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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2019

Contra el neoliberalismo meditico y el intervencionismo

Francisco Molina Montenegro
Rebelin


Con la victoria de Bolsonaro y su toma de posesin como nuevo presidente de la Repblica de Brasil, la bolsa sube. Estamos viendo en los ltimos acontecimientos como el discurso del outsider en contra del establishment, corrupcin y su adyacente erupcin de sentimientos nostlgicos nacionales mueve a una parte de la ciudadana a buscar enemigos donde antes no los haba. Sin embargo, cuando nos referimos a ciertos actores polticos como outsiders en verdad debemos concretar que estos individuos son en realidad insiders. Este hecho se ejemplifica con personajes como Bolsonaro que ha sido diputado durante treinta aos o el lder de VOX, en Espaa, cobrando ochenta mil euros en asociaciones que ni l mismo saba la labor que acontecan.

Si ahondamos en el ideario de ambos sujetos mencionados anteriormente, encontramos como raz el neoliberalismo. Esta ideologa es una conducta poltica, social y econmica producto de la globalizacin del capitalismo. Se fundamenta en una tica de xito personal e individual en la que el propio sujeto se ha realizado nica y exclusivamente gracias a su esfuerzo personal ignorando que muchos de los logros, como por ejemplo la jornada de ocho horas, fueron arrancados por la lucha colectiva del proletariado de los brazos de la burguesa. Como eje central tiene la liberacin del mercado en favor de las privatizaciones, limitando la intervencin del estado y la reduccin sistemtica de los servicios pblicos. En este caldo de cultivo partidario de la desigualdad y basado en el consumismo, crecen las nuevas generaciones que son bombardeadas por el mensaje mainstream de los grandes medios de comunicacin y los lobbies alimentados por sus mentores intelectuales austracos de la llamada Escuela de Viena, conocida actualmente como la Escuela de Chicago. La misma ideologa que en los aos 70 mediante un golpe de estado arranc el gobierno legtimo de Allende en favor de una dictadura neoliberal del dictador Pinochet. Ah los derechos y libertades del pueblo chileno no importaban y sin embargo ahora los de Venezuela s, siempre y cuando gane el neoliberalismo y el capital transnacional.

Hemos sido testigos durante todo el siglo XX y tambin en los comicios del nuevo siglo como independientemente del bando que ocupe la administracin estadounidense el resultado es el mismo para Amrica Latina. Gobiernos como el de Zelaya de Honduras, fue derrocado presuntamente con ayuda de los defensores de la libertad y democracia del norte en honor a aquel Plan Cndor fundamentado en doctrinas tan democrticas como la Monroe que deca: Amrica para los americanos. Claro, entindase por americanos slo a estadounidenses que los dems no son ni sern considerados legtimos de sus recursos ni de sus tierras. Faltara ms. Sin embargo, en los ltimos aos la tendencia de esas injerencias ha variado de forma tan sofisticada como descarada. Vemos como la aplicacin de la LawFare contra Lula, y otros exmandatarios, se molde cogiendo forma con palabras del propio juez del caso no tenemos pruebas, pero s convicciones. Curiosamente ahora ocupa un ministerio en el proyecto neoliberal de Bolsonaro. Recuerdo como un amigo brasileo me contaba que gracias a las polticas de Lula, pudo estudiar en la universidad en su ciudad natal dentro del Estado de Paran. Al igual que sucedi con Lula, otros defensores de la soberana nacional e independencia, con origen histricamente en el libertador Simn Bolvar, han sido perseguidos. Y ah tenemos a Dilma, Rafael Correa o Cristina Fernndez de Kirchner apartados de la poltica bajo el vuelo del halcn de Washington y con el aplauso subordinado e irresponsable de una Europa en decadencia.

La intervencin que acontece en Venezuela por parte de los EEUU dura ya ms de quince aos. Recordemos en 2002 y el golpe organizado por los EEUU, derrotado en cuarenta y ocho horas gracias al respaldo popular del pueblo venezolano. Todos estos intentos fallidos debido al apoyo tanto del pueblo como del sector militar impidiendo la sublevacin de generales dispuestos a perpetrar, en favor de los intereses de Washington, un golpe de estado a Venezuela, llevaron a un cambio de estrategia basado en una campaa de propaganda meditica para deslegitimar en aquel entonces al gobierno de Chvez, que no olvidemos gan todas las elecciones con un sistema electoral que el propio expresidente Jimmy Carter defini como el mejor del mundo. Palabras que luego tuvo que retirar. Algunos partidos de la oposicin venezolana han intentado deslegitimar la victoria de Maduro no participando en las elecciones para luego acusarlas de fraudulentas. Recordemos que Venezuela siempre ha invitado a observadores internacionales para constatar como el sistema electoral es garantista. Claro, hay ciertos pases que deciden no enviar observadores y entonces lo usan como argumento para deslegitimar el proceso electoral venezolano.

En el Derecho Internacional de la carta de las Naciones Unidas se recoge como la soberana nacional y legtima de un pas no puede ser cuestionada por el intervencionismo de otras naciones. Sin embargo, un seor se proclama presidente interino en una plaza de Venezuela, sin ser elegido democrticamente ni por ningn rgano constitucional, y es la misma derecha espaola que acus de golpistas a dirigentes catalanes por la proclamacin de independencia (inmediatamente retirada) la que lo defiende y lo aplaude. Este es el cinismo y la falta de coherencia de la derecha espaola. Por cierto, la misma derecha que bien le parece derogar la ley de violencia de gnero as como mercantilizar el cuerpo de la mujer con la gestacin subrogada.

Venezuela ha sido el objetivo de EEUU desde que Chvez no se someti a la tirana econmica de los vecinos del norte. Desde que busc alianzas progresistas que crean en la independencia de las naciones de Amrica Latina y la capacidad de decidir sobre el destino de sus propios recursos. UNASUR es otro ejemplo de esto y de como EEUU no quiere perder sus privilegios gracias a la explotacin de sus vecinos del sur. Y menos an en medio de una guerra econmica con China. Los derechos humanos y la libertad de expresin del pueblo venezolano no le importan lo ms mnimo a Washington y menos an a una Europa decrpita y sin personalidad propia en materia de poltica exterior.

Venezuela no es ms que otro Irak, otro Afganistn, otra Libia o Siria. Quizs la solucin pase por un proceso democrtico en el que no participen ni Maduro ni Guaid (como propuso Mujica). Por ltimo y tambin en palabras del propio Jos Mujica la intervencin de Venezuela huele a petrleo. Y es que ya lo deca Quevedo con aquello de Poderoso caballero es don dinero.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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