Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2019

Por qu la victoria de Israel no va a perdurar?
Los seores de la tierra

David Hearst
Middle East Eye

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Israel tiene una decisin estratgica que tomar: Continuar como Estado securitario o llegar a un acuerdo con el pueblo que ha expulsado y oprime.

Primer ministro israel Benjamin Netanyahu (AFP)

Si Benjamn Netanyahu necesita descansar y recuperarse de las tribulaciones de ser el primer ministro en funciones de Israel, si hay un espacio donde que pueda ocultarse de cualquiera de las cinco investigaciones policiales que lo amenazan, ese lugar de relativa comodidad debe ser seguramente el hoyo.

Ese es el nombre que recibe el bunker instalado varias plantas por debajo de la base de Kirya en Tel Aviv que sirve como centro neurlgico de operaciones del ejrcito israel. Es el lugar donde los primeros ministros, los ministros de defensa, los jefes del Mossad y del Shin Bet descienden regularmente cuando una operacin militar est en marcha.

Y es desde ah desde donde Netanyahu puede inspeccionar la tarea de su vida: el control absoluto e incuestionable por Israel de todo lo que vigila.

Los seores de la tierra

La Fuerza Area israel puede organizar repetidos ataques contra objetivos iranes en Siria sin que la poblacin de Israel tenga que apresurarse a buscar refugios antiareos. Sus poderes de identificacin visual son tales que el ejrcito israel puede reconocer a los palestinos desarmados que se acercan a la valla en Gaza, dispararles y mutilarles a voluntad.

Los manifestantes son atacados deliberadamente con balas que les destrozan las extremidades inferiores y van a requerir de cirugas el resto de su vida, cirugas que no pueden conseguir. Esto es lo que significa ser los seores de la tierra en 2019, como expresara de forma memorable en una ocasin el historiador israel Avi Shlaim.

El ejrcito de Israel est clasificado como el octavo ms poderoso del mundo. Israel puede optar por no participar en los tratados y organizaciones internacionales que considere inconvenientes y acosar a las lites polticas de Washington, Londres, Pars y Berln para mantener la impunidad de sus acciones. Los activistas palestinos aparecen etiquetados como terroristas en las bases de datos, como es el caso de World-Check, y tienen sus cuentas bancarias clausuradas por el sistema bancario.

La reputacin de polticos como el lder propalestino del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, puede verse empaada. Los polticos sin conocimientos o inters en la regin se hallan en estado de terror ante la posibilidad de que puedan considerarles antisemitas.

Israel ha venido intimidando a la comunidad internacional para que vincule el antisionismo con el antisemitismo, ampliando los lmites de la definicin histrica exactamente en el momento en que se produce un aumento de los ataques contra judos en Europa.

Como Gideon Levy escribi en Ha'aretz: Es difcil pensar que otro pas que no sea Estados Unidos, Rusia o China se atreviera a actuar as. Pero Israel puede hacerlo.

Cuenta con dirigentes de Arabia Saud, Emiratos rabes Unidos, Egipto, Bahrin y Omn que comen de su mano. Los Emiratos rabes Unidos estn incluso dispuestos a sacudirse la hoja de parra de que se dotan respecto a Israel y utilizar a Amman, la capital de Jordania, para programar vuelos directos a travs de esa ciudad hacia algn Estado musulmn que an no ha reconocido a Israel formalmente.

Netanyahu escribe la poltica exterior de los aliados internacionales de Israel y tiene, en Donald Trump y en su yerno Jared Kushner, a dos majaderos bien dispuestos. Los dos enviados de Estados Unidos, su embajador David Friedman y su asesor de seguridad nacional John Bolton sienten posiblemente mucho ms apego hacia Israel que hacia su propio pas.

Esto no significa que Israel y EE. UU. sigan caminando pegados. En Washington est percibindose un creciente resentimiento y rechazo contra la influencia encubierta que Kushner ejerce sobre reas tradicionales de la poltica exterior estadounidense.

Israel est perdiendo el apoyo de la comunidad juda estadounidense liberal, por la misma razn que Netanyahu ha trasladado sus lealtades a la base sionista cristiana de Trump. Si Kushner se fuera, Netanyahu podra encontrarse con un Trump que podra ponerse a reflexionar sobre todo el dinero que Israel le est costando en ayuda militar.

