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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2019

La verdad como encuentro

Jaume Botey
El viejo topo


Nota de edicin: Maana [15.02] se cumplir un ao de la dolorosa partida de nuestro querido amigo Jaume Botey. Lo recordamos a travs de este esplndido texto de contenido autobiogrfico, fiel exponente de sus ideas y de su compromiso con los pobres como opcin de vida.

***

Agradezco al Instituto Mounier haberme invitado a esta XXV Aula de Verano (1) y en especial a Carlos Daz, al que tanto he ledo pero a quien no conoca personalmente. Le agradezco en especial que mi iniciacin a Buber fuera a partir de sus escritos. Pero agradezco sobre todo al mismo Mounier que con su pensamiento y accin haya sido un referente a lo largo de mi vida, porque l vivi la Fe como encuentro con la realidad, como hoy, en un mundo tensionado por la lucha entre las grandes ideologas, liberalismo, fascismo y comunismo.

A m se me encarg el tema La verdad como encuentro partiendo de la experiencia de la fe vivida a lo largo de mi vida, una especie de Confesiones o de autobiografa del cmo haber vivido la fe en medio de las contradicciones. Enseguida me di cuenta que aceptar fue un atrevimiento y quiz una irresponsabilidad, pero ya no tenia remedio.

Cargando con esta insensatez, en esta introspeccin a la que me habis obligado se pone una vez ms de manifiesto algo mounierano: la primaca de la conciencia sobre la norma, del individuo sobre la ley, de la construccin de la conciencia a partir de la relacin entre lo subjetivo y lo objetivo y en definitiva el debate entre subversin y fidelidad. Descubro en mi algunas constantes, las llamara principios fundantes que ahora, mirando retrospectivamente, constato que han ido repitindose en diferentes circunstancias, y que, como sedimentos, reaparecen a lo largo de mi vida. Creo adems poder decir que todos ellos nacen del evangelio, de la cercana a la figura de Jess y de lo que entiendo que fue su confianza en el Padre como encuentro con la realidad.

Antes de empezar permtanme citar dos textos de referencia del evangelio de Juan que ilustran este difcil dualismo entre verdad y vida. Al final del captulo 18 Juan cuenta que Jess, ante Pilato, en el momento supremo afirma Yo he venido para dar testimonio de la verdad, todos los que son de la verdad escuchan mi palabra. Y Pilato le pregunta: Y, qu es la verdad?. Pregunta que en el texto queda sin respuesta. La respuesta la haba dado Juan a lo largo de todo su evangelio en el que, desde el prlogo, la verdad es una de las palabras recurrentes: La Palabra se hizo carne, es decir con la consideracin de la verdad como realidad histrica encarnada, ms que conceptos son hechos

1. DIOS ES SIEMPRE EL DIOS DE LOS POBRES. ES EN EL POBRE DONDE PODEMOS ENTENDER Y ENCONTRAR A DIOS

Ms que una conviccin, ha sido desde siempre una experiencia profunda. La primera vez fue con los gitanos de un suburbio en la playa de Barcelona. Mi hermano Francesc, sacerdote escolapio, estaba all desde haca aos. Fue condenado a un ao de crcel por haber participado en un acto contra la represin de la guardia civil contra los gitanos. Cumpli la condena en la crcel de Zamora, habilitada para curas, por haber renunciado al privilegio concordatario de cumplirla en un convento. La crcel de Zamora fue el ignominioso paradigma del nacionalcatolicismo franquista. A l toc el triste privilegio de inaugurarla y yo fui a sustituirlo.

All no se intentaba tanto evangelizar como vivir una iglesia pobre entre los pobres, una de las grandes aspiraciones espirituales del Concilio. All, en la prctica, con los gitanos y la pobreza material extrema era fcil descubrir el Dios de los pobres. Esta evidencia de fe me ha acompaado toda la vida y se ha revivido en la Nicaragua de la revolucin sandinista, en Mxico con los indgenas de la sierra queretana, en Bolivia, con las vctimas de las hidroelctricas en Guatemala. O en Iraq poco antes de ser bombardeado. Con la certeza que el Dios que acompaa a las vctimas es siempre el mismo.

