Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2019

Para entender a Israel, observe su veneracin de los muertos

Eva Illouz
Haaretz

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


Una de las mayores paradojas de la identidad nacional israel es que se fortalece de las vidas que se pierden en su nombre. Este proceso ha crecido particularmente entre los colonos radicales, que usan la muerte para generar significado.

Cmo llamas a un rabino que protege y defiende a los terroristas judos?

Yo era un colono. S cmo los colonos se convierten en asesinos.

Un refugio laico y democrtico para los judos? Qu pensaran hoy las figuras sionistas tempranas de Israel

Todos hemos tenido la experiencia de mirar una foto antigua donde un sujeto mira a la cmara con la sonrisa y la confianza de alguien que sabe que la vida lo abrazar con amabilidad y generosidad. Miramos la cara sonriente y sabemos lo que no sabe: que en unos das o semanas estar muerto, aplastado por un accidente impredecible o una mquina de guerra. Miramos el rostro sonriente y sentimos una compasin inusual, tanto por el trgico final que le espera, como por su alegre ignorancia de ese destino. Sabemos que l no sabe que su sonrisa y su esperanza son en vano.

Es con este sentido de trgica compasin que vi The Oslo Diaries, una pelcula documental de 2018 de Mor Loushy y Daniel Sivan. La pelcula narra las discusiones que llevaron a los Acuerdos de Oslo de 1993. Documenta las sospechas con las que los negociadores palestinos e israeles se acercaron entre s y las formas profundamente humanas en que se formaron las relaciones entre ellos cuando intentaron terminar el sangriento conflicto centenario.

Me cautivaron las escenas de ingenuidad, en las que Yossi Beilin, Ron Pundak, Yair Hirschfeld, Abu Alaa (Ahmed Qurei), incluso Yasser Arafat, creyeron por un breve momento que el odio y la sospecha podan ser reemplazados por la esperanza. Observ su alegra sabiendo lo que an no saban, como por ejemplo, que su esperanza de paz pronto sera aplastada por el asesinato de un primer ministro a manos de un creyente en la supremaca juda.

Por un momento, la esperanza pareca aflorar para cambiar el destino. Pero al final no fue as. Por qu se derrot la esperanza y el coraje? La pelcula da una respuesta clara: una vez que se revelaron las conversaciones secretas de Oslo y se comenz a implementar el meollo de los acuerdos, los extremistas de ambos lados comenzaron a realizar ataques terroristas para descarrilar el proceso. Un asesinato en un lado provoc otro asesinato en el otro lado. Con la creciente cantidad de muertos creci la presin para no "traicionar" a las vctimas.

De manera que una dinmica muy especfica que descarril esta posibilidad de paz fue el llamado de los muertos, quienes demandan de nosotros, los vivos, vengarlos y perpetuar su memoria. Para entender por qu este conflicto no puede llegar a su fin, debemos entender el papel de los muertos y lo sagrado de los muertos en este drama histrico. La experiencia de Hebrn, de todos los lugares, es lo ms representativo del papel que puede desempear el carcter sagrado de la muerte.

Hebrn es el hogar de la tumba de Abraham, que es venerado por judos y musulmanes por igual. En 1929, en el contexto del incipiente nacionalismo palestino y el controvertido control sobre los lugares sagrados, la poblacin rabe de Hebrn estall en disturbios. En el transcurso de una semana hubo enfrentamientos entre rabes y judos en todo el pas, al final de los cuales 133 judos y 110 rabes fueron asesinados.

En su libro Seores de la tierra: La guerra por los asentamientos de Israel en los territorios ocupados, 1967-2007, Idith Zertal y Akiva Eldar sealan que David Ben-Gurion utiliz las muertes para unir a la comunidad juda, diciendo esto 19 aos antes de la Declaracin de Independencia de Israel: "Nuestra sangre derramada clama no por compasin y socorro, sino por aumentar nuestra fuerza y ​​nuestro trabajo en la tierra". Como escriben los autores: "El movimiento sionista saba muy bien cmo transformar los desastres histricos en mitos heroicos, cultivndolos en cuentos de valor y sacrificio para forjar a travs de ellos la unidad nacional, la solidaridad social y la accin poltica".