El trmino medio

La ocupacin es ms frrea ahora y los palestinos son ms dbiles y estn ms divididos que nunca. Con Mahmud Abbas, cuya presidencia expir hace mucho tiempo, Palestina carece de liderazgo y Fatah est dividido en clanes enfrentados. Eso es precisamente lo que a Israel le conviene. Abbas est ms ansioso por prolongar el asedio de Gaza que por llevar a Israel ante la Corte Penal Internacional.

No es de extraar que a Trump le resultara tan fcil retirar de la mesa las cartas del jefe de las negociaciones de Abbas: Jerusaln Este, el derecho al retorno y el estatus de los propios refugiados fuera de la mesa.

Con ms de 600.000 colonos en Cisjordania y Jerusaln oriental, un Estado palestino independiente, contiguo y autnomo es un sueo cada vez ms lejano. Este es otro desenlace del que Netanyahu puede sentirse orgulloso. Tildado en alguna ocasin de extremista por los sionistas liberales, Netanyahu ocupa hoy el trmino medio del discurso poltico en Israel.

No hay nadie ms carismtico que Netanyahu en el espectro poltico actual. La izquierda israel se ha desvanecido y el nico debate se da entre los que defienden la separacin y los que promueven la anexin.

Si hay una voz que explique el abismo entre un israel que vive dentro del alcance de los cohetes y los propios palestinos en Gaza, debera drsele a la mujer entrevistada recientemente por la BBC: Por supuesto que estn bajo asedio, pero hay una razn para ello: Los palestinos estn disparando contra mi casa. Tuve que regalar mi perro porque no poda llevarlo a pasear. No poda hacerlo. Estaba aterrada. Ellos se lo buscaron. Tuvieron elecciones. Y eligieron a Hamas.

Fin de la partida?

Netanyahu tiene todas las razones para sentarse en su hoyo claustrofbico, tomarse otro cono de su helado favorito de vainilla y pistacho y declarar que el juego ha terminado.

Resulta interesante ver que, en esta coyuntura del conflicto de 70 aos de duracin, se estn escuchando voces israeles que advierten que la victoria no puede durar, que el proyecto de establecer el Estado de Israel en la Tierra bblica de Israel desde el ro Jordn hasta el mar, acabar consumindose y desmoronndose desde el interior.

Benny Morris, uno de los principales historiadores de Israel, es la ltima personalidad en dar voz a la fatalidad.

Morris se describi a s mismo hace tiempo como nuevo historiador por su trabajo para descubrir la verdad sobre el origen de Israel, una verdad que aquellos que participaron en tal inicio pasaron tiempo y energa tratando de ocultar. Su libro The Birth of the Palestinian Refugee Problem, 1947-1949 detalla las expulsiones masivas, la limpieza tnica y los crmenes de guerra perpetrados. Como reservista, Morris se neg a servir en los territorios ocupados durante la Primera Intifada.

Desde entonces, Morris se ha unido a las filas de los historiadores que amontonan engao sobre engao, pateando las huellas de las evidencias que l mismo descubri. Cuando afirm que el profundo y bsico negacionismo palestino era el ncleo del conflicto, y que los asentamientos pueden manipularse con delicadeza, estaba dando lo que Daniel Levy denomin una apariencia de respetabilidad intelectual a una mentira bien ensayada.

Morris es conocido por disculpar los crmenes israeles contra los palestinos (Universidad Ben Gurion)

Como Levy seal cuando respondi a Morris en 2012, los asentamientos en Cisjordania cubran el 42% del rea bajo planificacin municipal y regional. Los trece asentamientos establecidos ms all de la lnea del armisticio internacional en Jerusaln Este eran entonces el hogar de 187.000 judos, una cuarta parte de la poblacin del municipio de Jerusaln. Todas estas cifras se han transformado radicalmente.

Morris ha definido desde entonces el expolio del pueblo palestino como un mal necesario. Dijo que Ben-Gurion no haba llegado lo suficientemente lejos al expulsar a todo el pueblo palestino al otro lado del ro Jordn en 1948, y propuso encarcelar a los palestinos en jaulas porque all hay animales salvajes.

Si la guerra de independencia hubiera terminado con una separacin total de las poblaciones: los rabes de la Tierra de Israel en el lado este del Jordn y los judos en el lado derecho del ro, Oriente Medio sera una regin menos inestable y el sufrimiento de los dos pueblos en los ltimos setenta aos hubiera sido mucho menor. Se habran sentido satisfechos con un Estado -en cierto modo [en el actual Reino de Jordania]-, aunque no fuera exactamente lo que queran, y hubiramos recibido toda la Tierra de Israel, se lamentaba Morris en Ha'aretz.

