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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2019

Brassa, sombras de Pars

Higinio Polo
El viejo topo


Haca veinticinco aos que no se realizaba en Espaa una muestra de Brassa, el fotgrafo hngaro y francs que persigui las noches de Pars. La que pudo verse en el palacio Garriga Nogus de Barcelona (organizada por Peter Galassi, que fue jefe de fotografa del MoMA neoyorquino) cont con obras del Estate Brassa Succession de Pars, del MoMA, del Centre Pompidou y de otros relevantes museos europeos y norteamericanos. Hoy, el mundo recuerda al fotgrafo, pero Brassa escribi tambin diecisiete libros, adems de ser escultor, pintor, dibujante, perseguidor de grafittis, y se aficion a grabar placas fotogrficas, jugando con los desnudos de la mujer; incluso hizo una pelcula, que rod en el zoolgico de Vincennes y fue premiada en Cannes, en 1956. Persegua el arte por las calles y las paredes de Pars, y crea que la bsqueda entre los recovecos de la vida cotidiana, de las escenas callejeras, llevaba a un mundo fantstico. A juicio de Szarkowski (antiguo director del MoMA neoyorquino), en esos aos previos a la Segunda Guerra Mundial, dos figuras dominaron la fotografa: Cartier-Bresson y Brassa, aunque olvida a Rdchenko.

En realidad, Brassa se llamaba Gyula Halsz, y naci en 1899 en Brass, o Brașov, en la Transilvania hngara que entonces formaba parte del imperio austrohngaro y que acabara integrada en la nueva Rumania tras la gran guerra, pero se hizo francs hasta el punto de que termin siendo Caballero de la Legin de Honor. Con cuatro aos fue a Pars con su familia, donde se instalaron durante un ao en la rue Monge, para volver despus a su tierra. En 1917 fue movilizado por el ejrcito austro-hngaro, como sbdito del imperio, aunque una feliz torcedura en una pierna lo retuvo en la retaguardia; entre 1918 y 1919, estudia en la Escuela de Bellas Artes de Budapest, y en esos meses apoya la revolucin comunista de Bla Kun, que gobierna entre marzo y agosto de 1919 y termina en un bao de sangre con la entrada del ejrcito rumano: miles de revolucionarios son asesinados en las calles; poco antes, la repblica sovitica bvara, presidida por Ernst Toller y Eugen Levin, haba corrido la misma suerte en el mes de abril, aplastada por los soldados de Noske y los Freikorps. Un ao despus, Brassa huye de la represin desatada por el gobierno derechista, y llega a Berln a finales de 1920, para estudiar en la Akademische Hochschule. Se apasiona entonces con Goethe, conoce a Kandinski, Moholy-Nagy, Kokoschka, Larionov. El libro de Moholy-Nagy, publicado por la Bauhaus, Painting Photography Film, y la Nueva visin, influir en las fotografas de Brassa, sobre todo en esa especie de naturalezas muertas y en imgenes como la de la crcel de la Sant.

Llega a Pars en febrero de 1924, con la intencin de trabajar como periodista y pintor. Transilvania acababa de ser entregada a Rumania, y el hngaro Brassa ve cmo le cambian el pas: nunca regres. Ya haba estado de nio en Pars, con su padre, un profesor de literatura francesa, y pasa las noches entre el Dme y La Coupole, en la Rotonde, bebiendo sin tasa, recorriendo Montparnasse. Quiere ser pintor, pero escribe artculos y hace fotografas para ganarse la vida, sin querer firmar con su nombre, utilizando Brassa o Jean dErleich, viviendo con estrecheces; incluso fotografa modelos de lencera ertica para la empresa Diana Slip, del editor Lon Vidal. En la Rotonde conoce a Marianne Delaunay-Belleville, veintids aos mayor que l, una rica aristcrata que posee un castillo en Loctudy, en la Bretaa, con quien inicia una relacin amorosa, y que le presentar a Silvio Floresco, un msico rumano con quien traba gran amistad. Conoce tambin a Andr Kertsz, un fotgrafo hngaro, en 1926, con quien deambula por la ciudad, mientras Brassa persigue sus reportajes. El mismo ao, conoce a Lger y a Le Corbusier. Empieza a hacer fotografas hacia 1929. Yo quera pintar. Pero la vida de Pars me interesaba tanto que no soportaba encerrarme para pintar, escribi. Kokoschka lo aprecia, y le enva clientes para que los fotografe. Fotografa tambin a Franois Mauriac, Andr Maurois.

