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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2019

Prlogo del libro Berdea da more berria (El verde es el nuevo morado)
En la pica de la lucha obrera, ha habido pocas mujeres

Irantzu Varela Urrestizala
Rebelin


El 20 de febrero se presenter en el Bira kulturgunea de Bilbao un libro que recoge los testimonios de las huelguistas de las residencias de Bizkaia: Berdea da more berria (El verde es el nuevo morado). En la presentacin participar la autora Onintza Irureta Azkuna junto con Irantzu Varela Urrestizala. Recogemos aqu el prlogo del libro, escrito por Irantzu Varela Urrestizala, periodista feminista.

* * *

Sujetamos a los bebs en brazos en los cuadros, pedimos pan y rosas, o marchamos al lado de nuestros hombres pero pocas veces la pica de la lucha obrera la hemos escrito nosotras.

Porque la lucha obrera ha entendido demasiado tiempo que la principal opresin es que los patrones robaran la fuerza de trabajo a los hombres que dejaban cada da sus casas para ganarse una supervivencia que llegaba justo para que no se murieran.

La lucha obrera se ha dibujado en fbricas, talleres, minas, cadenas de montaje, obras, barcos, campos se ha pintado con brazos fuertes, manos grandes, barbas y voces graves. Y as ha quedado un cuadro en el que -al menos parte de- la lucha obrera sigue pensando que la principal opresin que se da en el capitalismo, es la opresin de clase. Como si no hubiera opresiones -y opresores- dentro de la misma clase.

La lucha obrera ha pensado poco, y ha luchado menos, por todas esas mujeres que construyeron una red invisible pero indestructible para que los hombres, de vuelta a casa de esas fbricas, esos talleres, esas minas, siguieran vivos. Y sus hijos. Mujeres que daban de comer, de dormir, de beber, de cuidar en la enfermedad y en la vejez a los eslabones de la cadena de montaje, que cosan las redes que pagaban los barcos, que se agachaban igual que ellos en los campos.

La lucha obrera ha reconocido que siempre ha habido mujeres trabajando, pero slo lo ha hecho cuando trabajaban al lado de ellos, igual que ellos, seguramente cobrando menos que ellos.

Pero la pica de la lucha obrera no ha sido justa con las mujeres cuya fuerza de trabajo ha sido robada desde que supieron fregar hasta la muerte, sin jornadas de ocho horas ni bajas remuneradas ni vacaciones pagadas. Con las que paran fuerza de trabajo, alimentaban y cuidaban fuerza de trabajo, garantizaban que siguiera habiendo fuerza de trabajo, con su trabajo. Al que nadie, ni ellas mismas, llamaban trabajo.

El nico trabajo verdaderamente imprescindible y sin el que no sobrevivira el capitalismo, pero tampoco la especie humana, es cuidar. Y cuidar es un trabajo que el capitalismo nos ha impuesto a las mujeres, y ni siquiera se ha dignado en pagar mal nuestra fuerza de trabajo. Nos ha obligado a cuidar por amor, por culpa, por costumbre, por mendicidad, para que no nos sealen o para que no nos maten.

Y, cuando ya no tenamos -ni siquiera entre todas- amor para cuidar a toda la humanidad, y para seguir dando mano de obra baratita a un mercado que nos pagaba en aire pues empezaron a pagarnos.

Cuidar se convirti en un trabajo de verdad, porque era un trabajo pagado. El trabajo peor pagado de todos. El trabajo ms precario de todos. El trabajo con menos derechos de todos. El trabajo ms feminizado de todos.

El trabajo que siempre ha sido nuestro trabajo.

Yo conoc la conciencia feminista a la vez que la de clase, porque en mi casa todo el mundo trabajaba mucho, pero las mujeres no cobraban. Y ellas eran conscientes de que eso era injusto, pero era lo que haba. Y ellos crean que eso era lo que tena que haber.

Por eso no entiendo el feminismo, si no es lucha obrera. Y por eso no entiendo la obrera como una lucha, si no es feminista.

Por eso no tuve que hacer muchos anlisis para entender que la lucha de las trabajadoras de las residencias de personas ancianas de Bizkaia era una lucha obrera y feminista.

Porque pedan mejores condiciones laborales, pero tambin mejores condiciones de trabajo. Pedan cobrar un salario ms justo, pero tambin ms tiempo para que el cuidado de las personas con las que trabajan no fuera ganadera, fuera cuidado. Y as podran sentir que lo suyo no era supervivencia, era trabajo. Un sector masivamente feminizado, vergonzosamente precarizado, en el que se mercantiliza hasta convertir en una cadena de montaje el cuidado, es una lucha obrera y feminista. Y es una lucha feminista y obrera.

Por eso no dud en hacer lo que me pidieron para convencer a quien tuviera dudas de que esto era una lucha feminista. Por eso me emocion cuando me pasaron el megfono en una de sus movilizaciones. Por eso supe que iban a ganar el da que estuvimos animndolas en la acampada en el Arriaga. Por eso guardo esa camiseta verde de mujeres valientes, que estuvieron ms de un ao peleando. Y que ganaron la lucha, pero perdieron mucho. Que se cansaron, que se quemaron, -algunas hasta se divorciaron-, que se enfadaron, que se enfrentaron a patrones que se agarraban los huevos, porque slo respetan eso. Ellas no tenan ni idea de hasta dnde iban a llegar, por eso empezaron la lucha.

Creo que son un ejemplo por muchas cosas: por lucha obrera y feminista, por valientes, por ganar a los que se agarran los huevos, por pelear no slo por ellas, por saber que algunas tienen que perder mucho, para que no lo perdamos todo

La pica de la lucha obrera est llena de mujeres feministas. La pica de la lucha feminista est llena de mujeres obreras.

Gracias por ser ellas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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