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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2019

Entrevista a Faruk Mardam-Bey, historiador
"Hablar todava y siempre de Siria"

Francis Sitel
ContreTemps


-Contretemps: Tras siete aos de represin y de guerra, la revolucin siria aparece como derrotada y el pueblo sirio condenado a seguir siendo vctima de una tragedia sin fin Una vez expresados el dolor y la indignacin, cmo resistirse a la desesperacin?

-Faruk Mardam Bey: Concedamos primero su parte, que debera ser muy grande, al dolor y la clera. Si Siria y la gente de Siria estn ah, en este interminable calvario, es porque poca gente en el mundo, durante cerca de ocho aos, se ha preocupado por su suerte. Esas centenares de miles de muertes, esas decenas de miles de personas desaparecidas, esos millones de personas refugiadas, esas ciudades y pueblos devastados, todo un pueblo sacrificado en el juego cnico de las naciones, nos reclaman ms lgrimas y ms clera, y que nos esforcemos por hacerlas compartir a nuestro alrededor. Es difcil en los tiempos que corren, con el desnimo de las y los simpatizantes de la causa siria, pero es sin duda el primer medio para resistir a la desesperacin.

La razn nos incita al mismo tiempo, a la vez que reconocemos sin ambages la derrota de la revolucin, a comprender porqu y cmo ha podido ser desfigurada, traicionada y finalmente vencida. Otro medio de resistir a la desesperacin. Qu corresponde a las condiciones objetivas, a la vez locales, regionales e internacionales? Qu es debido a los errores, las faltas, las ilusiones y ms profundamente a la naturaleza de las diferentes fuerzas implicadas en el proceso revolucionario? Sin olvidar el surgimiento de lo imprevisible, en particular la irrupcin del Estado Islmico que ha monopolizado desde 2013 la atencin de las cancilleras, de los medios y del gran pblico.

Dicho esto (y no es en absoluto un consuelo sino un dato fundamental a tener en consideracin en toda visin estratgica), la derrota es tambin la del rgimen, aislado en el seno mismo de la sociedad homogeneizada que ha presumido de haber creado bajo el ala protectora de Irn y de Rusia. Una sociedad incierta de su futuro que depende de una improbable entente entre las potencias extranjeras presentes de una forma u otra sobre el terreno, y golpeada por el estupor al medir la amplitud del desastre tras la batalla.

-Cuando se miran los aos pasados, cuntos datos imprevisibles, de resultas de lo inconcebible! En primer lugar, el salvajismo que el rgimen de Assad ha demostrado ser capaz de utilizar para mantener su poder. Y la medida de lo que quiere decir realpolitik para las potencias que se han implicado, ya sean Rusia e Irn, por supuesto, pero tambin Turqua, Arabia Saudita, Israel, sin olvidar a los Estados Unidos y sus aliados, entre ellos Francia

-El salvajismo del rgimen no era inconcebible. Se le saba capaz de quemar el pas, como proclamaban sus partidarios en una de sus consignas y lo haba probado en el pasado, desde el golpe de Estado de Hafez al-Assad en 1970, tanto en Siria como en Lbano o cuando su guerra contra la OLP. Se poda igualmente esperar una intervencin masiva de Irn, su indefectible aliado estratgico, para el que todo cambio en Siria pona en cuestin no solo sus ambiciones imperiales, sino tambin la perennidad de la Repblica Islmica. Rusia, por su parte, haba marcado desde el comienzo su desconfianza hacia la Primavera rabe y sobre todo su hostilidad contra el levantamiento en Siria bloqueando a partir de octubre de 2011 todos los proyectos de resolucin del Consejo de Seguridad que amenazaran a su protegido con sanciones ms o menos serias. Es cierto, sin embargo, que nadie, ni en Siria ni en ninguna otra parte, imaginaba que llegara hasta asumir a su cargo la reconquista de las zonas que haban escapado al control del rgimen, y que desplegara para ello, y a una gran escala, su aviacin, su polica militar y sus mercenarios.

En cuanto a los Estados Unidos y sus aliados, que pretendan ser amigos del pueblo sirio, solo la gente incauta de todo pelo, enemiga o partidaria del rgimen, se tomaba en serio sus gesticulaciones y sus lneas rojas. Antes del desencadenamiento de la revolucin, lo que se aparenta ignorar, es que las potencias occidentales haban normalizado poco a poco sus relaciones con el rgimen e intentaban, no derrocarle, sino domesticarle borrando sus antiguas querellas con l a propsito de Irak y de Lbano. Erdogan alababa a su hermano Bachar que haba reconocido la anexin por Turqua del Sandjak (provincia del imperio otomano) de Alejandreta. Y el comercio sirio-turco floreca. Las relaciones entre Siria y Qatar eran excelentes, y el jeque Hamad mostraba ostensiblemente su apoyo a Hezbol. Arabia Saudita se inquietaba por la alianza sirio-iran y estaba en abierto conflicto con el rgimen sirio en Lbano, pero su poltica interrabe tenda tradicionalmente al compromiso, y nada era ms catastrfico para ella que la contestacin por un movimiento popular del orden establecido. Lo prob oponindose de entrada a la Primavera rabe. Y si Israel, por su parte, deseaba evidentemente una ruptura entre Irn y Siria, tena ms inters, y sus estrategas no han dejado de afirmarlo, en el mantenimiento de un rgimen que, a pesar de su fraseologa antiisrael, haca reinar la calma en la frontera del Golan desde 1974.

