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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2019

El fin del bipartidismo salvadoreo
Una carismtica golondrina

Jos Alfredo Ramrez
Brecha


La arrasadora victoria de Nayib Bukele en las elecciones presidenciales gan ya en la primera vuelta esconde lo que en realidad fue un duro golpe a la democracia salvadorea; menos de la mitad de los ciudadanos habilitados para votar lo hicieron. El presidente electo logr seducir a una cuarta parte del electorado y desarmar a sus rivales los partidos tradicionales Arena y Fmln con una hbil comunicacin poltica y un programa poco concreto.

Eran las 21.48 del domingo 3 de febrero cuando Nayib Bukele declar: Podemos anunciar con plena certeza que hemos ganado la presidencia de la Repblica de El Salvador. Esas fueron las palabras del presidente electo ms joven en la historia de El Salvador, quien arras en las elecciones acumulando 53 por ciento de los votos vlidos en la primera vuelta.

Esta figura relativamente nueva en el mbito de la poltica nacional mantuvo como candidato presidencial un discurso pacfico y de denuncia de la corrupcin, alejado de los debates o retricas ideolgicas que tradicionalmente han dominado la poltica salvadorea. El arrastre indiscutible de Bukele se explica en parte por la efectividad de su campaa en las redes sociales y por sus propuestas para la nacin. Pero tambin por el repudio al sistema de partidos que manifiesta la poblacin salvadorea.

Una de las grandes fortalezas de Bukele fueron sus estrategias de comunicacin, que favorecieron la simpata a su favor. Aunque en un pas como El Salvador las burlas estaban en el orden del da, incluso estas fueron aprovechadas como fortalezas por sus simpatizantes. Un poltico le dijo a Bukele que una golondrina no hace verano, y l hizo de la golondrina el smbolo de su bandera. Tambin fue sealado por ser musulmn, emigrante de Oriente Medio aunque su familia entera ha nacido y vivido en El Salvador desde hace dcadas, y se dijo que a partir del 4 de febrero se cambiaran los autos por camellos. Estos ataques denigrantes llevaron a que la gente fuera a votar con turbantes y tnicas.

Los dirigentes de su campaa publicitaria y la simpata que gener se volvieron sus mejores herramientas. Aunque fue acusado de prepotente, en las redes sociales y en los medios de comunicacin se mostr muy amable y cercano con la gente, adems de lucir una actitud indiferente a las crticas y ataques de sus opositores, lo cual desconcert a muchos que acostumbraban responder ataques con intolerancia y violencia.

Por descarte

Bukele demostr tambin que es posible llegar a la presidencia de El Salvador con frmulas muy sencillas. Su plan de gobierno fue muy ambicioso aunque poco concreto. Propuso desarrollar el oriente del pas con un nuevo aeropuerto y un tren que bordee toda la costa salvadorea unos 300 quilmetros, con los que planea conectar al pas y a su comercio, aunque las actividades productivas a nivel nacional no son muchas. Al norte de El Salvador planea colocar algunas agroindustrias y promete ms inversin a nivel nacional en infraestructura. Estas propuestas fueron sealadas como plagios cuando se comprob que copiaban ntegramente pginas de tesis y libros, sin citar la fuente. A pesar de esto, los planes de gobierno de los otros candidatos no circularon, no llegaron a manos de los electores y fueron prcticamente ignorados.

Por lo tanto, la campaa no se caracteriz por un verdadero debate programtico. Lo que sobre todo parece haber sucedido es que los votantes de Bukele lo eligieron por descarte frente a los otros candidatos. Al denunciar los vicios y errores de los gobiernos anteriores corrupcin y mal manejo del aparato del Estado, logr ganarse la simpata de las mayoras en las redes sociales y alejarse de las viejas derechas e izquierdas.

Y a una hora del cierre de los centros de votacin, con los hashtags #NayibPresidente, #HaciendoHistoria y #OperacionRemate, Bukele logr llegar a la presidencia.

Ms all del fenmeno Bukele

El nuevo presidente electo comenz su carrera poltica hace siete aos, cuando gan su primera alcalda. De ese primer puesto de eleccin popular logr llegar a un bastin histrico de la oposicin poltica, la alcalda de la capital, San Salvador, en la cual varios candidatos y presidentes se han fogueado en el juego poltico desde los aos setenta.

