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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2019

Una crtica decolonial al imperialismo extractivo en disputa entre Estados Unidos y China a partir del caso de Venezuela

Andrs Kogan Valderrama
Rebelin


Este ao 2019 se cumplen dos dcadas del inicio de la Revolucin Bolivariana en Venezuela, la cual puede ser vista como un proceso poltico estatal de alcance regional que fue capaz de devolver la esperanza en construir un mundo distinto y contrarrestar as una dcada en los 90, marcada por un discurso triunfalista occidentalocntrico de mercado liderado por Estados Unidos, que luego del desmoronamiento total de los socialismo reales en prcticamente todo el mundo, se impusiera la idea colonial del fin de las ideologas, desde una mirada completamente lineal del tiempo, como si esta nueva fase de corte neoliberal fuera el ultimo estadio de la humanidad.

Es a partir de ello, que nuestros pases hayan sufrido las peores consecuencias de aquel fundamentalismo de mercado, impuesto en dictaduras y/o a travs de recetas desde organismos internacionales, mediante grandes privatizaciones y la reduccin de los estados a su mnima expresin. El caso de Chile es muy ilustrativo de aquello, por la privatizacin de prcticamente todos los mbitos y dimensiones existentes, como por ejemplo con un bien comn tan importante para las comunidades como lo es el agua, el cual sigue siendo un bien econmico ms, sin importar en lo ms mismo su uso en los territorios.

Es as como la Revolucin Bolivariana, liderada por Hugo Chvez, marc el inicio de una seguidilla de nuevos procesos polticos de corte progresista en la regin en los 2000, destacando un nuevo constitucionalismo Latinoamericano, que se destac principalmente por la construccin de constituciones elaboradas desde los pueblos, en donde la restauracin de derechos y la ampliacin de estos (plurinacionalidad, derechos de la naturaleza- madre tierra) marcaron un giro que puede ser visto como parte de un proceso indito de desoccidentalizacin desde el sur global.

En lo que respecta al caso de Venezuela en perspectiva histrica, se puede sealar que fue capaz a nivel nacional de frenar el neoliberalismo en distintas reas a travs del fortalecimiento del gasto pblico (educacin, salud, vivienda, infraestructura), y de contrarrestar el poder de Estados Unidos a nivel regional impulsando organismos como el ALBA (Alternativa Bolivariana paras las Amricas), la CELAC (Comunidad de estados de Amrica Latina y el Caribe), UNASUR (Unin de naciones suramericanas) y la idea de un Banco del Sur.

El rechazo al ALCA (rea de libre comercio para las Amricas) el 2005 en Mar del Plata marc un hito en lo que respecta a un rechazo al intervencionismo de Estados Unidos en la regin. Adems la Revolucin Bolivariana fue capaz de ir mucho ms all de la democracia representativa, impulsando un estado de carcter comunal, que se caracteriz por la participacin popular en la gestin pblica.

Sin embargo, este proceso bolivariano, al igual que otros en la regin, se qued en un mero proceso de desoccidentalizacin, no as de descolonizacin, ya que sigui amarrado a un imperialismo extractivo que comenz a gestarse hace ms de 500 aos atrs, el cual ha tenido a Estados Unido como su centro desde la posguerra en adelante. De ah que las consecuencias de aquel proceso imperial en Venezuela haya sino profundizado, mediante el extractivismo petrolero-minero, el cual ha trado consigo caudillismos autoritarios, corrupcin poltica, clientelismo estatal y la negacin de comunidades indgenas defensoras de la vida (pueblo wayuu, pueblo a, pueblo bari, pueblo pemn).

No es casual entonces, que ante el evidente intervencionismo de Estados Unidos en Venezuela en estos momentos, a travs del autoproclamado presidente Juan Guaid, la crtica de gran parte de la izquierda regional omita abiertamente el autoritarismo extractivista actual del gobierno de Nicols Maduro, limitndose a una idea de imperialismo eurocntrica y stalinista, que no va ms all de la dicotoma moderna izquierda/derecha o revolucin/contrarrevolucin. En consecuencia, no viendo que el centro del imperialismo extractivo se est desplazando hacia China, por ms que Estados Unidos tenga un poder militar mucho mayor.

