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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2019

Improvisaciones, deuda y concesiones
El plan econmico de un pas borracho?

Alberto Acosta y John Cajas Guijarro
Rebelin


Cual fiestero borracho, sin dinero y con caminar tambaleante, el pas regresa al hogar neoliberal -as sea a rastras-, de la mano del gobierno de Lenn Moreno (impulsado por la inercia de las medidas de poltica econmica adoptadas por el gobierno anterior). Si bien desde diversas corrientes (derechas, izquierda progresista, las otras izquierdas... y dems), se ha acusado al morenismo de no tener un verdadero plan econmico, a estas alturas (y con casi medio perodo de gobierno sobrevivido) parece que el plan es la improvisacin. Un plan que, por cierto, se despliega por captulos aparentemente disconexos de una telenovela que apunta a un climax de fin de temporada: el retorno al redil del Fondo Monetario Internacional (FMI). Y de ah empezar una nueva temporada de la tan conocida serie neoliberal, que no ser ms de lo mismo, sino ms de lo peor

Cualquiera que vea al borracho pas de la mano de un gobierno delirante (que canta a los cuatro vientos su sueo de producir con la mano derecha y repartir con la izquierda ), creer que la borrachera fue causada por la enorme irresponsabilidad de diez aos de desperdicio que nos han llevado a una grave crisis econmica. Si biern la crisis existe (como ejemplo basta mencionar cuatro aos de un PIB per cpita estancado), ese desperdicio de la dcada es solo una parte de toda esta historia... pues el borracho pas no est as por voluntad propia, lo han emborrachado permanentemente y lo siguen haciendo!

De hecho, mientras el morenismo distrae al pueblo con llamadas xenfobas y continuos culebrones en contra del corresmo -su eterno fantasma-, por otro lado, aprovecha la distraccin para consolidar su supervivencia con entreguismos vergonzosos [2] y medidas desesperadas. As, luego del ajuste a los subsidios de las gasolinas y la adquisicin apurada de endeudamiento con China por 900 millones de dlares a fines del ao pasado , se colocaron bonos soberanos por 1.000 millones a diez aos plazo y a una tasa de inters del 10,75% . La tasa de dicha colocacin es una de la ms altas desde el contraataque de la deuda externa durante el corresmo, lo cual muestra que la situacin econmica ecuatoriana es crtica [3] ms cuando se compara con los crditos obtenidos por pases vecinos como Colombia .

Es en ese marco de improvisacin e imparable endeudamiento donde se perfila la arremetida morenista para acelerar las concesiones, en lo que -de a poco- parece constituirse como la gran orga privatizadora del siglo XXI. Usando como pretexto una lectura fiscalista de la crisis (para la cual el problema es conseguir recursos econmicos y balancear las cuentas fiscales como sea), se apuntala una gran oleada de privatizaciones, que vendr acompaada de ms flexibilizaciones y liberalizaciones. Una oleada que busca convencer al pueblo ecuatoriano que, por definicin, toda empresa pblica es ineficiente y generadora de prdidas. Razonamiento simpln [4] que se complementa con el prfido engao a la opinin pblica de que las concesiones no son privatizaciones.

Las pretensiones son grandes. En la mira est, en primer puesto, la concesin de la Corporacin Nacional de Telecomunicaciones (CNT). El asesor presidencial Santiago Cuesta dijo que se entregara por 20 aos la administracin de la empresa a cambio de 4 mil millones de dlares en ingresos para el Estado . Lo raro es que Contralora public un informe de 2018 hecho por una auditora privada revelando la compleja situacin de la empresa. La CNT no tiene contabilidad y no hay datos certeros de cunto dinero gana o pierde. Un informe de 2017 seala que, hasta 2016, el patrimonio de CNT creca a razn de 132 millones por ao y que en 2017 se produjo curiosamente una prdida patrimonial de 1.343 millones. En esas condiciones de incertidumbre sorprende la certeza con la que opina el asesor del presidente Moreno, ms an cuando se recuerda que, en 2016, la CNT declar una rentabilidad de 221 millones .