Pero si la intervencin militar rusa lanzada en septiembre de 2015 fue decisiva en la derrota de la revolucin, fue la no intervencin americana en agosto 2013 la que provoc su primer gran revs. No porque Obama se retractara tras haber amenazado con intervenir en el caso en que el rgimen recurriera a unas armas prohibidas, en este caso el arma qumica (de hecho todo indicaba que no pensaba poner esta amenaza en prctica), sino porque el acuerdo al que lleg con Putin consistente en contentarse con privar a Bachar de su arsenal qumico (lo que por otra parte no ha sido totalmente realizado) equivala a darle un permiso para matar utilizando todas las dems armas en su posesin y le tranquilizaba en cuanto a su impunidad. Bachar se ha beneficiado enormemente de las dudas occidentales, tanto ms cuanto que la opinin pblica en todo el mundo, temiendo la repeticin en Siria de los escenarios iraqu y libio, ha acogido el acuerdo rusoamericano con un cobarde alivio.

-Las responsabilidades de las potencias extranjeras que se han injerido en la confrontacin siria son evidentemente determinantes y aplastantes A pesar de todo, hay que preguntarse sobre los errores que han podido ser cometidos por las fuerzas implicadas en el proceso de la revolucin democrtica y los lmites de stas.

En continuidad con lo que precede, uno de los errores ms graves ha sido creer, contra toda evidencia, que los Occidentales intervendran contra el rgimen, al menos bajo la forma de un pasillo humanitario o de una zona de exclusin area -lo que habra necesitado de todas formas un despliegue militar al que ninguna potencia occidental estaba dispuesta. En las filas de la oposicin, haba quienes lo deseaban ardientemente y lo proclamaban, otra gente lo tema, pero la mayora, obnubilada por las declaraciones de los responsables americanos y europeos sobre la democracia y los derechos humanos, lo pensaba inevitable, lo que dio lugar a polmicas venenosas aunque sin fundamento.

Sin embargo, antes de preguntarse sobre los errores cometidos durante estos aos trgicos, hay que recordar que el levantamiento era espontneo, que naci en el ambiente de la protesta contra los poderes establecidos en casi todo el mundo rabe, que se extendi como un incendio a travs de todo el pas, movilizando en particular a una buena parte de la juventud y de las capas populares ms desfavorecidas, pero que ninguna fuerza poltica era capaz de dirigir -habiendo sido aplastadas todas bajo el reino de los Assad, padre e hijo, por una implacable represin. En un pas desprovisto de vida poltica durante decenios, vigilado por servicios de informacin tentaculares y en el que las desconfianzas y los odios comunitarios eran deliberadamente mantenidos por el poder, la constitucin progresiva de comits locales de coordinacin, con consignas adecuadas, era en s un verdadero milagro. Les falt tiempo para que surgiera una direccin poltica y fueron marginados en el Consejo Nacional Sirio, constituido en Turqua en septiembre de 2011 y autoproclamado representante legtimo del levantamiento. Ahora bien, incluso si la legitimidad de esta instancia fue reconocida por las y los manifestantes, y luego por el Ejrcito Sirio Libre, sus disensiones internas, su inexperiencia poltica y el peso excesivo en su seno de los Hermanos Musulmanes no tardaron en desacreditarlo tanto en el interior como en el exterior.

Mientras tanto la confrontacin con el rgimen se haba militarizado. Era como se dice muy a menudo la falta que habra que evitar a cualquier precio? Pero, quin ha cometido esa falta? Ninguna fuerza poltica de la oposicin lleva su responsabilidad, ninguna llam a la lucha armada, ninguna haba siquiera previsto, equivocadamente, que el rgimen podra, lanzando el ejrcito regular contra las y los manifestantes, arrastrar al pas a una guerra civil implacable. Si ha habido alguna falta, era no prepararse para esa eventualidad. De hecho, la militarizacin comenz cuando soldados y oficiales del ejrcito regular desertaron en masa para no disparar contra las y los manifestantes. Y lo hicieron espontneamente, de forma desordenada, sin la menor coordinacin, y el Ejrcito Sirio Libre que iban a formar no pudo evitar mantener los estigmas de sus orgenes. La lucha armada que desencaden, sin tener los medios para controlarla, logr, ciertamente, hacer perder al rgimen las tres cuartas partes del territorio nacional, pero las zonas liberadas quedaron sin defensa contra la aviacin, abundaron los seores de la guerra, se abri en gran medida la va para las interferencias extranjeras, debido a la necesidad urgente de armas y dinero, y los grupos yihadistas hicieron irrupcin sobre el terreno, disponiendo de importantes medios militares y financieros, hasta tomar poco a poco la primaca sobre todas las fuerzas combatientes -y hasta desacreditar a ojos de todo el mundo las reivindicaciones democrticas originales de la revolucin.

