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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2019

Sueo con serpientes
El asedio a la revolucin bolivariana

Carlos Rivera Lugo
Claridad


Sueo con serpientes, con serpientes de mar

con cierto mar ah de serpientes, sueo yo.

Largas, transparentes y en sus barrigas llevan

lo que puedan arrebatarle al amor.

Oh, la mato y aparece una mayor

con mucho ms infierno en digestin.

No quepo en su boca, me trata de tragar

pero se atora como un trbol de mi cien

Creo que est loca, le doy de masticar una paloma

y la enveneno de mi bien.

Oh, la mato y aparece una mayor

con mucho ms infierno en digestin.

sta al fin me engulle y mientras por su esfago paseo

voy pensando en qu vendr.

Pero se destruye cuando llego a su estmago y planteo

con un verso una verdad.

Oh, la mato y aparece una mayor

con mucho ms infierno en digestin.

Silvio Rodrguez, "Sueo con serpientes"


La presente escalada del asedio de casi dos dcadas que el gobierno de Estados Unidos ha librado contra la revolucin bolivariana, tiene como objetivo inmediato imponer un golpe de estado que ponga fin al chavismo en Venezuela. Sin embargo, no podemos perder de perspectiva que el objetivo ulterior que persigue el imperio estadounidense es cerrarle la puerta definitivamente a la nueva posibilidad que, a travs de la Amrica nuestra, a partir del chavismo y otras experiencias polticas, se reabri a la opcin revolucionaria y socialista que se supona muerta y enterrada.

A propsito de estos nuevos designios imperiales, he tenido en estos das muy en mente una de las composiciones ms enigmticas del cantautor cubano Silvio Rodrguez es Sueo con serpientes. La vida se presenta como una eterna repeticin, en que el amor, la paz y la verdad sufren un ataque cada vez mayor. En su momento, la cancin fue objeto de crticas polticas e ideolgicas que le achacaban un pesimismo absoluto con relacin a la posibilidad de la revolucin socialista para transitar hacia la superacin permanente de las contradicciones del orden capitalista en direccin a la comunizacin de la vida toda.

No podemos olvidar que, segn Josef Stalin, con el comunismo se llegaba alegadamente al final de la contradiccin, otra versin del final de la historia propuesta por Hegel, aunque ste identificaba el liberalismo como esa estacin final de la historia. Fue Mao Zedong quien sentenci que la contradiccin es un fenmeno permanente y que la revolucin socialista es un proceso transformativo permanente, desde lo econmico a lo poltico, lo social a lo cultural, pues su objetivo es, en ltima instancia, la transformacin de raz de todo un orden civilizatorio, incluyendo su subjetividad alienada. La revolucin debe ser permanentemente revolucionada ya que su fin es la constitucin de una nueva sociedad sin explotacin y opresin de un ser humano por otro.

La revolucin es una trinchera sin fin

De ah que la cancin antes citada de Silvio Rodrguez comienza con una cita de Bertolt Brecht, la cual viene muy al caso: Hay hombres que luchan un da y son buenos. Hay otros que luchan un ao y son mejores. Hay quienes luchan muchos aos y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles. Y es que cuando se trata de la creacin de una sociedad nueva, de un hombre nuevo y una mujer nueva, hay que estar preparado para luchar toda la vida. La revolucin es una trinchera sin fin.

As las cosas, la revolucin es permanente o no es revolucin. Ello incluye la consciencia estratgica de que el capitalismo constituye un orden global y no estrictamente nacional. La revolucin, si es de verdad, no puede por ello potenciarse exclusivamente dentro de un pas dado ya que la posibilidad misma de emprender el cambio sistmico a su interior depende, en ltima instancia, del contexto estratgico, es decir, geopoltico, en el que se desarrolla.

La propuesta de crear dos, tres, muchos Vietnam, impulsada por el Che Guevara, respondi a la consciencia que tena ste, al igual que Fidel Castro Ruz, de que la revolucin cubana, con su triunfo en el 1959, slo poda romper el brutal cerco que se le tenda y aflorar en sus posibilidades trastocando el balance real de fuerzas en toda la Amrica nuestra. Para ello haba que impulsar dos, tres, muchas revoluciones por doquier, para as dejar de ser el patio trasero del imperio yanqui. La revolucin deba ser continental.

