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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2019

La invencin del chavismo

Juan Montao Escobar
Rebelin


Quin invent a Chvez?

El chavismo o lo que sea aquello que chispe y ardi por las Amricas desde 1998 hasta estos das an tiene eso de mgico y descarnado que no explican las teorizaciones polticas o filosficas institucionales. Se descifra con alguna frase de Su Tzu que podra servir de epgrafe: el arte de la guerra se basa en el engao [1] . Modesto Emilio Guerrero dice que al chavismo no lo invent Hugo Chvez ni siquiera l coronel se imagin el cansancio bblico de la mayora del pueblo venezolano asombrado de sus necesidades mientras las pginas sociales comentaban de una imaginaria Venezuela saudita. Unas historias colectivas de infortunio convirtieron a un prisionero de un fallido golpe de Estado en el Lzaro oportuno, en el tiempo exacto de una coyuntura irrepetible. Levntate, que en las calles eres un hroe, le habra dicho el capelln de la crcel que lo visitaba en los stanos de la Divisin de Inteligencia Militar [2] .

 

El despertar de los gucharos

La izquierda continental desandaba su laberinto y sobraban preguntas ante la escasez de respuestas. Eduardo Galeano describi su nimo de gucharo mientras sufra las derrotas del sandinismo, entre ellas la electoral y de las del buen nombre. Aquellos que retornaban de Cuba no daban explicaciones, preferan componer justificaciones de corazn adolorido o de la incredulidad. Eran los aos del periodo especial e igual que ahora con el chavismo se deca con bastante tinta, papel y saliva que haba llegado la hora final de Castro. Fue evidente el descrdito de todo lo que se aproximara al socialismo y no se diga al comunismo. Libros de la Editorial Progreso de Mosc, justo al recipiente de basura para el acarreo a los botaderos. Una juventud salida de no s dnde castigaba con rapidez y ferocidad a quien tena la modesta valenta de admitir sus creencias socialistas. Dinosaurio, era la sentencia. Podra no ser un insulto si uno se atreva con la geologa, pero aos de repetir cosas aprendidas y sentidas, en esos das se haban quedado sin discursos. Las voces del silencio tenan la elocuencia del derrotismo de la fe en esa probable mejora de la humanidad.

Y llega Hugo Chvez. La prensa del color que ms les guste no aflojaba el apelativo de coronel, no olvidaban el 4 de febrero de 1992, su mestizaje, sus amistades caribeas y ese cmo que al despertar de la juma del fin de la historia el bendito dinosaurio an estaba ah. Justo ah en la mayor riqueza de minerales del continente. El entusiasmo popular en Venezuela se hizo noticia por los mismos medios que ya le expresaban su desamor, el izquierdismo hizo lecturas interpretativas y supersticiosas porque se crea en el reverdecimiento de la buena suerte, se retornaba en puntillas de las nostalgias con anhelos an dbiles, estaban los que medan el largo del credo socialista y aquellos que ya no queran paradigmas absurdos, unas tempranas simpatas y unas comprensivas precauciones por el grado militar de Hugo Chvez. Era l y era el pueblo venezolano que lo reinventaba. Esa alma colectiva, suerte de suma algebraica de atavismos, impulsos y tendencias, que provienen del inconsciente [3] . Avanzando la jornada chavista se habl fuerte de un socialismo de otras ciencias (se le busc el apelativo, del siglo XXI), de otras obligaciones con el territorio barrial y como todo eran inventos se inventaron la misiones para darle destino a las urgencias sociales.

 

Coordenadas de la desgracia cartesiana: hambre y necesidad

Si miraste para atrs, sers estatua de sal, con las consecuencias de ser humano vulnerable. Volver la mirada es sencillo ejercicio de memoria colectiva e histrica, de comparacin y decisin, evaluar el invento mitolgico ah donde ms duele: hambre y necesidad. Eso ahora que se mineralizan impaciencias y resignacin. El pasado reciente fue de satisfacciones y menos aprietos de fin de mes, el chavismo funcionaba a todo vapor. La compra y venta con todos los pases, incluido Estados Unidos, no tenan dificultades, al menos no del tamao planetario de estos das. No eran las pasables carencias del primer Guaid (11/4/2002), fueron las 49 leyes habilitantes para quimbear maas jurdicas, renuencias polticas y mediticas que impedan la aplicacin de la Constitucin de 1999. Ya pues, calentar calles, mandarse una guerra de guerrillas financieras (el sistema financiero privado con sus ramificaciones de ofertas y demandas) y enredar la cotidianidad con desespero popular. Afinaron la perversin del neuromarketing poltico y el invento heroico se convirti en nefasto Prometeo. Los Ancestros castigan con sus proverbios: las mariposas revolotean sobre la mierda del tigre, aunque no hace falta interpretacin se la har: la falsedad se alimenta de la porquera. Y s hubo personajes que se prestaron para el sabotaje que concluy en el Golpe de Estado del 11 de abril del 2002.

