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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2019

El poema bomba

Miguel Casado
Rebelin


Poema-bomba se titula una pieza de Augusto de Campos, el ms joven de los poetas concretos brasileos: una imagen inicial de letras verdes sobre fondo rojo, apretadas, sin orden, sugiriendo un pentgono, mayores en los bordes, diminutas en el interior; luego la figura explota, las letras se expanden por la pantalla, creciendo y dispersndose; destacan la b, la m, la p, tambin la o, todas las del ttulo; a la vez, el sonido repite, sin jerarqua ni orden, sucio de ruido, las dos palabras. El poema se hace en su propia explosin. Augusto de Campos dice que surgi de una frase atribuida a Mallarm: el poema es la nica bomba.

Tal vez se refiere a la respuesta de Mallarm cuando le pidieron opinin sobre el atentado del anarquista Vaillant en la Cmara de Diputados, a finales de 1893; Mallarm escribi una sola frase y, segn el periodista, reclam la hoja dos veces para retocarla: Yo no s de otra bomba que un libro. Cuatro meses despus tuvo que responder a una pregunta parecida: tras otro atentado anarquista, hubo treinta detenidos en una redada que inclua a los presuntos responsables intelectuales; entre ellos estaba Flix Fnon, miembro de la mallarmeana tertulia de los martes; el poeta insisti en lo mismo: Hablan de detonadores. Ciertamente no haba para Fnon mejor detonador que sus artculos. Y no creo que nadie pueda utilizar arma ms eficaz que la literatura. Mallarm declar como testigo de descargo en el juicio; Fnon, que lleg a ser uno de los crticos decisivos en el posterior despliegue de las vanguardias plsticas y poticas, hizo brillar su irona ante el tribunal y fue absuelto.

Una pregunta viene con estas ancdotas: qu idea de bomba positiva, pues la asocia con la literatura tendra el poeta con fama de esteticista y hermtico?, qu significan esas relaciones, de cercana y desmarque a la vez, con las otras bombas, las confeccionadas con explosivos? Es curioso que ancdota parecida se repita en Valle-Incln. La noche antes de que Mateo Morral lanzara un ramo de flores de dinamita sobre la comitiva nupcial de Alfonso XIII (calle Mayor de Madrid, mayo de 1906), causando veintitrs muertos, el anarquista haba asistido a la tertulia de Valle, como haca ltimamente. Morral se suicid en un descampado tres das despus, y Valle acudi con Ricardo Baroja, el pintor, a ver su cadver, expuesto pblicamente. De esta historia nacern dos textos, al menos. Uno es el poema Rosa de llamas, incorporado a El pasajero en 1920, con caracterstica prosodia modernista: En mi senda estabas lbrego lucero, / con tu torbellino de acciones y ciencias: / las rojas blasfemias por pan justiciero, / y las utopas de nuevas conciencias. // T fuiste en mi vida una llamarada / por tu negro verbo de Mateo Morral! / Por su dolor negro! Por su alma enconada, / que estall en las ruedas del Carro Real! Aunque en la versin de 1930 se suprimen el nombre y las circunstancias, hay otras pginas de Valle el segundo texto mencionado que no dejan dudas: llam Mateo al preso anarquista con el que Max Estrella coincide en el calabozo, y a quien el protagonista de Luces de bohemia quiere dar el nombre de Saulo como signo de conversin t fuiste en mi vida una llamarada, para luego suscribir la violencia de su desafo al capitalismo.

De bombas como estas habla en la lnea de Mallarm Francis Ponge, de la bomba ms eficaz para una accin revolucionaria, para eliminar las condiciones de la opresin social. Cul era mi actitud, mi lugar ante el lenguaje o la escritura de las palabras? No era ya un sable o una flecha, sino una bomba lo que quera preparar, algo ms acabado, ms secreto, pero mucho ms eficaz una vez que se hubiera puesto en accin. El poema como mecanismo de relojera, como pieza de lengua minuciosamente dispuesta para volar la lgica establecida, para hablar contra las palabras. Pues, al fin y al cabo, quiz el arma opresiva ms temible sea tambin el modo en que el sistema controla las palabras.

