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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2019

De 24 de febrero en 24 de febrero

Luis Toledo Sande
Granma


En su discurso de elogio a Fermn Valds Domnguez, el 24 de febrero de 1894, en Nueva York, Jos Mart sostuvo: Las etapas de los pueblos no se cuentan por sus pocas de sometimiento infructuoso, sino por sus instantes de rebelin. Las circunstancias y el azar propiciaron que exactamente un ao despus comenzara en Cuba la insurreccin que debi haberla librado del colonialismo espaol que la oprima, y de las apetencias que la acechaban desde los Estados Unidos.

Con su intervencin blica en 1898 esa potencia imperialista, entonces emergente, le arrebat a Cuba la independencia que haba probado merecer y para la cual tena plena capacidad. Frente a esa frustracin el levantamiento del 24 de febrero de 1895 que Mart concibi para impedirla a tiempo se afianz en la historia y en la dignidad de Cuba como un soplo de rebelin fundacional, con la unidad de las fuerzas revolucionarias como pilar.

Al igual que el 10 de octubre de 1868, aquella fecha devino hito permanente para la nacin, por su fuerza de convocatoria a empuar las armas cuando fuera menester. En ese camino el 26 de julio de 1953 qued signado por hechos que, en el centenario de Mart e inspirado en sus lecciones, fijaron otro jaln emancipador.

Tales efemrides abonaron la tradicin capaz tambin de alentar esfuerzos para preservar lo alcanzado, y con la victoria de 1959 se abri el camino para que ese impulso diera frutos crecientes. El 7 de febrero de ese ao se promulg una Ley Fundamental dirigida a que el estado sirviera de veras al pueblo, lo que no haba logrado la Constitucin de 1940, progresista gracias al empeo de las vanguardias que participaron en su elaboracin y en su aprobacin, pero limitada por su carcter democrtico-burgus y por ndole de la Repblica neocolonial.

En 1976, precisamente el 24 de febrero luego de aprobarse en un referendo que fue anticipo y sello de lo que estaba llamado a ser la democracia socialista en desarrollo, se proclam la primera Constitucin socialista de la Repblica de Cuba. Ese desarrollo incesante mostrar otra expresin medular el prximo 24 de febrero, cuando se someta a referendo la nueva Constitucin.

Ello ocurre en la senda de consultas populares dirigidas a fortalecer las coordenadas de la vida en el pas. Entre ellas han sobresalido la del llamamiento al IV Congreso del Partido Comunista de Cuba, y la que, al calor del VI Congreso, constituy un riguroso proceso de anlisis y debates sobre los Lineamientos Econmicos y Sociales de la Nacin. Las sustanciales y numerossimas modificaciones de ese documento rector confirmaron el respeto con que se atendieron los criterios del pueblo.

Otro tanto, o ms, se ha vivido con respecto al proyecto de nueva Constitucin, redactado por una comisin que presidi el primer secretario del Partido, Ral Castro Ruz, y aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular. De ah pas a ser analizado masivamente por la poblacin en todo el pas.

En ello se apreci un grado de particular relevancia en el desarrollo de la democracia en Cuba, no solo por la libertad y el dinamismo del debate, sino por el perfeccionamiento clarificador que este le aport a la Constitucin. Todos los cambios derivados del anlisis merecen tenerse en cuenta, y recuerdan algo que plante Ernesto Che Guevara en El socialismo y el hombre en Cuba sobre la relacin entre la vanguardia revolucionaria y el pueblo: este no es un ente pasivo, sino una fuerza consciente que dialoga con quienes la dirigen y, llegado el momento, los impulsa en pos de la precisin de las metas defendidas.

Junto con su lenguaje y su voluntad inclusivos, unos pocos de esos cambios bastaran para ilustrar el alcance del proceso y la madurez mostrada por la poblacin, la lcida voluntad con que su gran mayora asume el presente y el futuro que desea para la patria. Los criterios expuestos no se conformaron con que la Constitucin postulase de principio a fin los fueros de la justicia social y la equidad necesarias para encaminar la edificacin del socialismo. Reclamaron que el estado no solo se definiera como de derecho, lo que al estilo burgus se hace en constituciones trazadas para eternizar las prerrogativas de los opresores. Para no dejar margen a interpretaciones descaminadas, el pueblo demand que el estado cubano se definiese como de derecho y justicia social.