2. FE Y LAICIDAD

Del Campo de la Bota fui a vivir a un polgono obrero de la ciudad de lHospitalet, responsable de una parroquia de nueva creacin en el momento de la mxima venida de inmigrantes. Aquellos aos supusieron el descubrimiento del Dios incrustado en la historia, que est ms all de los credos particulares, del dilogo entre fe y mundo.

Fieles a los principios del Concilio propusimos la construccin de la comunidad cristiana sin edificio parroquial, una parroquia sin templo. Nos dejaban el saln de actos del colegio de barrio para la misa los domingos y alquilamos un pequeo local que serva de despacho parroquial, local de ancianos, escuela de adultos y para nios y jvenes. Los encuentros y la vida de comunidad los haramos en casas particulares como los primeros cristianos.

Pero algunos representantes del movimiento poltico y social en la clandestinidad del Bajo Llobregat nos pidieron construir el templo para aprovechar la inmunidad que el concordato ofreca a los locales de la iglesia. Aceptamos el reto con la condicin de que fsicamente deberan levantarlos la misma gente, en su mayora albailes.

La construccin, bajo el lema construimos la comunidad, supuso un largo compartir valores fundamentales al margen de las ideologas polticas y religiosas, de capacidades o de procedencias. Se convirti en la casa de todos y la bautizamos como Casa de reconciliacin ya que all se haban encontrado creyentes y no creyentes, inmigrados y catalanes, de diferentes ideologas polticas que el amplio comn denominador que compartan les permita trabajar juntos. Fue una experiencia como del fermento escondido en la masa, el Reino de Dios all presente se proclamaba por s mismo, etsi Deus non daretur.

Durante mucho tiempo, y formando un solo equipo humano, alrededor de la Casa de Reconciliacin naci:

* La asociacin de vecinos, autntica escuela de militancia y lucha poltica, encabezando permanentes e importantes movilizaciones por reivindicaciones urbansticas y de servicios del barrio;

*Una escuela de adultos al estilo Freire, conscientes de la naturaleza poltica de todo trabajo educativo, con colaboradores de todos los sectores sociales e ideolgicos,

*El primer grupo de objecin de conciencia al servicio militar. All comenz un servicio civil sustitutorio de la mili. El primer grupo fue detenido el 20 de diciembre del 1975. Fue el descubrimiento colectivo de la prctica de la no-violencia y de la resistencia como instrumentos de lucha.

Aquella experiencia, con tanto dilogo y tanto fruto sent en m la conviccin que ningn grupo humano, poltico o religioso, posee la verdad en exclusiva. Dios est en todos, en el dilogo. La verdad no son credos sino hechos.

3. RUPTURA O TRANSICIN, UTOPA Y POSIBILISMO

La transicin fue un momento excepcional para reflexionar sobre qu entendamos por sujeto revolucionario, por las contradicciones entre la tica de las convicciones y la tica de las posibilidades. La lecturas de los clsicos, de Gramsci, de los modelos econmicos y polticos de Amrica Latina, la influencia de Cuba, la reflexin acerca de la democracia cristiana y su compromiso histrico con el PCI, los diferentes modelos de las independencias africanas etc., alimentaban toda clase de debates acerca de nuestro posible modelo de transicin.

Por impulso proftico ramos defensores de la ruptura, pero debiendo aceptar las limitaciones de las posibilidades. Nunca se sabe dnde est la sutil lnea que separa la radicalidad con sus consecuencias de la falta de decisin o cobarda por las consecuencias.

Algo parecido en la contradiccin entre asistencialismo y lucha por el cambio de las estructuras polticas. Saba ya desde mi presencia entre gitanos que toda intervencin social supone una contradiccin. Haba que luchar contra el barraquismo, pero en lo inmediato los habitantes de las barracas necesitaban trabajo, atencin mdica, educacin, transporte. Socorrer las necesidades inmediatas no est en contradiccin con el trabajo poltico. Sin embargo, a pesar del alto precio de crcel que se pagaba por la denuncia poltica, viv un cierto enfrentamiento tanto con la izquierda como con la derecha, poltica y eclesial. La condena al asistencialismo vena de la izquierda poltica o eclesial y la condena del trabajo poltico vena de la derecha, poltica o eclesial. Ambas cargadas de dogmatismo.

Finalmente tambin la transicin fue el resultado de un pacto, cargado de ambigedades.