Desde este punto de vista, uno de los errores ms importante de la gente demcrata siria ha sido no haber denunciado vigorosamente estas derivas, pretextando la prioridad de la lucha contra el rgimen. Esto no habra, sin duda, cambiado gran cosa en el curso de los acontecimientos, pero estaba en juego su credibilidad. Su otro error ha sido no buscar seriamente crear una coordinadora poltica independiente del Consejo Nacional y de la Coalicin que no dejaban de comprometerse. Por ello, su voz, por otra parte discordante, ha quedado inaudible entre el estrpito de las armas.

-De la misma forma, qu decir de la soledad en la que ha sido abandonada la revolucin siria por parte de la opinin mundial, occidental en primer lugar, pero tambin en el mundo rabe? Por no hablar de las posiciones de numerosos partidos de la izquierda francesa

La imagen de la revolucin, ms bien positiva hasta finales de 2011, se deterior progresivamente por razones que se pueden comprender. La primera, es que pareci gozar del apoyo de las potencias occidentales y, tras un largo momento de duda, de ciertos pases rabes, como Arabia Saudita y Qatar, que no son precisamente modelos de democracia y de respeto de los derechos humanos. Esto bastaba para alienarle de la opinin pblica antiiimperialista, tanto en el mundo rabe como en el mundo en general, y poco importaban la naturaleza clnica y desptica del rgimen, su comunitarismo, su historia sangrienta, su poltica econmica neoliberal, las insoportables condiciones de vida de las clases populares. Ms an, con un conspiracionismo que haba hecho estragos entre las y los antiimperialistas, stos negaban en bloque, refirindose en particular a las mentiras de Bush sobre Irak, toda informacin, toda investigacin, sobre los crmenes cometidos por el rgimen. Bachar sera vctima de un complot universal, exactamente como pretenda su propaganda y merecera, consiguientemente, solidaridad.

La segunda razn es la islamizacin de la revolucin por las diferentes organizaciones yihadistas. Quedaba as ocultado el amplio espectro de la oposicin democrtica, y los proyectores solo iluminaban ya los crmenes de esas organizaciones, sobre todo despus de la irrupcin del Ejrcito Islmico y sus crmenes deliberadamente espectaculares. Aadido a la islamofobia ambiente, a la vieja cantinela de la proteccin de las minoras confesionales, en particular de los cristianos de Oriente, a la imagen falsamente laica del rgimen, haba material para confundir a la gente. Quienes, en la derecha o la izquierda, no aportaban abiertamente su apoyo al rgimen o le consideraban como un aliado contra el terrorismo, en el mejor de los casos ponan al mismo nivel a Bachar al-Assad y la oposicin, incluyendo indiscriminadamente todas sus tendencias. Con excepcin a veces de las y los nacionalistas kurdos del PYD, que sera la nica fuerza progresista, digna de inters y de confianza en Siria.

La tercera razn es la mezcla de versatilidad, de corrupcin, de seguidismo y de incompetencia de la que han dado prueba los dos organismos considerados como representativos de las fuerzas implicadas en la revolucin. Ni siquiera los buenos conocedores de su composicin y de las referencias polticas e ideolgicas de cada uno de sus miembros lograban comprender lo que hacan y con qu objetivo. Hay que reconocerlo: la revolucin siria ha carecido de una representacin a la altura de sus objetivos y de sus sacrificios. Estaba verdaderamente hurfana. Y porque lo estaba, los pretendientes a su tutela se han multiplicado y la han despojado de su herencia!.

En fin, no olvidemos la indiferencia general respecto lo que ocurre lejos de las fronteras nacionales, indiferencia paradjicamente ms marcada que antes en nuestro mundo mundializado. Quin se preocupa en Francia de la tragedia de Yemen? De la situacin actual de Libia? Los impulsos de solidaridad se desinflan rpidamente, sobre todo cuando se trata de pueblos a los que se ha excluido, por un culturalismo casi imposible de erradicar, del campo de aplicacin de los principios universales.

