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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2019

Y esto no puede ser el final

Rene Portuondo
La Trinchera


Para nadie es un secreto que la implantacin del modo de produccin capitalista, fue en trminos efectivos, la implantacin de las relaciones de dependencia del trabajo al capital, y su imposicin como relacin hegemnica que condicionaba todo el funcionamiento de la vida orgnica de una sociedad. As mismo ha sido ampliamente extendido, la idea en muchos casos distorsionada, que la superacin socialista del modo capitalista de produccin implica necesariamente la ruptura de dicha relacin de subordinacin, y la implantacin de relaciones econmicas fundadas en el trabajo colectivo y orientado al pleno desarrollo del potencial de la especie humana. Uno de los temas ms trados y llevados que ha centrado la polmica en la construccin del socialismo ha sido el del proceso de socializacin socialista de la propiedad. El mismo tiende a comprender el proceso mediante el cual, una vez que ha sido tomado el poder poltico por parte de la clase trabajadora, se pone en funcin de los intereses de dicha clase, la estructura productiva de la sociedad.

En la tradicin terica socialista cubana se ha defendido el hecho de que est socializacin se compone de dos partes: una primera formal, en donde la propiedad pasa legalmente a manos del estado como representante de la clase trabajadora; y una segunda fase real, donde se logra la administracin de forma coherente de los medios de produccin en beneficio de la sociedad. Ms all de las crticas que podra hacrsele a dicha separacin metodolgica,

lo cierto es que el proceso de socializacin socialista no ha pasa en sus experiencias concretas de una caricatura de lo que del l se esperaba que fuese.

Y si bien bajo los sistemas autoproclamados socialistas se han creado -aparentemente-, nuevas relaciones de produccin, un factor esencial normalmente queda fuera del anlisis de dichas relaciones: la produccin del hombre . En relacin a este particular producto de las relaciones sociales vale citar a Marx cuando expresa, al referirse al modo de produccin capitalista, y a las relaciones de cooperacin de los obreros en las industrias manufactureras:

Por lo dems, la cooperacin entre los asalariados no es nada ms que un efecto del capital que los emplea simultneamente. La conexin entre sus funciones, su unidad como cuerpo productivo global, radican fuera de ellos, en el capital, que los rene y los mantiene cohesionados. La conexin entre sus trabajos se les enfrenta idealmente como plan, prcticamente como autoridad del capitalista, como poder de una voluntad ajena que somete a su objetivo la actividad de ellos. (Karl Marx, El Capital, T-1, Edicin Ciencias Sociales, pg. 403)

Una de las verdades que ms claras deja Marx es que el capital produce no solo sus premisas materiales, sino tambin espirituales para su reproduccin. Es el obrero fragmentado y dependiente del capital que no solo vuelve a trabajar cada da para seguir incrementando dicho capital, sino que a la larga termina por defender el propio sistema que los explota.

Es muy fcil entender entonces que una de las tareas de dicho proceso de socializacin socialista, es romper con esa relacin de dependencia del trabajo al capital, y dar cauce a su conversin a relaciones socialistas de organizacin de la produccin. Produccin no solo material, sino produccin espiritual del hombre que se encuentra inserto en dicho proceso.

Si analizamos los procesos de socializacin ocurridos en las experiencias del socialismo real y derivados (Cuba incluida), la cooperacin ocurrida entre los trabajadores asalariados segua siendo efecto de un agente efectivamente externos a ellos (la empresa estatal, las OSDE, los entes planificadores, etc.) que los empleaba simultneamente, por lo que su unidad como cuerpo productivo les fue siempre ajena.

El Plan propuesto por un ente central regulador, no dista mucho, desde el punto de vista del obrero individual, del plan de produccin realizado por el capitalista en bases de las exigencias del mercado.

Contina siendo el poder de una voluntad ajena que los sigue sometiendo a su objetivo.

Este proceso de produccin y apropiacin, profundiza la alienacin de la clase trabajadora y su extraamiento del proceso productivo mismo. Romper con este ciclo es tarea fundamental de un verdadero proceso de socializacin socialista , tarea que no se ha materializado jams en ninguna de las mltiples experiencias de construccin socialista.

Tras la fachada discursiva de propiedad de todo el pueblo se esconde la dura realidad de que una frase tan abstracta y vaca como todo el pueblo no puede significar sino el inicio de una gran contradiccin.

La propiedad abstractamente social que no puede quedar sin poseedor efectivo, termina por degenerar en propiedad de la burocracia, del poder fctico y real que ha raptado a lo largo de la historia socialista el sueo de un verdadero estado obrero.

La forma estatalizada de la produccin social, termina por imponer todas sus premisas materiales y sus premisas espirituales: un obrero subsumido al orden burocrtico

el que trabaja por reproducir cada da el mismo orden social que sustenta mucho de sus dolencias. Y es aqu donde se nos plantea nuevamente la idea de la produccin del hombre. Cabe preguntarse Qu tipo de hombre produce nuestras sociedades hoy? Y ms importante an, es ese el hombre con que podemos empezar a construir otro socialismo?

Para los que creemos que esto no puede ser el final, que el socialismo es ms que la caricatura deforme del mismo que a lo largo de la historia se nos ha presentado, entendemos que es necesario un cambio que nos permita no solo salvar lo conquistado, sino avanzar hacia nuevas conquistas. Y es justo aqu que nos tiene que volver la idea de que la sociedad no es un conjunto trascendental conformado por seres de otro mundo, la sociedad somos nosotros mismos, y un cambio del estado actual de las cosas, es y solo puede ser resultado de nuestras propias acciones.

Fuente: http://www.desdetutrinchera.com/politica-en-cuba/el-final-del-socialismo/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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