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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2019

Mujer & Ingeniera
Faltan ingenieras: "Una mujer es perfectamente capaz de desarrollar el sistema de amortiguacin de una moto"

Pablo Romero
www.publico.es

La profesora de la UPM y consejera de la Real Academia de Ingeniera Sara Gmez, directora del proyecto Ingeniera y Mujer, se considera "un ejemplo vivo de la dificultad de conciliar la vida personal y profesional". Ella sostiene que hay que educar en la igualdad a nios y nias: "Creo que los hombres son parte del problema y parte de la solucin".


A veces, un proyecto relativamente pequeo puede generar "un antes y un despus" en un grupo de escolares. Esto es lo que pretende el proyecto Ingeniera y Mujer de la Real Academia de Ingeniera (RAI), en marcha desde hace ya tres aos. Su directora y consejera de la institucin, Sara Gmez, cree que es imprescindible un "gran pacto por la educacin" que aborde contenidos y mtodos de enseanza para no cercenar vocaciones, especialmente las de las nias. "Si desde que son pequeos empezamos a generarles 'anticuerpos' contra la Fsica y las Matemticas, mal vamos".

El edificio que ocupa la RAI en pleno centro de Madrid es un espectacular palacio, quiz no muy conocido. Algo parecido le pasa a la ingeniera espaola no acapara tantos titulares ni tiene seccin propia en los diarios, a diferencia de otras ramas del saber como las ciencias o la tecnologa, y preocupa especialmente la falta de mujeres en general y de referentes en particular.

"Referentes de ingenieros o ingenieras no he tenido, al final creo que soy una mujer hecha a s misma, pero ha habido personas que en mi etapa de nia y de adolescente han marcado mi vida", recuerda esta ingeniera, profesora en la Universidad Politcnica de Madrid y alma de Mujer e Ingeniera, en una entrevista concedida a este medio para profundizar en las razones de la escasez de ingenieras.

Gmez, obsesionada con la educacin, tuvo la suerte de tener unos profesores que sacaron lo mejor de ella misma. Y gracias tambin a una cierta dosis de rebelda. "Yo soy de un pueblo de Segovia, de una familia muy tradicional, y cuando dije que iba a hacer una ingeniera mi padre me mir raro", comenta.

"Cuando dije que iba a hacer una ingeniera mi padre me mir raro"

Y prosigue: "Hice mi bachillerato interna, en un colegio de monjas, las 'Jesuitinas' de Segovia, y ah tuve algunos profesores militares, por cierto y profesoras excelentes; dos monjas, una de fsica y otra de matemticas, marcaron mi vida porque eran excepcionales docentes". Gmez habla con especial cario de la madre Mara Cruz: "Esa mujer supo plantearme retos cada vez mayores, y recuerdo una maravillosa conversacin con esa profesora. 'Qu hago ahora, Matemticas, Fsica..?', me preguntaba yo, y ella ella me sugiri una ingeniera: 'Por qu no?'".

"Cuando lo cont en casa, mi padre exclam: 'Una ingeniera! Pero a quin se le ocurre! Una chica en una ingeniera!'. Y a m, como soy una rebelde, pues me pareci otra razn ms para hacerlo. 'Si t no quieres, pues all voy', me dije. Y esas fueron las razones por las que entr en la escuela", explica.

Faltan ingenieras (e ingenieros)

"ramos muy pocas; cuando yo entr en mi escuela ramos slo dos pero bueno, yo es que ya tengo 59 aos", recuerda Gmez, que reconoce que su paso por la universidad como una de las mejores pocas de su vida. "En mi colegio mayor ramos dos de Industriales, una de Naval y una de Telecomunicaciones, y el resto de chicas haca Periodismo, Letras, es decir, carreras de humanidades. Varias estudiaban Medicina. Recuerdo que las que nos quedbamos por la noche estudiando ramos siempre las futuras mdicas y las futuras ingenieras", comenta riendo, para puntualizar que tambin salan de copas.

"El mundo del motor y el de los videojuegos estn demasiado masculinizado, son muy hostiles hacia las mujeres"

Esta doctora en ingeniera industrial considera que an existen muchos mitos en torno a estas carreras tcnicas, mitos que "hay que romper". Por ejemplo, asegura que no hay ninguna diferencia entre hombres y mujeres en este campo. "Una mujer es perfectamente capaz de desarrollar el sistema de amortiguacin de una moto, es una cosa normal", dice desde su experiencia. Reivindica una normalizacin de las mujeres en el mundo de la ingeniera. "Algunos campos, concretamente el mundo del motor y el mundo de los videojuegos, estn demasiado masculinizado, son muy hostiles", lamenta.

Gmez va ms all y da la voz de alarma no slo por la escasez de mujeres en estos estudios, sino porque en general hay cada vez menos futuros ingenieros. "Hemos perdido estudiantes, en los ltimos 15 aos se ha reducido el nmero en un 25%, en general, chicos y chicas, y parece que nuestros jvenes cada vez estn menos interesados en hacerse ingenieros", afirma, y aade: "Tenemos pues problemas estructurales y de fondo".

