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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2019

La historia contada del lado mapuche
Basta de mentir con La Campaa del Desierto

Adrin Moyano
Socompa


El pueblo mapuche hace una ardua tarea de deconstruccin de la historia oficial sobre la denominada Campaa del Desierto. La voz que circula ante los historiadores constructores del sentido comn dominante y los medios hegemnicos.

Corra 1979 y el diario Ro Negro public un suplemento especial para realzar el Centenario de la Campaa al Desierto, con ese ttulo. Fueron 16 pginas que acompaaron la edicin del 11 de junio. Se eligi esa fecha porque 100 aos atrs, la columna que integrara Julio Roca haba llegado a la confluencia de los ros Negro y Neuqun, donde se levantara el conglomerado poblacional ms importante del noroeste patagnico. Antes de su llegada, los dos cursos de agua reciban denominacin en mapuzungun: Kuru Leufu el primero y Sankel el segundo.

Transcurra la ltima dictadura militar y al frente de cada municipio se encontraba un uniformado o bien, un civil afn. La publicacin del matutino del Valle reuni publicidades de los gobiernos de Neuqun y Ro Negro, de los respectivos bancos provinciales y de los municipios de Las Lajas, Allen, Cipolletti, Cinco Saltos, Plaza Huincul, Zapala y Neuqun. La participacin del sector comercial fue menor, se limit a una mueblera y a un autoservicio neuquinos, a una estacin de servicio de Las Lajas y de Renault Argentina, con 11 de sus concesionarias. El aviso de la automotriz francesa deca: Por las rastrilladas del desierto 100 aos atrs el Ejrcito ampliaba fronteras buscando el confn natural de la Patria. Llamativa adjudicacin de responsabilidad a la naturaleza, cuando la decisin de usurpar el territorio libre mapuche, gnna kna y aonik enk, debe atribuirse a gente concreta, con nombre y apellido.

El texto de apertura llev la firma de Flix Luna, el historiador ms meditico antes de Felipe Pigna. Su primer prrafo proclamaba exultante: el pas est celebrando, con evidente sentido de justicia histrica, el centenario de la llegada del general Julio A. Roca a las orillas del ro Negro, acontecimiento que se considera la culminacin del proceso conocido genricamente como la Conquista del Desierto. Una dcada ms tarde, Luna continuara su homenaje hacia el tucumano con la publicacin de Soy Roca, una biografa escrita en primera persona que por su estilo, le vali algunas recriminaciones desde la academia pero al mismo tiempo, notables ventas.

Por su parte, el acto de justicia histrica implic considerables tergiversaciones. En las pginas del Ro Negro, Luna quiso destacar la continuidad con que se llev adelanta la lucha contra los indgenas. Segn su mirada sesgada, esta continuidad marca una admirable coherencia entre regmenes tan diferentes como el de la colonia anterior a la creacin del Virreinato del Ro de la Plata, el del virreinato mismo, el de los gobiernos patrios y los subsiguientes, hasta la presidencia de Roca inclusive.

Proyecto de la lite

En rigor, el proyecto poltico por el cual la Argentina deba hacerse de los territorios que en la actualidad atribuimos a Pampa y Patagonia, madur despus de la derrota de la Confederacin y de la llegada al poder del sector que tuvo en Bartolom Mitre, Domingo Sarmiento y Nicols Avellaneda sus primeros presidentes. Antes de 1776, la jurisdiccin espaola efectiva no iba ms lejos que 120 kilmetros a contar desde el pueblo de Buenos Aires y se agotaba sobre el ro Salado. No slo por una cuestin de equilibrios militares, sino tambin porque las autoridades hispanas haban adoptado la prctica de celebrar acuerdos con los distintos grupos mapuche y gnna kna. Si Luna hubiera reparado en esos tratados -que se continuaron firmando hasta 1876- habra advertido que no siempre se pens en conquistar el inexistente desierto.

En 1779 se funda Carmen de Patagones con el propsito de establecer un asentamiento permanente espaol en la puerta de la Patagonia, pero tambin con la idea de convertirlo en base para un eventual movimiento de pinzas con los indios de las pampas bonaerenses, escribi 40 aos atrs para el Ro Negro. En realidad, en Madrid y en Buenos Aires pensaron en el fuerte El Carmen despus de leer la Descripcin de la Patagonia, del jesuita ingls Toms Falkner. Sin sutilezas, el sacerdote desnudaba la debilidad geopoltica de Espaa en latitudes tan sureas respecto del ro de la Plata y sugera a los lectores ingleses la posibilidad de caer sobre Valdivia por la espalda, despus de remontar el Kuru Leufu.

Fue para constatar si efectivamente esa chance exista que se orden a Basilio Villarino su exploracin. Al frente de cuatro chalupas, el piloto real cumpli su cometido entre 1782 y 1783 y si bien lleg hasta las nacientes del ro Chimehuin, ms que navegar remolc sus embarcaciones, ante la mirada atnita de centenares de mapuche que inclusive se compadecieron de sus marinos. El virrey Vrtiz desestim la amenaza e inclusive, termin por ordenar el despoblamiento de otros enclaves que se haban erigido ms al sur.

La Revolucin de Mayo no calcul el exterminio de los pueblos indgenas libres, ms bien al contrario. El pensamiento de San Martn estuvo en las antpodas del que Luna quiso atribuir a todos los gobiernos que se sucedieron en Buenos Aires, antes y despus de 1810. Hacia 1816, le escribi el futuro libertador a Juan Martn Pueyrredn, por entonces director supremo de las Provincias Unidas: he credo del mayor inters tener un parlamento general con los indios pehuenches, con doble objeto, primero, el que si se verifica la expedicin a Chile, me permitan el paso por sus tierras; y segundo, el que auxilien el ejrcito con ganados, caballadas y dems que est a sus alcances, a los precios o cambios que se estipularn: al efecto se hallan reunidos en el Fuerte de San Carlos el Gobernador Necuan y dems caciques, por lo que me veo en la necesidad de ponerme hoy en marcha para aquel destino, quedando en el entretanto mandando el ejrcito el Seor Brigadier don Bernardo OHiggins.

Nuestros paisanos

Para el correntino no haba dudas: el territorio que se propona atravesar con el Ejrcito de los Andes era pewenche, parcialidad mapuche cuyo hbitat se extenda por entonces desde el sur de Mendoza hasta el centro sur de Neuqun, donde el pehun es el newen o energa predominante. San Martn pudo delegar en algn subordinado la tarea de acordar con aquellos longko pero prefiri ir en persona, ante la importancia que conceda al inminente acuerdo. Frente al ideario filo-europeo que profesaron los responsables polticos de la Campaa al Desierto, hay que recordar aquella proclama ardiente del vencedor en Maip, cuando exhort: Compaeros del Ejrcito de los Andes, ya no queda duda de que una fuerte expedicin espaola viene a atacarnos. Sin duda alguna los gallegos creen que estamos cansados de pelear y que nuestros sables y bayonetas ya no cortan ni ensartan, vamos a desengaarlos. La guerra se la tenemos que hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos han de faltar; cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con las bayetitas que nos trabajan nuestras mujeres y si no, andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo dems no importa nada. La muerte es mejor que ser esclavos de los maturrangos. Compaeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el pas enteramente libre, o morir con ellas como hombres de coraje. Aquellos que Roca quiso exterminar, para San Martn eran sus paisanos. Ninguna continuidad

Por qu obvi Luna el texto constitucional de 1853? El artculo 64 inciso 15 se perdi en la reforma de 1994 porque se consider anacrnico, pero atribua al Congreso proveer a la seguridad de las fronteras; conservar el trato pacfico con los indios, y promover la conversin de ellos al catolicismo. A diferencia de quienes gobernaron la Repblica Argentina desde 1862, los constituyentes no slo admitieron que exista una frontera, sino que adems deban conservar el trato pacfico con aquellos y aquellas que vivan ms all. La gesta que festej el Bernardo Neustadt de los historiadores, hasta fue inconstitucional.

Durante el ao que transcurre, se cumplirn 140 aos del genocidio que la ltima dictadura, sus gobiernos provinciales y municipales, la prensa regional y determinadas empresas, celebraron cuatro dcadas atrs. En septiembre de 2016, el por entonces ministro de Educacin de la Nacin, Esteban Bullrich, reivindic no tan sutilmente su concrecin: esta es la nueva Campaa del Desierto, pero no con la espada sino con la educacin. Pronunci esa provocacin desde Choele Choel, meta que Roca se haba propuesto alcanzar el 25 de mayo de 1879 a efectos propagandsticos. No debi ser casual.

Los avances

Detenerse en aquella publicacin que se edit en General Roca sirve para evaluar avances, aunque sean simblicos. De hecho, est difundida en la actualidad la denominacin Fiske Menuko para referirse a la localidad que tuvo su origen en el fuerte. Si bien desde fines de los 90 el matutino adopt un fuerte sesgo anti-mapuche, difcilmente consagrara hoy un suplemento a festejar al proceso que hizo eclosin desde 1879. Menos an lograra el respaldo publicitario de dos provincias y siete municipios, salvo que sus gobernadores e intendentes decidieran afrontar elevados costos polticos. Luna tiene continuadores intelectuales en los medios de comunicacin, pero sus voces ya no son las nicas que se escuchan. En 1979, el pas que supuestamente celebraba, en un acto de justicia histrica, estaba en realidad amordazado y silenciado por el Terrorismo de Estado. Su implementacin corri por cuenta del mismo Ejrcito que haba inaugurado la metodologa de los desaparecidos, los centros de detencin, las torturas y la apropiacin de nios un siglo antes, en desmedro del pueblo mapuche. En 2019, gobierna el sector social que se benefici econmicamente de la Campaa al Desierto, cuya cercana con el rgimen que inaugur Jorge Videla no es secreto para nadie. Pero hasta La Nacin consider llamativa aquella reivindicacin de Bullrich. Probablemente en mayo prximo haya ms repudios que homenajes porque cada vez son ms los argentinos y argentinas que saben que durante aquella gesta se cometieron crmenes de lesa humanidad. Y pasen los gobiernos que pasen, stos no prescriben. La paciente movilizacin del pueblo mapuche y sus organizaciones, mucho tiene que ver en el retroceso de la exaltacin y el avance de las condenas.

Fuente: http://socompa.info/historias/basta-de-mentir-con-la-campana-del-desierto/



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