Portada :: Venezuela :: Asalto a Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2019

Amagos y preparativos de invasin

Carlos Fazio
La Jornada / El Viejo Topo


Nota edicin: Sobre Venezuela hay dos realidades pero una, la catstrofe humanitaria, es un falso positivo. La normalidad de la vida cotidiana contrasta con la visin apocalptica difundida en el exterior por las agencias de noticias y las redes de Internet.

Caracas. La normalidad de la vida cotidiana en la capital venezolana contrasta con la visin apocalptica difundida en el exterior por las agencias internacionales de noticias y las redes de Internet. A los ojos de un observador imparcial y objetivo no hay rastros de la publicitada catstrofe humanitaria . Y tampoco asomo alguno de una dictadura: se imaginan a alguien proclamndose presidente encargado bajo los regmenes de Franco, Pinochet, Videla, Bordaberry o Fujimori?

Sobre Venezuela hay dos realidades, pero una es un falso positivo. Por un lado, la de un pas y una Caracas que cada da retoman su ritmo habitual, pero alimentado de rumores y noticias falsas vaTwitter, Instagram, Facebook y WhatsApp, sobre una supuesta ofensiva final, teledirigida desde Washington. Por otro, la imagen propagandeada en el exterior, que responde a un montaje meditico y de guerra en redes tipo enjambre, diseados por expertos en operaciones sicolgicas del Pentgono y la Agencia Central de Inteligencia, que mediante una potente operacin poltico-comunicacional, apoyada con el big data (la expansin de datos de inteligencia a gran escala), han logrado posicionar artificiosamente en las capitales de Amrica Latina y Europa al primer presidente 2.0 de la historia, el fantoche Juan Guaid.

Producto de laboratorio de las fbricas de lite y de polticas de cambio de rgimen de Washington, Guaid encabeza un presunto gobierno paralelo impuesto a golpes de Twitter por Donald Trump, y cada da repite las rdenes del puado de guerreristas y supremacistas del gobierno en las sombras que dirige Estados Unidos: el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton; el vicepresidente, Mike Pence; el secretario de Estado, Mike Pompeo, y el designado enviado especial a Venezuela, el criminal de guerra Elliot Abrams −condenado convicto del caso Irn- contras , creador de escuadrones de la muerte en Nicaragua, El Salvador y Guatemala e involucrado en las matanzas de El Mozote perpetradas por el batalln Atlcatl del ejrcito salvadoreoen 1981, as como en el golpe de Estado contra el presidente Hugo Chvez, en 2002, que culmin con el frustrado reinado del empresario Pedro Carmona−, acompaados en la coyuntura por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.

La contradiccin fundamental, hoy, en Venezuela, es imperio/nacin. Y a nivel interno pasa por la antinomia revolucin vs. contrarrevolucin. A Washington ya no le preocupa ocultar la autora intelectual y logstica en los intentos magnicidas, golpistas y de asedio (des)informativo contra Venezuela. Cuando el loco Bolton apareci ante los medios con una libreta amarilla donde se induca a leer 5 mil tropas a Colombia , protagonizaba una poco sutil operacin de guerra sicolgica dirigida a neurotizar y caotizar a las audiencias con una eventual incursin de marines en Venezuela desde la frontera colombiana, similar a la del mismsimo Trump cuando contempl la opcin militar para derrocar al presidente constitucional Nicols Maduro. En esa lnea de presin sicolgica se inscriben la visita de jefe del Comando Sur del Pentgono, general Mark Stammer, a Bogot, el 29 de enero; las fake news sobre el bloqueo de ayuda humanitaria en el puente internacional Las Tienditas, en la frontera entre Tchira (Venezuela) y Ccuta (Colombia), reproducida por la prensa global, y las declaraciones de Pompeo sobre la presencia de clulas activas de la organizacin libanesa Hezbol, en Venezuela.

Lo anterior no se contrapone a los preparativos de una eventual invasin. As, resulta clave la embajada de EU en Caracas, cuya masa de funcionarios no necesaria sali del pas tras la ruptura de relaciones diplomticas de Maduro, medida que pudo haber sido inducida por Washington para asegurar tener libre el terreno ante un posible conflicto blico. Varios funcionarios de la misin poseen amplios antecedentes en labores subversivas y de cambio de rgimen en la regin, en particular Alexander Sutton, jefe de la oficina de la Agencia Internacional para el Desarrollo (Usaid), tentculo del Departamento de Estado para financiar guerras.

Histricamente, las misiones diplomticas de EU han servido de plataformas para generar desestabilizacin y golpes de Estado. Sutton, quien en diciembre pasado fue detectado en labores encubiertas en los estados de Zulia y Tchira, fronterizos con Colombia, ha sido vinculado con procesos golpistas o de cambio de rgimen en Venezuela (2002), Hait (2004) y Honduras (2009), cuando se desempeaba de director regional del Instituto Republicano Institucional, seccin del Partido Republicano dentro de la Usaid y la Fundacin Nacional para la Democracia, vitrina legal de la CIA.

En tales circunstancias, la misin del pelele (y sacrificable) Guaid es servir de cubierta narrativa para la entrada de ayuda humanitaria , como coartada para que la pandilla de matones sicpatas de Trump (Bolton, Pompeo, Pence, Abrams) desate un caos constructivo en Venezuela, va la infiltracin de mercenarios y terroristas, bombardeos a centros neurlgicos y la posterior ocupacin militar del pas. Con variables, los ejemplos de Somalia, Irak, Libia y Siria, estn frescos. Slo que el Pentgono no ha sido capaz de derrotar a ningn pas que decide resistir a una fuerza invasora superior; cuando tiene que permanecer en el territorio, se empantana.


Fuente: https://www.jornada.com.mx/2019/02/11/opinion/013a1pol

Otra fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/amagos-y-preparativos-de-invasion/



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter