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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2019

Estados Unidos y su titiritero en Venezuela

Adrin Sotelo Valencia
Rebelin


El imperialismo y sus gobiernos satlites recibieron sendas derrotas ta n to en el ministerio de colonias que es la OEA (reunin extraordinaria el 23 de enero de 2019) como en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (26 de enero de 2019) convocado por Estados Unidos y donde dos verdaderos pesos completos en las relaciones internacionales de porte nuclear como China y Rusia, entre otros, dieron su apoyo irrestricto al gobierno bolivariano de Venezuela. No pudieron obtener acuerdos para condenar a Venezuela e incitar el derrocamiento de su gobierno mediante el reconocimiento de un minsculo, desconocido, espurio y aptrida diputado de la Asamblea Nacional en desacato que en una plaza pblica se autoproclam presidente encargado de Venezuela obviamente por el magnate de la Casa Blanca Donald Trump que acta como comandante de la asonada. Abiertamente Washington se puso al frente del golpe de Estado, como seal correctamente el canciller venezolano, Jorge Arreaza, para promover su pretensin de derrocar al gobierno del nico presidente legal y legtimamente constituido que tiene Venezuela y que es Nicols Maduro Moros. A pesar de los millonarios recursos invertidos en esta nueva aventura imperialista, particularmente despus de su fracaso en Siria, no lograron fracturar la cohesin del pueblo ni de la fuerza armada del pas, la cual reiter en sendos comunicados y demostraciones pblicas su apoyo y adhesin incondicionales al gobierno constitucional.

Por ello de lo anterior resulta que del xito o del fracaso del golpe de Estado perpetrado por Estados Unidos y sus gobiernos satlites contra el gobierno constitucional y legtimo de la Repblica Bolivariana de Venezuela, depende el futuro de Amrica Latina y del Caribe: o se impone y generaliza el rapaz neoliberalismo capitalista salvaje tal y como ha ocurrido en tiempos recientes de manera significativa en Brasil y Argentina, por no mencionar Chile, Paraguay o Per, o se frena y supera la ofensiva imperialista global encabezada por el gobierno de Estados Unidos bajo la conduccin del presidente de extrema derecha Donald Trump, al mismo tiempo que se auspician los procesos regionales de integracin, democratizacin y de beneficio social para las grandes masas populares y trabajadoras de la regin.

No es la primera vez que se produce un golpe de Estado en Amrica Latina. La historia de Nuestra Amrica est plagada de golpes de Estado, asonadas militares, cuartelazos, invasiones, balcanizaciones, desterritorializacin y conquistas por parte de los imperialismos coloniales, todo ello encaminado a mantener o restablecer el dominio y el poder de las clases dominantes y de sus oligarquas dependientes y subdesarrolladas.

Es de esta manera que al periodo colonial le sucedi el oligrquico-terrateniente durante el siglo XIX y una buena parte del siglo XX. Despus advino el llamado ciclo populista bsicamente durante las dcadas de los aos treinta y cincuenta y se instal, en las siguientes dos dcadas, el de las dictaduras militares de viejo cuo que primaron prcticamente en todo el continente durante ese perodo, especialmente en los pases del Cono Sur, expresados en las dictaduras oligrquico-militares de Argentina, Uruguay, Chile y Brasil. Enseguida se instaur el llamado ciclo democrtico o de democratizacin a partir de mediados de la dcada de los ochenta del siglo pasado partiendo de Ecuador (1979), Per (1980), Bolivia (1982); Argentina (1983), Uruguay y Brasil (1986); Paraguay (1989) y Chile (1990). 2 Esta secuencia daba fin formalmente al ciclo poltico de las dictaduras de Amrica Latina y prcticamente hasta la fecha ningn pas es formalmente dictatorial, aunque los haya profundamente contrainsurgentes y contrarrevolucionarios con fuerte influencia del poder militar. 3

Es importante sealar que el restablecimiento de los poderes del Estado: legislativo, ejecutivo y judicial lo que hizo fue que la democracia en Amrica Latina rehabilitara nuevamente el juego de los poderes constitucionales, en especial, el legislativo, y la democracia representativa a travs del voto popular, lo que configura una suerte de reconstitucin del viejo Estado capitalista en el que pens Montesquieu con su teora constitucionalista del Estado y que ha sido una frmula eficaz que muy bien ha servido a las clases sociales dominantes de los pases dependientes y subdesarrollados donde priva la pobreza, la marginacin y exclusin social y la superexplotacin del trabajo.

