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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2019

Aguafuertes ambientales
Quin mueve los hilos del ambientalismo?

Ricardo Mascheroni
Rebelin


Tal vez este escrito, pueda no ser del agrado de muchos compaeros de ruta que por dcadas han actuado generosamente y con desprendimiento en la defensa del ambiente y de mejores condiciones de vida.

No obstante ello debemos reconocer que por lo general somos reacios o poco afectos a tener miradas crticas sobre aquellas ideas, causas o principios a los que adherimos y que nos motorizan a la accin.

Quienes por aos hemos abrazado honestamente la causa ambiental tenemos una visin negativa e inquisitoria sobre los procesos productivos irracionales y la apropiacin injusta de la renta, que ponen en riesgo el futuro comn.

Pero pocas veces nos detenemos en el juzgamiento del origen o el porqu de cada comportamiento asumido y militado, ya que lealmente entendemos que obramos en cumplimiento de un mandato supremo.

Casi nunca hemos tratado de descorrer el velo para ver cules eran los intereses que se escondan o beneficiaban tras bambalinas de nuestras prdicas o procederes y bastaba que creyramos justa nuestra causa (que lo es) para arremeter contra los molinos de viento.

No reniego de las batallas libradas, simplemente quiero poner en contexto la discusin para que ello nos obligue a una reflexin que mejore la comprensin sobre los papeles o roles que se juegan en un mundo en el cual la manipulacin, fake news e injerencia de los grupos de poder es la regla, abusando de la gente de buena voluntad en funcin de ocultos y perversos intereses que escapan al conocimiento comn.

El ambientalismo es hijo tardo del hipismo sesentista, animado de un espritu libertario y antisistema, sobre todo contra el consumismo irracional de la sociedad industrial que inunda el mundo con sus baratijas como paradigma de vida.

Para entender la cuestin vale afirmar que a lo largo de aos las industrias ms contaminantes y agresivas han financiado los organismos de la ONU vinculados a la temtica y a la mayora de las ONG ambientalistas entre tantas otras en el mundo, como medio para manipular el miedo al futuro para justificar polmicas decisiones militares, econmicas o sociales. En igual sintona han actuado embajadas y organismos de seguridad internacionales. En ambos casos habra que preguntarse Por qu?

Un ejemplo: en plena guerra de Vietnam, cuando la juventud de EE.UU se movilizaba en su contra, el senador Gaylord Nelson cambia los ejes de la lucha y declara al 22 de Abril como da de la Tierra y ms de 20 millones de jvenes se suman a la tarea de limpiar ciudades y alrededores, a la par que Washington se da cuenta de que la ecologa puede ser un buen divertimento y ocupar el lugar de las luchas pacifistas y tercermundistas.

En ese giro de prioridades se realiza la Cumbre de Estocolmo, que crea el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), coloca al petrolero Maurice Strong al frente del mismo y se pone en el tapete que no se puede alimentar a un mundo en crecimiento y que es necesario establecer un frreo control de la natalidad, con el uso de la pldora anticonceptiva y la legalizacin del aborto.

Los cambios de estrategia de los pases poderosos desata un festival de apoyos econmicos y cooptacin de organizaciones ambientalistas y feministas, dando lugar al surgimiento de lo que Paco Puche denomina el filantro-capitalismo, que prostituye el debate ambiental y lo manipula segn sus intereses y prioridades. Nuestro pas no escap a las generales de la ley y muchos luchadores sucumbieron a la tentacin del verde dlar.

Pero veamos que: El mensaje catastrofista tan instalado en el sentido comn, pero que no resistira la discusin racional, emana del Complejo Industrial del Cambio Climtico (CICC) una suerte de megacorporacin multigubernamental-industrial-financiera y cientfica, apadrinada por Naciones Unidas y el Banco Mundial para hacerse de las oportunidades de negocios que ellos mismos crearon e impusieron al globo a partir de profecas apocalpticas. (1)

Un caso paradigmtico es el de un actual diputado nacional del Pro, impulsor en Santa Fe del Foro Permanente de Medio Ambiente de la Cmara de Diputados, luego director de Greenpeace, y que colgaba del obelisco de Buenos Aires pancartas denunciando el desarrollo nuclear, la deforestacin, el fracking en Vaca Muerta y el modelo agroecolgico, las pasteras de Uruguay, entre otras calamidades, acompaado de un activismo social importante durante el gobierno anterior y que hoy sospechosamente ha hecho mutis por el foro, cobrando sus buenos servicios.

Pese a todo lo expuesto en modo alguno pretendo menoscabar el trabajo desinteresado y abnegado de miles de personas que luchan por un mundo que sea vivible.

No obstante en las altas esferas mundiales las prioridades siguen siendo el control de la explosin demogrfica, salvar al capitalismo y que los recursos naturales (el patrimonio nacional de muchos pases) sean de fcil acceso a las grandes multinacionales que tienen la tecnologa para transformarlos y la capacidad para comercializarlos.

En este contexto, el ambientalismo languidece por falta de autocrtica, con excepcin de aquellos casos en que los titiriteros lo hacen mover en funcin de sus espurios intereses, que nunca coinciden con el cuidado del ambiente y la preservacin de la vida o su calidad.

 

Nota:

(1) Horacio Verbitsky, "Agua para sus molinos", https://www.elcohetealaluna.com/agua-para-sus-molinos/ 

Ricardo Mascheroni, docente.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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