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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2019

Los muros de Trump

Antonio Lorca Siero
Rebelin


Amedida que se desarrolla el modelo poltico del Estado de Derecho tiene lugar un cambio sustancial en la poltica de los Estados modernos, que se consolida desde que va adquiriendo peso la democracia representativa. Definida esta ltima exclusivamente en trminos electorales, a travs de los cuales un grupo de personas, invocando una ideologa de cobertura, es elegido por la ciudadana para que, siguiendo la escala jerrquica, algunos de sus miembros ejerzan el poder estatal temporalmente, ha quedado claro que la prctica de la poltica corresponde en exclusiva a una minora ciudadana. Aunque en principio la inclusin en esa minora est abierta a todos, no suele ser as, ya que, sin perjuicio de la afinidad ideolgica exigida, acaba siendo requisito imprescindible insertarse en la estructura conforme a las reglas de funcionamiento de un partido y hacer carrera dentro de l . Excepcionalmente, el que se dedica a la poltica no necesariamente puede estar adscrito a un partido, pero en ese caso no cabe entender que vaya por libre, siempre precisa de grupos significativos que le apoyen. Tal y como funciona el sistema, dedicarse a la poltica implica estar calificado y no necesariamente cualificado como poltico , al menos durante el tiempo de ejercicio del poder estatal o en el empleado en hacer mritos para ascender en el escalafn de un partido o asociacin. De ah que la actividad poltica sea una profesin para la que se exige titulacin, dedicacin exclusiva y respaldo de intereses con peso poltico.

Dado que la infraestructura de la poltica democrtica representativa est en la ciudadana, atenindose a las reglas del sistema electoral, uno de los objetivos del poltico es seducir al pueblo para lograr adhesiones en forma de votos a la ideologa del partido que se postula como gobernante e incluso promover su condicin de lder. El poltico profesional tiene la misin de ganarse a las masas porque en ellas est el soporte de su actuacin. Al margen de la fuerza que le otorgan sus seguidores carece de poder, porque no tiene otra fuerza complementaria que le respalde.

Pese a la diversidad de componentes ideolgicos de partido, el espritu de clase es un punto de coincidencia en ellos. El centro de atraccin gira en torno al ejercicio de la poltica en trminos profesionales, es decir, retribuida o, hablando en sentido weberiano, al objeto de vivir de la poltica. Este complejo social se ha consolidado como clase, basada en la profesin que desempean sus miembros, y pertenecer a ella ha acabado siendo casi requisito imprescindible para el ejercicio de la poltica y componente de fuerza social. Consecuencia inmediata de tal posicionamiento es que el grupo de los polticos y especialmente la minora gobernante de los Estados estn adscritos a esta clase dominante. Con lo que si alguien, sin pertenecer a la clase poltica profesional, pero contando con la oportuna fuerza soporte, llega directamente y por la va legal a la condicin de ejerciente del poder de un Estado, no puede ser bien acogido por el establishment , no solo por el problema de competencia que supone para los profesionales sino porque se abre una va indita para el ejercicio del poder. Un precedente difcilmente asumible por la clase poltica tradicional que considera que se pone en riesgo la carrera y el futuro profesional de sus miembros, de ah que el intruso no sea bien recibido .

Tal vez pueda servir de ejemplo de esta hiptesis el caso del presidente Thump, a tenor de los obstculos a los que se viene enfrentando su gobierno. Hablando en trminos de muros puesto que lo del muro viene ocupando la atencin meditica y ya es un tpico , hay que sealar un primer muro simblico al que se enfrenta, que es el de la clase poltica profesional fundamentalmente del partido opositor. Evidentemente difcil de sortear, porque no le considera uno de los suyos , no pertenece a la clase, de ah que no est obligada a prestarle apoyo. Por otro lado, ha atrado buena parte de la fuerza democrtica de los electores sin pertenecer a la clase poltica tradicional, lo que supone romper con las reglas el sistema. Adems cuenta con el respaldo del capitalismo empresarial, lo que implica disponer de una fuerza aadida, que determina mayor poder, que a sus competidores se les escapa de las manos. En suma, la clase poltica oponente le considera un obstculo para la profesin institucionalizada. Adems de utilizar cualquier medio a su alcance para combatirle polticamente, por otro lado, se trata de manejar en exclusiva el populismo, los derechos individuales y las libertades formales con el mismo fin, enfrentndole con distintos colectivos ciudadanos. Tampoco se excluye desestabilizar sectores de la economa que le apoyan o sembrar discordancias en su partido. Sin duda, pese a este primer muro, la tarea de vencer tal obstculo no es insalvable, pero requiere de habilidad poltica.

El segundo muro es algo material, de momento en el aire, aunque quiz sea ms fcil de acometer. Se trata de esa barrera fsica con el Estado vecino del sur. Pese a los obstculos colocados por la clase poltica profesional dirigidos a torpedear su propuesta y desacreditarle polticamente ante su electorado, est claro que Trump debe sorprender a los polticos opositores con alguna nueva medida original que le permita cumplir sus promesas electorales. Por ejemplo, podra poner de su bolsillo el importe del coste de la obra, lo que no resultara ni rentable ni razonable. Sin embargo queda otra opcin, que s podra ser viable, se trata de promover una suscripcin pblica entre la ciudadana para construir el muro que ha prometido a sus electores, y a tal fin sera un buen gesto que el propio presidente hiciera una sustanciosa aportacin de su bolsillo para animar a sus seguidores.

Vistas las dimensiones de tales muros , superar ambos   tpicos y salir airoso de la tarea dara las claves para entender que se est construyendo una nueva poltica.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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