La integracin basada en la codicia est dando mal nombre a la UE.

Lo peor de la Eurozona en su conjunto es la propia unin monetaria. El euro refuerza las desigualdades estructurales entre los estados miembros, as como entre los grupos sociales dentro de los pases. Tambin vale la pena recordar que su creacin se supona que era un paso intermedio hacia la formacin inevitable de unos "Estados Unidos de Europa" de una autoridad fiscal supranacional, es decir, una unin federal en la que un gobierno central de toda Europa se hace responsable de la estabilizacin econmica y la redistribucin de los ingresos para toda la UE, mientras que la asignacin de recursos se deja en manos de los gobiernos de los estados nacionales. Est claro que se est muy lejos de eso, dadas las tensiones polticas existentes entre las naciones acreedoras del norte germnico y las naciones deudoras de la periferia del sur.

Citando a Abraham Lincoln: "Una casa dividida contra s misma no puede mantenerse". Tampoco puede mantenerse una unin monetaria sin una autoridad fiscal real que la acompae. Dado que esto ltimo parece polticamente imposible en el contexto del Brexit, de las protestas de los chalecos amarillos en Francia y de una coalicin gobernante en Italia que abiertamente juega con el abandono del euro, el resultado ms probable es la ruptura de la unin monetaria. O un modelo de integracin que no sea simultneamente un programa de enriquecimiento para la clase inversora.

En un mundo ideal, el fin del euro vendra a travs de una accin coordinada: reintroduciendo las monedas nacionales y exigiendo inmediatamente que todos los impuestos y otras obligaciones contractuales pblicas dentro de la nacin sean denominadas en esa moneda con el objetivo de crear una demanda inmediata para esas monedas. Sin embargo, es mucho ms probable que la disolucin se produzca a travs de una crisis disruptiva.

El hecho de que el euro haya sobrevivido durante 20 aos no es seal de que nos estemos acercando al da de "una unin cada vez ms estrecha", la antigua aspiracin de los padres de la Unin Europea actual (originalmente comenz como la Comunidad del Carbn y del Acero de seis naciones europeas). Ms bien es un signo de subversin democrtica, una tecnocracia enloquecida que ha sobrevivido al privar a los parlamentos nacionales electos del control de la poltica fiscal: impuestos, gastos y las polticas econmicas centrales del estado-nacin. El euro ha sido tanto el mtodo como la causa de esta privacin democrtica, por diseo, no por accidente.

Cmo?, se preguntarn. Debido a que al substituir las monedas nacionales por una moneda supranacional la creacin del euro rompi el vnculo entre el estado y el dinero, y con ello la flexibilidad para enfrentar las crisis econmicas de una magnitud como las que se han experimentado a lo largo de la historia del euro (especialmente despus de 2008). Se ha convertido, por lo tanto, en un instrumento de la codicia, ya que ha facilitado una transferencia masiva de riqueza hacia el nivel ms alto de la sociedad europea, junto a una debilitacin del estado de bienestar social.

Los parlamentos nacionales, pues, siguen estando constreidos porque sin una moneda nacional carecen de la capacidad fiscal para responder (y tambin para enfrentar una posible quiebra, parecida a la de un estado estadounidense, que es un usuario, no un emisor del dlar). El discurso de Mario Draghi ("todo lo que haga falta") en julio de 2012 alivi el problema de solvencia de los mercados de bonos nacionales de los pases de la Eurozona (porque el Banco Central Europeo es la nica entidad que puede crear los euros necesarios para respaldar los bonos nacionales de manera creble). Eso, junto a un cierto alivio de la austeridad fiscal, indujo a una modesta recuperacin cclica desde 2015 a 2018.

Pero la recuperacin, en la manera en que se dio, ha resultado efmera. El crecimiento del PIB de la Unin Europea en su conjunto se ha extinguido y ahora est experimentando el crecimiento ms bajo en cuatro aos. Los billones de euros movilizados durante las crisis sucesivas se han dedicado principalmente a rescates bancarios encubiertos y a reciclar dinero para los acreedores, en lugar de ayudar al vasto ejrcito de desempleados. Codicia. Y mientras tras cada crisis sucesiva desde el comienzo del euro solo se ha conseguido hasta ahora evitar el estallido final de la unin monetaria, las pobres bases econmicas se han mantenido constantes.

