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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2019

Eduardo Frei Montalva y la brutalizacin de la poltica

Luis Thielemann H.
El Mostrador


La discusin sobre la sentencia judicial respecto del asesinato del expresidente Eduardo Frei Montalva en 1982, ha abierto varios debates. Ms all de que algunos hagan gala del extrao gusto de discutir la verdad judicial solo cuando se condenan agentes o colaboradores de la Dictadura, pero no frentistas o mapuches; y que otros se preocupen demasiado de cmo debemos pensar de un presidente golpista vctima de un magnicidio desde los golpistas; queda poco debate de fondo. Pareciera que el entendimiento del proceso tuviera su clave en la exgesis de las opiniones coyunturales del mismo Frei Montalva, de cmo calibrarlas o imaginar su sentido profundo, para saber si era o no golpista. Ese debate carece de profundidad histrica y solo tiene utilidad en las guerrillas de corta perspectiva de la pobre poltica de estos tiempos. Busca justificar el pasado para sostener posiciones del presente, sin ningn inters real en la historia ms que como arma arrojadiza. La muerte de Frei es el caso demasiado extremo, demasiado explosivo, como para no terminar opacando la comprensin del proceso general. Pero su muerte nos obliga a ir ms all, presentando una hiptesis cuya nica novedad es lo difcil de asumir: La violencia de las ltimas dcadas del siglo pasado fue un fenmeno que desborda temporal y socialmente a la Dictadura y al pinochetismo. Y es que, si ni un ex presidente golpista podra estar a salvo, entonces la perspectiva de anlisis debe extenderse, en la cronologa y en los protagonistas. Ah, Eduardo Frei Montalva fue responsable y vctima de dicha violencia, pero no en tanto parte o defensor del rgimen, sino ms profundamente, en su importante rol en la construccin de la brutalizacin de la poltica en Chile, sobre todo desde su gobierno. La paulatina tolerancia a la violencia como tctica estatal, a la imposicin de ideas y leyes con el fusil militar por delante, de justificar todo con el demonio del marxismo o el infierno de la guerra civil, tuvieron en el gobierno de Frei Montalva un activo promotor. Propongo algunas notas al respecto.

 

I

 

La comprensin de la violencia poltica en la historia reciente ha estado en general encajonada por dos lmites. Primero, es un fenmeno que se historiza contenido a un cierto perodo cuyo final apenas logra llegar a 1993, y que siempre comienza en 1973. En segundo trmino, los protagonistas de esa violencia siempre son agentes del Estado o militares, y, en menor medida, los militantes de la izquierda armada. Segn sea el historiador, periodista, poltico o profesor que cuenta o escribe la narrativa, se justifican o explican ms algunos que otros hechos, pero el marco no se rompe. Se asume as que la mayora de la poblacin durante esos aos actu pacficamente, lo que es real, pero, sobre todo, se asume que no tuvieron relacin con dicha violencia, y eso es difcil de creer dado la masividad de los crmenes en un pas pequeo como Chile. Lo que ms nos interesa destacar ac es que dicha narrativa centrada en criminales puntuales y perodos acotados, hace parecer los crmenes como un desvo de la historia, un exceso innecesario, y desconoce as el rol de la violencia en la poltica del perodo tanto como sus efectos determinantes en nuestra vida actual. La Dictadura, entonces, sera un exceso, una deformacin de la historia de Chile, ejecutada por monstruos que nada tienen que ver con nosotros, nuestros vecinos o familiares, ni tampoco con la clase poltica actualmente existente. Dicha narrativa nos impide reconocer que la violencia y el autoritarismo no fueron un error especfico de un momento particular agitado por fuerzas desconocidas, por tanto, extirpable de la racionalidad histrica que explica el presente. La violencia poltica no fue obra de un solo actor, sino que la forma principal en que se fue haciendo poltica crecientemente desde los aos sesenta, y no solo desde 1973. La violencia fue una tentativa a la que todos los grupos polticos y todas las clases le echaron mano para vencer en esos aos, y, los que vencieron, la utilizaron hasta lmites todava estremecedores en la construccin de las bases del Chile actual. La violencia es la partera de nuestra historia, no en abstracto o como consigna, sino real y probadamente, porque es el camino que impuso nuestra Constitucin, el orden y las ideologas de los partidos; finalmente, los lmites de lo posible e imaginable en la sociedad chilena.