Desde los aos treinta, Brassa trabaja para diferentes medios, sobre todo para Harpers Bazaar (desde 1937 hasta el inicio de la guerra), para Plaisirs de France, Minotaure, Ralits, Labyrinthe, y para la revista ertica Paris Magazine, que venda ms de cien mil ejemplares: con ella, Brassa consigue ms ingresos econmicos. La prensa y las revistas necesitaban constantemente imgenes, y, en esos aos, se convierten en una fuente inagotable de trabajo para los fotgrafos, aunque su funcin no tena el reconocimiento artstico que tena la pintura o la escultura. Al mismo tiempo, la publicidad empieza a cobrar relevancia, sobre todo para productos dirigidos a la burguesa, desde automviles hasta vestidos: para la prensa, los trabajadores estn fuera del escenario. Minotaure, donde publica sus primeras fotografas, era editada por el suizo Albert Skira y por E. Triade (un crtico griego que se llamaba Efstratios Eleftheriades). En 1932, Triade le presenta a Picasso; ambos tenan el despacho en el 25 de la rue La Botie, al lado de la casa del pintor espaol: as, cuando el artista quera llamarlo tocaba su trompeta. En la casa de Picasso, Brassa se relaciona con Max Jacob, Dal, Braque, Kahnweiler. Despus, con Camus, Sartre, Michaux, Cocteau, Reverdy. Brassa consigue en poco tiempo hacerse un nombre en la fotografa, aunque trabaja para publicaciones sensacionalistas y tiene que captar imgenes de la vida en los bajos fondos que excitaban la imaginacin de la burguesa acomodada, unos burgueses siempre en busca de la vida autntica, que, en muchas ocasiones, identificaban ms con los ambientes de malhechores y ladrones que no con la vida de la clase obrera. Brassa participa tambin en los aos treinta de esa ensoacin. Esa idealizacin de las prostitutas, presente ya en la Olympia de Manet, en el XIX, o en Toulouse-Lautrec, y en Las seoritas de Aviny, de Picasso, y, despus de la Segunda Guerra Mundial, en pelculas como Casque dOr (aqu, Pars, bajos fondos), de Jacques Becker, donde Simone Signoret es tambin una prostituta: todo llevaba a los tugurios y cabarets que frecuentaban escritores, artistas, burgueses que huan del aburrimiento, para quienes organizaban, incluso, excursiones guiadas para personajes relevantes, como hacen en nuestros das en las favelas brasileas los avispados empresarios de la miseria.

En sus imgenes, se ve la noche parisina, las fotos de cenas galantes y multitudinarias, de propietarios con sombreros de copa, el mundo de las carreras de Longchamp, como ese personaje con puro y monculo que Brassa captur para siempre; tambin, los nios mirando los barcos en el estanque del Luxemburgo, los nios pobres que ren, el fotgrafo ambulante en el parc Montsouris, la velada en el Maxims con Joe Kennedy y su mujer, en 1949; Picasso y Matisse, en el Lipp. A finales de los aos treinta, Brassa fotografa fiestas en el hotel Ritz, la pera, en el Palais Royal, en el Hotel des Deux Mondes, Palais de Tokio, en palacios de aristcratas.

Gracias a sus contactos, Brassa trabaja con tranquilidad en el burdel Chez Suzy y en Quatre Saisons; en bailes de homosexuales de la rue Montagne Sainte-Genevive, y en Le Monocle, un baile de lesbianas en Montparnasse, adonde lleg gracias a Violette Morris, una piloto de carreras de duro aspecto andrgino, quien aos despus se convertira en la hiena de la Gestapo durante la ocupacin alemana en Pars: una torturadora al servicio de los nazis. Brassa consigue tambin que le dejen retratar el Folies Bergre desde las bambalinas; fotografa a Giacometti, a Bonnard, Le Corbusier, Braque, Thomas Mann, Lawrence Durrell, Maillol, Laurens, Colette. Su relacin con Picasso (a quien encuentra muchas afinidades con Matisse y Hokusai) y con los surrealistas le hace frecuentar a Breton, luard, Tzara, Benjamin Pret, Desnos, Auguste Perret. Sin embargo, Brassa no pertenece al grupo surrealista, y se distancia de su peculiar forma de aproximarse al mundo: tena gran aprecio por Breton, pero constata: nuestras relaciones, siempre amistosas, siguieron siendo distantes. Me contrariaban demasiadas cosas de aquel movimiento.