De hecho, el economista Michael Burrage compar recientemente el desarrollo econmico de los 12 miembros fundadores de la Eurozona con 10 pases independientes, los cuales son comparables en trminos de estructura econmica, instituciones laborales y productividad. Sorpresa, sorpresa: los pases de la Eurozona estn en la cola. Vale la pena reiterar que este no es un problema de la "Unin Europea", sino un problema de la Eurozona porque el alto desempleo causado por la poltica de austeridad es una caracterstica persistente de la Eurozona (EZ). Tengamos en cuenta que pases como Noruega, Suiza e incluso el Reino Unido, acosado por los problemas del Brexit, estn superando a los pases de la EZ, especialmente en trminos de desempleo.

El supuesto subyacente a una moneda comn -a saber, que conducira a una convergencia de las estructuras de produccin, empleo y comercio de los pases miembros- ha demostrado ser falso. Aparte de la propia moneda, lo nico en comn en la EZ ha sido el pobre crecimiento econmico en prcticamente toda la regin. Una unin monetaria de "talla nica" no funciona. Existe una multiplicidad de desafos (deuda privada, desempleo, automatizacin, educacin, productividad de los trabajadores) que solo se puede resolver a travs de estrategias de desarrollo nacional / supranacional socialmente ms inclusivas (es decir, generosas). Pero eso est dentro del mbito de la poltica fiscal, que a su vez se ve constreida por la existencia de diferentes pases que efectivamente "toman prestado" en una "moneda extranjera", lo que de facto el euro es, dada la separacin institucional entre el estado y la moneda en s. As que volver a las monedas nacionales parece ser un primer paso necesario.

Por qu no simplemente intentar devaluar el euro?

Por un lado, confiar en los impulsos externos al crecimiento a travs de la devaluacin de la moneda depende de la disposicin de otros socios comerciales para adoptar estrategias de crecimiento que se adapten al aumento de las importaciones resultantes (algo altamente problemtico en el entorno cada vez ms proteccionista de hoy). Adems, durante perodos previos de debilidad relativa del euro el mayor beneficiario de lejos en la Eurozona ha sido Alemania, como lo demuestra el hecho de que el pas tiene un supervit por cuenta corriente ahora un poco menos del 8 por ciento del PIB, que en gran parte comprende la mayor parte de los excedentes comerciales de la Unin Europea con el resto del mundo. El resto del bloque, particularmente los miembros mediterrneos, todava estn registrando un crecimiento inferior y niveles de desempleo sustancialmente ms altos. En primera instancia, pues, una devaluacin del euro ayuda a Alemania, no a la Unin Europea en su conjunto.

Adems, la moneda comn significa una poltica monetaria comn, la cual ha amplificado las tensiones de la Eurozona, en lugar de mitigarlas. En el perodo previo a la crisis mundial de 2008 las tasas de inflacin en los pases mediterrneos fueron ms altas, lo que signific que las tasas de inters reales fueran ms bajas. Por lo tanto, el crdito barato aliment burbujas de activos en pases como Grecia, Espaa y Portugal, lo que a su vez produjo la ilusin de que estaban "convergiendo" con las economas del norte de Europa. Por el contrario, las tasas de inters del Banco Central Europeo (BCE) posteriores a 2008 se mantuvieron demasiado altas durante demasiado tiempo para los pases de la periferia ahora cargados de deuda y, por lo tanto, han sufrido una mayor cada desde la crisis financiera que Alemania.

El economista Servaas Storm ha cuantificado el impacto:

Durante los aos previos a la crisis de 1997-2007, ser miembro de la UEM benefici a todos los pases... excepto a Alemania e Italia. Se estima que la pertenencia a la UEM hizo aumentar los ingresos reales per cpita en Grecia, Portugal y Espaa en un 8-10%... Sin embargo, las cosas cambian considerablemente despus de 2008. Ser parte de la Eurozona ha deprimido los ingresos reales en Grecia en un 16%, en Italia en un 8%, en Portugal en un 4% y en Espaa en un 8% en comparacin con el contrafctico. En cambio, la mayora de las economas "centrales" del norte... se beneficiaron de su pertenencia a la UEM, ya que se estima que sus niveles de ingreso per cpita reales son ms altos que en el escenario contrafctico "sin pertenencia a la Eurozona". Alemania destaca en este perodo posterior a la crisis de 2008-2014, con un alemn promedio con un ingreso real aproximadamente un 5% ms alto que el contrafctico estimado (no UEM)."

