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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-02-2019

Los periodistas mamporreros

Juan Carlos Escudier
Pblico


Ahora que tanto se habla de los excesos del periodismo, convendra quizs detenerse en cules han de ser los lmites de los periodistas o de los que aparentan serlo. Viene esto a cuento de la actuacin como prima donas de tres supuestos profesionales de la informacin en la patritica concentracin de este domingo a favor de la unidad de Espaa y de la convocatoria de elecciones y de su lectura de un manifiesto en nombre de sus convocantes, esto es PP, Ciudadanos y Vox.

Los periodistas son personas, personas humanas incluso y, en ocasiones, hasta divinas, aunque esta ltima categora slo est al alcance de unos pocos apstoles de la informacin que se distinguen del resto porque su libertad de expresin les ha hecho ricos y, peridicamente, sufren algn tipo de conspiracin judeo-masnica de los Gobiernos, a resultas de las cuales son apartados del timn de unos medios que crean suyos aunque no lo fueran y pueden presumir de su martirio. Estos suplicios con muy crueles porque les permiten incrementar su patrimonio gracias a indemnizaciones millonarias con las que emprender ms aventuras y exponerse a nuevas conspiraciones, y as hasta una jubilacin que nunca llega porque los apstoles del periodismo mueren forrados y con las botas puestas.

Pero no nos desviemos del tema. Como personas humanas, los periodistas tienen derecho a la militancia poltica y a defender libremente sus opiniones, que a lo largo de su trayectoria pueden ser cambiantes en funcin del propio convencimiento o, en la mayora de los casos, de lo lucrativo que pueda resultarles el cambio de criterio, algo que viene muy determinado por el mercado de las tertulias, que es tan especulativo como la Bolsa. En general, suele cotizar al alza el fanatismo, preferentemente vocinglero, por eso de que marida divinamente con el share.

Hasta ah todo normal o casi. Lo que no lo es tanto es que quienes se definen como periodistas traspasen esa tenue frontera que separa la ideologa propia del activismo ms descarado. Para entendernos, sera admisible el aplauso ms cerrado a la galopada de Santiago Abascal a lomos de Babieca en pos de la Reconquista de las herejes tierras de Espaa, pero muy censurable que se pillara al presunto informador conduciendo al caballo al abrevadero como su mozo de cuadra. Es decir, una cosa es ser espectador, entusiasta si quiere, y otra muy distinta convertirse en actor, cmplice o criado.

En lnea con la broma en la que se ha convertido la profesin, los cdigos deontolgicos no abordan directamente el asunto, aunque suelen advertir -como hace el de la FAPE- de que el primer compromiso de los periodistas es respetar la verdad, as como aceptar la presuncin de inocencia, aunque se trate de traidores, felones y presidentes ilegtimos. De igual manera, se previene contra la tentacin de simultanear el ejercicio de la profesin con la publicidad o con actividades institucionales o privadas que pongan en solfa las normas deontolgicas.

Pues bien, como no habr asociacin de periodistas que censure a los tres lectores del manifiesto de este domingo porque sus representantes suelen estar ocupadsimos buscando nuevas tertulias en los que derramar su sapiencia y la deontologa se la fuma, habr que concluir que el oficio se reinventa y asume el mamporrerismo como animal de compaa.

Mara Claver, una de las pioneras de esta nueva vertiente profesional junto a Carlos Cuesta y Albert Castrilln, consideraba una experiencia profesional inigualable y un privilegio su mediacin entre la sociedad civil y el Gobierno. En resumen, los pregoneros de las tres derechas fueron mediadores, intermediarios y, por qu no decirlo, relatores del conflicto. Hay que rerse por no llorar.


Fuente original: https://blogs.publico.es/escudier/2019/02/11/los-periodistas-mamporreros/



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