Luego de CNT, el propio discurso oficial permite entrever que el festn privatizador -disfrazado de concesiones- parece estar dando sus primeros pasos tras las hidroelctricas e incluso tras el servicio de salud del IESS . Hasta las presiones para terminar con la proteccin a la industria audiovisual podran mencionarse en este punto como ejemplo de los mritos que el pas debe hacer para acceder a tratados de libre comercio (sobre todo con los EEUU y para ingresar a la Alianza del Pacfico). Tratados que presionan al desmantelamiento de las protecciones a un potencial desenvolvimiento endgeno sustentado sobre todo en las empresas nacionales pequeas y medianas, a la vez que benefician a los grandes capos del comercio, consolidando -como objetivo ltimo- nuestra condicin de economa primario exportadora.

Por cierto, cabe aclarar que el empeo privatizador de Moreno en el fondo va cristalizando el plan de su antecesor. En 2016 Correa propuso un gran paquete de concesiones en donde la CNT abrira -con una alianza pblico-privada- hasta el 49% de su capital a inversionistas privados (en ese entonces el pretexto era la obtencin de recursos para la reconstruccin de la infraestructura devastada luego del sismo del 16 de abril de 2016). Igualmente, Correa destac que entre los potenciales activos a la venta tambin estaban las hidroelctricas, como Sopladora, una hidroelctrica de poco menos de 500 megavatios en la que se invirti cerca de 800 millones de dlares. La idea de Correa era transformar en liquidez la riqueza del Estado. Y l se declar dispuesto a vender tambin el Banco del Pacfico, los canales incautados TC Televisin y GamaTV (75 millones entre los dos), TAME. En definitiva, ya desde el progresismo corressta se vean los inicios del festn privatizador .

Si bien esos planes no prosperaron, Correa logr concesionar puertos, por 50 aos: Puerto Bolvar, Manta, Posorja (sin licitacin) ... entregndolos a consorcios transnacionales asociados con grandes consorcios oligricos criollos, como el grupo de Isabel Noboa Pontn. Igualmente Correa dio paso a la venta de empresas como el ingenio AZTRA o cementeras en condiciones ms que ventajosas para los capitales privados . Asimismo, el corresmo se encarg de llevar a cabo una privatizacin encubierta del sistema de salud .

Lo que cuenta es que el correismo fracas en fortalecer y dinamizar las empresas pblicas, como pas con Petroecuador: la petrolera estatal pudo asumir directamente la extraccin de crudo de los conocidos campos maduros de petrleo; pero en vez de eso el corresmo entreg el campo Auca a la transnacional Schlumberger e intent -sin xito- entregar Sacha a Halliburton , campo que ya haba sido entregado al inicio de su gestin a la estatal petrolera venezolana PDVSA (actos que el propio Rafael Correa, en 2005 y 2006, consideraba textual y pblicamente como una traicin a la patria ). Y si de extractivismos hablamos, prohibido olvidar el festn minero del siglo XXI impulsado frenticamente por Correa , que contina su marcha en tiempos morenistas .

Llegados a este punto, cabe hacerse algunas preguntas muy serias: cmo lleg el borracho pas a esta situacin?, lo emborrach el excesivo gasto pblico?, fue el agresivo endeudamiento adquirido entre el fin del corresmo y todo el morenismo?, fue el dficit fiscal?, fue el tamao del Estado?, fue la implosin de la burbuja petrolera vivida desde 2015 (junto con la apreciacin del dlar y el encarecimiento del crdito externo)?

Ms all de lo que digan los economistas ortodoxos, conservadores y prudentes (OCP) (telogos acrrimos del neoliberalismo), a nuestro criterio la borrachera no es coyuntural, es estructural: todos los gobiernos, con diversa intensidad dependiendo de la disponibilidad de la bebida, han emborrachado al pas de recursos provenientes de una -larga e histrica- dependencia del mercado mundial; dependencia que en tiempos recientes ha adquirido la forma de rentas petroleras e ingresos por deuda externa. Recursos que siguen ocultando los problemas estructurales que no se resuelven solo con ajustes fiscales.