Hacia 1930, haba empezado a fotografiar escenas nocturnas en Pars, cargado con su trpode, callejeando en solitario, aunque a veces lo acompaaban Raymond Queneau y Lon-Paul Fargue: la noche se convierte en protagonista absoluta de sus imgenes, aunque sus mejores fotos no son las de esos aos. De hecho, su trayectoria como fotgrafo se inici en los aos en que la electricidad sustituye al gas en la iluminacin urbana, y esa circunstancia otorga una peculiar atmsfera a sus escenas, como en Los maleantes de la Place dItalie, de 1932, donde se ve a los matones del gran Albert, un jefe mafioso.

En 1931 publica su Paris la nuit, acompaado de un prlogo de Paul Morand. Segua la estela de otros libros semejantes, como los de Mario von Bucovich y Germaine Krull, publicados a finales de los aos veinte, y el de Mo Ver en 1931.

Armado con su cmara plegable Bergheil, fabricada por la Voigtlnder de Brunswick, Brassa recorre las calles, y revela sus fotografas en el hotel des Terrasses, de la rue la Glacire, al lado de la Sant, donde tambin vivan Queneau, Tihanyi, Reichel, y donde Henry Miller los visitaba. Vive en el hotel, donde tena una habitacin para dormir y otra para laboratorio, desde 1928 hasta 1935, cuando se instala en un apartamento del 81 de la rue du Faubourg Saint Jacques, hasta su muerte. Hasta veinte aos despus, no se compr una Leica. Recorta sus fotografas, como haca Man Ray, y hacia 1932 empieza a fotografiar las pinturas y garabatos callejeros, los graffiti, se fija en los dibujos callejeros, en los grabados ocasionales a cuchillo, y escribe un artculo en Minotaure (Del muro de las cavernas al muro de la fbrica) donde publica esos primeros grafittis.

En 1934 conoce a Matisse, haciendo un reportaje para Verve. La noche lo atrapa para siempre: Frecuent el entorno nocturno y hasta me mezcl con los maleantes de la poca. Prostitutas, chulos, burdeles [] Llegu a fotografiar un fumadero de opio. Era el mismo Pars nocturno que haba frecuentado Proust veinte aos atrs, cuando el escritor recorra los garitos de maricas en busca de consuelo. El fotgrafo, a su vez, va en busca de los matones de los bajos fondos, los violentos apaches, como los haban denominado aos atrs en Pars, en referencia a la novela de Fenimore Cooper, El ltimo mohicano, que, en los aos treinta, sera llevada dos veces al cine. Desde 1935, las cosas le van bien: incluso tiene un par de ayudantes, pero sigue acariciando dedicarse a la pintura, hasta el punto de que, en 1939, cree que ha llegado el momento de abandonar la fotografa: quiere liberarse de ella.

Cree en el Pars de los marginados, el menos cosmopolita y, para algunos, ms autntico: as, fotografa a putas, maleantes, atrapa los pliegues oscuros de la ciudad, con su aire misterioso y dramtico, donde reinan los golfos con gorra de visera y el cigarrillo entre los dientes, aunque tambin aparecen los trabajadores, como en Los trajinantes de la carne, de 1935, o en escenas de gente durmiendo, un cochero, un tramoyista, un obrero. Se fija en las putas detenidas en las esquinas, mirando entre las sombras, en los bailes de homosexuales adonde acuden personas distinguidas, como esa duquesa de Zo, que mira a la cmara apenas con un ojo, casi tapado el otro por su sombrero de flores; en las mujeres que se prostituyen en Chez Suzy, en la rue Grgoire-de-Tours, en Saint-Germain, que atienden a los clientes bajo la mirada de la madame y posan desnudas, y donde Brassa hizo figurar a su ayudante, Gabriel Kiss (tena otro ms, mile Savitry), como cliente, para tomar las imgenes. Todas las fotografas de prostitutas y lupanares eran preparadas de antemano por Brassa, como las que hizo con los matones de la delincuencia. Era obligado: iba con su enorme cmara, con el trpode, y los fogonazos de magnesio que utilizaba para iluminar eran inocultables.

Estalla la guerra, y el 12 de junio de 1940 huye de Pars con otros amigos; va en tren hasta Saint Rmy-ls-Chevreuse, y luego empieza a caminar hacia el sur. Regresa en octubre, y vive en la capital francesa durante toda la ocupacin nazi. En abril de 1944, cuando todos hablan del prximo desembarco aliado en Europa, Brassa es llamado a filas como antiguo oficial del ejrcito rumano; Rumania es un pas aliado de Hitler, por lo que debe incorporarse a las filas alemanas, pero deserta, huye de su casa y se oculta. Dos terribles episodios de esos aos le tocan de cerca: uno, el 25 de agosto de 1944, cuando la resistencia y los soldados republicanos espaoles de la divisin Leclerc estn a punto de liberar Pars, soldados nazis disparan a su apartamento, mientras l hace fotografas desde las ventanas. El otro, est relacionado con la famosa piloto Violette Morris, Claude la Gorda (otro de los personajes siniestros del Pars de la ocupacin, como el mdico Marcel Petiot, que atraa a personas ricas que queran huir, las asesinaba con cianuro y los lanzaba a un pozo de cal viva de su casa), a quien conoci en los aos treinta, ignorando que haba sido reclutada por el servicio se seguridad de las SS; fue ajusticiada por los partisanos en abril de 1944.