La Asamblea de Catalunya fue una inslita experiencia de proceso unitario, capacidad de convocatoria y capilaridad en los intersticios de la sociedad (sociales, eclesiales, polticos, profesionales, econmicos, deportivos, culturales). Su eslogan Llibertat, Amnista, Estatut dAutonoma fue su principal acierto: concentraba en slo tres palabras un programa unitario y de mnimos, sin renunciar a principios.

4. A DIOS NO SE LE ENCUENTRA UTILIZANDO EL PODER RELIGIOSO

Uno de los relatos que ms han pesado a lo largo de mi vida ha sido el de las tentaciones de Jess que las primeras comunidades formularon con precisin como parbola de la negativa de Jess a mezclar el nombre de Dios con las tres clases de poder, el econmico (el pan), el poltico (poseers), el religioso (vendrn los ngeles).

En muy poco tiempo la Casa de Reconciliacin adquiri un notable poder de convocatoria. En definitiva poder poltico. Y personalmente viv la posesin de este poder como una contradiccin respecto del relato evanglico. Detentar aquel poder estaba en contradiccin con el principio de laicidad y de la deseable autonoma del poder civil porque el punto de partida del poder de la Casa era el carcter religioso de la institucin.

A nivel personal el dilema se resolvi yendo a vivir en el mundo rural pobre, a 150 km. de Barcelona, en Vallbona de las Monges, a la Olivera, una comunidad de disminuidos psquicos. Nuestro lema era somos iguales porque todos somos disminuidos. La Olivera fue un espacio de reencuentro con la simplicidad de las palabras y las miradas, de la bondad hecha persona y a la vez un lugar de trabajo, cooperativa, como empresa que debe producir productos de calidad, revalorizar el mundo rural, venida de gente joven, nueva forma de gestin, modelo ecolgico, formacin. Alternativa a este mundo de locura competitiva y degradacin ambiental desde los mismos disminuidos.

5. EL PODER DESDE LA AUTONOMA CIVIL

En 1979 se celebraron las primeras elecciones municipales despus del franquismo y me pidieron ir de candidato a concejal en mi ciudad. Tuve que escoger entre La Olivera y lHospitalet como un deber hacia la gente que haba dejado.

Se trataba de una historia larga de fidelidades hacia amigos, creyentes y no creyentes, Sobre todo entend que se trataba de un servicio a los pobres y, quiz, de devolver lo que de ellos haba recibido. En la lucha contra la pobreza no es indiferente el trabajo poltico desde las instituciones civiles. Durante muchos aos nos habamos quejado de la falta de responsabilidad de las administraciones, y ahora bamos a rehuir responsabilidades?

Acept ir como independiente para concejal de educacin en una ciudad con un servicio escolar muy deficiente y un alto grado de analfabetismo. Aprendimos a tomar decisiones en favor de la escuela pblica y de las clases populares. Aprendimos que no es lo mismo una gestin hecha desde la distancia o superioridad que la gestin hecha empleando da y noche, sin vacaciones ni domingos, abriendo hasta desbordar las puertas del despacho. Fueron aos de entrega absoluta. Construir escuelas y dar posibilidades de educacin era, tambin, construir el Reino.

6. EDUCADOR Y EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA CRTICA

La de educador ha sido una vertiente esencial en m. Para eso 35 aos de profesor en la universidad. Pero sobre todo educador en un sentido amplio, en el Campo de la Bota, propiciando una vivencia comunitaria de los valores del evangelio, en el partido, en el ayuntamiento, transcendiendo la definicin que da el diccionario, ms all de las cuatro paredes de la clase. Consciente de que educacin y medio interaccionan, que la educacin es intervencin poltica, que no se trata de una educacin para acumular conocimientos sino para despertar actitudes crticas, como combate intelectual y, como dicen Freire y Miquel Soler, como prctica de la libertad.

Sin embargo en mi larga experiencia de universidad he sido testigo de cmo los elementos ms ideolgicos, el conocimiento global que facilita la transmisin de valores y actitudes, y el alimento de la conciencia crtica ha ido dejando paso al conocimiento parcial que no interpreta, a los instrumentos y en los sucesivos planes de estudio a la preponderancia de los conocimientos fragmentados. En definitiva a la tendencia americanizante. Es uno de los aspectos del desprestigio y el fracaso de la universidad.