Me llevaron a revisar esta red de relaciones entre poema y bomba unos versos de Emily Dickinson, a quien el tpico alejara de este mbito. Como siguiendo un siglo antes el mismo recorrido de Ponge, ensayaba primero armas blancas: Hay una palabra / que lleva espada / Puede atravesar a un hombre armado / lanza sus slabas punzantes / y enmudece de nuevo, y ms tarde aada: El alma tiene momentos de huida / cuando revienta todas las puertas / y danza, como una bomba, afuera, / y se columpia sobre las horas. Parta de una situacin frecuente en sus poemas: las ataduras, el encierro el alma tiene momentos vendados / cuando el espanto no la deja moverse, y evocaba luego una explosin de vida que hace saltar esos lmites; al final, cuando recaiga y el horror la aprese otra vez, anotar que tiene grilletes en los pies de pluma, / y argollas en la cancin. Bomba, baile, cancin, escritura, son libertad, formas de la vida. Cita este poema Adrienne Rich, en un ensayo de expresivo ttulo: El Vesubio en casa; habla de cmo para Dickinson la violencia son los lmites impuestos (el encierro no ya en la casa, por ella querido, sino el de los cdigos sociales) y la ruptura interna, el desgarro a que se ve sometida sin pausa (Sent una hendidura en mi mente / como si mi cerebro se hubiera partido // Trat de unirlo costura por costura / pero no pude hacerlas coincidir).

De estos estratos de violencia no parece fcil hablar hoy, sera casi impensable la imagen de la bomba y sus ambiguas proximidades (de hecho, la mayora de las versiones de Dickinson no traducen bomb por bomba, sino por torbellino o cohete). Son otros los tiempos: Fnon, turins de origen, fue absuelto; sus compatriotas italianos del movimiento autnomo, filsofos y escritores, pasaron en la crcel los an cercanos aos 80. La violencia ahora es tab, y todava ms las bombas; y, sin embargo, la mirada de Dickinson abarca sus mltiples niveles, las capas superpuestas, y muestra que algo de la vida ms ntima se juega junto a la vida social en su percepcin. Porque, adems, el tab est marcado por la doblez: en su pas, considerado hoy como referencia mundial (y fuente principal de ese tab), los habitantes viven tranquilamente armados hasta los dientes. Escriba Hilde Domin, otra inesperada experta en bombas, que los cuerpos explosivos tienen en los fundamentos un efecto muy diferente del que tienen los cuerpos explosivos que se queman ms arriba.

 

Lecturas.

Augusto de Campos, Poemabomba (1983-1997): http://www2.uol.com.br/augustodecampos/bomba.htm

Stphane Mallarm, Sur lexplosion la Chambre des Dputs, en : uvres compltes, vol. II. Edicin de Bertrand Marchal. Pars, La Pliade, 2003.

, Sur larrestation de Flix Fnon, ibdem.

Jess M. Monge, Rosa de llamas: Valle-Incln y Mateo Morral en la revista Los Aliados: http://www.elpasajero.com/MATEOMOR.htm

Ramn del Valle-Incln, Claves lricas. Barcelona, Crculo de Lectores, 1991.

, Luces de bohemia. Barcelona, Crculo de Lectores, 1991.

Francis Ponge, Entretiens avec Philippe Sollers. Paris, Gallimard / Seuil, 1970.

Adrienne Rich, Sobre mentiras, secretos y silencios. Traduccin de Margarita Dalton. Barcelona, Icaria, 1983.

Hilde Domin, Para qu la lrica hoy? Traduccin de Juan Faber. Barcelona / Caracas, Alfa, 1986.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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