-Hoy, teniendo en cuenta la situacin cada vez ms compleja y catastrfica que conoce Siria, hay una visin que tiende a imponerse. sta niega la existencia misma de un levantamiento revolucionario del pueblo sirio, para explicar que no ha habido jams ms que una confrontacin entre el rgimen y los islamistas, lo que explica y justifica las intervenciones extranjeras Qu decir para oponerse a este revisionismo que autoriza todas las renuncias y disuade de toda solidaridad poltica y militante? Qu perspectivas se pueden defender an para el futuro de Siria y en solidaridad con el pueblo sirio?

En efecto, como que no pasa nada, se precisa una tendencia a la normalizacin con el rgimen. Las fuerzas polticas que apoyaban abiertamente a Bachar al-Assad se alegran de seguirle viendo en su puesto y muy decidido, con su familia, a gobernar Siria eternamente. Quienes dudaban dudan menos en nombre del realismo y del restablecimiento del orden y de la seguridad en la regin. Hay negociantes que se frotan las manos soando con los beneficios del trabajo de reconstruccin. Hay incluso agencias de viaje que proponen ya estancias tursticas todo incluido en el pas de Zenobia! Es cierto tambin que se oye a menudo repetir la versin assadiana del conflicto, y es cierto que la propaganda del rgimen y de sus protectores no ahorrar esfuerzos para propagarse. Apostemos sin embargo porque no logre finalmente acreditarle, haga lo que haga, frente a los millones de testimonios abrumadores acumulados desde 2011. No porque el mundo tal como va est sediento de justicia, sino porque las y los sirios, en su gran mayora, no estn dispuestos a olvidar ni las promesas de libertad y de dignidad de su revolucin ni los horrores de la contrarrevolucin. No dejarn de testimoniar y de demandar justicia, cualquiera que sea el deseo de los poderosos de pasar pgina.

En el estado actual de las cosas, sin ningn medio de presin sobre las fuerzas en presencia sobre el terreno, incumbe a la gente demcrata siria y a sus amigos y amigas en el extranjero hacer oir la palabra de las vctimas lo ms ampliamente posible, y sin la menor complacencia por sus propios errores. Tienen a su disposicin, en esta confrontacin con las y los negacionistas, una masa considerable de anlisis, documentos, obras literarias y artsticas, que se enriquece cada da que pasa. Dice claramente que fueron las y los sirios quienes se rebelaron, contra qu tipo de rgimen, en qu entorno y cmo su revuelta ha sido ahogada en sangre. Seala la responsabilidad, grande o pequea, de quienes han protagonizado el desastre.

Qu pasar con Siria? Nadie es an capaz de prever cul ser su futuro a medio plazo, salvo que no ser ciertamente parecido a la imagen radiante de los primeros meses del levantamiento. Lo peor sera el mantenimiento del rgimen tal cual bajo el condominio ruso-iran, con Bachar al-Assad en el papel de Ramzan Kadyrov 1/. Pero, es verdaderamente esto lo que quieren los rusos, que son quienes tienen ms bazas en sus manos? Si no es as, lograrn imponer una solucin ms razonable, susceptible de unir al pantano, que se ha mantenido a distancia del rgimen y de la revolucin, y de convencer a los europeos y los rabes ricos para que inviertan en la reconstruccin? Y ya, a corto plazo, podrn calmar la situacin entre el aliado iran y el amigo israel? Cmo evolucionar su entente con los turcos a propsito de Idlib? Aguantar si los turcos, aprovechndose de la salida americana, extienden su zona de influencia en detrimento de las y los kurdos del PYD? Y finalmente, en esta batalla campal qu ser de los seis millones de personas refugiadas fuera de las fronteras y otras tantas, si no ms, de desplazadas en el interior? Preguntas sin respuestas pues todas las alianzas, como hemos visto, son aleatorias, nada est definitivamente zanjado.

Siria har hablar de ella mucho tiempo an, mucho tiempo


Faruk Mardam-Bey es historiador. Dinamiza los Domingos de Souria Houria (reuniones para estudiar la realidad de Siria y en solidaridad con la lucha democrtica del pueblo sirio ndt) y acaba de publicar con Subhi Hadidi y Ziad Majed Dans la tte de Bachar Al-Assad (ditions Solin/Actes Sud).

Nota

1/ Ramzn Ajmtovich Kadrov (en ruso, Рамза́н Ахма́дович Кады́ров, en checheno, Къадар АхIмат-кIант Ръамазан; Tsentori, 5 de octubre de 1976), fue desde el 4 de marzo de 2006 hasta el 15 de febrero de 2007 el primer ministro de la repblica de Chechenia, en la Federacin Rusa y desde 2007 a la fecha como jefe de la Repblica de Chechenia. ntd: https://es.wikipedia.org/wiki/Ramzn_Kadrov.

https://www.contretemps.eu/

Traduccin de Faustino Eguberri Viento Sur

https://www.vientosur.info/ 



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