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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2019

Formar filas contra el neoliberalismo disciplinario

Reinaldo Iturriza Lpez
Rebelin


I.-

Al escribir estas lneas tengo en mente, principalmente, al contingente de compaeros y compaeras que, por razones diversas, ha renunciado temporalmente al trabajo militante; gente extraordinariamente valiosa que, por ejemplo, ha decidido dedicarse a atender las urgencias de la vida cotidiana, muchas veces porque no le ha quedado ms alternativa; gente que ha dejado su trabajo en alguna institucin pblica, espacio que suele ser muy hostil para cualquier persona con vocacin transformadora, por desacuerdo con sus superiores, por lo que evala como falta de coherencia entre el discurso y la prctica; gente que ha sido mantenida al margen en las mismas instituciones, pero tambin en los territorios, porque resulta incmoda, porque se empea en mantenerse fiel a sus principios; gente que se siente defraudada por el liderazgo poltico chavista en general, al que considera, entre otras cosas, ajeno al sentir popular; gente que no se siente identificada con un Gobierno que demasiadas veces, a su juicio, anuncia que har cosas que no hace, y hace cosas sobre las cuales no ofrece ninguna explicacin; gente, en fin, que se siente derrotada o que se ha hecho a un lado (o ha sido apartada) porque cree que no tiene sentido pelear batallas que no son las suyas.

A esa gente, bajas de guerra, tenemos que poder hablarles. A esa, nuestra gente, no podemos abandonarla a su suerte.

II.-

Nadie en su sano juicio desea la guerra, pero corren tiempos de suspensin del juicio. La ms clara demostracin de ello es que, entrevistado el viernes 8 de febrero por AFP, Juan Guaid no descart autorizar una intervencin militar de los Estados Unidos o una fuerza extranjera en el pas, segn rese El Universal (1). Sus palabras textuales fueron: Haremos todo lo posible. Esto es un tema obviamente muy polmico, pero haciendo uso de nuestra soberana, el ejercicio de nuestras competencias, haremos lo necesario, refirindose al eventual uso de sus facultades para autorizar una intervencin militar (2). Al da siguiente, el congresista estadounidense Ro Khanna le respondi que l poda proclamarse lder de Venezuela, pero que no era nadie para autorizar intervenciones militares estadounidenses (3). En descargo de Guaid, habra que precisar que l no habla como lder de Venezuela, sino como mueco de ventrlocuo de la poltica exterior estadounidense.

Guaid tiene razn cuando habla de nuestra soberana, solo que no se refiere a la soberana venezolana.

En la tercera y ltima parte del libro Una geopoltica del espritu, Miguel ngel Contreras Natera hace un fascinante resumen de la evolucin de la doctrina de seguridad y defensa de Estados Unidos desde la Doctrina Carter hasta la Estrategia de Seguridad Nacional, pasando por el Proyecto para un nuevo siglo americano. All se cuenta la historia de un imperio decadente que, en un contexto de crisis general del capitalismo como sistema histrico, y frente a la amenaza que constituye Asia y la posibilidad de que se constituya en centro hegemnico del poder global, reacciona dando al traste con el sistema de relaciones internacionales prevaleciente desde el Tratado de Westfalia, en 1648, que estableca el principio de no intervencin en los asuntos internos de otros Estados.

En esencia, la gramtica poltica imperial que se emplea hoy contra Venezuela data del perodo estudiado por Contreras Natera (1980-2006). As, por ejemplo, cuando Guaid afirma que har todo lo que sea necesario, todo lo que tengamos que hacer para salvar vidas humanas, para que no sigan muriendo nios (4), incluso autorizar una intervencin militar estadounidense en territorio venezolano, sus palabras son el eco colonial del razonamiento empleado por Michael Walzer para justificar la guerra justa contra Irak en 2003.

