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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2019

Hidroituango: Una historia de sangre, corrupcin y despojo

Juan Camilo Delgado
Rebelin


Ro arriba, ro abajo, nos quedamos sin trabajo!

 

Paramilitarismo: pieza clave de Hidroituango

En el ao 1996, el Bloque Mineros de las Autodefensas Unidas de ColombiaAUC ingresa al municipio de Ituango, su llegada es la garanta para el desarrollo del megaproyecto. El ro Cauca se ti de sangre, desapariciones forzadas y asesinatos empezaron a perpetrarse en los municipios cercanos a lo que hoy se conoce como Hidroituango. Iniciaba la expropiacin de tierras circundantes al ro y la eliminacin de cualquier resistencia de las comunidades indgenas y campesinas.

En los municipios pertenecientes al rea de influencia del megaproyecto, entre 1996 y 1998 se llevaron a cabo 15 masacres, resaltando la masacre del corregimiento El Aro del municipio de Ituango el da 22 de octubre de 1997, donde el jefe paramilitar Salvatore Mancuso asegur, en audiencia de versin libre, que haba sido planeada en compaa de miembros de la IV Brigada del Ejrcito Nacional.

Adems, ms de 640 personas, entre lderes sociales y campesinos, han sido desaparecidas forzosamente para dar continuidad con el megaproyecto. [1]

El arribo de paramilitares, el asesinato y la expropiacin de tierras en zonas estratgicas de Colombia, siempre fue la apertura para la ejecucin de distintos proyectos. La hidroelctrica Urra I es otro claro ejemplo, donde la comunidad indgena Embera Kato fue desplazada a sangre y fuego por parte de los paramilitares, tambin para finales de los 90. Y luego, Urra II

El imperialismo ecolgico en Colombia est intrnsecamente relacionado con la sangre de miles de campesinos e indgenas.

Dime con quin andas y te dir quin eres

 El 31 de diciembre de 1997, en pleno auge paramilitar, se cre la sociedad Promotora de la Hidroelctrica Pescadero S.A. Era el ltimo da de lvaro Uribe Vlez como gobernador de Antioquia. La puesta en marcha de las Cooperativas de Vigilancia y Seguridad Privada para la autodefensa agraria Convivir durante los ltimos aos de su perodo, empezaban a tener relaciones con la ola de violencia en Ituango y sus alrededores, como mencion Salvatore Mancuso.

En el ao 1998, se constituy la Sociedad Hidroituango S.A. E.S.P. con un capital mayoritariamente pblico. El 27 de octubre de 2010, los socios de Hidroituango S.A. E.S.P., se reunieron de manera extraordinaria, y acordaron de forma ilegal escindir parte del patrimonio para constituir sin autorizacin normativa, una empresa de servicios pblicos de economa mixta, que denominaron EPM Ituango S.A. E.S.P. []. [2] La empresa se constituy, paralela a la ya existente EPM, sin ningn acatamiento de las leyes nacionales.

El 31 de diciembre de 2011, luego de haberse realizado una artimaa entre los gerentes de EPM Ituango y EPM que no quera quedarse por fuera de la historia, se abre un concurso nacional e internacional, por parte de EPM, para la ejecucin del megaproyecto.

La construccin de la hidroelctrica qued a cargo del consorcio CCC Ituango, liderado por la brasilera Camargo Correa, cuyo presidente Dalton Vancini se encuentra pagando una condena de 15 aos de prisin por soborno en Brasil y Per. Los socios de Camargo Correa son Conconcreto, conocida por sus problemas financieros, y Coninsa-Rmon H, una compaa inmobiliaria experta en construir casas. Entre las finalistas del concurso estuvo Odebrecht. [3]

El 11 de enero de 2013, la Asamblea General de Accionistas de EPM Ituango no slo aprueba la cesin a EPM del contrato para ejecutar el megaproyecto, sino que aprueba, tambin, la disolucin de la empresa. Otra artimaa.

Crnica de una tragedia socioecolgica anunciada 

El 26 de abril del 2018, uno de los tneles de evacuacin de Hidroituango colaps debido al represamiento del agua. Iniciaba una emergencia socioecolgica que destapara ms de una olla podridaen la historia del megaproyecto. Las poblaciones aledaas a Hidroituango, luego de sufrir la arremetida paramilitar de finales de los 90, empezaban a sufrir las consecuencias ambientales del proyecto.

No slo cuerpos de personas desaparecidas y asesinadas quedaron bajo la inundacin producto del represamiento, sino que tambin toda una cultura ancestral de plantas medicinales, sitios emblemticos, animales y recuerdos.

Sin embargo, como en la mayora de las tragedias ambientales en Colombia, por ejemplo, Armero y Mocoa, sta tambin haba sido anunciada por distintas organizaciones, pero la negligencia e ineficiencia del Estado Colombiano esper, en las distintas tragedias, a que se cobrarn miles de vidas para luego despertarse de su letargo.

Ms de una vez las comunidades de los municipios del rea de influencia de Hidroituango manifestaban las fallas geolgicas de la zona y lo que implicara la construccin de la hidroelctrica. Aproximadamente son 30 municipios los impactados por la ejecucin del megaproyecto, casi 10 millones de personas afectadas aguas arriba y aguas abajo de la hidroelctrica, desde el nacimiento hasta la desembocadura del ro Cauca.