La poltica monetaria del BCE inicialmente foment burbujas de activos en la periferia y luego exacerb la deflacin de la deuda cuando estas burbujas explotaron. Sin embargo, al intentar mitigar la deflacin de la deuda del sur posterior a 2008 las bajas tasas de inters resultantes impulsaron un auge en Alemania. Esto explica en gran parte por qu el ingreso real de Berln es ms alto que el contrafctico estimado, lo que habra ocurrido si Alemania hubiera estado utilizando todava el deutschmark, ya que el siempre vigilante Bundesbank probablemente habra elevado las tasas de inters de manera ms rpida y agresiva.

Incluso con una poltica monetaria comn, si los miembros de la Eurozona hubieran estado en una unin federal comparable a Canad o los Estados Unidos, los responsables polticos podran haber mitigado las divergencias regionales a travs de transferencias fiscales o pagos compensatorios. Y el problema de los desequilibrios comerciales interregionales tampoco sera un problema (a nadie en Estados Unidos realmente le importa, por ejemplo, si Nueva York tiene un "dficit comercial" con Texas, debido a la existencia decisiva de esta unin federal que llamamos "Estados Unidos de Amrica").

Pero a pesar de que no existe una unin fiscal comn, los custodios de la Unin Monetaria Europea han impuesto una camisa de fuerza de austeridad fiscal como condicin previa para ser miembro del euro (es decir, el perversamente denominado "Pacto de Estabilidad y Crecimiento", que ha generado un crecimiento mnimo y mucha inestabilidad ). Por lo tanto, los pases que se ganan" ser miembros del "Club Euro" obtienen el peor de los mundos posibles: capacidad mnima para impulsar el crecimiento a travs de una poltica fiscal agresiva: solo austeridad fiscal. Al igual que unindose a una religin que ofrece el infierno, pero no el cielo, la austeridad fiscal exacerba los diferenciales de productividad (menos dinero para inversin, educacin, bienestar social, mayor desempleo, etc) y bloquea a los pases de lento crecimiento en la trampa de la deflacin de la deuda y el estancamiento econmico perpetuo (vase Grecia). Y no hay forma de "inflar" la deuda a nivel nacional, porque no existe una "imprenta nacional".

Por ltimo, pero no menos importante, los campeones de la unin monetaria, especialmente los de Berln, continan predicando el mito destructivo segn el cual el incremento de la competitividad a travs de "reformas estructurales" (lo que generalmente significa la capacidad de despedir trabajadores con mayor facilidad y recortar los programas de bienestar social) de alguna manera permitir a los pases afligidos igualar el dinamismo econmico de Alemania.

Sin embargo, como seala Storm, los pases no pueden competir si la composicin de las exportaciones en cada pas es diferente: Alemania es fuerte en la fabricacin de tecnologa media y alta, y esta fortaleza se manifiesta en un slido rendimiento de las exportaciones as como en una limitada vulnerabilidad a los sobresaltos externos (nfasis mo). El slido rendimiento de las exportaciones se deriva en parte del hecho de que los productos de alta gama no son particularmente dependientes de los bajos costes laborales para competir globalmente. Por el contrario, los pases de la periferia estn generalmente atrapados en actividades de baja y media tecnologa, muchos de los cuales compiten con China y, por lo tanto, estn mucho ms sujetos a su amenaza competitiva (la industria textil de Italia es un caso clsico).

El resultado es que lo que es bueno para Alemania no lo es tanto para Italia o Francia, y viceversa. Lo que se requiere son polticas industriales nacionales distintas, con el objetivo de acomodar y diversificar las estructuras comerciales existentes, particularmente, de los pases mediterrneos.

Lamentablemente, la Eurozona no hace provisiones para esto debido en gran parte a la fobia de la Eurozona al dficit. Como escrib en otra ocasin:

Hay un problema filosfico ms amplio inserto en el pacto. En el origen de la aspiracin a crear una "cultura de estabilidad" est implcita la creencia de que la deuda pblica es invariablemente un mal, cuyas consecuencias deben detenerse a toda costa. Pero, como han demostrado claramente los acontecimientos de la ltima dcada, el aumento excesivo de la deuda del sector privado, especialmente en Asia y los Estados Unidos, ha desempeado un papel mucho ms desestabilizador en la economa mundial que la prodigalidad fiscal, lo cual socava uno de los principales fundamentos para mantener el Pacto de Estabilidad en su forma actual. Si decimos que el gobierno puede registrar excedentes presupuestarios durante 15 aos, lo que estamos ignorando es que esto significa que el sector privado tendr que registrar dficits durante 15 aos (endeudndose por una suma total de billones de dlares para permitir que el gobierno retire su deuda). De nuevo, es difcil ver por qu los hogares estaran mejor con ms deudas con el objetivo de que el gobierno les deba menos".