Pedro Carmona se autonombr presidente y hasta ah lleg. El contragolpe popular lo oblig a mudarse a Colombia. No se sabe si todava es presidente. Volvi el chavismo a continuar su reinvento, sin las represalias que los golpistas temieron. El manual del descrdito continu en pleno uso y el calificativo de dictador se repeta como dogma de fe. No han parado desde entonces y los anlisis de hace tres lustros apenas han cambiado, quizs el orden de los adjetivos o alguna trampa gramatical. El chavismo no muri con Hugo Chvez, porque el apellido invocador de una combativa doctrina popular est en sus inventores: mucha gente venezolana. Agotndose, por momentos heroicos o desfalleciente, a causa de la Guerra Econmica (y Financiera). Pero ah est.

 

Marxismo al revs

Quito temprano y apresurado a cualquier lugar. Uno de los muchos derrotados de la Guerra Econmica (y Financiera) contra Venezuela subi al bus quiteo, era parte de un grupo y debi ser su turno de oferta mercantil, salud al subir, brome sobre Hugo Chvez y Nicols Maduro y ofreci su mercadera. Yo prefer comprarle cinco mil bolvares a precio solidario. Compra de un dinero con otro dinero, valor de uso all y valor de cambio ac, una seal del carcter y el secreto de la mercanca como curioso fetiche: mirar el papel monetario con tremenda cifra y apenas tiene equivalencia til en la cotidianidad venezolana. Ya ocurri en Ecuador sin llegar al precipicio de Venezuela. El marxismo ledo como arma de destruccin masiva por las inteligencias reaccionarias: A primera vista, una mercanca parece una cosa evidente, trivial. Pero su anlisis demuestra que es una cosa muy compleja, llena de sutilezas metafsicas y argucias teolgicas. En tanto que valor de uso, no hay nada misterioso en ella [...] Pero en cuanto se presenta como mercanca, se transforma en una cosa sensiblemente suprasensible [4] . Es la guerra al bolsillo y estmago de la gente, en el macabro ejercicio de matarla lentamente, en todos los aspectos. Un asedio invisible y muy sensible.

La Guerra Econmica es tan vieja como la otra guerra, es hacha de guerra metafrica que impacta en el cerebro reptiliano, sin duda, una efectiva arma paleoltica usando la sofisticacin de las actuales relaciones econmicas-financieras entre los pases. Meses despus del primer triunfo electoral del chavismo ya fue aplicada, sin resultados favorables para su promotor principal, el Gobierno estadounidense. Todava no se daban las condiciones: el Irak petrolero no funcionaba, a Libia an la gobernaba Muammar el Gadafi, el progresismo latinoamericano comenzaba su ascenso, China capitalizaba al capitalismo y los gobernantes de la Casa Blanca guardaban algunas formas.

 

Joder al chavismo sin importar las vctimas

Perdonen la perogrullada afrentosa: las guerras con mano ajena eternizan las discordias de aquellos bandos que la sufren. A las vctimas de la primera depredacin le siguen las vctimas de la segunda, unos invencibles rencores se perennizan en los territorios. La devastacin emocional de la guerra es perdurable, porque el oponente es el vecino o la prxima vecindad. Comida y medicina estn en la disputa, apenas suavizadas por unos billetes casi sin valor de cambio. La emigracin venezolana sali a buscar la solidaridad que antes facilit a millones de personas de todos los continentes, hay dificultades por ac, en las Amricas; la ventolera poltica derechista empeora el problema, tambin algunos medios de comunicacin camellan, no siempre al disimulo, xenofobia para dizque joder al chavismo. Aquello que ocurri en la ciudad de Ibarra, Ecuador, deja lecciones tristes pero de obligada reflexin.

Notas:

[1] El arte de la guerra, Sun Tzu, autodesarrollo.com, p. 9, pdf.

[2] Quin invent a Chvez?, de Modesto Emilio Guerrero, quien a la vez tom la cita de Chvez por Chvez, de Cristina Marcano y Alberto Barrera, p. 146. www.pdt.org.br/internacional/hugochavez (Chvez sin uniforme, una historia personal).

[3] Quin invent a Chvez?, Modesto Emilio Guerrero, Ediciones B Argentina, Buenos Aires, 2007, p. 255.

[4] Contribucin a la crtica de la economa poltica, K. Marx.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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