Despus de la creacin del Estado, la memoria de las masacres de Hebrn retrocedi en la conciencia nacional, lo que sugiere que la memoria colectiva elige y selecciona a los muertos que recuerda. Despus de todo, haba nuevas vctimas y hroes para llorar, personas que haban muerto durante la Guerra de Independencia. Pero despus de la Guerra de los Seis Das de junio de 1967, Israel ocup Hebrn junto con el resto de Cisjordania, estableciendo un Gobierno militar para gobernar el rea. La captura de Hebrn inflam la imaginacin de los mesinicos y sirvi para resucitar a los muertos.

"Despus de 40 aos de letargo histrico", escriben Zertal y Eldar, "se despert la vieja historia de la masacre en Hebrn y se convirti en el catalizador poltico, en los territorios que Israel ocup en 1967, ms importante en manos de los colonos judos. El hecho de que los lderes militares y polticos fueran cautelosos al tratar de no inflamar las sensibilidades rabes, los mesinicos superaron su pragmatismo y precaucin y Hebrn se convirti en un hervidero de fervientes creyentes, una comunidad con una misin piadosa que cumplir. Pero, qu es exactamente lo que mantiene y sostiene el duro trabajo emocional de ser extremista? Qu permite que las personas se aferren al nacionalismo implacable y al extremismo? Un evento en la historia de la ciudad tiene mucho que revelar sobre esta cuestin. La historia de Sarah Nachshon muestra cmo los muertos pueden transformar la vida de los vivos.

Baruch y Sarah Nachshon fotografiados al lado de la tumba de los patriarcas. "El ejrcito pens que en unas pocas semanas nos rendiramos y nos iramos". Philippe Bellaiche

"Capas simblicas"

Sarah Nachshon era parte de un pequeo grupo de personas que, despus de la guerra de 1967, decidieron vivir lo ms cerca posible de la tumba de los patriarcas. La tumba alberga una mezquita, y la oracin juda tambin se haba restaurado recientemente all, pero las autoridades militares se mostraron reacias a establecer una colonia juda en Hebrn, por temor a inflamar las sensibilidades rabes. Pero Nachshon decidi desafiar las prohibiciones establecidas por el ministro de defensa, Moshe Dayan, y ella y su esposo celebraron una ceremonia de circuncisin para su hijo recin nacido en la tumba, un acto que sin duda ofendera a la poblacin palestina local.

La historia de Nachshon es contada por Chana Weisberg y aparece en un sitio web perteneciente a Chabad, que obviamente simpatiza con su causa. La historia se cuenta desde su punto de vista y, por lo tanto, mi interpretacin se deriva nicamente de lo que dice el sitio.

Escribe Weisberg: Despus de la Guerra de los Seis Das en 1967, Nachshon y su esposo, el artista jasdico Baruch Nachshon, se unieron a un grupo de activistas idealistas decididos a restablecer la antigua comunidad juda en el interior del recin liberado Hebrn. El Rebe de Lubavitch [quien resida en Nueva York] los alent y les otorg muchas bendiciones por sus esfuerzos. Estos activistas comprendieron la importancia suprema de establecer una presencia juda en la ms antigua de... las cuatro ciudades santas de Israel, donde una comunidad juda haba existido durante cientos de aos hasta la masacre de 67 judos por rabes locales en 1929. Tambin entendieron que mantener una comunidad juda en Hebrn sera la nica manera de garantizar el acceso continuo de los judos a la Cueva de Machpelah, el sitio de entierro de nuestras Matriarcas y Patriarcas y el segundo lugar ms sagrado del judasmo que hasta 1967 haba estado prohibido a los judos por las autoridades musulmanas durante ms de 700 aos

El ao despus de la guerra, Sarah y Baruch y sus cuatro hijos pequeos se unieron a sus compaeros activistas para mudarse a un hotel de propiedad rabe en Hebrn. Sarah Nachshon luego record que "un oficial del ejrcito vino a reunirse con nuestro grupo y nos dijo que nosotros le causbamos un gran dolor en el cuello". Al mismo tiempo, les inform de que, preocupado por su seguridad, el Gobierno haba decidido que un grupo de siete familias y 15 estudiantes de la yeshiva podran mudarse a un recinto del ejrcito adyacente a la ciudad.