La ingeniera Sara Gmez durante la entrevista en la Real Academia de Ingeniera en Madrid. PBLICO

"Yo soy ingeniera, de ciencias puras, porque tuve unos profesores magnficos, pero existe la otra cara, hay muchos profesores que en tempranas edades cercenan esas vocaciones cientficas, de chicos y de chicas", explica. "Tenemos que hacernos mirar la educacin para cambiar los contenidos y los mtodos". Esta profesora, que fue vicerrectora de la Universidad Politcnica de Madrid (UPM), no para de insistir: "Necesitamos un gran pacto por la educacin, un gran pacto por la educacin, un gran pacto por la educacin...". Para ella, sin eso no hay nada.

"Hay muchos profesores que en tempranas edades cercenan vocaciones cientficas"

A esta falta de vocaciones, a veces por falta de motivacin, se aade la brecha de gnero, siempre instalada ah. Es la doble barrera que una mujer tiene que superar, de entrada, para ser ingeniera. "Las carreras tcnicas han sido tradicionalmente de hombres, es decir, haba muy pocas mujeres en mi poca", apunta la profesora. "Luego hubo un repunte en los aos 80... Por poner un ejemplo, en esa dcada el 40% de los estudiantes de ingeniera informtica (en aquel momento era una licenciatura) eran mujeres; ahora estamos en un 11%. En algunas titulaciones se ha ido hacia atrs".

Para Gmez, los nmeros son tozudos y robustos. "En este momento, estn saliendo de nuestras escuelas de nuestras universidades un 23% o 24% de ingenieras mujeres, sa es la proporcin", comenta, y aade: "Cuando analizamos el desarrollo de nuestra carrera profesional, si echamos un vistazo a los puestos de direccin o alta direccin, ese porcentaje baja a un 11% o un 12%. En ese camino perdemos talento femenino por varias razones: no entran mujeres en nuestras escuelas de ingeniera, y luego cuando salen se da otra prdida de talento atroz, y quiz sea porque es muy complicado conciliar la vida laboral y familiar".

"Si hubiera sido varn..."

"Yo misma soy un ejemplo vivo de lo complicado que resulta la conciliacin en estas profesiones; trabajaba en la empresa privada, en una multinacional, me cas, tuve hijos, y era imposible compatibilizar todo aquello porque estaba siempre viajando, incluso embarazada...", asegura. Y recuerda cmo tuvo que decidir dejar su actividad en la empresa privada y optar a una plaza en la universidad como profesora. "Esa decisin no me la hubiera tenido que plantear siquiera si yo hubiera sido un varn", apunta.

"S he vivido algunos episodios del machismo ms rancio"

Pese a que asegura que cuenta con el apoyo de sus compaeros de ctedra, esta ingeniera ha vivido momentos "tremendamente duros". "Tanto en la empresa privada como en la universidad, he tenido compaeros hombres que han intentado ponerme zancadillas o cortarme las alas", comenta. "S he vivido algunos episodios del machismo ms rancio y ms desastroso, eso s que he tenido que sufrirlo", aade. Y se refiere a la expresin "muro de las corbatas" para referirse a la enorme dificultad que tienen las mujeres por encontrar un sitio en la lite, tantas veces eclipsadas por colegas que son casi estrellas mediticas.

Gmez aprecia que estn empezando a cambiar las cosas, aunque muy lentamente. "Desde mi atalaya de profesora universitaria sigo a mis ex alumnas, y veo que llega un momento en el que se plantean cmo compatibilizar su vida personal y profesional. Y ah creo que es crucial el papel del compaero de viaje que tengas". Por tanto, el proyecto Mujer e Ingeniera trata de educar no slo a las nias sino tambin a los nios. "Creo que los hombres son parte del problema y parte de la solucin", afirma.

Para esta profesora existe tambin un contexto que no se puede negar. "Recientemente se han celebrado los 100 aos de la llegada de las mujeres a la universidad, es decir, las mujeres accedimos a la universidad hace relativamente poco", remarca, con la ventaja que eso supone para los hombres simplemente por una cuestin de tradicin.

"Comunicamos mal que la ingeniera tiene una clara vertiente social"

"Tambin creo que hay menos mujeres ingenieras porque comunicamos mal que la ingeniera tiene una clara vertiente social", apunta, y reivindica que eso no es as. "As como el foco de la ingeniera del siglo XX era la mquina, en el siglo XXI la ingeniera tiene como centro al ser humano, la persona, en todos sus registros". Gmez destaca con pasin que es imposible imaginar el mundo de hoy sin ingeniera, y pone por ejemplo la cantidad de tecnologa que asiste a la medicina moderna. "Creo que algunas chicas que se meten en Medicina y no en ingeniera es porque quiz no ven esa vertiente", afirma entre risas.

La entrevista termina a bordo de un taxi camino a la estacin de Atocha de Madrid. Despus de pensar un poco, Gmez lanza un consejo: "A las chicas les dira que no renuncien, que desde muy pequeas se hacen pequeitas valga la redundancia y piensan que las ciencias son difciles y que ellas no van a llegar al nivel; es necesario que tengan esa seguridad, que confen en ellas mismas. Porque pueden. Y tienen que pensar que la ingeniera es capaz de cambiar el mundo".

Fuente: https://www.publico.es/ciencias/mujer-e-ingenieria-brecha-genero-ingenieria-educacion-educacion-educacion.html


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