De igual forma, la caracterizacin de Venezuela como un narcoestado sumido en una enorme corrupcin y responsable de la brutal represin de sus ciudadanos (5), empleada sistemticamente por la vocera oficial estadounidense y replicada entusiastamente por polticos, medios y analistas alineados con sus intereses, obedece a la categorizacin realizada en 1999 por una institucin dependiente de la Secretara de Defensa, segn la cual los Estados se dividen en cuatro grupos, de acuerdo al nivel de estabilidad de sus democracias: estados ncleo (core states), estados en transicin (transition states), estados canallas o forajidos (rogue states) y estados fallidos (failed states). En realidad, la clasificacin vara en funcin de las afinidades que presenten los estados con respecto al modelo de Washington. Un rogue state como el venezolano merecera desaparecer como Estado de no-derecho desde el momento en que parece no respetar las prescripciones del derecho internacional, tal y como stas son interpretadas por los estados supuestamente legtimos y respetuosos de las leyes, es decir, aquellos que, disponiendo de la mayor fuerza, estn dispuestos a llamar a los estados canallas al orden o hacerlos entrar en razn, si fuera necesario recurriendo a una intervencin armada - punitiva o preventiva (6).

As, tenemos a los estados, y la posibilidad de la guerra justa de unos estados (Estados Unidos y sus aliados) contra otros (estados canallas), pero algo falta. Guerra, moneda y Estado son las fuerzas constituyentes del capitalismo, apuntan ric Alliez y Maurizio Lazzarato (7). Falta el mercado. Esta taxonoma imperial referida a los estados es funcional a los propsitos del neoliberalismo disciplinario, como lo define Contreras Natera: La libertad propuesta por los portavoces del neoliberalismo disciplinario - en tanto ideologa y tcnica de gobierno - debe ser comprendida en el marco de las mutaciones y transformaciones actuales de la globalizacin. La libertad remite al respeto irrestricto a cierta mecnica natural [...] intrnseca de los procesos econmicos antes que al reconocimiento de libertades individuales. Libertad es, antes que cualquier otra cosa, libre mercado, y ste es asumido como principio moral. Guiado por este principio, en el acto de intervenir militarmente en algn Estado canalla, Estados Unidos no est haciendo otra cosa que velar porque el libre mercado no se vea obstruido por intervencin gubernamental alguna. La necesidad de mercantilizar cada espacio de la vida [...] se inscribe dentro de la visin de disciplinar los cuerpos y pueblos para aumentar la productividad. Estar en contra de Estados Unidos, en ste y otros muchos aspectos, es estar en contra de la libertad (8).

En otras palabras, una sociedad es democrtica siempre y cuando se pronuncie contra el intervencionismo del Estado y a favor del mercado. Si esto no es as, entonces es preciso defender el mercado tanto poltica como militarmente. El objetivo es extender el mundo gobernado por el puro intercambio de mercancas, extender las relaciones mediadas por el dinero como la forma natural y nica de las relaciones humanas, lo que supone, en trminos geopolticos, que una parte del mundo domina la economa de la otra parte. El destino de los estados canallas, susceptibles de intervencin militar, es ajustarse internamente para que puedan mantener el servicio de sus deudas con el rgimen Dlar-Wall Street. Los vnculos con este rgimen suponen la subordinacin de los estados en tanto orden imperial-colonial a las turbulencias del sistema financiero internacional (9).

Lo que hace el neoliberalismo disciplinario es reescribir la economa de mercado como una pulsin de fuerzas naturales y ocultar con ello a las instituciones, los individuos, los actores globales y locales que motorizan el capitalismo global. Pero no es solo un proceso de reescritura poltico e ideolgico. Es fundamentalmente un programa de control deliberado de las fuentes energticas del Tercer Mundo, lo que se expresa como la profundizacin de los niveles de desigualdad, una extraccin intensificada, una renovada acumulacin primitiva y el despliegue de mecanismos de sujecin por medio de deudas, vigilancias y coercin crecientes a escala mundial (10).