Por brutalizacin de la poltica entendemos, a partir de historiadores como Mosse o Traverso, aquellos procesos en que la poltica de un pas o regin tiende al uso de la violencia homicida por sobre la negociacin parlamentaria o la movilizacin social, como tctica poltica. La brutalizacin de la poltica puede entenderse tambin como el proceso mediante el cual se identifica la tctica con la tcnica de la violencia. Es posible sostener que en Chile ocurri aquel proceso desde mediados de la dcada de 1960, y no termin sino a mediados de la dcada de 1990, con el retorno a una muy contenida lgica de negociacin y consensos parlamentarios. Cmo sea que haya muerto Frei Montalva, el hecho social de su muerte, su significado, obliga volver a la cuestin de la brutalizacin de la poltica que l mismo protagoniz y promovi con acciones y discursos. Frei Montalva no puede compararse a los criminales de la Dictadura, sin duda, pero fue parte de aquellos que forzaron el uso de la violencia poltica ms all de lo que estaban dispuestos a soportar y de lo que podan controlar. Ya se dijo que un crimen puede ser injustificable, pero no quiere decir que sea inexplicable. La explicacin que ac nos importa es la de la historia del proceso poltico de masas. El magnicidio, el crimen de un opositor de ltimo momento, del ex presidente Frei Montalva es una puerta de entrada para observar la extensin social y poltica de la tolerancia a la violencia, de la disposicin a todas las formas de lucha que comenz mucho antes de 1973.

Antes de alcanzar los extremos, se cruzan los lmites. Uno de los primeros lmites, a nivel personal y de poltica de Estado, que el mismo Frei Montalva cruz fue el de ordenar el asesinato desde el Estado. No fue el nico. Muchos sectores de la izquierda fueron en ese primer lustro de la dcada de 1960 a Cuba, a aprender las tcticas de la guerrilla, sin reflexionar mucho sobre las posibilidades estratgicas de una insurreccin foquista como camino al socialismo en Chile. Por otra parte, la tradicin asesina del Estado chileno a la hora de resolver la reivindicacin de los subalternos es algo bastante documentado. Frei Montalva no invent nada que el Estado no hubiese hecho ya en la historia del pas, y tampoco est en el inicio de los peores horrores del rgimen militar. Lo que s, es que es responsable de decisiones polticas que abrieron nuevas fases en la represin estatal a la lucha social, y a su vez, el primer demcrata declarado que estuvo dispuesto a romper la democracia en defensa del rgimen de propiedad, y en un gobierno que termin apenas mil das antes del comienzo de la Dictadura de Pinochet.

 

II

 

Cuando el 1 de marzo de 1966 los mineros del cobre en El Salvador paralizaron sus labores, en apoyo a sus compaeros de El Teniente que estaban en huelga desde enero de ese ao, el gobierno de Frei Montalva decidi que se haba terminado la tolerancia con el movimiento obrero. Los trabajadores organizados haban golpeado sistemticamente cualquier iniciativa laboral de los democratacristianos en el poder desde noviembre de 1964. En poco ms de un ao, Frei no haba logrado ni desbancar a socialistas y comunistas de la direccin del movimiento obrero ni tampoco contener las oleadas de huelgas reivindicativas que superaban desafiantemente sus llamados a la contencin. La huelga de El Salvador, adems, comenzaba apenas tres meses despus que se haba terminado all una paralizacin de 37 das de duracin. Todo esto ocurra en medio del debate sobre la nacionalizacin del cobre, por lo que los conflictos con los propietarios norteamericanos de las mineras tomaron un rpido acento poltico. Ese mismo da 1 de marzo, Frei decret el estado de emergencia en el Departamento de Chaaral, donde se ubica El Salvador.

