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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2019

La otra Amrica Latina

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


Es una vergenza que la caballera brasilea no fuera tan eficaz como los estadounidenses, que exterminaron a sus indios. Desde luego la sentencia rezuma por todas partes militarismo, racismo y xenofobia. Pues bien, no es autora de algn annimo, sino frase literal del actual presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Y parece que este hombre est determinado a ser esa caballera que tanto admira, porque uno de sus primeros decretos, al asumir la presidencia el 1 de enero, amenaza directamente los territorios indgenas al poner stos bajo la direccin del Ministerio de Agricultura, dirigido ahora por la lder de los terratenientes brasileos. A lo que se debe aadir, va en el mismo lote, la amenaza bastante real de acabar con la Amazonia en beneficio de garimpeiros, madereros, ganaderos o petroleras varias.

En Colombia, solo en 2018, fueron asesinados 35 lderes indgenas en un proceso en el que la construccin casi imposible de la paz se salpica diariamente con nuevas muertes, llegando a superar ampliamente las dos centenas en ese mismo ao y la decena ya en las primeras semanas que han transcurrido del 2019. Aquellos liderazgos sociales que defienden que esa paz, para ser verdadera, debe cargarse de justicia y dignidad para las grandes mayoras del pas, hoy siguen regando con su sangre campos y cunetas.

En Guatemala y Honduras se criminaliza y asesina, por tratar de ejercer los derechos humanos frente a oligarquas y transnacionales, y ello de forma especial en los territorios mayas, xincas o lencas, tal y como le ocurri a la dirigente Berta Cceres y a tantas otras mujeres y hombres. Toda la estructura de estos estados se ha puesto al servicio de unas pocas familias, lites corruptas que manejan la totalidad del poder poltico y, por supuesto, el econmico. Oligarquas que entregan estos pases a la explotacin desenfrenada de sus recursos naturales (agronegocios, mineras, hidroelctricas), en detrimento de quienes por siglos ah vivieron.

En este mismo ao 2019, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha recomendado a Chile que cese en su discriminacin a los indgenas. En especial, para el caso mapuche, discriminacin siempre acompaada de represin y muertes de aquellos que reclaman el derecho a definir su presente y su futuro, as como a seguir defendiendo sus territorios. Estos espacios son, entre otros, continuamente invadidos por hidroelctricas y forestales que los explotan y agotan en la bsqueda permanente del mximo de beneficio al menor costo posible despojando a este pueblo de sus derechos sobre los mismos.

Y as podramos seguir alargando este listado de ataques e injusticias contra los pueblos indgenas en la mayora de los pases del continente. Mismo caso si hablamos del campesinado, de las mujeres, de los barrios pobres de las ciudades latinoamericanas. Es esta una constante hoy, cuando el neoliberalismo en sus versiones ms duras vuelve, abiertamente aliado a posiciones de extrema derecha, para dominar en la mayora de gobiernos de la regin. Lo que supone que se reabren tierras y territorios a la explotacin ciega de transnacionales madereras, mineras o hidroelctricas, entre otras, o que se retorna a la privatizacin de servicios y sectores estratgicos y a la restriccin de derechos.

Pero un repaso a los medios de comunicacin en estas semanas nos llevar, si reparamos en ello, a constatar la invisibilidad de estas situaciones que, sin embargo, se repiten en una sucesin sin fin. No son Venezuela y los aparentes ideales de justicia, democracia y derechos humanos que tanto preocupan a algunos para este pas, desaparecen en estos otros casos. Pueden olvidarse, no interesan.

En prcticamente la misma lnea podemos recuperar una reciente declaracin Ana Botn, presidenta del Banco Santander, en la que llamaba al orden a cierta prensa por sus consideraciones y crnicas sobre la gran banca. Deca que a los periodistas les gusta contar lo negativo. Claro que esto se podra considerar simplemente la opinin de una persona, pero todo cambia cuando pensamos que esa persona es una de las ms poderosas y ricas del estado espaol y que su banco, entre otras cuestiones, posiblemente retiene gran parte de las deudas de la mayora de los medios de comunicacin, adems del negocio que para stos supone recibir (o no) la publicidad de un banco de estas caractersticas. Aviso a navegantes, que dice el refranero popular y toque de atencin para que los medios sepan lo que interesa a las lites que se publique y lo que no es conveniente.

Podramos entonces, ms all de hablar de las relaciones entre la banca y los medios de comunicacin, buscar un sentido ms profundo a la frase de Ana Botn y decir abiertamente que a las transnacionales no les gusta que se hable de lo negativo que hacen. Dominan y controlan medios y gobiernos para que todo sea el buen hacer de estas empresas en pro del desarrollo de los pases, sin decir que, en realidad, hablan del desarrollo y crecimiento de sus negocios a costa de los pases y pueblos. Se entiende as que presidentes de gobierno, como por ejemplo Pedro Snchez viaje a Mxico y declare a su inmediata llegada que las empresas espaolas slo crean prosperidad y empleo. Mientras tanto oculta, por ejemplo, que en ese mismo pas, principalmente en territorios indgenas del estado de Oaxaca, en el llamado Corredor Elico del Istmo de Tehuantepec varias empresas espaolas como Iberdrola, Gas Natural Fenosa, Acciona y Renovalia, estn generando desde hace aos toda una serie de impactos socioecolgicos y vulneracin de derechos humanos, sistemticamente denunciados por la poblacin, que sigue sin ver llegar el desarrollo que constantemente se les promete.

Y en todo este contexto, se comprenden mejor exabruptos como uno de los ltimos del Ministro de Asuntos Exteriores del gobierno espaol, Jos Borrell, cuando dijo, en forma y fondo claramente racista y de desprecio absoluto hacia el otro, que los Estados Unidos tenan poca historia y que, bsicamente, lo que haban hecho fue matar a cuatro indios. Podemos dejarlo pasar, podemos entenderlo como el comentario insultante o un simple desliz de un seor. Pero as le quitaramos importancia al hecho dramtico que fue ese autntico genocidio contra la poblacin indgena de lo que hoy es el territorio estadounidense, y que ahora se califica como una cuestin menor por un ministro de asuntos exteriores. O, por el contrario, nos podemos preguntar si no es tambin una forma de justificar o minimizar tropelas, criminalizaciones y asesinatos que hoy, un siglo y medio despus, se siguen cometiendo en ese mismo continente a fin de defender intereses econmicos de oligarquas locales y transnacionales. Recuperamos as la primera frase que abre este escrito del presidente brasileo, planteada en el mismo sentido de sta ltima, y podemos comprender entonces la comunin entre ambas de visiones, estereotipos y desprecio hacia los derechos humanos individuales y colectivos. Pronunciadas por aquellos que tienen, oficialmente, muy altas responsabilidades y que deberan tener como principal preocupacin la mejora de las condiciones de vida de todas las personas y no solo de las minoras enriquecidas.

Cuesta as, cada da ms, creer a estas lites polticas cuando nos hablan de la libertad, la democracia y los derechos humanos en determinados pases mientras que, con sus relaciones estrechas con las lites econmicas, siguen tejiendo y alimentando injusticias continuas contra pases y pueblos enteros. Ocultan y se aprovechan ambas de esa otra Amrica Latina sin atender a sus preocupaciones y dando a entender que sta parte del continente no tiene derecho a la libertad, como si dicho derecho quedara reservado y cada da ms restringido solo para aquellos y aquellas que estn en la cspide del sistema dominante.

Jesus Gonzlez Pazos. Miembro de Mugarik Gabe

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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