La revolucin bolchevique, la revolucin china, la revolucin cubana y la revolucin vietnamita representaron, cada una en su momento, un quiebre, con una enorme potencialidad transformativa, en el sistema capitalista mundial. La revolucin antisistmica se potencia a partir de las contradicciones propias del capital y con ello demuestra que ste no constituye un orden sin grietas y resistencias en su seno. En ese sentido, la revolucin antisistmica pas a ser una presencia permanente al interior de ste. Incluso, es a partir de las presiones e influencias de estas experiencias revolucionarias que, en gran medida, el capitalismo se vio forzado a emprender reformas redistributivas y la ampliacin de derechos bajo lo que se conoce como el Estado social o de bienestar.

Estuvo tambin la llamada revolucin de 1968. Se trata de una secuencia de eventos histricos que se extiende de facto entre 1969 y 1970. Represent una coyuntura de cambios polticos y culturales en la estructura de poder de la sociedad moderna que alcanzaron una impresionante globalidad. Le anim la idea de que existe la posibilidad real de producir libertad y riqueza al mismo tiempo para todos y todas. Constituy, adems, un cuestionamiento fundamental del modo en que haba asumido la negacin del sistema capitalista mundial por entender que an bajo el modelo sovitico se estaban reproduciendo relaciones sociales alienantes y relaciones polticas autoritarias.

La contrarrevolucin neoliberal

En 1970 se produce el primer triunfo de un socialista, Salvador Allende Gossens, en unas elecciones presidenciales. Se inicia as un posible nuevo referente de desarrollo poltico y econmico: la va chilena al socialismo, es decir, una va democrtica y pacfica de reestructuracin de la sociedad nacional y global ms all del capitalismo. Allende se convirti en uno de los principales portavoces del reclamo por la constitucin de un Nuevo Orden Econmico y Poltico Mundial, que fue recogido por una mayora aplastante de la Asamblea General de la ONU en 1974. El imperialismo yanqui termin pasndole factura. Allende muri en combate frente a las hordas militares y policiales fascistas apoyadas y financiadas por Washington.

Con el golpe militar en Chile se dio inicio a un nuevo ciclo: la de la contrarrevolucin neoliberal. Le precedi el golpe militar en Brasil y en Bolivia que tambin se sumara a la contraofensiva del capital. Le siguieron los golpes militares en Argentina y Uruguay. En estos casos, se lanzan unas sangrientas campaas represivas contra las luchas protagonizadas por una serie de movimientos armados e, incluso, en el caso de Uruguay, por un frente electoral de izquierda. En los cuatro casos, lo que se busc fue la pacificacin violenta y criminal de sus pueblos, sobre todo sus sectores de izquierda, para as garantizar su sumisin al nuevo orden neoliberal, el cual terminara imponindose a sangre y a fuego por todo el planeta. Lo que se conoci con el eufemismo del Consenso de Washington, proclam el fin de la historia, la muerte del socialismo y el triunfo definitivo del capitalismo.

La notoria Comisin Trilateral, fundada y presidida por David Rockefeller, pregon a su vez en ese momento que la crisis de gobernabilidad que afectaba a los pases capitalistas desarrollados era expresin de un exceso de democracia. Se le ha hecho creer equivocadamente a los pueblos que tienen la capacidad para hacer determinaciones sobre el futuro poltico y econmico del mundo. En su lugar, la Trilateral propuso que los representantes del capital, sus tcnicos y especialistas no sujetos a controles democrticos, deben hacerse cargo de la gobernanza de nuestras sociedades ms all de los gobiernos que estn maniatados a las contingencias de los procesos polticos, sobre todo los electorales. De ah que ya bajo el nuevo orden neoliberal, el capital realiza su sueo dorado: se hace directamente Estado. De paso, compra el control sobre los procesos electorales por medio de su financiamiento de campaas y un intenso cabildeo legislativo.