En otras palabras, buena parte de las izquierdas latinoamericanas antiimperialistas an creen de manera lineal, que lo que est pasando en Venezuela solo responde al intervencionismo de Estados Unidos, el cual si bien tiene una larga historia en la regin y a nivel mundial, desestabilizando gobiernos, realizando bloqueos econmicos, apoyando golpes de estados y realizando invasiones militares, no puede reducirse todo a lo que hace un pas en particular, por muy poderoso que sea. Los procesos polticos son siempre histricos, relacionales y dinmicos, por lo que el imperialismo no escapa a ello, tambin se va desplazando en sus centros de poder.

Por lo mismo, decir que China no es parte del proceso imperial, solo porque no interviene militarmente como Estados Unidos ni impone a los pases recetas econmicas y polticas, a travs de organismos coloniales como el Banco Mundial, El Fondo Monetario Intencional y el Banco Interamericano de Desarrollo, es no entender que el capitalismo histrico solamente est en un periodo en disputa entre quienes apelan a la desoccidentalizacion y otros a la reoccidentalizacin, como bien plantea Walter Mignolo. No obstante, ninguna de esas dos opciones puede verse como alternativas para las comunidades, las cuales estn resistiendo a un extractivismo brutal en los territorios.

China al impulsar la desoccidentalizacion no tendr la idea mesinica, como lo fueron las potencias europeas y actualmente Estados Unidos, de liberar el mundo de cualquier forma, pero igualmente su rol es profundizar la colonialidad econmica en el mundo entero. Su intervencin en frica y Amrica Latina para obtener los bienes comunes de todas y todos, a travs de prstamos e inversiones en infraestructura, en minera, en hidrocarburos , no ser con la violencia con que Estados Unidos lo realiza, pero de todas formas est contribuyendo aceleradamente a la destruccin de la vida en el planeta, algo que la izquierda antiimperialista se niega a cuestionar.

Lo curioso es que este discurso de izquierda, ligado a distintas corrientes marxistas y funcional al imperialismo extractivo en disputa entre Estados Unidos y China, sea tomado incluso por acadmicos decoloniales como Ramn Grosfoguel, quien pareciera que estuviera en una especie de cruzada contra cualquier cuestionamiento al gobierno de Nicols Maduro, argumentando de manera binaria que o se est con el imperio o contra el imperio. Es decir, como si no existieran ms alternativas o mundos posibles, reproduciendo as la matriz de poder global de la guerra fra, en donde se estaba con Estados Unidos o con la Unin Sovitica, sin importar en lo ms mnimo la posibilidad de generar un pensamiento situado a los territorios.

Lo que est haciendo Grosfoguel, aunque parezca paradjico proviniendo de un autor decolonial, es transformar este proyecto descolonizador en una mirada inquisidora y dogmtica, en donde se instala un discurso de pureza de lo que es decolonial y lo que no. La creacin del Instituto Nacional para la Descolonizacin en Venezuela, liderado por Grosfoguel, puede verse como una forma de estatizar lo decolonial, dejando prcticamente ningn espacio de pensamiento crtico.

Es verdad que se debe cuestionar cualquier tipo de academicismo decolonial, como bien plantea Silvia Rivera Cusicanqui, llevado a cabo en congresos y seminario por doctores y expertos en la materia, ya que no hace ms que despolitizar su uso. Pero de ah a pasar de una moda decolonial a una burocracia decolonial, como piensa hacer Grosfoguel, es repetir la historia poltica e intelectual del marxismo, llena de fanatismos y sin espacios para la reflexin, como lo continan haciendo en la regin autores como Atilio Born por ejemplo, quien en sus anlisis no hace ms que reproducir un discurso colonial de izquierda, totalmente desterritorializado e irresponsable polticamente en estos momentos para la regin.

 

* Andrs Kogan Valderrama es socilogo y editor del Observatorio Plurinacional de Aguas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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