En sus ltimas manifestaciones, Morris ha declarado que Israel no perdurar.

No veo cmo vamos a salir de esta, dice Morris. Hoy hay ya ms rabes que judos entre el Mediterrneo y el Jordn. El territorio entero se est convirtiendo inevitablemente en un Estado en el que hay una mayora rabe. Israel todava se llama a s mismo Estado judo, pero una situacin en la que dominamos a un pueblo ocupado que no tiene derechos no va a poder persistir en el siglo XXI, en el mundo moderno. Y lo segundo es que tienen derechos: el Estado no ser judo.

Morris piensa que los rabes son congnitamente violentos, hostiles y estn decididos a destruir a Israel, aunque sigue afirmando que es deseable un Estado palestino separado en su debido momento, no ahora. Oriente Medio, en el lxico de Morris, es un cdigo de retroceso y ah representa completamente lo que piensa su pueblo

Dos palestinos convertidos en refugiados tras ser expulsados de su hogar en 1948 (Wikimedia)

De la realidad actual de un solo Estado, Morris dice: Este lugar degenerar convirtindose en un Estado de Oriente Medio con una mayora rabe. La violencia continuar aumentando entre las diversas poblaciones dentro del Estado. Los rabes exigirn el retorno de los refugiados. Los judos permanecern como una pequea minora en un gran mar rabe de palestinos, como una minora perseguida o una minora masacrada, como suceda cuando vivan en los pases rabes. Los judos que puedan huirn a Estados Unidos y Occidente.

La ltima intervencin de Morris encendi un vigoroso debate en las columnas del peridico israel de tendencia liberal Haaretz. Gideon Levy, columnista y colaborador de Middle East Eye, le lanz: Segn Morris y sus semejantes, los rabes nacen para matar. Todos los palestinos se levantan por la maana y se preguntan a s mismos 'A qu judo matar hoy? Y a quin expulsar hasta el mar? Es como un pasatiempo. Y si es as, no hay nada de qu hablar y nadie con quien hablar.

Esta falsa escuela de pensamiento libera al sionismo de toda culpa y a Israel de toda responsabilidad. En todo caso, cualquier cosa que Israel haga provocar una masacre; es solo cuestin de tiempo.

Sin embargo, el historiador que describi cmo comenz todo, que comprendi que ese inicio entra un terrible pecado original -desposeer y expulsar a cientos de miles de personas, y luego evitar que regresaran por la fuerza, como detallaba en su siguiente libro, no est dispuesto a vincular la causa con el efecto, escribi Levy.

Ningn Estado palestino

Hay un pequeo resquicio de luz entre tantos nubarrones. Al despojar a Israel de un propsito moral, al declarar de manera llana que el proyecto de mantener un Estado de mayora juda supera todas las dems consideraciones y, en particular, los derechos humanos de los palestinos que all viven, el debate ha atrasado el reloj hasta 1948.

Esto es, al menos, ms honesto que todas las palabras que se escribieron durante dcadas sobre el denominado proceso de paz, todas las crticas para despistar alegando que Israel deseaba un acuerdo pero que no tena con quin hablar y que los palestinos rechazaban cualquier oferta que se les hubiera ofrecido.

Consegu un relato de primera mano sobre la duplicidad involucrada en las promesas hechas en los Acuerdos de Oslo de alguien que invirti su carrera en intentar hacer que funcionara una solucin de dos Estados, y en un plan para compartir a Jerusaln como un centro religioso internacional. Adnan Abu Odeh, ministro de Informacin del rey Hussein y su asesor sobre Palestina, me record un incidente de marzo de 1991, que ocurri poco antes de la Conferencia de Madrid y dos aos antes de los Acuerdos de Oslo.

Haba llegado a odos del rey cierta informacin acerca de un esfuerzo estadounidense por la paz en Palestina y quera saber qu estaba pasando. Abu Odeh fue enviado a Washington para averiguar qu tena en mente EE. UU. Para librarse de la prensa, Odeh acompa a un miembro de la Corte Real de Jordania a una reunin del Consejo de Asuntos Exteriores en San Francisco, y luego regres a Washington sin que nadie se diera cuenta.

As fue como Odeh se encontr sentado en la oficina de James Baker, que en aquel momento era el secretario de Estado de EE. UU. Odeh se percat de que haba un reloj en la pared que estaba conectado con el del despacho de su secretaria. Sonaba cada quince minutos. Esta era la seal para que la secretaria entrara y acompaara fuera al invitado.