La revolucin es nuevamente apalabrada por Chvez

Sin embargo, la historia renaci de sus aparentes cenizas. En 1979 triunf la Revolucin Sandinista en Nicaragua. Luego siguieron los movimientos de liberacin nacional en Guatemala y El Salvador. El 1 de enero de 1994 despertamos ante la insurgencia del Ejrcito Zapatista de Liberacin Nacional en Mxico, el pas que acababa de celebrar la falsa ilusin de haber salido del Tercer Mundo del Sur para entrar al Primer Mundo del Norte por medio de su integracin al Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte. En este contexto, emerge crecientemente un nuevo sujeto revolucionario: el indgena.

Ya en 1989, mientras se festejaba en Europa el desmantelamiento del Muro de Berln y el capitalismo marcha a sus anchas, se produce en la Amrica nuestra la primera rebelin mundial contra el orden neoliberal: el Caracazo. En Caracas y otras ciudades de Venezuela se levanta otro nuevo sujeto: los de abajo, los ninguneados y marginados por el neoliberalismo. A partir de esa rebelin y ese nuevo sujeto, surge Hugo Chvez Fras. Como ningn otro en ese momento, entendi la importancia de retomar el rumbo revolucionario. Fue el encargado mayor de haber puesto nuevamente la revolucin socialista sobre el tapete luego de que cayese estrepitosamente a razn del colapso de la Unin Sovitica y el campo socialista europeo, seguido por el liquidacionismo rampante que cundi entre socialistas y comunistas por doquier que les pareci ver en el fracaso sovitico el fin de su utopa y el triunfo definitivo del orden civilizatorio burgus.

Chvez comenz iniciando un proceso de refundacin constitucional de Venezuela que, entre otras cosas, se centr en la activacin del soberano popular como poder constituyente permanente, al cual se debe siempre todo poder constituido, es decir, gubernamental. Radicaliz as el marco de la democracia. El pueblo, como soberano, se hace Estado, sobre todo sus clases trabajadoras. Es el punto de partida de su reto estratgico a ese poder fctico integrado por una oligarqua corrupta e insensible, clasista y racista, que, junto al gobierno de Estados Unidos, regentaban la vida nacional en funcin de sus exclusivos y mezquinos intereses. Ese enfrentamiento inicial le cost ser objeto en el 2002, por parte de dichos poderes fcticos, del primer golpe de estado contra el nuevo rgimen constitucional y poltico, el cual fracas finalmente ante la movilizacin de ese poder constituyente que sali a las calles a defender su Constitucin bolivariana y al presidente que fue electo con su voto.

A partir de ello, Chvez aumenta la apuesta revolucionaria. Empieza a forjar la creacin de toda una nueva institucionalidad exclusivamente latinoamericana al margen de la Organizacin de Estados Americanos (OEA): el ALBA (la Alternativa Bolivariana de los Pueblos), el UNASUR (Unin de Naciones Suramericanas), la CELAC (Conferencia de Estados Latinoamericanos y Caribeos), Petrocaribe y la ampliacin del Mercosur (Mercado Comn del Sur). Propone la creacin del Banco del Sur y una moneda comn para toda Nuestra Amrica: el Sucre.

En torno al ALBA, consolida una alianza estratgica con Cuba y dems pases que como Bolivia y Nicaragua poseen polticas exteriores antiimperialistas. Establece otra alianza estratgica con Brasil, bajo la presidencia del presidente obrero Luiz Incio Lula da Silva, y con Argentina, bajo la presidencia de Nstor Kirchner. Junto a stos, se consigue descarrillar en el 2005, en Mar del Plata, Argentina, el proyecto imperial del ALCA que representaba una escalada peligrosa para la recolonizacin poltico-econmica por Estados Unidos de la regin al sur del Ro Bravo. Chvez entenda que slo en la medida en que la Amrica nuestra se convirtiera en un nuevo polo independiente y unido de poder al interior de la comunidad internacional, podra adelantar sus intereses propios frente a los otros polos de poder, sobre todo Estados Unidos y Europa.