7. LA PRINCIPAL DERROTA DE LA IZQUIERDA HA SIDO LA CULTURAL, PREVIA A LA DERROTA POLTICA

Con la democracia empez la desnaturalizacin de la izquierda abandonando sus principios. La socialdemocracia renunciaba a su credo fundacional y los comunistas expresaban su sintona con los procesos pluripartidistas occidentales, el eurocomunismo. Ambas izquierdas giraban hacia la derecha. Esto provoc las primeras divisiones y pona de manifiesto la dificultad de configurar una propuesta de transformacin social huyendo tanto del fundamentalismo poltico como de la prdida de identidad de clase. Esto fue lo que se propuso el grupo alrededor de Manolo Sacristn con la publicacin Mientras Tanto.

Las mltiples variantes de la izquierda fueron reducindose a gestin y enquistndose en s mismas. Pronto vinieron los grandes debates de la permanencia en la OTAN, de la entrada a la Unin Europea y las privatizaciones, los primeros y emblemticos casos de corrupcin.

Ganan los mitos de fin de la historia, no hay alternativas, competitividad, crecimiento indefinido. La disidencia intelectual, poltica, obrera, cultural desaparece. El partido y el sindicato, los intelectuales colectivos crticos han dimitido. Desaparece tambin de la Universidad su funcin crtica, su posibilidad de ayudar a entender lo que est an por nacer, su posible visin de futuro. Todos, ms o menos, han sido vampirizados por los mercaderes.

Ocurre igualmente en los movimientos nacidos de la fe. Pierden su fuerza proftica. Los obispos intentaron por todos los medios la domesticacin de la Accin Catlica. Gana la contrarreforma de Juan Pablo II.

8. LA FRAGILIDAD DE LOS INSTRUMENTOS. EL COMPROMISO DE PARTIDO

La lenta agona de las propuestas de la izquierda alternativa y su escaso resultado electoral produca en los sectores afines una inevitable sensacin de fracaso. La creacin de Izquierda Unida en 1986 y de Iniciativa per Catalunya en 1987 como movimientos polticos y sociales supuso una esperanza. Particip desde el inicio, en la redaccin de los documentos fundacionales y posteriormente encabezando esta lista para las municipales de 1991 en lHospitalet.

Nunca tuve la sensacin de discontinuidad entre el trabajo militante de partido, en las instituciones, en los movimientos sociales o en movimientos cristianos. La motivacin fue siempre la construccin del Reino y la necesidad de concretar el evangelio en obras. Movimientos Sociales y Partidos son meros instrumentos. Pero stos tienden a convertirse en fines, se tiende sacralizar lo propio y condenar lo ajeno. Algo parecido ocurre tambin en la Iglesia-Institucin. Siempre he credo en la posibilidad de intervenir en poltica con los principios de radicalidad e ingenuidad. Lo llamara franciscanismo en poltica.

Pero lentamente, en Iniciativa, quienes procedan de los nuevos movimientos sociales y que tenan una visin ms abierta de la intervencin poltica fueron siendo desplazados de los rganos de decisin. La institucin tiende a enquistarse. Se preparaba la ruptura y nuestra expulsin. Fue un aprendizaje doloroso. Aprendimos que tambin en la izquierda la radicalidad de planteamientos, la crtica a los acuerdos de cpulas por fidelidad a las ideas, a las personas y a los procesos y en este caso concreto la voluntad de estar ms cercano a los movimientos de base, se paga cara. Ocurri como en la mayor parte de las herejas y su enfrentamiento con el sistema: no se trata tanto de un tema doctrinal sino de poder. La autoridad, no el colectivo, es quien define quin es el hereje y quin no lo es.

