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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2019

El tornado y la nueva Cuba que toma forma

Ricardo Torres
Progreso Semanal


El 27 de enero de 2019 marc un antes y un despus en varios asuntos importantes que ataen a los cubanos. Para un grupo de habaneros, una de las noches ms tristes de sus vidas. El infortunio de un tornado, y su estela de destruccin, muerte y dolor, han sido el detonante de una marea interminable de personas de todas las procedencias que se han sentido obligadas a prestar ayuda a sus coterrneos. A poco ms de una semana del hecho, mucho ha cambiado para siempre.

Que muchos cubanos se preocuparan por sus semejantes y expresaran dolor y simpata con los afectados no es una noticia. Lo que s ha felizmente sorprendido a todos ha sido la escala, la espontaneidad, la organizacin, la agilidad y la integralidad con la que muchsimos habitantes de la capital, de otras provincias y de otros pases se han movilizado eficazmente, en muchos casos estrenando las redes sociales desde los mviles, para canalizar una ayuda que, si bien no tenemos todos los detalles, ya ha pasado de acto simblico a apoyo real que marca la diferencia para los que tienen que lidiar con semejante desastre.

Muy conmovedor es el hecho de que la respuesta ha llegado desde todos los grupos sociales y ha generado un efecto de contagio que ha sobrepasado cualquier memoria sobre eventos de este tipo. Cuando muchos nos habamos dejado arrastrar por una interminable conversacin sobre valores perdidos o cambiados en nuestra juventud, las demostraciones de estos das son la ms agradable confirmacin de que Cuba tiene un capital infinito de humanidad listo para ser activado cuando sea necesario.

Es loable la altura moral y cvica de los ciudadanos. La participacin espontnea ha superado todas las expectativas. Esta vez, en su gran mayora, sin ser convocados. Las demandas de transparencia en el manejo de las donaciones y la proliferacin de anlisis sobre la situacin y la respuesta brindada constituyen pruebas de la madurez de un nuevo tipo de sociedad civil.

Tambin hemos confirmado que existen islas de excelencia dentro de nuestra atribulada economa. Los linieros cubanos han desarrollado una maestra tal, que puedo afirmar que tienen una ventaja competitiva que ya empieza a llamar la atencin ms all de nuestras fronteras. Destacable tambin la prontitud en el restablecimiento de otros servicios como la telefona fija, y en menor medida, el suministro de agua. La urgencia y la presin social han forzado a innovar, diseando soluciones emergentes para atender una situacin excepcional.

Las redes sociales se han convertido en instrumento clave para la movilizacin y la sensibilizacin. En estos das hemos visto a cientos de cubanos lanzando sus candidaturas como narradores. Las crnicas han provocado no pocas lgrimas, y muchos han recibido el empujn que necesitaban para actuar. Internet mvil acaba de hacer su debut, y ya ha demostrado su poder aglutinador. Ha sido un factor de empoderamiento ciudadano, tanto para coordinar la respuesta como para fiscalizar la gestin gubernamental y denunciar procedimientos inadecuados.

Sin embargo, hay lecciones que aprender. En algunos casos, muy lamentables, los mecanismos y protocolos no estuvieron a la altura de la situacin para canalizar adecuadamente este desbordamiento de la accin ciudadana. Desde el gobierno, la inercia trajo demora a la hora de reconocer la legitimidad de las acciones que adelantaban los ciudadanos. Los procedimientos no estaban listos, y se han ido creando sobre la marcha, con la frustracin que provoca en los que quieren hacer ms y mejor. El patrn observado es que el Gobierno ha sido gil con los mecanismos tradicionales, pero lento para atender circunstancias desconocidas.

Es un llamado de atencin. Lo que estamos viendo es el choque entre dos paradigmas: el actual, bajo el cual el Gobierno era el nico actor en la provisin de ayuda y proteccin en casos de catstrofe; el emergente, en el cual diversos actores no estatales tienen medios y vocacin para proveer este tipo de asistencia. La velocidad del cambio para las instituciones oficiales es de vrtigo. Y esto no debera verse como un desafo, o una amenaza. Cuba ha cambiado, y ciertos marcos ya quedan estrechos.

El evento tambin ha contribuido a visibilizar vulnerabilidades ocultas durante demasiado tiempo para muchos cubanos. El tornado atraves algunas de las zonas ms humildes de cinco municipios de la Capital. Y se ceb con las moradas ms endebles. No se puede seguir pasando de largo sobre lo que es obvio. La cuestin de la vivienda es de primera importancia, y no hay solucin duradera con una economa estancada. Se requieren muchos recursos y nuevas formas de hacer. Un evento de esta naturaleza no es previsible, el impacto es severo pero muy localizado. Pero es obvio que la calidad de la respuesta depende en gran medida de la disponibilidad de recursos y las condiciones de vida en las zonas afectadas. La voluntad poltica es importante, pero no suficiente para resolver los problemas sobre el terreno.

Generar los recursos para aliviar y eventualmente ofrecer una solucin duradera a los afectados tomar tiempo y depende de procesos que van ms all de esta situacin particular. Lo que s puede ser revisado inmediatamente es el enfoque para lidiar con fenmenos de esta naturaleza. Tambin hay lecciones que pueden ser extrapolados para otros cambios en marcha en nuestro pas. El Estado cubano debe dejar atrs la nocin de que es el nico actor legtimo, y debe darle la bienvenida a la nueva sociedad que emerge. Ahora mismo quedmonos con la estela de solidaridad que ha dejado el tornado.

Fuente: http://progresosemanal.us/20190207/el-tornado-y-la-nueva-cuba-que-toma-forma/



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