Adems, se propone como objetivo la construccin de un socialismo del Siglo XXI, concebido como propuesta afirmativa, asentada sobre la realidad y experiencia latinoamericana y no la europea. Sobre esta ltima, adopt una crtica buscando aprender de sus errores, para no repetirlos. En ese sentido, Chvez estaba consciente de que el desarrollo y la permanencia de la revolucin bolivariana dependa, en ltima instancia, de la transferencia del poder efectivo al pueblo. Comprenda que el Estado heredado no tena la capacidad para garantizar, a la larga, el futuro de la revolucin bolivariana. Por ello, fue creando un poder dual inicial a travs de la institucin de las Misiones, a las que crecientemente se le fueron transfiriendo funciones de gobernanza pblica en sustitucin de los Ministerios pblicos, los cuales estaban cargados de burocratismo, sectarismo e, incluso, corrupcin. Y ms all de ello, Chvez foment activamente la creacin de un poder comunal centrado en la organizacin de comunas a travs de todo el pas, a las que se le iran traspasando crecientemente las funciones de gobernanza, incluyendo sobre la propiedad estatal o social.

Precisamente, al morir Chvez sorpresivamente en el 2013, en circunstancias que siempre han sido vistas como sospechosas, el proceso revolucionario bolivariano, as como el proceso de integracin regional alternativa, se quedan hurfanos de su carismtico y visionario lder. Antes de morir, lega la direccin del proceso al obrero Nicols Maduro, su fiel y articulado colaborador, que haba sido su Ministro de Relaciones Exteriores y Vicepresidente. Y aunque Maduro valid y revalid democrticamente su mandato presidencial, y ha demostrado continuamente su voluntad para dialogar de buena fe con la oposicin, se le pretende tachar viciosamente de dictador. Tanto la oligarqua derechista venezolana y el gobierno de Washington, junto a sus aliados latinoamericanos y europeos, nunca realmente les ha interesado una solucin negociada. Slo les ha interesado la derrota y destruccin a como d lugar del chavismo y toda su obra, incluyendo la regional. Para ello han ido socavando la estabilidad econmica y poltica del pas suramericano, imponiendo un bloqueo econmico y financiero, para someter de hambre al pueblo venezolano y quebrar su adhesin mayoritaria al chavismo. Ms recientemente, dicha guerra econmica y financiera ha incluido la escandalosa confiscacin de reservas monetarias y de oro de Venezuela en bancos estadounidenses y europeos, en desconocimiento del rgimen legal aplicable. Junto a ello, se ha protagonizado toda una serie de acciones terroristas desestabilizadoras, conjuntamente con una campaa engaosa en los medios internacionales encaminados a poner en entredicho la efectividad y legitimidad del gobierno de Maduro. Hasta se ha perpetrado recientemente un intento para asesinarlo.

El mayor error que le imputan algunos de izquierda a Maduro es no haber podido producir, al igual que Chvez, el trnsito imperativo hacia una nueva economa no dependiente exclusivamente en la extraccin y comercializacin de materias primas, sobre todo el petrleo. Sin embargo, no hay que subestimar las lgicas globales del capital, las presiones imperialistas y las dificultades que se presentan para redefinir, de un da para otro, el lugar que pases como Venezuela, con su modelo dependiente de acumulacin de larga duracin, ocupan dentro de una economa capitalista mundial sobre la cual se tiene, por s solo, poca influencia, en especial para redefinir el marco y las reglas de su insercin. A esto hay que aadir los desaciertos propios en relacin a la economa en que ha incurrido el gobierno bolivariano. Ello hace que, junto a las acciones desestabilizadores promovidas por Washington, lo econmico sea tal vez el factor ms corrosivo que afecta el desarrollo y futuro de la revolucin bolivariana.

La Venezuela bolivariana, entre la guerra y la paz

En das recientes, el asedio contrarrevolucionario e imperialista se ha profundizado a niveles nunca vistos. Ello incluye el intento de crear un poder dual a partir de la autoproclamacin de un poco conocido opositor y miembro de la Asamblea Nacional, Juan Guaid, y su rpido reconocimiento por parte del gobierno estadounidense de Donald Trump, otros 12 pases del hemisferio americano (Colombia, Per, Ecuador, Chile, Argentina, Brasil y Canad, entre otros), y la Unin Europea, con la excepcin de Italia. Ha sido ampliamente documentado que Guaid no pasa de ser un cuadro entrenado y financiado por Washington para representar sus intereses en Venezuela.