Como en otras ocasiones en la poltica, el transfuguismo de la direccin condena a las bases con sus ideales. Fuimos expulsados. De los restos de la expulsin, junto con otros restos, decidimos empezar de nuevo. Ahora se llamara Esquerra Unida y Alternativa. Fundamentada sobre los pilares de siempre: anticapitalismo, pluralismo, voluntad unitaria y democracia interna. En el ao 2000 sal elegido presidente. Se trataba de aglutinar esfuerzos para que, junto con otros que persiguen los mismos objetivos, nos pusiramos realmente al lado de los oprimidos en el gran combate de la historia por la liberacin de todos. Pero tampoco pudo ser

Me ha tocado vivir en dispora mis opciones polticas. Desde entonces he participado en innumerables intentos de reagrupar cultural y polticamente a la izquierda, aunque con poco xito: la Balsa y la Barraca (en las que me encontr a intelectuales como Jos M. Valverde o Francisco Fernndez Buey), Collectiu Roig-Verd-Violeta, la FARGA, Mesas de Convergencia, Socialismo 21, Frente Cvico, Xarxa-PSUC

9. GLOBALIZACIN Y NUEVOS MOVIMIENTOS SOCIALES

Paralelamente nace la conciencia de la globalizacin y se abre paso una nueva forma de contestacin mundial a la que me vincul inmediatamente. La revolucin zapatista y su eslogan mandar obedeciendo fue un detonante, seguido inmediatamente de la Campaa del 0,7, la de 50 aos bastan contra el FMI y el BM. Pronto ser la contestacin contra la OMC de Seattle, los Foros Sociales, Porto Alegre, la campaa mundial del No a la Guerra ante la intervencin de EE.UU. en Irak como intervencin poltica, etc. Para m esta conciencia se concreta en los viajes a Chiapas y la promocin del doctorado Honoris Causa a D. Samuel Ruiz, obispo de San Cristbal en la Universidad Autnoma, la acampada en la Diagonal de Barcelona pidiendo el 0,7, la presencia en casi todos los Foros Sociales Mundiales desde el primero de Porto Alegre, la estancia en Irak pocos das antes de la invasin, etc y en una imperiosa necesidad de formacin, que se traducir en una estancia en Lovaina aprendiendo de Franois Houtart, en las nuevas asignaturas que desde entonces impartir en la universidad y en multitud de charlas acerca del nuevo modelo econmico mundial.

Sin embargo una lectura exclusivamente economicista de la historia incapacita a los partidos clsicos de la izquierda a entender los temas de fondo que estos movimientos plantean. La vinculacin a ellos de los militantes se toleraba, a menudo como testimonial y extica opcin personal, pero sin atribuirle ninguna relevancia poltica y sin que supusiera ninguna aportacin al partido. Participar en ellos me supuso durante mucho tiempo una especie de doble y cuasi clandestina militancia. La ortodoxia del partido exiga la defensa del sindicato como nico representante de los intereses de la clase trabajadora, lo dems eran tonteras.

Sin embargo, el futuro est ah y en los valores que estos movimientos llevan consigo. Se trata de un nuevo universo mental y de valores slidamente interconectados sobre un nuevo modelo de propiedad, nuevas formas de organizacin, de consumo responsable y uso de la energa, de colaboracin de cercana, de tica en las finanzas, de recuperacin del mundo rural, de gestin de empresa y cooperativismo, de valoracin de los sectores marginales como inmigrantes, de nuevas formas colectivas de solidaridad como la lucha contra los desahucios, incluso de nuevas formas de organizacin poltica (Procs Constituent, Podemos, Barcelona en Com)

10. LA FRAGILIDAD DE LOS INSTRUMENTOS. EL COMPROMISO DE FE

En realidad, la confianza que quisiera total en este Dios del amor es mi fuente de libertad. De la libertad como la vivieron los profetas y Jess, desafiando el poder, libres de las ataduras del templo y de leyes y en la frontera entre la institucin y fuera de ella. Jess, igual que los profetas, cautiva y seduce porque su utopa se contagia, pero tuvieron que vivir su entrega en la soledad, teniendo que elegir entre la obediencia al sistema o la obediencia a la causa que sienten como absoluta. Esto genera disidencias, escandaliza y, sobre todo, provoca la condena del poder.

Todos llevamos en nuestro interior un sello de infinito, el sentido de algo que nos transciende. Tambin la lealtad a esta voz interior genera incomprensin alrededor nuestro. A menudo nos obliga a vivirlo en un particular retiro de cada uno, con dificultades para explicarlo y para que sea entendido. Pienso en la mstica y en la soledad en la que tuvieron que vivir los promotores de todas las utopas sociales, los Bartolom de las Casas, los lderes bienintencionados de la Revolucin Francesa, nuestros republicanos asesinados por trabajar por la justicia, o los Pguy, Simone Weil, Bonhoeffer, Etty Hillesum, Carlos de Foucauld, Llus M. Xirinacs, tan cercanos.