Donde se abra el margen para que los gobernadores provinciales fueran funcionarios designados, triunf que tratndose de cargos para dirigir a la poblacin en sus respectivos territorios sean fruto de elecciones, para que tengan mayor compromiso responsable con el pueblo. Se fortalece as la democracia y se previenen distorsiones asociables al abuso de la autoridad personal.

Si se hablaba de respetar las creencias religiosas y el derecho a practicarlas, as como a no tenerlas, ahora se precisa que el estado cubano es laico, condicin que es una conquista histrica de la humanidad. Ello, adems de impedir herencias teocrticas o de signo ateocrtico, avala aquellos derechos y crea condiciones para impedir que alguien se sienta autorizado a blandir sus creencias contra las prerrogativas del estado o la defensa de la nacin.

Lo que se ha evidenciado en Brasil con el apoyo de ciertas denominaciones religiosas a un gobernante como Bolsonaro cuyo nombre de pila, Jair, lo presenta etimolgicamente como un iluminado ningn pueblo y ninguna persona sensata deben ignorarlo. Tampoco se debe desconocer la actitud que ante la nueva Constitucin cubana hayan tenido o tengan voceros que, aparte de hacer quedar mal a sus propias instituciones, sean capaces de sacar de contexto y manipular contra ella hasta criterios del Jos Mart cuyo pensamiento deberan apreciar y respetar en su rica amplitud, y ver incluso cmo los retrata.

Al reconocimiento del Partido Comunista de Cuba como fuerza poltica rectora de la sociedad, lo acompaa ahora explcitamente el principio de que ninguna organizacin podr actuar al margen de la Constitucin. Se trata de un requisito vital para impedir que sobrevivan vicios de autoridad supraconstitucionales, que, aparte de ser indeseables en s mismos, podran dar pie a que ocurriese lo que fundadamente repudi Fidel Castro ante el desmontaje del socialismo en la otrora URSS: la aparicin de caudillos capaces de usar su real o pretensa autoridad para demoler el Partido y revertir sus logros.

Numerosos elementos muestran la rica transformacin y el perfeccionamiento con que la nueva Constitucin sali fortalecida de la consulta popular. Pero si hubiese que escoger uno solo para ilustrar el alcance de esa realidad, sobradas razones habra para citar el reclamo de que los ideales de la construccin comunista se recuperasen explcitamente en el texto de la carta magna.

Ello habla de un pueblo que mayoritariamente sabe qu quiere y hacia dnde desea que su patria marche, aunque conozca y sufra los escollos que en el mundo se oponen no ya a la construccin del socialismo y a un futuro comunista, sino a la propia conservacin de la especie humana. En todo caso debe quedar claramente definido hacia dnde se brega, para tratar de impedir, por todos los medios legales y jurdicos, y ticos, que se tuerza el camino y se confunda el nombre de socialismo con el de una socialdemocracia que, hace ya tiempo, es cada vez menos democrtica, porque no sirve de veras al pueblo, y menos socialista, porque se pliega al imperio.

El pueblo que tan mayoritariamente ha mostrado lucidez poltica y voluntad revolucionaria, el prximo 24 de febrero aprobar la nueva Constitucin, y luego deber velar para que se cumpla. As ella calzar la continuidad de un proceso revolucionario que ha celebrado los 150 aos del inicio de la lucha armada por la independencia nacional, y conmemora otros tantos de la pionera Constitucin de Guimaro, as como los 60 del triunfo que vino a garantizar la soberana y la equidad. Se rinde con ello tributo a quienes renunciaron a sus riquezas o ni se plantearon tenerla, porque echaron su suerte con los pobres de la tierra.

De ese modo, el 24 de febrero de 2019 quedar estampado en la historia de Cuba como un acerado instante en la defensa de los frutos de las rebeliones populares de la nacin, y como una rebelin l mismo contra adherencias del pasado y espejismos de quienes quisieran una Cuba de vuelta a las coyundas imperialistas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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