Portada :: Chile :: Pueblo Mapuche: Cinco siglos de Resistencia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2019

En tierras mapuches

Ral Zibechi
Brecha,


El epicentro de la cultura y la resistencia mapuches est situado en una amplia franja entre la cordillera y el ocano, las provincias Malleco y Arauco, regiones donde los conquistadores fueron rechazados, donde se conservaron las tradiciones y las comunidades que ahora estn recuperando una mnima pero decisiva porcin de las tierras usurpadas siglo y medio atrs.

El interminable tapiz verde se mece al comps del viento, como un oleaje amenazante a punto de engullir poblados, carreteras y gentes. Un paisaje montono pero sedoso, salpicado aqu y all por praderas y colinas coronadas siempre por el verde oscuro de las plantaciones de pinos. A un lado se adivina la cordillera. Al otro, la llanura deambula hacia un mar que nunca termina de decir presente.

La ciudad amanece cansina, como un pueblo grande de provincias, a medio camino entre la metrpoli histrica y la apacible aldea agraria. En el mercado Pinto, las familias se arremolinan en torno a los centenares de puestos que ofrecen verduras y frutas, carnes, mariscos y una impresionante variedad de especias, entre las que sobresale el merkn ahumado, aj molido fino, suavemente picante, que es la estrella de la cocina mapuche.

Cuando aparece una carreta tirada por bueyes con un enorme cargamento de casi cuatro metros de altura, Andrs explica que son familias vendedoras de cochayuyo, un alga de la costa del Pacfico, de gran valor alimenticio, que puede alcanzar los 15 metros. Andrs Cuyul es el presidente de la Comunidad de Historia Mapuche, un colectivo de acadmicos que siguen aferrados a sus territorios, que viven en terrenos en los alrededores de Temuco y continan vinculados al movimiento mapuche.

Exclusin por ordenanza

Callejeando por el mercado a travs de infinidad de puestos informales y alternando dilogos con las vendedoras se explica el conflicto con el municipio. A principios de diciembre, una ordenanza del alcalde decidi prohibir la actividad comercial ambulante en un permetro de exclusin en torno al mercado. La particularidad es que la ordenanza impone multas tanto a quienes venden como a quienes compran sus productos.

Entre los castigados hay dos sectores: por un lado, un colectivo de 750 pequeos horticultores artesanales de reas cercanas a Temuco y, por otro, los vendedores de cochayuyo, uno de los alimentos ms apreciados por los citadinos. Cuando los agentes municipales quisieron quitarles la mercadera a familias que viajaron a pie durante diez das desde Tira, en la costa, los transentes defendieron a los vendedores y forzaron a los agentes a retirarse. Tanto las familias vendedoras de cochayuyo como las horticultoras son en general mapuches.

Los das posteriores al asesinato de Camilo Catrillanca, toda esta zona amaneci repleta de globos negros, colgados por las vendedoras en seal de luto, comenta Andrs en tono triunfal. Un golpe de efecto de gentes que apechugan cinco siglos de nones y mentn al viento.

De Matas a Camilo

Conoc a la mam de Matas Catrileo por casualidad, en el penal de Temuco, cuando visitaba a los hermanos Benito y Pablo Trangol y al machi Celestino Crdova. Los hermanos fueron acusados de quemar una iglesia evanglica, pero fueron incriminados por testigos sin rostro y acusados de delitos de carcter terrorista lo que permiti prolongar su detencin preventiva, aunque la justicia luego desestimara esta calificacin. Celestino fue condenado por el delito de incendio con resultado de muerte que cobr la vida del matrimonio de hacendados Luchsinger-Mackay, en 2013, una hacienda que desde hace siglos quieren recuperar sus propietarias: las comunidades de la zona.

Un grupo de mujeres con atuendos tradicionales habla en voz baja en torno a los presos, en la pequea capilla que nos cobija. Mnica Quezada, madre de Matas, asesinado por la espalda en 2008 mientras recuperaba tierras, tiene el rostro endurecido por el dolor. Si comparo la situacin actual con 11 aos atrs, veo un cambio notable en nuestro pueblo, comenta. Se refiera a la masiva y maciza movilizacin social que provoc en Chile el asesinato de Catrillanca, tambin por la espalda, el 14 de noviembre (vase Una bala en la nuca que movi a todo un pueblo, Brecha, 23-XI-18).