Brassa no hace fotografas durante la Segunda Guerra Mundial: se niega a pedir permiso a los alemanes para fotografiar, y, as, sin recursos, empieza a fotografiar las esculturas de Picasso en su estudio del Quais des Grands-Augustins, como haba hecho antes en su decrpito castillo de Boisgeloup, asunto que le llevar tres aos, desde 1943 a 1946, y se acabar publicando en 1949, con un texto de Daniel-Henry Kahnweiler, Les sculptures de Picasso. El castillo sera ocupado, primero, por los soldados franceses, que lanzaron las esculturas de Picasso por las ventanas, y, despus, por la Wehrmacht. Aprovecha las largas horas de trabajo para tomar notas de la vida del pintor espaol, de sus conversaciones con otros artistas, escritores, curiosos, todos agobiados por el fro durante los duros inviernos de la ocupacin nazi, sin calefaccin: Picasso dice que su taller de Grans-Augustins parece Siberia.

Durante la guerra, Brassa espa las conversaciones de los clientes del caf que frecuentaba, y anota sus palabras, que utilizar despus en un libro. Despus de la Segunda Guerra Mundial, trabaja como escultor, con piedras recogidas en los Pirineos, colabora en estrenos teatrales, y empieza a recorrer el mundo: sus caminatas nocturnas por Pars se convierten ahora en viajes a Turqua, Grecia, Marruecos, Italia, Espaa, Gran Bretaa, Irlanda, Estados Unidos, Brasil, incluso al crculo polar. En Espaa, captura la semana santa sevillana, fotografa la Sagrada Familia de Barcelona, a Mir en el barrio chino, y en Italia los monstruos de Bomarzo, que despus perseguira Mjica Lanez; y fotografa los rascacielos neoyorquinos, aunque la gran mayora de esas escenas de viajes permanecen desconocidas para el gran pblico.

En junio de 1945, expone sus dibujos en la Galerie Renou & Colle. Tres aos despus, publica Histoire de Marie, con una introduccin de Henry Miller, donde recoge el pensamiento de la mujer que limpiaba su casa. Ese mismo ao se casa con Gilberte-Mercds Boyer, una joven veinte aos menor, que sera la encargada, a la muerte del fotgrafo, de clasificar treinta y cinco mil negativos y placas, conservados ahora en el Pompidou de Pars. En esos aos posteriores al fin de la guerra, Brassa realiza escenografas para Elsa Triolet, Cocteau, y, en 1957, viaja a Estados Unidos, con Gilberte, donde pasan tres meses; visitan Nueva York, Nueva Orlans y Chicago. Despus, viaj a Brasil, solo, para retratar la nueva capital, Brasilia, donde fotografa los edificios de Niemeyer.

En 1964, publica Conversaciones con Picasso, en transparente alusin a Goethe y Eckermann, fruto de su amistad con el pintor espaol, a quien haba frecuentado en su casa del 23 de la rue La Botie, en el 7 del Quai des Grands Augustins, frente a la Cit, y, despus, en Cannes y en Mougins. Escribi tambin textos dedicados al poeta Pierre Reverdy, Elsa Triolet, el fotgrafo Kertsz, y el pintor Hans Reichel. En esos aos sesenta y setenta es ya un hombre clebre, con exposiciones por el mundo, y publica El Pars secreto de los aos 30, en 1976, utilizando las imgenes inditas que haba capturado en sus noches de los aos treinta, con putas y borrachos, garitos, el mundo obrero de los mozos de carga del mercado de Les Halles, los poceros, lecheros, traperos que buscaban en las basuras, y pulidores de rales de tranva. En 1982, poco antes de morir, publica Les Artistes de ma vie, donde recogi las fotografas que haba hecho a muchos artistas y escritores. En 1997, cuando haca trece aos que Brassa haba muerto, apareci la obra que dedic a Proust, a quien consideraba un fotgrafo que haba guardado en su memoria las imgenes que despus verti en su novela. Marcel Proust sous lemprise de la photographie, es la muestra de su aprecio por la obra del escritor.