ste ltimo periodo llamado por algunos de democrtico y por otros de retorno a la institucionalidad y retiro de los militares a los cuarteles, se puede dividir en dos grandes sub-periodos: el primero francamente neoliberal encabezado por gobiernos como el de Carlos Sal Menem en la Argentina y Alberto Fujimori en el Per, mientras que el segundo se inaugura con el triunfo de Hugo Chvez en las elecciones presidenciales de Venezuela en diciembre de 1998 que dio que inaugur lo que podemos denominar un proceso rupturista post-neoliberal que en realidad debera ser la primera era progresista en Amrica Latina despus de la imposicin del neoliberalismo ortodoxo a partir de la dcada de los ochenta del siglo pasado y que continu con el gobierno de Nstor Kirchner en 2003 y de Lula en Brasil en este mismo ao; de Tabar Vzquez (2005) y Jos Mujica (2010) en Uruguay; de Evo Morales y el MAS en Bolivia (diciembre de 2005); de Rafael Correa (15 de enero de 2007 ) en Ecuador y de posteriores experiencias como la de El Salvador bajo el gobierno de Mauricio Funes en 2009 y de Salvador Snchez Cern en 2014, ambos del FMLN, entre otros. Gobiernos que, en el espectro poltico, se caracterizan por su carcter de "centro-izquierda" y que se desempean dentro del paradigma del capitalismo dependiente y subdesarrollado, con un despliegue de polticas neodesarrollistas de marcado carcter nacional y popular que los diferencia ciertamente de los gobiernos francamente neoliberales y de derecha a la luz de su estrecha ligazn con movimientos indgenas, campesinos, de trabajadores, estudiantiles e incluso de las clases medias. Sin embargo, no descartan hacer alianzas polticas de colaboracin de clases con las oligarquas y el capital privado nacional y extranjero y, an, con las empresas trasnacionales, pero quizs con un mayor control del que resulta del dominio espacio-temporal del paradigma neoliberal que deja completamente el proceso econmico al libre juego de las fuerzas del mercado y reduce al Estado a desempearse como un simple garante y ejecutor de esas polticas antipopulares y pro-imperialistas tan caras a nuestros pueblos y a las clases trabajadoras de la regin.

Preocupado ante el avance de este tipo de gobiernos progresistas en Amrica Latina, el imperialismo norteamericano se dar a la tarea de idear nuevas formas de intervencin y derrota de dichos gobiernos, comenzando con el derrocamiento parlamentario de los presidentes Manuel Zelaya, en Honduras en junio del 2009, y de Fernando Lugo en el Paraguay mediante juicio poltico en junio de 2012. Esta fase se diferencia de e inaugura lo que se ha denominado como golpe parlamentario, blando o judicial contra los gobiernos libremente electos con una alta legitimidad popular. Es el caso de la destitucin de la presidenta constitucional de Brasil, Dilma Rousseff (31 de agosto de 2016) y la consiguiente imposicin de un presidente de facto, no electo, Michel Temer, aunado al posterior encarcelamiento del ex-presidente Lula. En Argentina, si bien gan por un estrecho margen (de 2.68%) en los comicios la derecha empresarial encabezada por Mauricio Macri en la segunda vuelta celebrada el 22 de noviembre de 2015. En Honduras (26 de noviembre de 2017) se activ un golpe de Estado con fraude electoral que mantuvo en el poder al actual presidente mediado por el establecimiento del estado de sitio y la represin a la poblacin indignada para imponer al impopular y repudiado candidato oficial que era el mismo presidente de la Repblica, Juan Orlando Hernndez, y que cont con el beneplcito implcito tanto de Estados Unidos como de la OEA y de la mayor parte de los gobiernos de derecha articulados en el Cartel de Lima. El ms reciente acontecimiento ocurri en Brasil donde el actual presidente y ex-capitn del ejrcito, Jair Bolsonaro, defensor de la dictadura militar y afn al sionismo israelita, gan las elecciones presidenciales y ya ha venido impulsado un rgimen extremo de neoliberalismo salvaje siguiendo el ejemplo, por cierto fallido, de su vecino Macri. De esta forma hay que enfatizar que el subimperialismo brasileo, bajo conduccin filo-neoliberal, se apunta como el mejor pen de Estados Unidos para ensayar una intentona de ataque a Venezuela tal vez con la participacin de alguno de los gobiernos del Cartel de Lima. 4

