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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2019

Reorientacin estratgica

Editorial La Jornada
La Jornada


Tras protagonizar una retirada con sabor a derrota del escenario blico de Siria, todo parece indicar que Estados Unidos ha encontrado en Venezuela un nuevo objetivo geoestratgico. As lo indican las mltiples declaraciones guerreristas contra el gobierno venezolano que han venido formulando el presidente Donald Trump y sus colaboradores. La ms reciente es la del propio mandatario, quien, en una entrevista difundida ayer, dijo que el envo de fuerzas militares a ese pas sudamericano es una opcin que la Casa Blanca considera para respaldar al diputado opositor Juan Guaid, quien la semana anterior se autoproclam presidente encargado de Venezuela.

Hay mltiples razones para pensar que la superpotencia pretende crear un conflicto armado en esa nacin. La primera, y acaso la ms obvia, es que Estados Unidos necesita mantenerse en guerra en algn lugar del mundo, o en varios, tanto para alimentar lo que el ex presidente Dwight Eisenhower llam el complejo industrial-militar, que desde la Segunda Guerra Mundial ha sido uno de los principales motores de la economa estadunidense, como para atizar el patrioterismo y el chovinismo que fueron factores principales para el triunfo electoral de Trump en 2016 y siguen siendo el origen fundamental del respaldo social a su presidencia.

Debe considerarse que la ms reciente incursin militar de Washington en el extranjero culmin, como se ha dicho, con una derrota: en Siria, la Casa Blanca no logr deponer al gobierno de Bashar Al Assad, aunque su presencia en esa nacin rabe acab fortaleciendo a los grupos fundamentalistas islmicos a los que deca combatir. Para colmo, la salida estadunidense de Siria signific una victoria geopoltica para Rusia, que apoya por tradicin a Al Assad y que comprometi en el escenario sirio una presencia militar activa.

Por lo dems, Estados Unidos parece haber desistido de iniciar una escalada blica contra Irn, un proyecto que Trump intent y se vio frustrado por su inviabilidad tctica, as como por la falta de apoyo internacional. En lo que respecta a Corea del Norte, todo indica que Washington determin que una guerra contra ese pas resultaba demasiado peligrosa, habida cuenta del arsenal atmico de Pyongyang, que si bien resulta modesto en comparacin con los de otros pases poseedores de armas nucleares, parece haber sido suficiente factor de disuasin.

Ante la imposibilidad de emprender nuevas aventuras de rapia colonial en Levante y en Asia Oriental, Estados Unidos considera a Venezuela como la presa ideal: se trata de un pas cercano, poseedor de inmensas riquezas petroleras y de abundantes recursos naturales. Adicionalmente, tras el colapso de los gobiernos progresistas en la mayor parte de Sudamrica, el gobierno de Caracas se encuentra en una situacin de aislamiento, sin ms apoyos regionales significativos que los de Cuba y Bolivia y sin ms espacios diplomticos que la neutralidad ofrecida por Mxico y Uruguay para buscar una solucin pacfica y negociada a su crisis poltica interna.

Es cierto que el rgimen chavista cuenta con una de las fuerzas militares ms relevantes de la regin, pero insuficiente para enfrentar un escenario de intervencin conjunta como el que Washington parece estar preparando con la ayuda de los gobiernos dciles de Colombia y Brasil.

A pesar de su aparente lgica, este clculo estadunidense es delirante y peligroso para todo el mundo, empezando por los propios vecinos de Venezuela: una agresin armada formal podra desembocar en escenarios insospechados, como la regionalizacin del conflicto y en una oleada de desplazados que podra sobrepasar a las autoridades de Bogot. No debe olvidarse, por aadidura, que el gobierno de Nicols Maduro cuenta con el apoyo de Rusia y China y no puede descartarse que esas potencias decidieran respaldarlo, si no mediante una participacin directa en el conflicto, s al menos con un abasto militar multiplicado que implicara una elevada tasa de prdidas para Washington y sus aliados.

Cabe esperar, pues, que alguien en la Casa Blanca le haga ver al temperamental presidente estadunidense los peligros que conlleva el empecinamiento en una agresin blica en contra de Venezuela.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2019/02/04/edito



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