Fue as como el ejrcito tom el control de la represin directa. En esto, la investigacin del historiador Ren Cerda Inostroza ha sido bastante clara y exhaustiva en detallar el grado de decisin del Gobierno en la violencia asesina y en la defensa posterior de sus actos. Se allan todo el campamento minero, se expuls a ms de 300 trabajadores a localidades cercanas, sin familias ni bienes. Luego de varios das de tensin en que el ejrcito junto a Carabineros intent invadir la sede del sindicato, la situacin se resolvi. El Gobierno orden detener y sacar de la zona a todos los periodistas el da 10 de marzo. El 11, se orden desalojar por la fuerza el sindicato. Los obreros que quedaban, y las mujeres, jvenes y nios de la ciudad minera bajaron al local a defenderlo. Sin mediar provocacin o dilogo, los hombres del ejrcito y de Carabineros abrieron fuego con armamento de guerra y balearon a mineros, mujeres y nios fuera de la sede del sindicato de los trabajadores del cobre en El Salvador, en la entonces provincia de Atacama. Mataron ocho personas: seis trabajadores y dos mujeres. Segn muchos relatos, una de ellas muri cuando intent detener el baleo interponindose con una bandera chilena entre los mineros y los soldados.

La conmocin fue nacional. No se esperaba que un presidente como Frei Montalva ordenase una represin de ese nivel. Los comunistas y socialistas le recordaban por la prensa a Frei su propia consternacin tras la represin a los obreros en huelga, en la Plaza Bulnes, en enero de 1946, y que termin con seis muertos. En esa ocasin y a modo de protesta, Frei Montalva renunci a su cargo de ministro del gobierno de Duhalde, quien reemplazaba al enfermo Juan Antonio Ros. Pero olvidaban que, en 1957, luego de dudarlo mucho, la DC y su lder Eduardo Frei dieron los votos a los poderes extraordinarios solicitados por Ibez para reprimir a tiros la revuelta de abril, que termin con ms de veinte muertos. Pero incluso aquello poda justificarse, desde el discurso de la DC de entonces, como una necesaria restauracin del orden pblico, y no una tctica violenta para avanzar en poltica. La masacre de El Salvador, en cambio, era poltica fra y calculada. Algo cambi entre 1946 (o 1957) y 1964, lo ms probable sea lo que provoca el peso de dirigir un Estado como el chileno, donde se unifica una de las oligarquas ms crueles del continente. Como sea, y sin importar la sicologa del personaje, el presidente no se detuvo ah. Frei mantuvo en los das siguientes al 11 de marzo su negativa a que ningn periodista entrase a El Salvador, y reafirm su poltica de mano dura. No fue un arrebato de rabia, sino una nueva actitud de liderazgo poltico, y que la DC acept sin mayores fricciones (los MAPU quebraron recin tres aos y dos masacres despus), excepto por la digna posicin de su frente de trabajadores.

En el Chile de la dcada de 1960, y en casi toda su historia, el movimiento obrero no llev a cabo acciones armadas, y la poca violencia que se utiliz desde los trabajadores se dirigi siempre a desbalancear la negociacin laboral, y no contra el Estado. No es justificable la violencia estatal ordenada por Frei Montalva como reaccin. Solo se explica en una lnea poltica de disputa de fuerzas con la izquierda y el movimiento obrero por los lmites polticos de la huelga. En noviembre de 1967, Frei Montalva reprimi nuevamente un paro nacional de trabajadores utilizando todas las armas del Estado. Los obreros se oponan a los Chiribonos, supuestamente un alza salarial que se pagaba en cheques a plazo, a modo de ahorro forzoso, y que los datos de la inflacin mostraban que en pocos meses seran solo papel. El da del paro nacional, el 23 de noviembre, Frei fue a defender su poltica salarial con las armas del Estado como principal herramienta tctica. Mientras el ejrcito siti las poblaciones de la periferia de Santiago, en el centro de la ciudad se le orden a la polica disparar a los huelguistas. La jornada termin con cinco muertos y un nmero hasta hoy indeterminado de heridos a bala. Entre los muertos haba un nio de 8 aos, Manuel Zamorano Corts. Las bases DC y muchos de sus parlamentarios mostraron su malestar por la masacre, y Frei perdi toda iniciativa poltica hasta el final de su gobierno. Cuando se topan los lmites de la poltica y esta resulta frustrante o intil, el coqueteo con la violencia poltica se vuelve peligroso.