El problema, advierte Contreras Natera, es que este etnocentrismo imperial, con sus inescrupulosas y sofisticadas defensas en el plano jurdico de la guerra justa, est quebrantando la institucionalidad internacional y, simultneamente, con sus conjuntos de polticas de seguridad y defensa, socavando los procesos de reproduccin de la vida en el planeta. Asistido por la razn del ms fuerte, arrogndose el derecho de ejercer su unilateralidad soberana, vulnera la soberana de los llamados estados canallas. Un cuadro tal supone una peligrosa paradoja: los estados que estn en la situacin de hacer la guerra a los rogue state son ellos mismos, en su ms legtima soberana, unos rogue state. Por consiguiente, dentro de la lgica autorizada y legitimada de los rogue state, ya solo hay estados canallas y ya no hay ningn Estado canalla (11).

Suspendido el orden jurdico vigente, solo queda el estado de excepcin permanente: El caso de excepcin decisivo polticamente es la guerra que, justamente, en tanto caso de excepcin, tambin es el parmetro y, por consiguiente, aquello que no puede ser medido por otra cosa. Ante un caso excepcional, el Estado imperial estadounidense suspende el derecho por virtud del derecho a la propia conservacin. Siguiendo a Carl Schmitt, afirma Contreras Natera: quien ostenta el poder de suspender el ordenamiento jurdico y, eventualmente, instaurar un orden legitimado basado en ese poder realmente ostentado, es el soberano (12).

Es en nombre de la soberana del Estado imperial estadounidense que habla Juan Guaid. Y es en su nombre que se pone al servicio de una intervencin militar en Venezuela. No en nuestro nombre.

III.-

El tratamiento de Venezuela como Estado canalla, la poltica de estrangulamiento de la economa nacional promovida y practicada por Estados Unidos, la farsa de la ayuda humanitaria, la amenaza de intervencin militar, un Plan Pas neoliberal que supuestamente contiene las claves que liberarn las fuerzas productivas de la nacin (13), y que se refiere a Venezuela como Estado fallido: todo esto sucede porque vivimos en un estado de excepcin permanente a escala global, en el que, para resumir una idea expuesta por Michel Lwy, lo excepcional es la democracia (14).

Por eso resulta realmente desconcertante el contenido de una declaracin suscrita por intelectuales y acadmicos como Edgardo Lander, Antonio Negri, Boaventura de Sousa Santos, entre otros, segn el cual Nicols Maduro ha gobernado al margen de la Constitucin, aplicando un estado de excepcin permanente (15).

Con todo y la presencia en el Gobierno venezolano de elementos autoritarios, corruptos y ms bien propensos a favorecer los intereses del capital, lo que por cierto no es ninguna novedad, no puede existir la menor duda de que la democracia bolivariana sigue siendo un caso excepcional que, de hecho, confirma la regla global: el estado de excepcin permanente, con el Estado imperial estadounidense autoproclamado como soberano.

El soberano imperial ha declarado la guerra a Venezuela. Cuando, el 9 de marzo de 2015, nos declar amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y poltica exterior estadounidense, eran tambores de guerra los que sonaban. Ciertamente, la guerra cabalga sobre nuestro malestar, es decir, sobre nuestros errores, sobre lo que hemos hecho mal, sobre aquello que nos hace dbiles. Pero no es por nuestros errores que se nos hace la guerra, sino por nuestros aciertos.

La amenaza es real. Y s, es inusual y extraordinaria la amenaza a nuestra soberana nacional. No es un Gobierno lo que estamos defendiendo, sino nuestra existencia como nacin soberana. Pocas veces fue tan necesario nuestro trabajo militante. Es preciso romper el aislamiento, juntarnos los comunes, estrechar lazos, reconstruir relaciones, restaar heridas, rehacer vnculos, es decir, ir a contramano de la neoliberalizacin de la sociedad venezolana, neutralizar sus efectos polticos, formar filas contra el neoliberalismo disciplinario. Es momento de tomar la decisin.