Henry Miller, amigo de Brasa, dijo que posea un ojo vivo; era, adems, un hombre curioso, apasionado por la vida, capturaba las escenas imprevistas que encontraba por la calle, como si fueran los jirones de la existencia que quedaban esparcidos por las calles de Pars. En un libro de 1949, Camera in Paris, vincula fotografa con pintores del pasado que haban representado la vida cotidiana, como Rembrandt, Honor Daumier, Degas, Toulouse-Lautrec, y Constantin Guys, el pintor de la vida moderna, algo que tambin Brassa hace, como puede verse en Un pintor de domingo en General Leclerc, de 1946. Lo calificaron como hombre de la noche: recorra oscuros callejones sobre el canal Saint-Martin, calculando el tiempo de exposicin de la cmara por los cigarrillos que fumaba, convertido en un flneur que inspeccionaba la vida entre los pliegues oscuros de la ciudad, capturando imgenes de los proxenetas de la Bastilla. Tuvo por camaradas de largas noches de risas y alcohol a Henry Miller, a Michaux, Prvert, Marcel Duhamel, Queneau, tambin a Lon-Paul Fargue, conocido como el peatn de Pars, siempre de noche, a quien fotografa sentado en un banco en el canal Saint-Martin, hoy barrio de moda y entonces sucio arrabal de proletarios, lleno de mataderos y burdeles.

Capturaba imgenes sorprendentes, pero no improvisaba: el ciclista que mira el cartel gigantesco con el rostro de Marlne Dietrich tuvo que posar varias veces ante la imagen. Fotografiaba desnudos, siempre femeninos, aunque tambin los dibujaba. Arropado por el estallido del polvo de magnesio, nos dej escenas que han pasado a ser el Pars de esas dcadas: el relojero del pasaje Dauphine, el nio que mira un globo en el parque Montsouris, el reflejo de los faroles en el Sena bajo el Pont des Arts; Kiki de Montparnasse y dos amigas, vencidas por el cansancio, estiradas en un canap; las ramas desnudas de los rboles proyectadas por la luz de las farolas en el muro de la crcel de la Sant; la mujer semidesnuda del lupanar de la rue Monsieur-le-Prince conversando con un cliente; y el putero que observa a la prostituta en el espejo del armario de luna, en la casa de citas de la rue Quincampoix; y la alegra de la liberacin de Pars, en agosto de 1944, con los parisinos sobre los leones de la plaza Denfert-Rochereau. Y el cura cubierto que habla con otro transente, en el Madrid de 1950, como si fueran los embozados de Esquilache. Y Dal y Gala, en su taller, cerca del parque Montsouris, donde el propio Brassa aparece en un espejo manipulando su cmara, en 1932; Sartre y Simone de Beauvoir posando en las mesas del caf de Flore, durante la guerra; Amantes en la Gare Saint-Lazare; el humo de invierno en la postguerra de Chartres; la oficina destartalada y sucia de Ambroise Vollard; Matisse, con su bata blanca de cirujano, dibujando a una modelo desnuda. Retrat a personajes relevantes, muchas veces amigos suyos: captur a Ionesco con cara oficinista, a Lawrence Durrell con pose de tratante de ganado, a Genet como si fuera un delincuente o un obrero de los muelles; a Thomas Mann, lo aprisiona en su gravedad pomposa, fotografiado junto con su mujer en julio de 1955; a Henry Miller, con cara de polizonte, en Pars, 1931. A todos, con los ojos como centro de atencin.

La desolada atmsfera de algunas de sus fotografas sin gente, esas escenas que parecen sacadas del cine expresionista, y los negros profundos que consigue en otras, semejan escenas de cine negro (aunque Nino Frank no empezase a utilizar ese denominacin hasta la postguerra, y las fotografas de Brassa son de los aos treinta) que inspiraron a muchos: Cortzar se fij en Brasa para elegir la rayuela de su gran novela, y Tpies estuvo muy interesado en el fotgrafo. Brassa, siempre atrapado por la fotografa y la literatura, pudo ver a Buffalo Bill y sus bisontes en Pars, junto a la Tour Eiffel, y observ a Alfonso XIII desfilar en carroza por los Campos Elseos, junto al presidente Loubet, a toda velocidad, por temor a atentados anarquistas, segn las palabras del fotgrafo, y, aunque muri en Niza, tantos aos despus de que persiguiera la noche de Pars, quiso que lo enterraran en Montparnasse, entre las sombras.

 

Fuente: El Viejo Topo, enero de 2019



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