As como el asesinato de Matas forj una nueva camada de militantes, el de Camilo est ampliando el horizonte de todo un pueblo. Lo realmente nuevo en el Chile actual no es la centenaria lucha mapuche, sino el involucramiento de nuevas camadas de jvenes (y no tan jvenes) en una pelea de larga duracin contra un Estado genocida y terrorista.

Simona Mayo y Ange Valderrama encarnan a la nueva generacin mapuche, de mujeres jvenes, profesionales, feministas (vase nota de Valderrama en esta cobertura). Una es miembro del Colectivo de Historia Mapuche y vive en Santiago. La otra es periodista e integra Mapuexpress, quiz la web ms importante de comunicacin mapuche. Participan en espacios pluriculturales, porque se estn construyendo sujetos heterogneos, como destaca el historiador Claudio Alvarado Lincopi, algo que no est pudiendo aceptar la izquierda, porque en su endogamia slo le valen sus propias tradiciones basadas en concepciones propias de la modernidad.

Ambas aseguran que el mundo mapuche est en plena expansin, con la recuperacin de tierras y de la lengua, y un apoyo que no para de crecer a lo largo del pas. Simona registr la masiva reaccin de la poblacin chilena ante el asesinato de Catrillanca, con movilizaciones en por lo menos 30 ciudades, incluyendo las del lejano norte. En Santiago se contaron 100 cortes de calle, con barricadas y hogueras, durante horas, con cientos de vecinos. Muchos de los que no salieron golpearon cacerolas asomados a las ventanas, sobre todo en la periferia. En algunas zonas las movilizaciones se prolongaron durante 15 das.

Lengua y territorio

La expansin del mapudungn merecera un estudio especfico. Miles de jvenes lo aprenden, tanto en barrios populares como de clase media urbana. En la Villa Olmpica, en la comuna de uoa, barrio de clase media de Santiago, la hija de mi anfitriona estudia mapudungn en su escuela, por propia eleccin. Lo mismo sucede en otras tres escuelas del distrito.

La recuperacin de tierras es el aspecto ms evidente, y el ms reprimido, de este crecimiento mapuche. La provincia Malleco es el epicentro. Es una amplia faja al norte de Temuco, desde la cordillera hasta la costa, que involucra nombres histricos y emblemticos: Angol, Collipulli, Traigun, Lumaco, Ercilla, Renaico. Sitios que integran la zona roja que concentra los conflictos desde la colonia. All nacieron, en la dcada del 90, la Coordinadora Arauco Malleco y, hace una dcada, la Alianza Territorial Mapuche, y funciona el parlamento Koz Koz, una organizacin joven y horizontal que recupera tradiciones y espacios donde se reproducen la vida y la cultura.

En esta regin, y en la costera de Caete y Tira, se concentr la resistencia al espaol, por comunidades que les propinaron las mayores derrotas que conocieron los conquistadores en las Amricas. La memoria larga de los mapuches se completa con la usurpacin de sus tierras en la segunda mitad del siglo XIX, en la mal llamada Pacificacin de la Araucana.

Ahora, esa memoria ha sido revitalizada por una oleada irrefrenable de recuperaciones, pero tambin por entregas de tierras del Estado desde los aos de la reforma agraria de Salvador Allende para aplacar la bronca centenaria. La demanda de tierras corre pareja con la exigencia de autonoma, que trasmuta los terrenos en territorio mapuche autogestionado.

En algunas reas, como el tringulo entre Ercilla, la costa de Tira y Loncoche (al sur), las recuperaciones de tierras van conformando una mancha de poder comunitario mapuche. En las 1.200 hectreas del ex fundo Alaska, recuperado en 2002, viven hoy dos comunidades Temucuicui Tradicional y Autnoma, en tierras que fueron de la Forestal Mininco, del grupo Matte, que posee 700 mil hectreas usurpadas a las comunidades.

Andrs y su compaero de la Comunidad de Historia Pablo Marimn reflexionan sobre los caminos que adivinan para un movimiento del que se sienten parte. Les gustara que la identidad mapuche fuera ms abierta, y no tan escorada hacia la comunidad agraria, cargada de todas sus tradiciones, incluidas pesadas herencias patriarcales y caudillistas que reproducen opresiones. Por eso tienen un ojo puesto en las ciudades, donde proliferan mapuches feministas, lesbianas y gays, profesionales y artistas, abriendo la identidad hacia la diversidad. Pero debemos reconocer que las que sacuden al Estado chileno son las comunidades tradicionales cuando recuperan tierras, confiesan.

https://brecha.com.uy/


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