"'Asumieron que no podramos tolerar las terribles condiciones de vida prolongada en una habitacin con todos nuestros hijos, solo una cocina para compartir y con los nicos baos afuera", Weisberg cita a Nachshon que dijo El ejrcito nos vio con nuestros nios pequeos y pens que en unas pocas semanas nos rendiramos y nos iramos". Pensaron que nuestro sueo de vivir en Hebrn morira all mismo.

Pero las familias no se mudaron. De hecho, en lostres aos siguientes, se les unieron 30 familias adicionales.

Sarah Nachshon tuvo tres hijos ms y dio el peligroso paso (en relacin con la ley) de circuncidar a los nios dentro de la Tumba de los Patriarcas, la primera vez que se llev a cabo el acto en el lugar de 700 aos.

El artculo de Weisberg contina relatando cmo, en 1975, Sarah Nachshon dio a luz a otro nio, al que llam Abraham Yedidya. Seis meses despus, sufri la muerte de la cuna.

La terrible maana en que Nachshon encontr a su beb sin vida en su cuna, su esposo estaba fuera de la ciudad y no haba manera de localizarlo. Mientras haca los preparativos para el entierro sola, mientras lloraba y oraba, trat de recordarse a s misma que todo lo que Dios hace tiene un propsito, incluso si est oculto para nosotros. De repente, comprendi que su hijo muerto deba jugar un papel triste pero vital en la reconstruccin de la Ciudad de los Patriarcas. "Decid", recuerda, "que lo sepultramos en Hebrn. Nuestro Avraham Yedidya sera el primer judo enterrado en el antiguo cementerio judo de Hebrn desde los entierros de los 67 judos masacrados en 1929".

Anticipando que los colonos podran intentar llevar a cabo un entierro en el cementerio, y temiendo la reaccin que esto podra provocar en los palestinos locales, el ejrcito israel levant barricadas que detuvieron la procesin fnebre de Avraham cuando se abra camino desde Kiryat Arba. Sarah Nachshon sali de su auto para enfrentarlos. Sosteniendo a su beb, que estaba envuelto en una sbana, se dirigi a ellos: "Me estn buscando? Ests buscando a mi beb? Mi nombre es Sarah Nachshon. Aqu est mi beb, en mis brazos. Si no nos deja conducir hasta el cementerio, caminaremos... "

Weisberg contina: "Los soldados, incapaces de hacer retroceder a esta joven madre ante la prdida de su hijo, llamaron por radio... a sus superiores, 'Si quieres detener a esta mujer, ven aqu y detenla t mismo!' Uno de los soldados sali de su carro de mando y, mientras lloraba, le rog a Sarah Nachshon: "Por favor, seora Nachshon, est demasiado lejos para caminar! Por favor, permtame que le lleve al cementerio judo.

Segn Weisberg, ms de tres dcadas despus, Sarah Nachshon an lloraba cuando record a los cientos de personas que se unieron a ella esa noche de verano cuando enterr a su hijo. "Les dije:" Ha sido un da difcil, pero hay algo que debo decirles. Yo, Sarah, tengo a mi beb muerto, Abraham, en mis brazos. Y as como Abraham, nuestro padre, vino a Hebrn para enterrar a su Sarah, tambin yo, Sarah, he venido aqu para enterrar a mi Abraham. En este momento, s por qu Dios me dio este regalo insustituible por solo seis meses. Para reabrir el antiguo cementerio judo de Hebrn.

Este episodio tuvo un rol importante en la creacin de lo que hoy es una de las colonias judas ms extremistas de Cisjordania, y por lo tanto merece ser analizado.