Un ao y algunos meses despus, en 1969, Frei reafirm por tercera vez en su gobierno su poltica de mano dura con cadveres arriba de la mesa como prueba. En marzo de aquel ao, a seis meses de las elecciones presidenciales, decidi reprimir a uno de los movimientos sociales que haba sido ms leal con su gobierno, a los pobladores. El 4 de marzo, noventaiuna familias pobres tomaron los terrenos de Pampa Irigoin, en la ciudad surea de Puerto Montt. Apenas 5 das despus, en el amanecer del 9 de marzo, Carabineros entr a desalojar la ocupacin, con balas y gases lacrimgenos, causando la muerte a 10 personas, entre ellas, un nio recin nacido de tres meses, y dejando decenas de heridos. Nuevamente no hablamos de espasmos de barbarie o reacciones a ataques a las fuerzas de orden, sino de una poltica de gobierno y que se enmarca en una negra tradicin de Estado. Horas antes de la masacre, la polica detuvo la nica cobertura legal que tenan los pobladores, el diputado socialista Luis Espinoza. El gobierno de Frei justific y defendi el actuar de Carabineros. Aylwin, desde el senado y como vocero DC, dijo que la violencia de la polica, con los diez muertos de costo, eran la forma de prevenir que ese tipo de tomas violentas se produjeran. Prez Zujovic, ministro del interior y mano derecha de Frei Montalva, indic que Carabineros actu claramente contra violencia organizada de los pobladores.

Frei Montalva es vctima de una violencia que l mismo convoc desde la dcada de 1960 en varias de sus formas ms caractersticas: la frialdad del Estado en el asesinato de civiles disidentes y desarmados, la justificacin poltica de la brutalidad estatal en la defensa del rgimen de propiedad y el uso del Ejrcito en esta tarea. Todas estas acciones de Frei Montalva, en sus propios mritos, fueron fundamentales en la brutalizacin de la poltica, es decir, del uso tctico de la violencia para resolver las relaciones de fuerza. Frei Montalva no fue siempre un poltico de acuerdo con la violencia poltica, no lo era en 1949, lo fue con dudas en 1957, pero ya lo era claramente en 1966. Visto as, es imposible hacer como que la violencia poltica apareci de golpe en el pas en 1973, tampoco en 1970. Ese es slo un cmodo consenso museificado en la zona norponiente del centro de Santiago. La conviccin de que la agudizacin de la lucha de clases durante la segunda mitad de la dcada de 1960 slo se podra resolver con una violencia restauradora desde el Estado se comenz a extender entre polticos democrticos y cristianos en esos mismos aos, con el protagonismo de Frei y su poltica de mano dura. Y eso no es menor, pues su promesa era exactamente lo contrario, es decir, la revolucin en libertad, hacer las transformaciones sociales que el pueblo demandaba, pero sin la violencia de la guerrilla, sin la revolucin en dictadura de los soviticos. En cambio, su gobierno reprimi las demandas de transformacin con la violencia homicida del Estado, y se convirti en uno de los presidentes con ms muertos por ese motivo en la historia de Chile. Frei no es el nico responsable de la brutalizacin de la poltica en el perodo, tampoco el primer presidente en mandar a la polica a balear huelguistas o pobladores (Ibez lo hizo en 1957 y Alessandri en 1962). Frei, eso s, fue el primero en casi dos dcadas en utilizar sistemticamente las armas del Estado en un intento explcito de resolver a favor del orden la agudizacin de la lucha de clases. Los hechos que acabamos de revisar, adems, ocurren en un gobierno que termina apenas tres aos antes del Golpe de Estado, del origen de la DINA, de los primeros campos de concentracin y exterminio. Se debe poner atencin a procesos ideolgicos y de definicin estratgica que en el gobierno de Allende no detuvieron. Ms bien, pareciera que la Unidad Popular radicaliz la idea de que la lucha de clases se resolva con la violencia preventiva desde el Estado, y muchos puentes de continuidad en aquella razn del Estado oligrquico se pueden observar entre el gobierno de Frei Montalva y la Dictadura de Pinochet.