En este contexto, algunos que se consideran de izquierda han cado en crticas irresponsables que dan por cierto toda la informacin tendenciosa y falsa que circulan los medios principales. Se trata de una llamada izquierda, integrada por socialdemcratas y socialistas liberales, entre otros, que se adhiere abierta y sumisamente, como tonta til, a la agenda intervencionista de un gobierno estadounidense encabezado por una claque abiertamente autoritaria, racista y clasista, encabezada por el demagogo y mitmano mayor, Donald J. Trump.

El gobierno de Estados Unidos no ha ocultado los dos objetivos geopolticos que persiguen con esta escalada peligrosa en el asedio a la revolucin bolivariana: por un lado, tomar control sobre las ricas reservas de petrleo y los yacimientos de oro y otros minerales de Venezuela; y, por otro lado, reactivar la notoria Doctrina Monroe que declara nuevamente a la Amrica Latina y el Caribe como patio trasero de Estados Unidos, lo que le otorga un derecho autoproclamado a intervenir, incluso militarmente, en cualquier parte de la regin que Washington estime representa una amenaza a su seguridad nacional. Han manifestado al respecto que la destruccin de la revolucin bolivariana debe ser seguida por un nuevo e intensificado asedio a Cuba, al gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua y, por ltimo, al gobierno de Evo Morales en Bolivia.

Frente a ello, la mayora de los gobiernos del mundo siguen reconociendo a Maduro como el nico presidente constitucionalmente legitimado, incluyendo a Rusia y China, as como la misma Organizacin de Naciones Unidas (ONU) por voz de su Secretario General. Por su parte, los gobiernos de Mxico y Uruguay, junto a la ONU, han propuesto la celebracin de una cumbre para este prximo 7 de febrero en Montevideo. Su objetivo es fomentar el dilogo entre las fuerzas en conflicto e intentar evitar la guerra abierta y frontal entre stas. Y aunque Maduro ha confirmado su participacin, Guaid ha declarado que no asistir y que se acab todo dilogo. Al igual que Washington, slo aceptar como solucin a la crisis presente la rendicin y exilio de Maduro y sus colaboradores.

Por otra parte, ante la demanda arrogante de la mayora de los gobiernos europeos para que se convoquen de inmediato a elecciones en Venezuela, Maduro le ha respondido magistralmente llamando a la convocatoria de elecciones anticipadas para la Asamblea Nacional, para poner al pueblo a decidir si revalida a sus presentes ocupantes o si prefiere elegir nuevos representantes comprometidos con la revolucin bolivariana.

Guaid ha estado lanzando llamados a las Fuerzas Armadas Bolivarianas para que abandonen su apoyo slido al gobierno constitucional de Venezuela presidido por Maduro. Y es que la oposicin contrarrevolucionaria no posee un Ejrcito ni los tanques y aviones necesarios para imponerle a la fuerza al pueblo soberano la desacreditada presidencia por encargo de Guaid; ni para producir el fin de la revolucin bolivariana y la eliminacin de conquistas beneficiadoras de una mayora significativa de los venezolanos; y menos para entregarle totalmente el pas y sus riquezas al capital estadounidense y europeo. Por ello, la derecha venezolana hace continuos y abiertos llamados a favor de la intervencin militar de Estados Unidos en el conflicto, mientras que Trump sigue repitiendo que estn todas las opciones sobre la mesa, incluyendo la de una invasin militar. Desde las filas de las Fuerzas Armadas Bolivarianas se asegura que de ser ese finalmente el caso, se est listo, junto a las milicias bolivarianas que se han organizado por todo el pas, para hacer a Venezuela uno de esos Vietnam al que nos convoc el Che.

Carlos Rivera Lugo es profesor e investigador independiente en Filosofa y Teora del Estado y del Derecho. Fue Director y Editor Internacional del semanario independentista puertorriqueo Claridad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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