Baker habl sin cortapisas sobre los planes para la prxima conferencia internacional. Despus de quince minutos, el reloj son y la sesin termin: Se lo he dejado claro?, pregunt Baker levantndose de su asiento. No, respondi Odeh. Baker suspir y volvi a sentarse. Asinti y la secretaria desapareci. Despus de otros quince minutos, el reloj son y la asistente volvi a aparecer. Odeh se neg a moverse: Para qu vamos a ir a esta conferencia? pregunt.

Baker le dijo de nuevo a su secretaria que se marchara.

Mire, Sr. Odeh, le voy a decir algo como secretario de Estado. No habr un Estado palestino. Habr una entidad, menos que un Estado y ms que una autonoma. OK ahora?

Eso es todo lo que podemos conseguir de los israeles, dijo Baker.

Una solucin de dos Estados: una ficcin conveniente

El palestino obtuvo la respuesta que haba venido a buscar. Haba odo lo mismo ya de los soviticos diez aos antes, y fueron los primeros patrocinadores de los palestinos. Yevgeny Primakov, el principal arabista sovitico, le dijo en 1981: Adnan, olvdalo. No habr Estado palestino.

Desde entonces, el concepto de una solucin de dos Estados ha sido una ficcin conveniente para los sionistas liberales. Para otros historiadores israeles, como Ilan Pappe, en Oslo, nunca hubo una verdadera intencin israel de crear un Estado palestino.

El sionismo liberal, que Pappe define como movimiento colonizador clsico de asentamientos, siempre tuvo un problema para equiparar la geografa con la demografa: Cmo puedo conseguir la mayor cantidad posible de Palestina, con la menor cantidad posible de palestinos, sin socavar mi reputacin como la nica democracia en Oriente Medio?, deca Pappe imitando a un sionista.

Oslo ayud en esta empresa al proporcionar una pantalla. La mayor de las mentiras de Oslo fue la frmula: Tengamos paz y si la paz tiene xito, Israel dejar de arrestar a personas sin juicio, demoler casas, detener los asesinatos y las expulsiones, dijo Pappe.

Incluso los palestinos que apoyaban una solucin de dos Estados dijeron: 'No, es al revs. Detn la ocupacin, saca a tus soldados y entonces podemos tener la oportunidad de dialogar en pie de igualdad.

Al menos, la niebla ha desaparecido sobre lo que ha estado realmente sucediendo y todos pueden verlo ya con claridad.

Una opcin clara

Esta no es la primera vez en la historia que esta zona de Oriente Medio ha sido colonizada por los europeos. Tampoco es la primera vez que un proyecto de colonizacin saca su legitimidad de los textos bblicos. Tampoco es la primera vez que se dise especficamente para desislamizar a Jerusaln.

Las cruzadas vistas por los rabes, de Amin Maalouf, es un relato con resonancias increblemente modernas. Una ciudad tras otra cay ante los ejrcitos francos cuando sus comandantes se enfrentaron entre s. Como en los Estados del Golfo de hoy.

La historia est llena de irona. El lder de la resistencia rabe ante los invasores francos era cualquier cosa menos rabe. Saladino, el hroe, era kurdo. Zangi, Nur al-Din, Qutuz, Baybars y Qalawun eran turcos. Algunos comandantes de campo necesitaban traductores para entenderse entre ellos.

Los resistentes se consideraban ms civilizados que sus atacantes. Ciertamente, eran ms avanzados en higiene y medicina, y posiblemente eran menos brbaros que los francos que saquearon la ciudad de Maarra en 1098. El cronista Radulf de Caen registr: Nuestras tropas hirvieron en ollas a los adultos paganos; empalaron a los nios en espetones y los devoraron a la parrilla.

Se ha invocado con frecuencia a Saladino como un modelo a seguir por los lderes rabes modernos. A Nasser le encantaba la comparacin. Dos de las tres divisiones del Ejrcito de Liberacin de Palestina fueron nombradas, tras decisivas batallas contra los francos, Hittin y Ayn Jalut.

Lamentablemente, ah es donde termina la comparacin. La reconquista de Saladino comenz uniendo las fuerzas contra el invasor europeo. Logr crear un Estado rabe fuerte, poniendo fin a la fragmentacin de las ciudades-Estado. Pero an fueron necesarios otros 98 aos despus de la muerte de Saladino para poner fin a dos siglos de presencia franca en Oriente. Pero al final se consigui.