 

III

 

Como ha establecido la investigacin del historiador Sebastin Hurtado, Eduardo Frei Montalva mismo, luego de derrotada la opcin de Tomic en septiembre de 1970, intent por todos los medios evitar que Allende lograse la aprobacin parlamentaria que le permitira ser presidente. Esto no solo fue la vieja poltica de negociacin y suma de votos, sino que, como sugiere Hurtado con base en su estudio de los documentos desclasificados de Estados Unidos, Frei y algunos de sus colaboradores llegaron a idear un plan en que las fuerzas armadas constituan un gabinete de emergencia, detentando el poder real, y as suspender la institucionalidad e impedir el arribo al gobierno de Salvador Allende. Aunque finalmente no llevaron a cabo el plan, resulta visible que el golpismo de Frei Montalva no comienza con la carta a Mariano Rumor en noviembre de 1973, sino que, por lo menos, desde la eleccin de 1970. Sobre todo, se hace evidente que la defensa del mal menor el Golpe y la violencia- en tanto prevencin de un mal mayor el eventual marxismo totalitario- estaba ya presente incluso antes de que Allende iniciase su gobierno.

A estas alturas, pocas pruebas quedan de la pretendida conviccin democrtica del presidente Frei ante el Golpe de Estado de 1973. Se observa ms bien una valoracin tctica de la democracia, pero la comprende en un tono trgico como subalterna a las necesidades del orden poltico y social de Chile. Ms all de frases y discursos pblicos, si se pone atencin a las acciones polticas del democratacristiano, estas muestran que luego de 1964, el objetivo estuvo siempre en impedir el avance de las demandas populares, incluso por la violencia, y, luego, impedir, incluso con el uso de las Fuerzas Armadas, el normal desarrollo del gobierno de Allende y la Unidad Popular. Su miedo a lo que podan llegar a realizar los marxistas en el gobierno era legtimo, y comprensible para un abogado catlico y de origen mesocrtico dados los hechos de Europa oriental en el perodo. Eso no quita que era poco creble un desenlace como ese y ejecutado por los marxistas y el movimiento obrero en Chile, un pas sin tradicin alguna de pueblo armado o guerrillas, y con una izquierda sin contactos en el muy disciplinado Ejrcito de Chile.

Entre 1970 y 1973, la posicin de Frei y su sector en la DC, continu radicalizndose en el mismo objetivo hacer caer a Allende- y basados en el mismo argumento: deba haber una violencia superior que impidiera la instauracin de una eventual dictadura marxista y totalitaria. En la conocida carta a Mariano Rumor, Frei insiste en que hacia 1973 eran pocos los pasos que quedaban por dar para instaurar en plenitud en Chile una dictadura totalitaria. En la menos conocida correspondencia de l con Bernardo Leighton dos aos despus, es decir, cuando ya haba corrido un caudal de sangre y mucha ambicin poltica en el rgimen, Frei segua defendiendo la necesidad de una violencia de Estado en reemplazo de una poltica que se demostraba frustrada. El ex presidente en 1975 insista que en el trienio de 1970 a 1973, a ojos vista, la Unidad Popular estaba preparando un golpe dictatorial marxista-leninista.

Pero es difcil sostener que Frei Montalva haya sido algo ms que un golpista. Muchos, desde los documentos norteamericanos hasta sus amigos cercanos y familiares, lo describen en los das del Golpe como sombro y triste, superado por la situacin poltica. Probablemente estaba de acuerdo con la Junta y su actuar en los primeros das, pero apesadumbrado, como se observa en sus cartas a Rumor y Leighton. Qu es lo importante de resaltar la diferencia entre un apoyo a y una participacin en la Dictadura? Primero, algo de altura moral conserva as el ex presidente. Pero lo ms fundamental es que expresa cmo la poltica de relaciones de fuerza y la poltica de la brutalidad son cosas distintas con especialistas tambin distintos. Frei Montalva, para la alternativa conservadora, queda obsoleto en 1973, y tal vez ya lo estaba en 1970, cuando no se atrevi a quebrar la institucionalidad contra el gobierno electo de la Unidad Popular. Los tcnicos de la negociacin y la manipulacin no sirven cuando la cosa se trata de contar balas, disparar, infiltrar o suprimir enemigos en centros de exterminio. Hacia mediados de 1973, la poltica se plante en clave de brutalidad por todos los actores, incluyendo a varios de la Unidad Popular que llamaban a guerras sin ejrcitos ni armas. All, ni Allende, ni Frei tenan mucho que dirigir en una lucha que no requera su experticia. Las fuerzas que el ex presidente democratacristiano ayud a conjurar, estaban fuera de su control, y el coqueteo de la DC con la violencia poltica se volvi rpidamente contra ellos.

