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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2019

Tnez
Una fuerte y sostenida movilizacin popular

Charles Andr Udry
A lencontre


La huelga del 17 de enero de 2019 (1) ha sido masivamente seguida en diferentes ciudades, en particular en Tnez, donde la manifestacin fue imponente. La consigna: Gobierno lrgate (Gouvernement dgage fue una de las consignas ms populares en las revoluciones de 2011; ndt) volva a aparecer. Ciertamente, la desigualdad de la movilizacin refleja las disparidades socioeconmicas y polticas regionales. Vuelven a aparecer hoy las causas sociales y econmicas, e incluso, bajo una forma diferente, las motivaciones polticas con la puesta en cuestin del gobierno de Yussef Chahed.

El papel de la UGTT (Unin General Tunecina del Trabajo) es ms sealado que en 2010-2011 en la organizacin incluso de la movilizacin actual. En 2010 y 2011, la UGTT dio un apoyo muy importante al ascenso de la revuelta social de las y los marginados, de las y los jvenes en paro y, as, se puso en pie un bloque social que condujo al levantamiento popular que derroc la dictadura de Ben Al. Cuando se abri el perodo de transicin democrtica, la UGTT fue un factor de negociacin entre las diferentes fuerzas polticas y sociales inscrita en el contexto del dilogo nacional. Influy con su fuerza en la emergencia de una especie de frgil estabilizacin, en la medida en que las bases socioeconmicas eran inestables.

En la fase presente de un largo proceso revolucionario -en el sentido en que Gilbert Achcar ha sintetizado en sus trabajos- la UGTT est en primera fila hoy y plantea no solo reivindicaciones salariales, sino los lazos con un tema que se refleja en la consigna de la soberana nacional antes que los aumentos salariales. Lo que debe ser comprendido como una oposicin y una denuncia viva de las brutales polticas de ajuste impuestas por el FMI. Algo que se refleja en las caricaturas de la seora Christine Lagarde (FMI) manipulando como una marioneta a Yussef Chahed, lo que es, parcialmente, una simplificacin propia de las caricaturas, pues el sector capitalista tunecino (representado por Chahed en el gobierno) es favorable a estos ajustes estructurales (regresin de las inversiones pblicas para favorecer las privatizaciones, recortes en los presupuestos sociales, colaboracin con la UE para controlar la inmigracin hacia Europa, etc.)

Las exigencias econmicas de los proveedores de fondos -cuyo representante oficial es el FMI, que ha realizado un prstamo de unos 3.500 millones de euros- acentan el empobrecimiento as como la desvalorizacin de la fuerza de trabajo. Adems, las deformaciones de la economa tunecina resultan reforzadas. Es decir, una economa capitalista que se organiza alrededor del turismo, del sector textil con costes salariales muy bajos (pero en declive dada la competencia suscitada por la poltica de mundializacin de las firmas transnacionales), call centers (en competencia con los de Marruecos) en los que trabajan diplomados y diplomadas universitarias, de una agricultura abandonada desde el punto de vista de la soberana alimentaria, pero centrada en la exportacin hacia Europa. Evidentemente, la UGTT no renuncia a los aumentos salariales y demanda aumentos de 20 euros (equivalente) para 2019 y de 30 euros para 2020.

A la movilizacin de la UGTT, a la de las y los periodistas que plantean tanto la cuestin salarial como la de las libertades de la prensa y de su existencia, se aaden diversos movimientos sociales, en las diferentes regiones del pas, sobre el empleo, la emigracin, la justicia social. La huelga de enseantes de secundaria estaba gestionada por la UGTT. En realidad, desde 2011 ms all de aspectos de democracia formal: elecciones, alternancia ms o menos efectiva la cuestin social y econmica reaviva sin cesar las brasas del levantamiento popular de 2010 -2011.

Un rasgo institucional tiene toda su importancia: las trampas de la descentralizacin. Es un mecanismo muy de moda en el marco de las polticas de ajuste estructural. Debe funcionar como un descentralizador de la movilizacin social en el momento en que una formacin social nacional (o un determinado pas) est colocada bajo el fuego de ajustes violentos que exigiran, precisamente, una respuesta social y poltica centralizada. A lo que se aaden la creacin (ilusoria en lo esencial) de un espacio para operaciones de desinversin regionales camufladas con promesas de actores econmicos privados que supuestamente tomaran el relevo, eso s, con exoneracin de cargas y con ayudas. Pueden entonces contratar, cuando lo hacen, a jvenes desesperados y obligados a pasar bajo el yugo del despotismo patronal. La descentralizacin no ha respondido en absoluto a la reivindicacin de justicia territorial planteada en 2010-2011.

Bajo los auspicios del Banco Mundial -de acuerdo con el FMI- la descentralizacin traslada sobre las mencionadas regiones las compensaciones de la desinversin del Estado central, cuando esas regiones no disponen de recursos mnimos para tomar medidas de justicia social territorial, an en el caso de quisieran tomarlas. La transferencia de tomas de decisin a entidades regionales -que podran potenciar una democracia social local conduce a un vaco por dos razones evidentes, si la frmula puede ser utilizada as: 1 esta potencial democratizacin local debera ir conjuntamente con un proceso a escala nacional que no puede resumirse en las negociaciones parlamentarias e interpartidos bajo la vigilancia de los donantes financieros internacionales, vigilantes del pago del servicio de la deuda; 2 sin recursos, esta poltica de descentralizacin, an en el caso de que fuera colocada bajo el signo eventual de la buena voluntad de los cuadros administrativos regionales (si subsisten tras la compresin presupuestaria), no puede concretarse.

El conjunto de estas contrarreformas son bautizadas como apoyo a la democratizacin de Tnez. La Unin Europea para anexarse la economa tunecina y hacer de ella un campo de inversiones (IDE) rentables (aunque cuantitativamente bastante reducido) y disponer de un mercado totalmente liberalizado para bienes producidos en Europa (o cuya produccin en Tnez est bajo control de firmas que vienen de los pases de la UE) est a punto de imponer un Acuerdo de Libre Cambio completo y Profundizado Tnez-UE (ALECA).

La huelga de este 17 de enero se inscribe en este conjunto que alimenta el proceso revolucionario a largo plazo que no est jams al abrigo de una contrarrevolucin firme. La dimensin poltica deber ser abordada a continuacin.

Fuente: http://alencontre.org/ 

Traduccin de Faustino Eguberri Viento Sur

https://www.vientosur.info/


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