Las Cruzadas fracasaron porque se trataba de un proyecto para reemplazar a los pueblos de la regin, en lugar de integrarse con ellos. Los cruzados establecieron instituciones duraderas. La ley pasaba de una generacin a otra sin sangrientas guerras civiles. Saban cmo usar las alianzas con emires musulmanes en su lucha con otros prncipes. Pero no pudieron integrarse con la regin.

Un castillo cruzado gigantesco

Israel se rodea hoy de muros. Es un gigantesco castillo cruzado, cuyas alianzas se establecen con los emires de otras ciudades rabes. Pero a la menor oportunidad que tiene de expresarse, la calle rabe expresa una hostilidad eterna.

Las embajadas de Israel en Egipto y Jordania fueron asaltadas. Despus de dcadas de conflicto, Israel debera reflexionar sobre esto. Porque es incapaz de compartir Jerusaln como centro religioso internacional.

La poblacin cristiana de Jerusaln est desapareciendo. Qu mayor grito de guerra podra darse ante el mundo rabe? Aceptar lo que hacen los sucesivos primeros ministros israeles, utilizar el statu quo de divide y vencers, depender de la desunin rabe, hablar solo con dictadores cuya legitimidad es tan fina como el papel y que temen y reprimen a la opinin pblica, tratar su existencia como una realidad permanente en un mundo dramticamente cambiante (aunque, por supuesto, lamentando el hecho de tener que vivir en un vecindario difcil), es estar asumiendo un verdadero reto.

Gideon Levy escribi: En vsperas de ao nuevo, Israel no se est enfrentando a desafos que puedan poner en peligro su estatus de superpotencia beligerante. Parece probable que pueda seguir haciendo lo que est haciendo, en los territorios ocupados, en Oriente Medio y en el mundo entero. Solo la historia misma insiste en recordarnos de vez en cuando que esas desenfrenadas exhibiciones de embriaguez de poder terminan por lo general mal. Muy mal.

Hay una forma de salir de este conflicto que se autoinflama y autoperpeta, y aqu se debe hacer una clara eleccin estratgica.

Israel puede cavar ms y ms su fosa. Puede continuar como un acto de fuerza, un Estado securitario, cuya nica seguridad se basa en niveles cada vez ms profundos de represin y confinamiento. Se considera normal que el 40% de la poblacin masculina palestina pase por las crceles israeles. O puede hacer lo que nunca ha intentado. Puede llegar a un acuerdo con el pueblo y la cultura que ha expulsado y somete. Puede tratarlos como iguales, como personas con los mismos derechos a disponer de las propiedades, las tierras, las aldeas que Israel se ha adjudicado. Puede atreverse a pronunciar su nombre y a reconocer su identidad. Puede tratarlos como pueblo con historia y memoria.

El nico camino

Sostener, como hace Morris, que en el momento en que Israel devuelva a los palestinos sus derechos, Israel dejar de ser un Estado judo es revelar la verdadera naturaleza de la empresa.

S, para que esto suceda, los descendientes israeles de los judos de Europa, Rusia y los Estados rabes tendran que cerrar la puerta a esa historia colectiva suya que les grita que solo pueden disfrutar de seguridad y autodeterminacin en un Estado de mayora juda.

Tambin los palestinos tendran que enterrar su historia, una historia de limpieza tnica, desposesin y encarcelamiento, un fuego que arde con la misma intensidad. Pero este recuerdo es indeleble y no hay nada que Israel pueda hacer para borrarlo. A ningn palestino tienen que ensearle su historia. No es preciso instigar a ningn escolar palestino. La conocen, la respiran, viven su desposesin cada da de sus vidas.

Y no, no habra garanta de seguridad para una minora juda en un Estado de mayora musulmana y cristiana que no fuera otra que la garanta proporcionada por la paz, por la seguridad compartida, por la justicia compartida y por el gobierno compartido.

Este es el camino que emprendieron Sudfrica e Irlanda del Norte. Es ahora el nico camino hacia la paz y la legitimidad y es la nica estrategia que puede perdurar. Por supuesto que puede ponerse fin a los conflictos!


David Hearst es redactor jefe del Middle East Eye. Con anterioridad trabaj en The Guardian y The Scotsman.

Fuente: https://www.middleeasteye.net/opinion/lords-land-why-israels-victory-wont-last

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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