Lo anterior en el fondo expresa que el imperialismo es capaz de echar a andar todo un andamiaje que combina estrategias que tanto recurren al golpe judicial parlamentario, como al desarrollo de comicios que, aprovechando las propias limitaciones y errores de los contrincantes, aseguren y reproduzcan sus intereses polticos y geoestratgicos contando con la sumisin a sus designios de los gobiernos satlites conservadores de la derecha extrema, en este caso, en particular, del llamado grupo de Lima.

Hace ms de tres dcadas Ruy Mauro Marini estableci el proceso socio-poltico que concluye en el golpe de Estado en Amrica Latina; dice que:

la contrarrevolucin latinoamericana se inicia con un periodo de desestabilizacin, durante el cual las fuerzas reaccionarias tratan de agrupar en torno a s al conjunto de la burguesa y de sembrar en el movimiento popular la divisin, la desconfianza en sus fuerzas y en sus dirigentes; contina a travs de un golpe de Estado, llevado a cabo por las Fuerzas Armadas, y se resuelve con la instauracin de una dictadura militar. 5

En el caso que nos ocupa y que es Venezuela, la desestabilizacin, como reiteradamente lo ha denunciado el gobierno bolivariano, comenz desde el triunfo del comandante Hugo Chvez Fras y con la instauracin de la V Repblica donde las fuerzas reaccionarias ahora encarnadas en la llamada oposicin han intentado agrupar, sin conseguirlo, en torno a s a las fuerzas de la burguesa y la oligarqua, as como a sectores populares a su causa que es el derrocamiento del gobierno mediante la divisin de las fuerzas revolucionarias tanto entre el gobierno y las milicias como en las filas chavistas del movimiento popular. En seguida, primero con intentos como el fallido golpe de Estado contra el gobierno de Hugo Chvez el 11 de abril de 2002, y ahora con el que perpetra Estados Unidos mediante el reconocimiento de un diputado desconocido que se auto declar en un mitin de calle presidente interino encargado por el gobierno de Trump de coronar la intentona golpista. Por ltimo, desesperados los imperialistas y sus satlites opositores tanto internos como externos, han intentado infructuosamente hasta ahora introducir divisin en las fuerzas armadas sin conseguirlo. Por el contrario, estas reiteradamente han declarado su apoyo y adhesin incondicional y explcito tanto a la Constitucin Poltica del pas, como al presidente legtimo Nicols Maduro Moros. Por lo tanto, la crisis no se ha resuelto en el golpe militar de corte clsico (tercer etapa del golpe de Estado) como se resolvi, por ejemplo, con el golpe militar en 1964 en Brasil; o en 1973, en Chile. Porque an permanece el gobierno constitucional, legal y legtimamente electo en Venezuela el 20 de mayo de 2018 por un perodo de 6 aos, hasta el ao 2025.

Consideramos que si bien la incidencia de un golpe de Estado, sea por la va militar o parlamentaria, tiene por objetivo instituir regmenes represivos afines y concordantes con los intereses geopolticos del imperialismo norteamericano (Brasil, Argentina, Chile, Paraguay, Honduras), sin embargo, en el caso de Venezuela el golpe perpetrado mediante el intento de constituir un gobierno ttere paralelo, pretende destruir la corriente histrica bolivariana y chavista, apropiarse de los recursos energticos y minerales del pas, a la par que Instituir un rgimen geopoltico y econmico que sirva como patio trasero de Estados Unidos en sus enfrentamientos contra potencias de verdadero porte nuclear como Rusia y China.