El evento tiene muchas capas simblicas. Primero, debemos notar la importancia de llevar a cabo un Brit Mila (circuncisin) en este lugar histrico de entierro, sugiriendo que el poder, el significado y la misin del ser vivo provienen de lo sagrado que proporciona el lugar de entierro de los antepasados. Segundo: Por qu es sagrado el propio Hebrn? Hebrn se define como un lugar sagrado en virtud de la tumba de los patriarcas, donde se presume que la misma matriarca Sarah, fue enterrada. En otras palabras, son los muertos los que confieren carcter sagrado a la geografa.

Es un hecho curioso de nuestra vida religiosa y cultural que los muertos continan viviendo entre nosotros. Entre algunos grupos religiosos (como los budistas), los muertos son ancestros venerados dentro del hogar. Estos antepasados ​​vigilan y protegen a los vivos. En otras culturas, en particular las monotestas, los muertos confieren carcter sagrado a los sitios arquitectnicos, el tiempo, los objetos y la tierra. Los cristianos cultivaron el culto de los mrtires de una manera muy elaborada, ya que el mismo Jess es un mrtir. Los judos, al igual que los cristianos, fueron perseguidos y los judos tambin tuvieron sus propios mrtires bajo Antoco IV Epifanes (Ana y sus siete hijos, como se describe en II Macabeos 6).

Al carecer de un centro geogrfico o arquitectnico, era ms probable que los judos sacralizaran a los muertos a travs de la memoria en lugar de objetos fsicos (en forma de reliquias). Pero los lugares de enterramiento, que sirvieron como lugares de peregrinacin en las culturas de todo el Mediterrneo, proporcionaron a los muertos la santidad geogrfica espacial y terrestre.

La tercera capa histrica es la siguiente: Sarah Nachshon, al igual que el movimiento de colonias en general, record vvidamente la masacre de Hebrn en 1929 y revivi su memoria, haciendo que los que murieron en las luchas nacionales estn continuamente presentes. Como explican Zertal y Eldar, las masacres de Hebrn fueron muy centrales en la conciencia de los colonos, mucho ms que entre el colectivo general israel y eran, por as decirlo, formativas de una conciencia subnacional. Por qu? Porque a menudo se moviliza a los muertos para justificar objetivos polticos y dar a los vivos un sentido de misin.

Una vez que se establece una causa poltica y teolgica, los muertos se convierten en un vehculo para engendrar un significado. A los ojos de Nachshon, su beb muri para reabrir el cementerio judo de Hebrn. Su muerte tiene un propsito, y una vez que se establece el propsito, se vuelve sagrado. La muerte otorga santidad a la accin humana. Por ejemplo, los muertos "llaman" a los vivos a defender la tierra, que se vuelve sagrada en virtud de los muertos que estn enterrados all.

Cuarta capa: El beb fallecido que hace que el ejrcito se "rinda" a un grupo de judos mesinicos se suma a la lista de muertos. El hijo de Sarah, Abraham, despus de su muerte, profundiza an ms el carcter sagrado del lugar donde est enterrado. Tan pronto como hay un cementerio judo, se hace imposible que los judos se vayan, porque el suelo del cementerio judo se vuelve sagrado. Dibujando una lnea directa entre el simbolismo bblico y la lucha nacional contempornea, Sarah ofrece su beb de manera sacrificial.

Tenemos, entonces, tres casos de muertes sagradas superpuestas una sobre otra en esta historia. La matriarca Sarah, las vctimas judas de 1929 y el beb de Sarah Nachshon, las tres se anan para invocar lo sagrado de la tierra, de la nacin y de la religin, todo al mismo tiempo. El ejrcito tambin participa en este drama colectivo a travs del simbolismo de la santidad de los muertos y de la tierra en que estn enterrados. El nombre de Sarah y el nombre de su hijo resonaron con los nombres de los patriarcas. Estos nombres evocaban recuerdos de sacrificio nacional y religioso, y de martirio. Una vez que el beb muri, es como si hubiera muerto por algo, en este caso, en nombre del pueblo y de la nacin. Si un beb muere por la nacin, entonces la nacin (es decir, el ejrcito) no puede rechazar su entierro. La palabra "extremista" es por tanto un nombre inapropiado.

Baruch Goldstein, como muchos mrtires de muchas religiones, es un ejemplo vivo de esta dinmica. No por casualidad vivi en Hebron-Kiryat Arba.