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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2019

Por qu el fin de la ayuda de Estados Unidos beneficiar a los palestinos y a la paz

Jeremy Wildeman y Alaa Tartir
Middle East Eye

Traduccin para Rebelin de Loles Olivn Hijs.


USAID ha cesado oficialmente sus operaciones en los territorios palestinos ocupados desde el 1 de febrero. La medida se ha puesto en relacin con la Ley de Aclaracin Antiterrorista (ATCA, por sus siglas en ingls) aprobada en el Congreso estadounidense en octubre. La ley estipula que los gobiernos extranjeros que acepten ayuda del gobierno de Estados Unidos pueden ser procesados en tribunales estadounidenses por daos y perjuicios causados por terrorismo. Esta ley ha motivado que la Autoridad Palestina (AP) se niegue a recibir la ayuda estadounidense y, por lo tanto, que se ponga fin a la presencia de USAID en los territorios ocupados, al menos de momento.

Recortes perjudiciales

El ATCA, que no slo afecta a la ayuda a los palestinos, es slo la ltima de una serie de medidas punitivas adoptadas por el Gobierno de Estados Unidos contra ellos. La ms perjudicial fue una serie de recortes que en 2018 acabaron con cientos de millones de dlares de financiacin destinados a servicios esenciales y necesidades humanitarias palestinas, como la atencin sanitaria y el apoyo a los refugiados.

De otro lado, el cierre de USAID pone fin a la financiacin estadounidense de programas que en realidad son nocivos para los palestinos, como los 60 millones de dlares destinados a las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina (AP). Esa financiacin tena como finalidad que las fuerzas de la AP coordinaran con Israel cuestiones securitarias para el control de los palestinos. Una inversin en la AP que, especialmente desde que acab la Segunda Intifada en 2005, fue determinante para que Estados Unidos entrenara y financiara a las fuerzas de seguridad de la AP.

Las fuerzas de la AP estn siendo cada vez ms investigadas por cometer abusos contra los derechos humanos, como la detencin y tortura rutinaria de disidentes pacficos. Contrasta con el hecho de que no estn autorizadas a responder a los incidentes violentos que llevan a cabo los colonos israeles contra los palestinos, a pesar de que constituyen la mayor amenaza para el estado de derecho y la seguridad de los palestinos en Cisjordania. Por lo tanto, esos 60 millones de dlares en financiacin han servido tanto para intensificar la dominacin israel y hacer ms inseguras las vidas de los palestinos, como para reforzar el deslizamiento de la AP de la democracia a la autocracia.

Palestinos felices?

Cuando se firmaron los Acuerdos de Oslo en 1993 se extendi con optimismo que israeles y palestinos alcanzaran la paz juntos. Para apoyar el proceso, los donantes internacionales encabezados por Estados Unidos prometieron una importante financiacin destinada a proyectos palestinos de ayuda al desarrollo que serviran para construir las instituciones de un Estado palestino.

Se hizo as bajo el supuesto de que la ayuda, combinada con esas instituciones, podra catalizar el crecimiento econmico palestino y proporcionar a los palestinos un dividendo de la paz que les alentara a construirla con Israel.

Los antecedentes de este modelo se remontan al menos a los aos setenta, cuando la Administracin Carter adopt un enfoque despolitizado basado en la idea de que si los palestinos estaban felices, con empleos estables y bajo una estructura administrativa que funcionara, estaran dispuestos a negociar un acuerdo en el marco de la ocupacin.

En la dcada de 1980, la Administracin Reagan ensay igualmente una solucin pacfica promoviendo cuestiones econmicas en lugar de un acuerdo poltico. Planteada como una iniciativa de Calidad de vida, Estados Unidos intent favorecer la reconciliacin poltica entre Israel y los palestinos a travs de incentivos econmicos tericamente al margen de la poltica.

Ms recientemente, las administraciones de George W. Bush y Obama fomentaron y financiaron el desarrollo de las fuerzas de seguridad de la AP bajo la presidencia de Abbas, respaldado por Occidente, para que ejercieran el control sobre los principales ncleos de poblacin palestinos en Cisjordania. Oficialmente se confiaba en que tras la violencia de la Segunda Intifada, cuando Israel se sintiese seguro estara dispuesto a levantar las restricciones a los palestinos con el fin de reavivar el Proceso de Oslo.