Un anlisis de los resultados electorales revela que las explicaciones ms importantes del ascenso de Bukele van ms all de su personalidad y su carisma.

En las elecciones presidenciales del domingo 3 de febrero slo vot alrededor del 46 por ciento de los habilitados para hacerlo, mientras que tradicionalmente en El Salvador lo hace cerca del 60 por ciento de los ciudadanos. En esta ocasin, en un padrn electoral de 5,6 millones de personas slo se registraron 2,6 millones de votos vlidos. Nayib Bukele gan con la mitad de esos votos (cerca de 1,4 millones), es decir, con tan slo una cuarta parte del padrn electoral. Estos porcentajes reflejan en realidad un duro golpe a la democracia, ya que la mayora de los electores no fueron a votar, no se sienten representados por ninguna fuerza poltica, ni tienen simpata por el fenmeno Bukele.

La cada en la participacin electoral se puede explicar por el hecho de que en esta eleccin los dos partidos que haban protagonizado el bipartidismo salvadoreo de las ltimas tres dcadas la Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y el Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional (Fmln) quedaron disminuidos a su mnima expresin; el apoyo que obtuvieron fue el de sus votantes ms fieles. A favor de la alianza de derechas con la Arena a la cabeza, las papeletas vlidas rondaron las 830 mil. El Fmln tuvo un resultado aun peor consigui 377 mil votos, y est claro que una parte de sus votantes sigue al ahora presidente Bukele. Otra parte simplemente no vot.

Ni izquierda ni derecha

Cmo explicamos el bipartidismo y el cansancio de este sistema poltico? En El Salvador el anticomunismo fue una caracterstica de todos los gobiernos desde inicios de la dcada de 1920, incluso antes de que la revolucin rusa fuera una influencia real, por lo que los partidos de derecha y los militares utilizaron su oposicin al comunismo para fomentar una sociedad muy conservadora, con simpatas hacia el catolicismo, la propiedad privada, la familia nuclear y la agroexportacin. Pero, una vez terminada la guerra civil (1980-1992), la sociedad salvadorea se convirti en un pas trasnacional, cuya dependencia de las remesas enviadas desde Estados Unidos es clave para sostener la economa. Con esos lazos entre Estados Unidos y El Salvador, el American Lifestyle ha venido en auge, y la vieja oposicin de ideologas de la Guerra Fra ha perdido su significado. En 2009 los salvadoreos optaron por un gobierno de izquierda, pero despus de diez aos la opinin pblica es clara al sealar que en El Salvador la derecha y la izquierda son lo mismo: nepotismo y corrupcin, esa es la herencia de la posguerra salvadorea.

Desafos del presidente electo

Ahora Bukele, quien despert grandes expectativas con su discurso electoral, se enfrenta a un gran reto. Primero, su partido Nuevas Ideas fundado apenas hace unos meses an no cuenta con experiencia poltica, as que no cuenta con apoyo en la Asamblea Legislativa. Segundo, sus proyectos polticos son ambiciosos, pero l no tiene el financiamiento necesario para realizarlos. Y, tercero, Nayib Bukele hereda un pas que estar atento a sus acciones para eliminar los viejos vicios de los polticos tradicionales.

La polarizacin poltica ha cansado a los ciudadanos. Aun as, el domingo tuvo su nota positiva con un conteo de votos muy rpido y un proceso transparente, y los candidatos que no lograron la presidencia aceptaron los resultados sin protestar.

Los electores salvadoreos votaron por Bukele por ser el candidato diferente, con carisma, aquel alejado del viejo discurso de la polarizacin ideolgica. El abstencionismo dice claramente que los ciudadanos estn cansados de la partidocracia. Es decir, del dominio indiscriminado de los partidos polticos, sin que exista un organismo de la sociedad civil que sirva de balance a sus acciones. Por lo mismo, el sistema poltico es juzgado como incapaz para resolver los males estructurales de la sociedad salvadorea contempornea, como lo son la seguridad y la salud pblicas, la pobreza y la exclusin social; y sobre todo lo ven como incapaz de ofrecer un proyecto de pas viable.

En estas elecciones tambin qued clara la falta de visin de los viejos polticos. La sociedad salvadorea ha cambiado, y parece que slo Bukele logr verlo y expresarlo claramente: los salvadoreos ya no quieren a los mismos de siempre.

Fuente: http://brecha.com.uy/una-carismatica-golondrina/


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