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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2019

La insensatez de la divisin

Juan-Ramn Capella
Mientras tanto


El 15 de enero se cumplieron cien aos del asesinato de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg, fundadores del partido comunista alemn, inducido por los dirigentes de la socialdemocracia alemana en el gobierno, Ebert y Noske. Esos dirigentes derechistas del partido socialdemcrata alemn condenaron as a los que haban sido sus compaeros de partido.

No se pretende ahora referir las posiciones polticas y teorticas principalmente de Rosa Luxemburg, de las ms importantes dentro de la tradicin marxista. (En la entrega de enero de la revista El Viejo Topo y en otros lugares de mientras tanto encontrar el lector material para informarse mnimamente.) Aqu, en cambio, se propone una reflexin sobre las consecuencias de aquellos asesinatos sobre el movimiento comunista y socialista.

La socialdemocracia alemana haba acabado votando los crditos para la guerra interimperialista (1914-1918), que enfrentara entre s a millones de trabajadores conscriptos de varios pases, en contra de lo acordado por la II Internacional. El partido socialdemcrata alemn haba salido de la guerra debilitado moralmente y trastornado polticamente. Sus dirigentes asumieron en la Repblica de Weimar la defensa de un orden contrarrevolucionario. Luxemburg y Liebknecht se opusieron a esta poltica socialista al fundar la Liga Espartaquista, y por eso aquellos dirigentes, Ebert y Noske entre otros, dejaron que les mataran y despus de su asesinato miraron para otro lado.

Con estos antecedentes se entiende que Lenin impusiera, tras la Revolucin de Octubre, sus 21 condiciones a los partidos que quisieran afiliarse a la III Internacional. Una de esas condiciones era la subordinacin de las direcciones nacionales del movimiento a las directrices de la III Internacional en Mosc. No se poda confiar en dirigentes polticos como los de la socialdemocracia alemana. Pero eso tuvo como consecuencia que partidos importantes que hubieran querido adherirse a la III Internacional, como el partido socialista italiano, no lo hicieron para preservar su autonoma. El ala izquierda, entonces, del ltimamente mencionado se rebel para fundar, con Bordiga y Gramsci, el Partido Comunista de Italia, que se afili a la Internacional Comunista (Gramsci dira ms tarde que esa escisin haba sido un error). Otros partidos tambin se dividieron, hasta crear la gran divisin (a veces nominal), entre socialdemocracia y comunismo.

Y desde entonces para la izquierda, cualquier izquierda poltica (y a veces metapoltica), hasta la ms diminuta, opta por la divisin cuando una parte de ella se queda en minora.

El gen de la divisin, que crea una multitud de cabezas de mosquito (o de chorlito) en la izquierda, ha ido a dar en resultados nefastos, el principal de los cuales, histrico, fue hacer posible la llegada de Hitler al poder. Pero no solo ese. A quienes se quedan en minora en un partido de izquierda no se les ocurre ya aguantar; aguantar y esperar a que el tiempo le quite la razn a la mayora y se emprenda otra poltica. Sobre todo no aguantan si de algn modo han quedado peligrosamente atrapados en la profesionalizacin poltica.

Cuando oigo hablar de sorpasso de un grupo de izquierda a otro, a estas alturas, procuro conservar el equilibrio mental. Porque, si el tal ms que hipottico sorpasso tuviera algn sentido no retrico esto es, si hubiera verdadero sorpasso en la opinin social y no en un ocasional cmputo de mayoras institucionales, lo primero que habra que hacer, de producirse, es ofrecer a los sobrepasados la integracin. Buscar la unidad en la diversidad. Creo que dividirse es siempre malo, por mucho que parezca ser una renovacin. Con democracia y sin personalismos la divisin se puede evitar, y por eso hay que hacer cuanto se pueda por evitarla. Hay que tratar de comprender las posiciones de los nuestros que no son las nuestras. Porque seguro que contienen, aunque sea una chispa, de bondad poltico-social.

Vivimos tiempos en que hay que imponer varias transiciones. Unas al plazo ms corto posible recuperar la redistribucin hacia abajo del producto social, por la disminucin de las desigualdades; debilitar al mximo las estructuras patriarcales. Cuando las mquinas desplazan a los trabajadores de los puestos de trabajo, hay que obligar al empresariado a tributar por esas mquinas: o trabajo o subsidio, pues todo el mundo ha de poder vivir.

Otras transiciones han de ser impuestas al plazo que sea y como sea, porque son absolutamente necesarias, como la transicin a una economa sostenible. Ese es uno de los tres ejes de una poltica de izquierda, y probablemente a la larga el eje principal.

Las rias de gallos ms o menos parlamentarias no son de recibo, pues asuntos como los mencionados, en especial la transicin energtica, desgraciadamente no parece que vayan a avanzar por el camino de la racionalidad, sino que sern objeto de luchas encarnizadas porque implican que los grupos sociales dominantes difcilmente podrn mantener su sistema de privilegios adquiridos.

Las organizaciones de derechas, cuando consiguen una brizna de poder, la emprenden contra el feminismo y contra los ms dbiles, hoy los inmigrantes que a nadie daan por inmigrar, ni le quitan el pan a nadie, y que adems son quienes sostendrn la seguridad social el da de maana; les atacan sin ms objetivo que el de mantener o crear jerarquas sociales. Hay que imaginar con viveza, entonces, cmo guerrearn los de arriba, y los de abajo a quienes logren engatusar, para defender sus privilegios amenazados por el cambio de poca que supondr el inevitable futuro no consumista. Un futuro que se impondr dramticamente, por shock , si no se consigue racionalizar polticamente la transicin a una economa sostenible.

Empieza un tiempo nuevo. Se trata de multiplicar y no de dividir. Hay que orientar a la sociedad hacia estos cambios y conquistar la hegemona cultural y poltica que haga posible su realizacin.

Ah se quede quien quiera pelearse por un plato de lentejas.


Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-176/notas/la-insensatez-de-la-division



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