El mayor donante

Desde el inicio del proceso de Oslo en 1993, Estados Unidos ha sido el mayor donante de ayuda a Palestina y slo el segundo detrs de la Unin Europea en su conjunto. En total, los donantes han desembolsado ms de 35 mil millones de dlares en ayuda a Palestina desde 1993. Segn datos de la OCDE, slo Estados Unidos gast casi 7.300 millones de dlares en ayuda a los palestinas entre 1993 y 2017.

Segn el Ministerio de Finanzas palestino, Estados Unidos fue el cuarto mayor donante de la AP entre 2012 y mayo de 2016, con casi 450 millones de dlares. Asimismo, desde 1950 ha sido el mayor donante a los refugiados palestinos a travs de la UNRWA, con un gasto de ms de 6 mil millones de dlares. En 2017 proporcion alrededor de un tercio del presupuesto total de la agencia de Naciones Unidas para atender a 5,4 millones de refugiados.

Paralelamente, desde 1967 la economa palestina ha sufrido una progresiva ralentizacin por un proceso de de-desarrollo que la ha situado en un valor inferior al 5% del PIB de la economa israel, a pesar de que el tamao de sus poblaciones es similar. As, la ayuda estadounidense ha sido a veces determinante en el porcentaje del PIB palestino (superando el 10% en 2009) lo que significa que Estados Unidos haya sido con frecuencia el motor clave de la actividad econmica palestina y de la financiacin de las instituciones de la AP.

Una asistencia problemtica

Sin embargo, la ayuda de Estados Unidos es problemtica por naturaleza. No est basada en un humanitarismo altruista ni en la construccin neutral de la paz; hay que considerarla desde la perspectiva de la estrecha relacin de Estados Unidos con Israel.

Estados Unidos es el aliado ms prximo a Israel y definitivamente el ms importante. Desde 1949 ha aportado al menos 134 mil millones de dlares (sin tener en cuenta la inflacin) en ayuda oficial a Israel. Igualmente, ha proporcionado a Israel cobertura diplomtica cuando ha bloqueado resoluciones clave de la ONU contra la ocupacin y contra el trato de Israel a los palestinos de acuerdo con el derecho internacional.

Esto resulta muy problemtico porque se da por aceptado que quien dona a un Estado frgil y en conflicto tiene que actuar de la manera ms neutral posible para no perjudicar ni contribuir a crear situaciones que empeoren las condiciones. Como donante, Estados Unidos ha hecho exactamente lo contrario.

FINANCIACIN DE LA UNRWA EN 2017

Los diez principales donantes contribuyeron al 80% de los ingresos de la agencia (en dlares estadounidenses)

EEUU: 364.265.585

UE: 143.137.340

Alemania: 76.177.343

Suecia: 61.827.964

Reino Unido: 60.302.892

Arabia Saud: 51.275.000

Japn: 43.062.169

Suiza: 26.938.805

Noruega: 26.313.359

Holanda: 20.877.507

TOTAL: 874.177.965 $

Mantenimiento de la seguridad de Israel

En consecuencia, en lugar de beneficiarse de la ayuda, desde 1993 los palestinos han pasado a depender de ella como resultado de las opresivas restricciones impuestas por el ejrcito israel en todos los aspectos de la vida palestina, por la prdida vertiginosa de territorio para los asentamientos israeles, por los prolongados perodos de violencia y por el hecho de que no se les permita comerciar libremente con el mundo exterior. Al mismo tiempo, la ayuda ha significado beneficios tangibles para el gobierno israel: ha aliviado a Israel de los costes de la ocupacin porque los donantes han aceptado pagar los servicios palestinos al tiempo que han permitido a los israeles explotar una economa palestina que en muchos casos era solvente gracias a la ayuda.

Adems, la ayuda externa ha proporcionado a Israel un subcontratista (la AP) que acta como delegada subsidiaria para mantener el control en Cisjordania, lo que ahorra a Israel una fortuna en dlares y vidas. Por esta razn, el establishment de seguridad israel ha dado muestras de cunto valora la ayuda a los palestinos e incluso ha presionado a favor de ella.

