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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2019

En nuestra ignorancia celebramos imgenes cuya crudeza debera golpearnos
La niez descalza

Carolina Vsquez Araya
Rebelin


Las redes sociales suelen funcionar como un buen termmetro social. En ellas se suceden comentarios e imgenes, los usuales despliegues de una visin particular del mundo en el cual vivimos. En ellas la infancia tiene por lo general una fuerte presencia, aunque desde esa visin patriarcal que la ubica en un plano subordinado y dependiente. Algo que no logramos entender desde nuestra posicin de adultos, es nuestra responsabilidad respecto de la seguridad y el respeto por los derechos de ese inmenso sector de nias, nios y adolescentes cuyo presente y futuro depende ntegramente de las decisiones de otros y cuyo destino suele estar marcado desde un nacimiento rodeado de privaciones.

Las caritas sonrientes frente a la cmara, de nias y nios descalzos y pobremente vestidos, deberan avergonzarnos y no ser motivo de comentarios superficiales teidos de compasin. Hemos normalizado la miseria de la infancia hasta el extremo de usarla en postales, como si esa injusticia fuera una parte legtima de nuestro entorno social, del mismo modo como hemos normalizado el embarazo en nias y adolescentes y la violacin sexual en el seno del hogar, en la escuela o en los mbitos eclesisticos. La sociedad se ha blindado contra la agresin de su propia naturaleza y, revistindose de supuestos principios morales, ha condenado a sus nuevas generaciones a toda clase de vejmenes cuyas consecuencias las marcan de por vida. Por ello, esa resistencia a comprender y sobre todo, aprehender el significado profundo de los derechos humanos y su impacto en las decisiones cotidianas y la relacin con los dems tambin constituye una forma de agresin transformada en estilo de vida.

La niez posee instrumentos de proteccin integral avalados por la inmensa mayora de pases del mundo, los cuales no constituyen siquiera un llamado de atencin para quienes deciden y priorizan las polticas pblicas y el uso de los recursos de las naciones. La Convencin sobre los derechos del Nio es uno de ellos y seala con claridad meridiana los alcances y la importancia de garantizarles un ambiente apropiado para crecer y desarrollarse, bajo la responsabilidad plena de los Estados y, por supuesto, con la colaboracin de toda la sociedad.

Esta Convencin es uno de los mandatos fundamentales en concordancia con ciertos artculos de las Constituciones Polticas y otros acuerdos de carcter obligatorio- cuyo objetivo es proteger a la niez y, de ese modo. erradicar toda forma de discriminacin y violencia en su contra; mandato ignorado de manera irresponsable por los gobernantes latinoamericanos, cuyo privilegio de ostentar el control poltico, econmico y social de sus pases pareciera otorgarles el derecho de condicionar a su antojo las condiciones de vida de sus pueblos, pero sobre todo las condiciones en las cuales sobrevive la niez.

Como una de las mayores injusticias cometidas contra este amplio sector de la poblacin es el acuerdo poltico teido de fundamentalismo religioso cuyo objetivo es condenar a millones de nias y adolescentes a mantener embarazos y maternidades no deseadas, producto de la violencia sexual. Estos embarazos representan una de las mayores causas de la feminizacin de la pobreza en nuestros pases, en donde el respeto por los derechos de las mujeres contina siendo uno de los temas pendientes ms urgentes de sus agendas, pero tambin uno de los que provoca mayor rechazo desde los grupos de poder. Esto, precisamente por representar un factor de cambio en todos los mbitos de la vida ciudadana empezando, claro, por dar a la niez el lugar que merece.

Blog de la autora: www.carolinavasquezaraya.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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