Mientras se mantenga la Alianza Cvico-Militar de un pueblo digno y combatiente el imperialismo y sus esbirros-lacayos latinoamericanos y europeos no podrn desplazar del poder a un gobierno legtima y legalmente electo por el pueblo como es el venezolano. Superando esta nueva contrarrevolucin comandada por Estados Unidos con la utilizacin masiva y desesperada de todos los instrumentos de la llamada guerra de quinta generacin, hbrida o guerra mltiple ilimitada en la que destaca el boicot, los bloqueos a la adquisicin de medicinas y productos bsicos y la guerra econmica y financiera, as como la implementacin de las llamadas sanciones que en realidad son agresiones (como si Estados Unidos fuera el juez universal de la humanidad y no un imperialismo vil y canalla en decadencia). La medida ms severa que ha tomado hasta ahora Estados Unidos es el anuncio del Departamento del Tesoro el 28 de enero de 2019 de congelar los activos de la filial CITGO asentada en Estados Unidos propiedad de la compaa de Petrleos de Venezuela (PDVSA) junto con la prohibicin a los estadounidenses de hacer negocios con la empresa venezolana. Segn el Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, el monto que pretende robar Estados Unidos a Venezuela equivale a 7 mil millones de dlares, adems de otros 11 mil millones de dlares que se podran perder por concepto de la reduccin de las importaciones de petrleo. Con esta expropiacin pretenden financiar al titiritero golpista para instaurar un gobierno sin pueblo ni territorio en el exterior radicado en Miami. Pero el show meditico se encarga de promover estas acciones lesivas para el pueblo venezolano, para lo que recurren a dispositivos como el uso de los medios corporativos de informacin y comunicacin incluyendo las llamadas redes sociales, encaminados, como objetivo supremo, a destruir al enemigo identificado en el chavismo y su gobierno bolivariano, as como a apropiarse de sus recursos naturales y energticos; de su propio territorio para ponerlos al servicio de las empresas trasnacionales tal y como ocurri en los casos de Libia, Iraq, Afganistn, Ucrania, etctera, entre otros, y se intent, sin conseguirlo, en Siria que mantiene la unidad territorial y poltica de su Estado-nacin a pesar de los intentos de Estados Unidos y de los grupos terroristas apoyados y financiados por l.

La hora de Venezuela en el concierto mundial y regional es la hora de las definiciones de Amrica Latina y el Caribe: o se avanza hacia nuevas formas de vida, de trabajo y de solidaridad social entre los pueblos y las naciones o se retrotrae y el continente retrocede a la poca de las mazmorras de la barbarie, el colonialismo, la decadencia y el exterminio humano y social que provocan el capitalismo y el imperialismo en su declive secular.


Notas:

1 Adrin Sotelo Valencia es Socilogo y doctor en Estudios Latinoamericanos de la FCPyS-UNAM.

2 Agustn Cueva, "Posfacio: los aos ochenta: una crisis de alta intensidad", en: El desarrollo del capitalismo en Amrica Latina, Siglo XXI, Mxico, 1993, 14a Edicin, pp. 263-264.

3 Para el ciclo de las democracias y los gobiernos civiles, vase: James Petras y Morris Morley, "Los ciclos polticos neoliberales: Amrica Latina se 'ajusta' a la pobreza y a la riqueza en la era de los mercados libres", en John Saxe Fernndez, op. cit., 215-246. Existe edicin en AKAL.

4 Este Grupo o Cartel est integrado por Argentina , Brasil , Canad , Chile , Colombia , Costa Rica , Guatemala , Honduras , Mxico , Panam , Paraguay y Per , Guyana y Santa Luca . Su objetivo mandatado por el Departamento de Estado norteamericano es destruir el chavismo-bolivarianismo e instituir la vieja Cuarta Repblica neoliberal bajo conduccin de la oligarqua, del FMI y de las empresas trasnacionales norteamericanas para lo que requiere del despalzamiento del actual presidente de la Repblica Bolivariana de Venezuela. Es menester indicar que a raz del triunfo de Andrs Manuel Lpez Obrador como presidente de Mxico, se retorn a la poltica constitucional por cierto sistemticamente violada por los anteriores gobiernos neoliberales basada en la libre determinacin de los pueblos y en la no intervencin en los asuntos internos de otros Estados.

5 Ruy Mauro Marini, La cuestin del fascismo en Amrica Latina, Cuadernos Polticos no. 18, octubre-diciembre de 1978, p. 24.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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