 

IV

 

En las cartas a Leighton, de 1975, Frei se muestra tan opositor como pesimista respecto de las posibilidades de la poltica a dos aos de comenzado el rgimen militar: Lo nico que me importa ahora es trabajar con los pocos medios que tengo para que se restablezca alguna vez la normalidad democrtica en nuestro pas. Estoy profundamente angustiado, porque creo que en la actual situacin cada da se ahondan ms los odios, los resentimientos, los atropellos, la situacin econmica es desesperada, la gente est sufriendo mucho y todo eso no conduce a una salida racional y pacfica. Frei recin encontr una oportunidad de reconstruir su podero poltico en el proceso de elaboracin y aprobacin de la Constitucin de 1980. En ese tipo de contiendas, cuando se trataba de la administracin civil del Estado, l y su partido obtenan sus mejores resultados. Sin nada que oponerle a la maquinaria represiva de la DINA, por fin la DC encontraba una coyuntura en donde maniobrar, conspirar, y hacer la vieja poltica a la que estaban acostumbrados como partido con vocacin estatal ms que ideolgica. Pero perdieron. Pinochet y su rgimen se mostraron en su mejor momento, sorteando la presin local e internacional, aprobaron la nueva Constitucin y la pusieron en funcionamiento, sin mayores problemas. La brutalizacin de la poltica se haba vuelto poder constituyente, y con la normalizacin de un nuevo rgimen, de Estado subsidiario y democracia protegida, se comenzaba a cerrar el ciclo de inestabilidad y violencia poltica que se fue abriendo desde la dcada de 1960, precisamente durante el gobierno de Frei, con su generoso uso de las balas del Estado.

Menos de un ao despus que la Constitucin entr en vigencia, en enero de 1982, Frei muri y la denominada verdad jurdica nos dice que fue asesinado. Lo que est probado sin mucha discusin es la participacin de la primera lnea DC, y su oscura relacin con los agentes de la violencia y el terrorismo estatal. Dos aos ms tarde, Patricio Aylwin, negando todo el esfuerzo final de su antiguo lder, declaraba que la DC y la oposicin deban acatar la Constitucin de 1980 como un hecho, y llamaba a eludir deliberadamente el tema de su legitimidad. La DC haba sido definitivamente disciplinada, pero esa ya es otra historia. Lo interesante es que lo fue por la violencia del terrorismo estatal, que lleg con agentes de la CNI hasta su primera lnea. La muerte de Frei Montalva es tambin el fin del intento por revertir los efectos de la brutalizacin de la poltica, por detener lo que l ayud a constituir como forma natural de la disputa por el poder. Otros que intentaron la vieja poltica, como Leigh o Tucapel Jimnez, tambin fueron barridos por esa violencia. Obviamente, y como se ha insistido, no se trata de estampar ac quien a hierro mata, a hierro muere, sino de comprender cmo la muerte de Frei Montalva es parte de una noche en que para sobrevivir en poltica se deba ser algo parecido a un gato negro, vivir entre grises, guardar cmodos silencios y convertirse en animal por cortos y largos momentos. La DC, el partido por excelencia de la negociacin y el transaccionalismo poltico, termina subordinado a la iniciativa del pinochetismo, precisamente por abrazar crecientemente la efectividad de la polica como reemplazo de la frustrante poltica.

 

https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2019/02/11/eduardo-frei-montalva-y-la-brutalizacion-de-la-politica-en-chile/?fbclid=IwAR34Mr6Ls9Y-UbrxORDGal9wQfIClZ5U1EStFsFKTGM5ItadQ7-AjIyhBAc


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