Sin embargo, en el gobierno israel se ha ido produciendo un cambio de actitud acorde con nuevas dinmicas de clase y raza. Un sector de la seguridad israel controlado durante mucho tiempo por la vieja lite ashkenazi (judos originarios de Europa en el contexto israel del trmino) ha ido perdiendo poder en los ltimos aos en favor de movimientos ms derechistas, a menudo dirigidos por polticos de origen mizrahi (judos originarios de Oriente Prximo). Esos polticos mizrahes han presionado para intensificar el conflicto con los palestinos y acabar completamente con el proceso de Oslo. El gobierno de Netanyahu se ha beneficiado del ascenso de esos sectores polticos y de su socia ideolgica, la Administracin Trump, que est dispuesta a convertir la ayuda en un arma que fuerce la peor resolucin poltica para los palestinos.

Para castigar a los palestinos, los gobiernos de Netanyahu y Trump estn dispuestos a eliminar los programas que garantizan su subsistencia al tiempo que financian la seguridad para mantenerlos bajo su control, en un anticipo de un Acuerdo del Siglo estadounidense que debera refrendar una serie de objetivos israeles, como negar a los refugiados palestinos el derecho al retorno consagrado en el derecho internacional.

Una forma inesperada de avanzar

La ayuda de Estados Unidos a los palestinos est muy pervertida. Y eso sin considerar siquiera cmo se gasta, por ejemplo, cuando se conceden decenas de millones de dlares en subvenciones a contratistas privados estadounidenses con antecedentes escandalosos de mala gestin e ineficacia.

Tampoco cabe duda de que el recorte de la ayuda en 2018 es lesivo. Son muchos los palestinos que dependen de esa financiacin. Y hay que admitir igualmente que a pesar de la poltica del gobierno de Estados Unidos muchos estadounidenses de USAID intentaban sinceramente mejorar la vida de los palestinos. An as, la reduccin de la ayuda estadounidense a la cooperacin en materia de seguridad con Israel para reforzar crudamente la ocupacin colonial, fortaleci a los palestinos, porque rechazar la USAID reduce la influencia de Estados Unidos, lo que puede ser positivo habida cuenta del sesgo y del fracaso catastrfico que su liderazgo ha significado para la construccin de la paz.

Esto podra incluso conducir a un nuevo enfoque de construccin de la paz que obligue a Israel a asumir la carga total de los costes de controlar a los palestinos. En este sentido, la supresin de USAID en Palestina puede verse como un paso hacia una nueva direccin en la construccin positiva de la paz, basada en los derechos humanos y el derecho internacional, y que de por finiquitado el largo y moribundo modelo de Oslo. Asimismo, pone fin al concepto de seguridad como elemento medular de la estrategia de la ayuda estadounidense a Palestina durante 25 aos cuyo objetivo ha sido apaciguar a los palestinos para mantenerlos bajo el control de la ocupacin con la excusa de consolidar la paz.

El reto es que los palestinos aprovechen esta oportunidad para replantearse el enfoque de la ayuda internacional y asegurarse de que Estados Unidos no vuelva gratis a las andadas cuando le venga en gana, sin tener que rendir cuentas al pueblo palestino y sin comprometerse con las condiciones que establezcan los palestinos para aceptar su ayuda.

Mientras tanto, los palestinos tienen que asegurarse asimismo de que se pone fin a las operaciones del Coordinador de Seguridad de Estados Unidos (USSC) y deben resistir firmemente cualquier intento de intervencin por su parte. Hay que reconocer que el fin de la USAID no slo beneficiar a los palestinos sino que ser decisivo para construir una paz real en el futuro.


Jeremy Wildeman es investigador asociado en la Universidad de Bath. Se dedica a las relaciones internacionales y la poltica de Oriente Prximo y esta especializado en desarrollo palestino, desarrollo institucional y relaciones occidentales con la regin. Tambin ha pasado casi dos dcadas apoyando el desarrollo de la juventud y la comunidad en los Balcanes y Oriente Prximo.

Alaa Tartir es director del programa Al Shabaka, The Palestinian Policy Network, becario postdoctoral en el Centro de Polticas de Seguridad de Ginebra (GCSP), e investigador visitante en el Centro de Conflictos, Desarrollo y Consolidacin de la Paz (CCDP) del Instituto Universitario de Estudios Internacionales y del Desarrollo (IHEID), Ginebra, Suiza.

Fuente: https://www.middleeasteye.net/opinion/why-cutting-us-aid-will-help-palestinians-and-peace



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