Hay muy pocos casos de una disolucin controlada de una unin monetaria y un restablecimiento concomitante de las monedas nacionales. Un ejemplo reciente es lo que ocurri despus de la ruptura de la antigua Federacin Yugoslava. Si bien el restablecimiento de las monedas nacionales se produjo con una disrupcin econmica mnima, la disolucin no se produjo sin coste, ya que muchos de los miembros de la Federacin Yugoslava se involucraron en una costosa guerra civil. Privados del genio organizador de Tito, los antiguos resentimientos reprimidos (fomentados en parte por transferencias fiscales de las regiones ms ricas a las ms pobres) estallaron cuando la federacin se disgreg.

No hay duda de que una disolucin coordinada de 27 pases diferentes sera considerablemente ms difcil. Considrese lo que est sucediendo ahora en el Reino Unido, donde un aparentemente "divorcio amistoso" (tambin conocido como "Brexit") lleva ocurriendo durante dos aos sin que hasta el momento se haya resuelto nada, y al final puede que incluso no ocurra, dadas las restricciones que el Parlamento del Reino Unido est poniendo a sus negociadores. Tambin vale la pena recordar que el Reino Unido ni siquiera comparte una moneda comn, ya que retiene la libra.

En la Eurozona misma es probable que presenciemos estos mismos resentimientos cocidos a fuego lento en los pases ms ricos, los cuales durante mucho tiempo han criticado a los "gorrones mediterrneos". Imagnense lo que suceder si la prxima erupcin ocurre en Italia o Francia (con las protestas de los chalecos amarillos presagiando problemas all): Grecia o Chipre sern juegos de nios en comparacin.

En cualquier desenlace concebible, benigno o de otro tipo, casi seguro habr imposiciones generalizadas de controles de capital y cierres bancarios (para evitar fugas de depsitos), as como el recurso a la proteccin industrial y los controles y apoyos gubernamentales para mitigar la cada resultante. Por no hablar de los interminables desafos de los tribunales internacionales, dada la amplia tenencia de euros de las instituciones de todo el mundo.

Pero la alternativa del status quo es cada vez ms insostenible, dados la enorme escala del desempleo juvenil, la creciente desigualdad y el nmero cada vez mayor de personas marginadas, empobrecidas y desposedas por este experimento de sadismo econmico que dura 20 aos. Se necesita menos codicia para la supervivencia. Si se van a restablecer las monedas nacionales, ello debe venir con la recuperacin de un estado-nacin ms comprometido con la soberana popular genuina, un control ms democrtico -menos oligrquico- de la economa, el pleno empleo y una red slida de provisin de bienestar social.

Hemos tenido en el curso de la historia europea demasiados ejemplos de las alternativas a considerar. "Una unin cada vez ms estrecha" es una aspiracin digna, pero no debe centrarse en un gobierno con sede en Bruselas, obsesionndose con la austeridad fiscal, la disciplina presupuestaria y enfocando sus prioridades en salvaguardar sus bancos a expensas de la poblacin en general. Idealmente, una Unin Europea reformada debera encontrar sus manifestaciones ms plenas a travs de estados nacionales soberanos, cooperativos pero independientes, basados ​​en los estados de bienestar social histricamente generosos que caracterizaron al continente tras la Segunda Guerra Mundial. La urgencia reflejada en el discurso de Mario Draghi ("todo lo que haga falta") hubiera sido ms admirable si no se hubiera centrado en salvar el euro a toda costa, sino en establecer una economa de pleno empleo que beneficie a todos los ciudadanos europeos, no solo a sus financieros y oligarcas. No tiene sentido preservar una unin monetaria si conlleva el coste de sabotear el crecimiento econmico y el amplio bienestar de los ciudadanos de la UE. Del mismo modo, el poder de la poltica fiscal del estado-nacin no debiera restringirse, sino desplegarse libremente junto, o si es necesario sustituyendo, al mercado" para asegurar que se logre una prosperidad equitativa para la mayora, no para unos pocos.

Artculo original en ingles: truthdig.com 

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-176/de-otras-fuentes/la-union-europea-puede-no-sobrevivir-al-euro

 



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