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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2019

Juntos no podemos, por separado s

Manolo Monereo
Cuarto Poder


Lo que quiero argumentar es lo siguiente: 1) Unidos Podemos corre el riesgo de difuminarse o desdibujarse por su cooperacin, ms o menos conflictiva, con el Gobierno de Snchez; 2) si esto ocurre, una parte del voto de Unidos Podemos terminara en el PSOE y otra en la abstencin; 3) la suma del voto del PSOE y de Unidos Podemos no dara para derrotar a las derechas. En positivo, parto del convencimiento de que la nica forma de derrotar a la hidra de las derechas es si Unidos Podemos, no solo recupera votos, sino que los ampla. Vayamos por partes.

Si algo nos dice la experiencia con el Gobierno de Snchez son las profundas diferencias en temas de fondo y en el estilo de hacer poltica. Este no ha sido capaz de construir una mayora programtica y tiene enormes dificultades para definir una alianza poltica a corto y a medio plazo. Vive por y para ganar las prximas elecciones; todo lo dems es secundario. Los acuerdos alcanzados tienen que ser peleados minuto a minuto y, a veces, la sntesis final produce una frustracin difcil de ocultar. Las lneas rojas de este gobierno chocan con el programa de Unidos Podemos y, ms all, con aspiraciones de una mayora social que crey que con Snchez algunas cosas cambiaran. Las gentes no esperaban demasiado, solo coherencia con lo que el PSOE haba defendido en la oposicin a la derecha. Al final, lo que queda son titubeos, vacilaciones, retrocesos y batallas perdidas antes de darlas.

Los lmites del Gobierno estn quedando claros: primero, alineamiento frreo con la poltica exterior norteamericana; segundo, aceptacin consciente del consenso de Bruselas, es decir, de las reglas neoliberales de la Comisin europea; tercero, defensa, a veces gratuita, de la Monarqua y del actual monarca; cuarto, complicidad con los poderes fcticos.

Cuando me refiero al seguidismo con la poltica de Donald Trump, no es solo a la OTAN sino a su poltica exterior en sentido amplio (como ejemplo, Venezuela). Lo de la Unin Europea no resulta extrao por la trayectoria de la actual ministra de Economa; sorprende la falta de crtica, de oposicin con los enormes problemas que deja la crisis en Espaa y cuando, de nuevo, aparecen seales de otra por venir. Su posicin con la Monarqua no es extraa vista la trayectoria del PSOE; el problema es que, por el miedo a abrir la cuestin republicana, se bloquea la necesidad de cambios en nuestro ordenamiento constitucional. Alguien cree que se puede solucionar la cuestin territorial sin reformar la Constitucin? Por no hablar de la corrupcin o de las garantas de los derechos sociales. La complicidad con los poderes fcticos es una vieja obsesin de Snchez: demostrar a los que mandan que l lo hace mejor y que es la nica persona capaz de dar continuidad al Rgimen del 78.

La gestin de las relaciones con Catalua reflejan muy bien las debilidades e incapacidades de un Gobierno que vive al da y a eso le llama poltica. La posibilidad de un programa comn entre el Partido Socialista y Unidos Podemos no parece posible; tampoco hay seales de que Snchez lo desee. Si al final no hay presupuestos, lo que nos espera es una polarizacin dura y sistemtica entre las derechas y el PSOE. Se ha hablado mucho en estos das es la tpica movida madrilea- de un gran centro que impidiese un futuro gobierno PSOE/Unidos Podemos. Lo que viene es algo ms que eso y lo llevar hacia adelante como tctica electoral el Partido Socialista: definir un espacio moderado y centrado en torno al Gobierno de Snchez para vencer a las derechas y, desde ah, movilizar el voto til debilitando la fuerza electoral de Unidos Podemos. El problema, insisto sobre ello, es que esto puede no ser suficiente para ganarle a las derechas y sirva para liquidar la capacidad de resistencia popular a un gobierno Ciudadanos-PP-VOX.

No comparto el pesimismo en torno a Unidos Podemos, ni comparto la idea de su decadencia electoral. Creo que hace falta iniciativa poltica, claridad de ideas, imaginacin y una direccin capaz de estar a la altura del tiempo histrico. Tampoco comparto la idea de que nuestra mejor campaa sea reivindicar lo acordado con el Partido Socialista. Conectar con una base electoral y social desmovilizada y, me temo que desmoralizada, requiere algo ms que una buena campaa electoral. Hay que cambiar los imaginarios sociales, generar ilusin y compromiso en un momento en el que los jvenes, trabajadores, autnomos, mujeres y hombres, se juegan el futuro. La clave: un proyecto de pas en positivo, posible y asumible por una gran mayora disputndole la hegemona a una socialdemocracia sin proyecto que lo nico que defiende es el mal menor.

Ahora todo es ms difcil. El viento de cola ya no nos sopla con la fuerza de antes. Hay que organizar la subjetividad relanzando un proyecto que sigue estando vivo, que es ms necesario que nunca y que hay que convertirlo en programa, en propuesta, en una esperanza concreta. Nuestras gentes son personas que conocen su mundo, que saben las enormes dificultades de cambiar unas relaciones de poder consagradas durante aos y que han aprendido la dureza de unos poderes fcticos que no perdonan a quienes los cuestionan. La pelota sigue estando en nuestro campo. Catarsis y nuevo inicio.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/amp/ideas/opinion/2019/02/11/juntos-no-podemos-por-separado-si/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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