Aguas abajo, Puerto Valdivia, el primer casero despus de las compuertas, fue arrasado luego del 28 de abril. [4] Aguas arriba, Sabanalarga, el ltimo municipio con cerca de 8.200 habitantes, sufri el desplazamiento de ms de 300 personas a raz de la inundacin de sus tierras, como tambin la llegada de nuevas enfermedades. [5]

Inundacin, sequa, cultivos arrasados, deforestacin, enfermedades, desalojo, es la lgica de la bsqueda del beneficio sin medir las consecuencias. Hidroituango se convirti en un proyecto enfocado nicamente en la ganancia, la acumulacin de capital por desposesin como menciona Renn Vega Cantor. [6]

Hidroituango arruin la paz de varias generaciones de colombianos que vieron hipotecada su tranquilidad a causa de la comercializacin de energa durante 50 aos. La vida a cambio de 2.400 MW y una inversin mayor a los 3 mil millones de dlares. La crisis socioecolgica fue la externalidad que no dimension la ejecucin del megaproyecto.

RosVivos: la resistencia y voz de las vctimas 

El Movimiento Ros Vivos de Antioqua MRVA, se posicion como la resistencia visible ante Hidroituango. El movimiento ha sido estigmatizado y perseguido debido a las luchas polticas y jurdicas que ha llevado a cabo en defensa de los derechos de cada una de las vctimas de la ejecucin del megaproyecto.

Entre otras acciones, desde su postura legal y pacfica, el 29 de marzo de 2017 MRVA present un accin de nulidad simple contra la licencia ambiental que fue otorgada en el 2009 por el Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Sostenible, la cual slo fue admitida hasta el 14 de marzo de 2018. [7]

El MRVA ha alertado de la crisis socioecolgica que enfrentan los municipios del rea de influencia de Hidroituango desde el ao 2010, ha acudido a diferentes audiencias en la Comisin Interamericana de Derechos Humanos denunciando el carcter irregular de los factores tcnicos, ecolgicos, sociales, jurdicos, polticos y econmicos del megaproyecto. [8] Su lucha le ha costado la vida de varios de sus integrantes.

Igualmente, el movimiento ha denunciado la manipulacin de la informacin por parte de los medios de comunicacin al servicio de la lite poltica colombiana. Un ejemplo, es el de la prohibicin de periodistas alternativos en las zonas de albergue de los damnificados, a diferencia de la prioridad de medios como CNN. [9]

Adems, en los inicios de la crisis de Hidroituango, el MVRA logr ingresar al flujo del ro y rescatar ms de 3.000 especies faunsticas que fueron entregadas a especialistas para su posterior reubicacin. [10] Labor que nunca llev a cabo EPM.

Para la vocera del movimiento, Isabel Zuleta, no hay espacio para la poblacin y el megaproyecto al mismo tiempo, Hidroituango representa un desastre socioecolgico que acabar con la vida en la regin.

Ayer ro Cauca, hoy no sabemos

La crisis de Hidroituango empez con la inundacin de distintos municipios a las orillas del cauce del ro. Hoy, los ojos del pas estn puestos sobre el ro Cauca, el cual empieza a agonizar. De nuevo, comunidades indgenas y campesinas, cuyo nico sustento de vida era proporcionado por el ro, estn siendo afectadas por la sequa del ro en el Bajo Cauca.

Desde hace miles de aos, el ser humano necesit para subsistir agua y alimentos, jams electricidad. No se trata de regresarnos a las comunidades tribales del pasado, pero si comprender y dar prioridad a lo que realmente necesitamos. Es repensar nuestro desarrollo. El ro Cauca nos demuestra que es el momento de una transicin energtica sustentable.

El futuro del ro Cauca es incierto, pero hoy nos dice, moribundo: hagan las paces con la naturaleza, por favor.

Notas: 

[1] Carolina Tejada, Las aguas turbias de Hidroituango, en Semanario Voz, Separata Hidroituango, Edicin 2933, 2018, p. 1.

[2] Gonzalo lvarez Henao, Las piezas claves de la corrupcin, en Semanario Voz, Edicin 2938, 2018, p. 12.

[3] Gonzalo lvarez Henao, La Comisin de Acusaciones debe investigar, en Semanario Voz, Edicin 2934, 2018, p. 4.

[4] Bibiana Ramrez, Inundados y sin esperanza, en Semanario Voz, Separata Hidroituango, Edicin 2933, 2018, p. 2.

[5] Bibiana Ramrez, No quieren morir de hambre, en Semanario Voz, Edicin2935, 2018. P. 13.

[6] Renn Vega Cantor, Colombia, un ejemplo contemporneo de acumulacin por desposesin, en Theomai, nm. 25, 2012.

[7] Luis Carlos Montenegro, Despojo a comunidades, en Semanario Voz, Edicin 2935, 2018, p. 20.

[8] Ibd.

[9] Bibiana Ramrez, Desarrollo y despojo, en Semanario Voz, Edicin 2936, 2018, p.13.

[10] Bibiana Ramrez, La represa que ahoga la vida, en Semanario Voz, Edicin 2932, 2018, p. 13.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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