Los gritos en el nombre de Dios y a favor de los pobres, de los profetas y de Jess, han sido la ms importante referencia en mi actuacin poltica. Sin duda la fundamental, ms all de Marx y de cualquier tratado de filosofa. De ah que me resulte tan difcil de comprender la condena de la Jerarqua a cualquier propuesta de fe comprometida con la justicia o de cambio revolucionario a favor de los pobres. Fueron razones polticas bajo el pretexto de ideologa lo que motiv la prohibicin de los sacerdotes obreros, la condena a la Teologa de la Liberacin, las reservas a Cristianos por el Socialismo y tantas otras. El escndalo de la pobreza y de sus causas, deba de haber estado por encima de cualquier ideologa, y sin embargo cunto patrimonio de amor y de transformacin social se ha desperdiciado en funcin de ideologas o de poder poltico.

S que es importante compartir la fe, vivirla en comunidad, pero me resulta difcil vivirla bajo el fiel peso de una institucin como la Iglesia. Como toda institucin humana, como cualquier partido, la Iglesia tiende a mirarse ms a s misma que a las necesidades de su alrededor, a delimitar y defender pretendidos derechos, a convertirse en fin de s misma, a condenar a los dems. Conclusin: vivo mi fe tambin en dispora, como mi compromiso poltico. En mltiples comunidades pequeas algunas de las cuales yo mismo procur impulsar, como el encuentro de los lunes, Cristianos por el Socialismo, Cristianos en Dispora, Curas Obreros, Redes Cristianas, Cristianismo y Justicia, Cristianisme Segle XXI,

Frum de Teologia i Alliberament

11. LAS RUPTURAS DE NUESTRO MUNDO

Sin duda el legado de Mounier nos ayuda a una comprensin de nuestro mundo y de nuestra relacin de creyentes con el mundo desde dentro. Para terminar, dira que hay tres rupturas fundamentales en relacin al pasado.

En primer lugar la necesidad de comprensin de la historia como substrato ontolgico de la revelacin. La historia de la humanidad y su evolucin es, ella misma, revelacin de Dios. Dios ya es buena noticia aqu y ahora. Hay por consiguiente una conexin directa entre salvacin cristiana y accin sociopoltica. Leyendo la historia, y sobre todo la historia de los pobres y sus luchas, elaboramos Teologa, tratado de Dios.

En segundo lugar, la ruptura religiosa. Vivimos en una sociedad adulta, laica y multicultural. Dios ya no se da por descontado, ha dejado de ser un tema relevante, es un extrao en nuestra casa, ha perdido legitimidad ontolgica. El hombre puede pensar su existencia sin Dios, y ya no se siente primariamente criatura de Dios. La modernidad poda ser una poca sin Dios pero con nostalgia de Dios. La postmodernidad, es ya una sociedad sin nostalgia de Dios.

Finalmente, en nuestro siglo XXI no podemos pensar a Dios, sin pensar el mal que sigue existiendo como un hecho central para la mayora de la humanidad. En la famosa frase despus de Auschwitz no es posible hacer teologa, Auschwitz se ha convertido en una metfora del mundo moderno. Viviendo permanentemente en situacin de holocausto (refugiados, inmigrados, Oriente Medio, frica, el paro, los desahucios, pobreza, las colas en la SS), el desastre no puede ser considerado una casualidad u obra de un loco.

Si esto es as, cmo hablar de Dios en este mundo de dolor absurdo y evitable? Ah es donde cobra ms sentido la Cruz de Cristo como catstrofe y fracaso de Dios. Ella es la clave epistemolgica de la interpretacin de la historia. Ella es el lugar de la Revelacin. En ella el Dios pobre y doliente, expresa al mismo tiempo la kenosis y la salvacin.

Notas:

1. Este artculo corresponde a la conferencia del autor, el 24 de julio de 2015, en el Aula de Verano del Instituto E. Mounier sobre El miedo a la verdad.

Fuente: N 118 de Acontecimiento, revista de pensamiento personalista y comunitario del Instituto Emmanuel Mounier .

 

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/la-verdad-como-encuentro/

 



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