* Reinaldo Iturriza Lpez fue Ministro del Poder Popular para la Cultura y Ministro del Poder Popular para las Comunas y Proteccin Social de la Repblica Bolivariana de Venezuela

Notas:

(1) AFP. Guaid no descarta autorizar intervencin de EEUU en Venezuela "de ser necesario". El Universal, 8 de febrero de 2019. http://www.eluniversal.com/politica/32653/juan-guaido-no-descarta-autorizar-intervencion-de-eeuu-en-venezuela-de-ser-necesario

(2) Agence France-Presse [@AFPespanol]. (8 de febrero de 2019, 18:18). [Ampla] "Haremos todo lo posible. Esto es un tema obviamente muy polmico, pero haciendo uso de nuestra soberana, el ejercicio de nuestras competencias, haremos lo necesario", respondi Guaid sobre un eventual uso de sus facultades para autorizar una intervencin militar #AFP

Recuperado de https://twitter.com/AFPespanol/status/1093997414187524096

(3) Ro Khanna [@RoKhanna]. (9 de febrero de 2019, 14:51). Mr. Guaido, you can proclaim yourself leader of Venezuela but you dont get to authorize US military interventions. Only the US Congress can do that. We will not.

Recuperado de https://twitter.com/RoKhanna/status/1094307903215988737

(4) AFP. Guaid no descarta autorizar intervencin de EEUU en Venezuela "de ser necesario". El Universal, 8 de febrero de 2019. http://www.eluniversal.com/politica/32653/juan-guaido-no-descarta-autorizar-intervencion-de-eeuu-en-venezuela-de-ser-necesario

(5) Emili J. Blasco. Trump eleva a Venezuela a la categora de Estado canalla. ABC, 27 de septiembre de 2017. https://www.abc.es/internacional/abci-trump-eleva-venezuela-categoria-rogue-state-201709260104_noticia.html

(6) Miguel ngel Contreras Natera. Una geopoltica del espritu. Leo Strauss: la filosofa poltica como retorno y el imperialismo estadounidense. Centro de Estudios Latinoamericanos Rmulo Gallegos. Caracas, Venezuela. 2011 Pgs. 262-263.

(7) ric Alliez y Maurizio Lazzarato. Wars and Capital. Semiotext(e). 2016. Pg. 15.

(8) Miguel ngel Contreras Natera. Una geopoltica del espritu. Leo Strauss: la filosofa poltica como retorno y el imperialismo estadounidense. Pg. 266.

(9) Miguel ngel Contreras Natera. Una geopoltica del espritu. Leo Strauss: la filosofa poltica como retorno y el imperialismo estadounidense. Pg. 267-269.

(10) Miguel ngel Contreras Natera. Una geopoltica del espritu. Leo Strauss: la filosofa poltica como retorno y el imperialismo estadounidense. Pg. 270.

(11) Miguel ngel Contreras Natera. Una geopoltica del espritu. Leo Strauss: la filosofa poltica como retorno y el imperialismo estadounidense. Pg. 298.

(12) Miguel ngel Contreras Natera. Una geopoltica del espritu. Leo Strauss: la filosofa poltica como retorno y el imperialismo estadounidense. Pg. 304.

(13) Plan Pas: la Venezuela que viene. Pgs. 4, 42.

Puede descargarse en: https://www.elinformador.com.ve/2019/01/31/descargue-aqui-el-plan-pais-lo-que-viene-para-venezuela/

(14) Daniel Garroux y Gabriel Zacaras. El estado de excepcin es constante. Lo excepcional es la democracia. Entrevista a Michel Lwy. Viento Sur, 23 de julio de 2016. https://vientosur.info/spip.php?article11548

(15) Declaracin: Por una solucin democrtica, desde y para el pueblo venezolano. Viento Sur, 2 de febrero de 2019. https://vientosur.info/spip.php?article14573


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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