Incluso en el caso hipottico de una contraccin abrupta del dficit, el pas no va a salir del mareo si no se retoma una agenda de transformacin estructural seria, profunda y que tenga entre sus protagonistas a los sectores productivos de la pequea y mediana empresa, de las cooperativas y asociaciones, del campesinado (actualmente abandonados en medio de un creciente deterioro del empleo ). Sin duda hay problemas urgentes que enfrentar (como la presin fiscal causada por los gastos corrientes cada vez ms difciles de cubrir, como sueldos o pago de intereses de la deuda pblica), pero esos problemas nacen de desequilibrios estructurales que deben enfrentarse tarde o temprano.

Penosamente, el camino con el morenismo no es el de la transformacin estructural. Ms bien es, como dijimos al inicio, el retorno al FMI. Cul pareja furiosa, el Fondo nos espera con garrote en mano para castigar la borrachera; lo que, puesto en palabras de Pablo Lucio Paredes, uno de los ms recalcitrantes economistas OCP, significa sobre todo poner orden en las finanzas pblicas con ms energa y credibilidad! . Ese enrgico garrote del FMI que nos espera si no cambiamos de rumbo no va a caer en los verdaderos responsables de la crisis. Y tampoco nos va a liberar de la adiccin a los extractivismos (petrolero, bananero, minero), ms bien los va a profundizar. Pues, repitamos, el pas no se emborrach porque quiso. Lo han emborrachado, y lo siguen haciendo... para continuar saquendolo!

Qu hacer al respecto? Pues, como primer paso, caminemos a puerto seguro, donde en vez del garrote fondomonetarista, el pas tenga al menos la esperanza de decidir por voluntad propia como superar esta borrachera. Est en manos de la lucha popular [5] el que esa esperanza se haga realidad.-

Notas:

[1] Alberto Acosta y John Cajas Guijarro: Economistas ecuatorianos.

[2] Un ejemplo realmente vergonzante es el haberse sumado al grupo de los satlites del presidente norteamericano Donald Trump sobre la crisis de Venezuela, en lugar de mantener una posicin digna como Uruguay y Mxico, que proponen una salida al autoritario desgobierno de Maduro desde la propia sociedad venezolana (salida a la cual adherimos junto con muchas otras personas ).

[3] Cabe agregar que la tasa de colocacin de los bonos soberanos tambin responde a las condiciones del mercado financiero internacional afectado por el incremento de las tasas de inters en los EEUU. Los efectos econmicos de dicho incremento de las tasas de inters -cada vez ms fuerte- incluso han generado pugnas entre Donald Trump y la Reserva Federal , a la vez que el resto del mundo enfrenta un mayor encarecimiento del financiamiento externo (tema delicado si se recuerda que a escala mundial parece existir una fuerte tendencia al sobreendeudamiento ).

[4] De hecho, la evidencia econmica no parece mostrar que existan verdaderas diferencias entre las empresas pblicas y privadas alrededor del mundo. Para muestra, se recomienda ver el artculo de David Hall y Tue Anh Nguyen (2018): Economic benefits of public services, Real-World Economics Review, No.84, pp.100-153 .

[5] Reconocemos que 2019 inici con un fortalecimiento del msculo de la lucha popular antineoliberal; ejemplo de ello fueron las protestas en Cotopaxi as como las nutridas movilizaciones del 30 de enero en varias ciudades del pas en contra de las medidas econmicas morenistas. Esperemos que esa lucha siga ganando msculo -y sobre todo cerebro- para evitar ser cooptada y pueda confrontar a un gobierno cuyas pretensiones de dilogo son cada vez menos crebles. Para ello es crucial que empiece a converger la lucha popular antineoliberal con otras luchas sociales igualmente urgentes como, por ejemplo, la lucha feminista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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